EL SOLSTICIO DE VERANO, SAN JUAN BAUTISTA
Y RENOVACIÓN DE VOTOS

Plancha
presentada en Tenida Solemne de la M.·. R.·. Gran Logia de Panamá el 23 de
junio de 2005 (e.·.v.·.)
M.·. V.·. Gran Maestro de la M.·. R.·. Gran Logia de Panamá
M.·. V.·. Gran Maestro Inmediato
R.·. V.·. Diputado Gran Maestro
MM.·. VV.·. Pasados Grandes Maestros
RR.·. VV.·. HH.·. Grandes Dignatarios y Oficiales de la M.·. R.·. Gran Logia de Panamá
R.·. V.·. H.·.
Gran Primer Vigilante
R.·. V.·. H.·. Gran Segundo Vigilante
VV.·. y QQ.·. HH.·. Todos
A L.·.
G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
M.·. V.·. Gran Maestro le agradezco la oportunidad que me brinda en la noche de hoy de compartir con todos mis HH.·. algunas reflexiones en torno al motivo que el día de hoy nos congrega.
Al igual que nosotros en muchas
partes del mundo en Tenidas Fraternales HH.·. Masones se reúnen alrededor de
los días 21 y 22 de junio de cada año.
Desde mi personal punto de vista
esto lo hacemos emulando a los primeros humanos pobladores del planeta, que
elevaban su vista al firmamento, escrutando los misterios escondidos de la
naturaleza.
Ellos buscaban una respuesta a
fenómenos como el de la duración del día y de la noche, como el de los cambios
climatológicos experimentados con cada estación del año, como el de los ciclos
lunares, como el del fuego producido por la descarga eléctrica del rayo sobre
los árboles, luego de la luz del relámpago, y muchos otros más.
Esos hombres intuían la
extraordinaria influencia que el astro rey ejercía sobre sus propias vidas, sobre
la de los demás seres y entes que existían en las entrañas del planeta, sobre
su superficie, en el aire y en los mares, en fin, sobre la tierra y su satélite
natural. Ya imaginaban la íntima
relación del Sol con los elementos tierra, aire, agua y fuego.
De esa forma surgen mitos, leyendas y cultos al Sol, como símbolo vivo por excelencia del creador, conservador y regulador, desde los Sumerios, los primitivos observadores de las constelaciones, así como en las figuras de Ra (dios de Heliópolis), Atón (divinidad solar del faraón Amenophis IV), Apolo (dios griego solar por excelencia, cuya flecha es el rayo), Surya-Savitri (el “todo vivificador”), Vishnú (Sol solsticial), Baladitya o “sol naciente” (hombre nuevo en la tradición japonesa), Jano (Sol de las puertas solsticiales), Huitzilopochtli (civilización azteca).
Permítanme HH.·. un momento para
compartir la mitología azteca, que señala que en la sierra de Coatepec vivía
una mujer que se llamaba Coatlicue, madre de los 400 surianos y de
Coyolxauhqui, que hacía penitencia barriendo.
Un día cayó a su lado una
pelotita de plumas. La mujer (Coatlicue) la recogió y la colocó en su seno, al
terminar de barrer la buscó y no la encontró. En ese momento quedó encinta. Al
darse cuenta de ello, los 400 surianos se enojaron. Su hermana Coyolxauhqui les
dijo: "Hermanos, matemos a nuestra madre porque nos infamó habiéndose a
hurto empreñado".
Cuando Coatlicue se enteró que
sus hijos querían matarla se asustó, pero Huitzilopochtli, que estaba en su
seno, le dijo que no temiera. Los 400 hijos se prepararon para la guerra
incitados por Coyolxauhqui. Huitzilopochtli era ayudado por su tío
Cuahuitlícac, que le informaba sobre los movimientos de sus enfurecidos
hermanos.
Cuando Cuahuitlícac informó que
los 400 surianos estaban llegando a la cumbre, guiados por Coyolxauhqui,
Huitzilopochtli nació, puso fuego a la serpiente hecha de teas llamada
Xiuhcóatl e hirió con ella a Coyolxauhqui y le cortó la cabeza.
El cuerpo de Coyolxauhqui fue
rodando hacia abajo y se hizo pedazos. Huitzilopochtli persiguió y mató a los
400 surianos, "les quitó sus atavíos, se los apropió... nadie pareció
jamás como su padre y su culto fue tomado de allí de Coatepec, la montaña de la
serpiente, como se practicaba desde los tiempos más antiguos..."
El mito representa la transición
eterna del día a la noche y viceversa: "Ese ciclo constante, en el que
entran en juego los elementos: la luna (Coyolxauhqui), las estrellas (400
surianos), el sol (Huitzilopochtli) y la tierra, representada por Coatlicue,
que diariamente devora al sol, lo mete en su vientre para volver a parirlo al
día siguiente".
En fin, QQ.·. HH.·., el Sol
aparece en casi todos los misterios de la antigüedad como principio iniciador.
Sin embargo, la influencia del
Sol, debido a los movimientos de traslación y rotación de la tierra, a pesar de
su carácter cíclico, no es constante, sino permanentemente cambiante,
determinando la diferente duración de los días y las noches, las estaciones del
año y la división de la tierra en zonas climáticas.
Sólo dos veces al año el plano
del ecuador coincide con el plano de la eclíptica y por consiguiente, el
círculo de iluminación coincide con cada meridiano, propiciando un día de doce
horas y una noche de doce horas. Estas
fechas se conocen con el nombre de equinoccio.
En México en la pirámide denominada El Castillo en Chichen Itzá, en
estas fechas alrededor de las cuatro de la tarde los rayos solares van
descendiendo escalón por escalón dibujando el cuerpo de una serpiente que
remata en la cabeza esculpida de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada,
exponiendo el extraordinario avance cultural y astronómico de los mayas.
Tres meses después del
equinoccio, los rayos solares forman un ángulo de 23 grados y 27 minutos con el
plano del ecuador y los días y las noches alcanzan su máxima desigualdad, estas
fechas se conocen con el nombre de solsticios, que etimológicamente quiere
decir sol detenido, el cual durante estos días parece detener su aparente
carrera.
En otras palabras, entre el 21 y
22 de junio el Sol está más cerca del trópico de Cáncer, es decir, alcanza su
máxima altura en el horizonte, aparentando quedarse quieto antes de empezar a
bajar y produciendo el día más largo y consecuentemente la noche más breve del
año. En este día la luz alcanza su plenitud.
Los antiguos romanos celebraban
anualmente las fiestas solsticiales dedicadas al dios Jano, que presidía las
fases ascendente y descendente del ciclo anual y era considerado como el
portero (ianitor) que con sus dos llaves, una de plata y otra de oro, abría y
cerraba las épocas, siendo por esto también considerado el señor del
tiempo.
Las dos llaves están
relacionadas con los dos rostros que posee (Jano bifronte), uno hacia la
izquierda relacionado al pasado y otro a la derecha relacionado con el
porvenir.
Los dos solsticios marcan así la
división del ciclo anual en dos mitades, una ascendente y otra descendente, que
reflejan de alguna forma la Ley Universal de todo lo que sube baja, y el
principio hermético de como es arriba es abajo y que representan las dos
fuerzas (ying-yang, inspiración-expiración, masculino-femenino,
positivo-negativo) que realizan en ciclo completo, pero también los dos puntos
en que se detiene el movimiento y por lo tanto el tiempo, que en el fenómeno
solsticial se refrenda con lo que inversamente sucede en el hemisferio boreal y
austral y que en este mismo Templo está representado en el piso ajedrezado
(entre muchos otros símbolos).
Jano en su papel de iniciador en
el Conocimiento fue venerado por los Collegia Fabrorum de la Roma imperial,
antecesores directos de los gremios de constructores y artesanos del medioevo,
período en que Jano es reabsorbido por la tradición cristiana en la forma de
los dos Juanes.
La puerta de descenso a la
caverna se encuentra en Cáncer (llamada por los hindúes y pitagóricos “puerta
de los hombres o de los antepasados”) a través de la cual se accede a la
oscuridad.
Los solsticios son momentos con
universalidad patente y de cuya celebración tenemos el testimonio de
festividades exóterico-religiosas y en algunos casos, una aproximación
esóterica, traducida en símbolos y ritos, que de forma general representan el
drama de la muerte y resurrección del Sol.
Nuestra Augusta Orden, como
legítima heredera de la Tradición Primordial, hace suyas esas especulaciones en
torno al cosmos, al logos, al universo entero, interpretándolas simbólicamente
y modelándolas en la Logia Masónica. Así, el Sol es un símbolo masónico de gran
importancia.
De esa forma, la Astronomía en
el Grado de Compañero Masón es objeto de estudio preferente, como una de las
artes y ciencias liberales, analizando a los planetas junto con los doce signos
del zodíaco (doce columnas que enmarcan el Templo Masónico) que marcan los
ciclos y los ritmos del universo y del hombre.
Nuestros rituales de apertura
nos indican que así como el Sol se sitúa en el Oriente para iniciar e iluminar
el día, el Venerable Maestro está situado allí para abrir su Logia e
ilustrarnos con sus Luces y conocimientos en Francmasonería. Asimismo, con relación a las luces menores se
indica que así como el Sol gobierna el día y la Luna la noche, el Venerable
Maestro preside y gobierna su Logia.
Los fenómenos astronómicos y
naturales en una organización iniciática como la Masonería, siempre han sido
considerados como los símbolos de las realidades invisibles y espirituales, que
por su propia naturaleza no podrían ser aprehendidos por nuestra inteligencia sino fuera por aquello que las
sugiere y expresa, es decir, las simboliza.
De esa forma para la Masonería,
los solsticios, son dos festividades especiales, las de los Juanes, uno en cada
solsticio. En hebreo Juan es Yohohanan
que significa “misericordia de Dios” y “alabanza de Dios”, misericordia por la
vía descendente y alabanza por la ascendente.
La figura de San Juan es tan
relevante que figura en la respuesta a la primera pregunta del Retejo del Grado
de Aprendiz que dice ¿de dónde venís? a lo que se responde: de una Logia de San
Juan. Asimismo, en Sudamérica el V.·.
L.·. S.·. se abre en el primer grado en el Evangelio de San Juan.
Específicamente con relación al
Solsticio de Verano, se le relaciona directamente con San Juan Bautista, a
quién se le atribuye en la Masonería la ciencia de la escuadra y del nivel,
útiles imprescindibles para que los cimientos de toda construcción se encuentre
perfectamente allanada y encuadrada, simbolismo que se refiere claramente al
trabajo de rectificación que cada uno debe ejercer consigo mismo, rememorando
el momento de nuestra Iniciación Masónica en el que en la Cámara de Reflexiones
confrontados con los símbolos de la muerte y del lema hermético VITRIOL (Visita
el Interior de la Tierra y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta),
procedemos a redactar nuestro testamento masónico.
Este
simbólico descenso no es más que una introspección y concentración en el objeto
de nuestra incesante búsqueda de la verdad, la que nos conducirá
indefectiblemente a ese recinto sagrado, iluminado internamente y a cubierto de
lo profano.
Así
que MM.·. VV.·., VV.·. y QQ.·. HH.·. aprovechemos los últimos vestigios del día
con mayor luminosidad del año, para renovar nuestro compromiso de que la luz de
un Maestro Masón continúe siendo la oscuridad visible, esa que si uno solo de
nosotros portara una vela y que si en este mismo momento apagáramos todas las
luces del Templo, lo dejaría pobremente iluminado, pero que al ir él compartiéndola
con todos y cada uno de nosotros, lejos de perderla, serviría para iluminar la
de todos haciendo resplandecer el Templo y a nuestra Fraternidad. Esa Luz que desde aquí enviamos al M.·. V.·.
H.·. Temístocles Araúz para iluminar su camino en estos difíciles momentos por
los que atraviesa. Esa luz que expresa
la penumbra que ocultan las perspectivas del porvenir, que es ese velo
misterioso que el ojo de la razón humana no puede penetrar sin el auxilio de
esa Luz que viene de arriba.
En
suma HH.·. míos para retomar con fuerza y vigor el compromiso adquirido por
nuestra libre voluntad y consentimiento de obrar con nosotros mismos, con
nuestros iguales y con el G.·. A.·. D.·. U.·. por medio de una conducta
correcta, pasos nivelados y justas intenciones, para poder ascender a esas
moradas inmortales de donde irradia toda virtud.
Es
cuanto M.·. V.·. Gran Maestro
Francisco Javier Flores
Castellanos
V.·. M.·. de la R.·. L.·. S.·. Centenario No. 22
Gran Guarda Templo Interior de la M.·. R.·. Gran Logia de Panamá
Bibliografía Consultada:
·
Símbolo, Rito, Iniciación
(La Cosmogonía Masónica).
Siete Maestros
Masones.
Ediciones
Obelisco.
Barcelona,
España. 1992.
·
Emulation Ritual
Allan Publishing Lewis Masonic
London, England. 2001
·
Diccionario Akal de
Francmasonería
Juan Carlos
Daza
Editorial Akal
Madrid,
España. 1997
·
Trazado Los Solsticios y
Nuestra Augusta Orden.
H.·. Pedro Santelices
R.·. L.·. Pitágoras No.
479
Publicado en
la Revista Masónica de Chile.
Año LII
marzo-abril 1975
Números 1 y 2,
páginas 14 y 15.
Or.·. Santiago
de Chile.
·
La
Coyolxauhqui, una de las grandes manifestaciones escultóricas del arte mexica.
Eduardo Matos Moctezuma
http://www.cnart.mx/cnca/nuevo/reporta/coyolxau.html
·
Equinoccio de Primavera en
Chichen Itzá
Juego de Luz y
Sombras
http://thematrix.sureste.com/cityview/merida1/articulos/equinoc.htm