FIESTA DE
SAN JUAN EVANGELISTA

DICIEMBRE 15 DEL 2006
E:. V:.
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CONTENIDO
SOLSTICIO DE INVIERNO
FIESTA DE
SAN JUAN EVANGELISTA
I.
LA FIESTA DE LOS DOS
SOLSTICIOS.
II.
EL TEMPLO Y LA CAVERNA.
III.
EL RITUAL ESOTÉRICO.
IV.
LA
FIESTA.
V.
LA MEDALLA AL MASÓN OPERATIVO.
VI.
EL SOLSTICIO DE INVIERNO
VII.
¡BIENVENIDO! AÑO 5510 DEL CALENDARIO AYMARA
VIII.
EL RITUAL AYMARA
IX.
SAN JUAN EL EVANGELISTA, APÓSTOL
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I.- LA FIESTA DE LOS DOS SOLSTICIOS
Es bien sabido QQ:. HH:. que las dos fiestas de la Orden Masónica son:
la del 24 de Junio o de San Juan Bautista
y la del 27 de Diciembre o de San Juan Evangelista. Las dos
corresponden a la celebración arcaica de
los solsticios, el de verano o estival y el de invierno o hiemal e igualmente corresponden a las dos Columnas
del Templo.
Las dos columnas
simbolizan los límites del Sol en su recorrido anual. Los dos solsticios
simbolizan también los límites de los Trabajos de Hércules. Obvio que en esta Respetable Benemérita y Meritoria Logia Estrella del Combeima N°7 siempre se ha
celebrado la fiesta de San Juan Bautista el 24 de Junio. Y de hecho, es la más
importante de las dos, pues en ella, toman posesión las Dignidades y Ofícialas
de todos los Talleres de la obediencia. La celebración de hoy es pues
inaugural, pues nunca habíamos celebrado en este Oriente la fiesta de san Juan
Evangelista o del solsticio de invierno.
La celebración de
estas fiestas es de estricta
observancia. Tenemos que tratar las dos columnas por igual, celebrarlas a ambas
festivamente, estábamos cojeando en materia simbólica. Nos hacia falta celebrar
el solsticio de invierno, o solsticio hiemal. Al no celebrar la segunda fiesta, no completábamos el rito simbólico
del ciclo solar. O lo que es lo mismo, el Sol o Hércules, no podía concluir su periplo
a través del zodiaco. Los trabajos de Hércules de la mitología Griega, son una
representación simbólica, del proceso iniciático del alma, a través de su viaje
por este mundo.
El microcosmos de
esta Logia que observamos a nuestro alrededor, retrata el escenario simbólico
de la Naturaleza. Teatro iniciático donde el alma de cada uno de nosotros,
análogamente a como lo hace el Sol en su ciclo anual, debe intentar pasar de
una columna a otra, ir de solsticio a solsticio, recorriendo paso a paso, a
través de los ciclos del Zodiaco, las diferentes etapas y pruebas por las que
pasa la evolución del alma en su aventura trascendente por este mundo.
El Ritual es un
trabajo que invoca imitando el ritual por analogía, es un intento de
sincronización espiritual de los oficiantes con el G:.A:.D:.U:.. El ritual está
hecho para organizar la discusión intelectual y la búsqueda de la verdad, de
acuerdo a las fuerzas espirituales del Cosmos.
Por efecto del
Trabajo Masónico, oficiado colectivamente en el Templo, el Cosmos refleja
simbólicamente su naturaleza alquímica sobre el alma individual y colectiva,
sometiéndola al mismo proceso de transmutación; los alquimistas quisieron
transformar el plomo en oro por una vía análoga.
II.- EL TEMPLO Y LA CAVERNA
Los iniciados
creadores de Mitos que crearon la Masonería, intentaron trasformar el Alma del
hombre, análogamente a como lo hace la esencia del Sol cuando nace muere y se
regenera y renace. Debemos trabajar análogamente a como trabaja el Sol. La Logia con todos sus ornamentos, columnas,
techo, paredes, piso, muebles, joyas, Liturgias, el Ara, las velas y el libro
de la Ley, además de usos y costumbres, es un retrato simbólico del cosmos
solar y sus procesos evolutivos.
Aquí en el Taller
ocurre como en los tiempos arcaicos,
cuando el Chamán primitivo se enfrentaba
con lo secreto y tuvo que refugiarse en cavernas o lugares escondidos del
bosque. Refugiarse en úteros naturales, que a la larga es lo que es la cueva,
un útero telúrico. La Maloca de los indígenas amazónicos es construida con el
mismo sentido ritual y simbólico. También la caverna es símbolo de entrada al
mundo del inconsciente. Recordemos “La Divina Comedia de Dante“ y su entrada al
mundo subterráneo.
La forma de nuestro
Templo es herencia del de las caverna o cueva del centro del mundo. Lo que pasó
históricamente fue que trajimos el seto en el bosque y la caverna a las calles
de la ciudad. Para mantener el aislamiento primitivo a pesar del bullicio
mundano que nos rodea, trabajamos en sigilo, con guarda templos,
palabras de pase y demás, haciendo en el fondo, un círculo mágico a la
usanza de los magos antiguos.
III.- EL RITUAL ESOTÉRICO
Un alto porcentaje de
personas, no entiende lo espiritual, lo inconsciente, lo esotérico y metafísico,
son cosas difíciles de percibir y de comprender. Solo logran entenderlo después de mucho estudio y trabajo, las
personas que nacen con el talento. Claro que como ocurre con las
matemáticas y cualquier ciencia o arte,
el que es incapaz para ellas, por mucho esfuerzo que haga, no podrá penetrar en
sus misterios. Aquí el populismo no sirve. Es capaz o nó lo es, no hay otra
alternativa, es el necesario rigor de la Academia desde Platón su creador hasta
todas la Universidades modernas y obvio que en la Masonería, escuela
neoplatónica por excelencia.
El Ritual esotérico de
la Masonería es un mensaje simbólico, como este del que forman parte nuestras
esposas y cuñadas, mensaje captable solo al ejercer el ritual con toda la
ceremonia, no está escrito, ni puede describirse con palabras, pero allí en
nuestro hermético trabajo él nos habla con la voz de silencio, con la emoción
que al unísono sentimos todos ahora, bajo el estrellado techo de nuestra Logia
y el valle de las Lanzas.
IV.- LA FIESTA
Hoy 15 de Diciembre
del 2006 celebramos la fiesta de San Juan Evangelista que en el calendario
Católico se celebra el 27 de diciembre, no importa que le cambiemos de fecha.
No será la primera vez que lo hagamos ni la última, lo trascendente es el
simbolismo de la ocasión. De todas formas, en rigor, la fiesta del Solsticio de
Invierno o de San Juan Evangelista, habría que celebrarla el 24 de diciembre
que es cuando ocurre el punto máximo del solsticio astronómico, pero en vista
de la celebración profana del nacimiento de Cristo ese día, la fiesta se
celebra el 27.
Tampoco es casual que
la Iglesia primitiva haya decidido fijar el nacimiento de Jesús el 24 de
Diciembre. Esto lo describe Frazer en su libro “La Rama Dorada”: En los
Evangelios no aparece en que día nació el Salvador, pero por allá en el
cuatrocientos, de nuestra era vulgar, la Iglesia fijó el nacimiento el 24 de
Diciembre, en algunas Iglesias primitivas lo celebraban el 6 de Enero.
Esta asimilación de
la fiesta del solsticio de invierno o celebración pagana de la Natividad del
Sol, o absorción simbólica por la fiesta cristiana de la Natividad del Jesús,
es muy común en la conquista religiosa del cristianismo. Dicha fiesta pagana
era muy popular y con simbolismos muy análogos a los que existen hoy en la
celebración Católica.
La Masonería se define a si misma como Juanista y esto tiene que ver con los dos Juanes
de los solsticios. El primer patrono de
la Orden: San Juan Bautista, es quien
simboliza la Orden Operativa, su solo
nombre los define, su oficio es el Iniciar con el Bautismo, Opera
Espiritualmente.
El segundo patrono de
la Orden: San Juan Evangelista, es el Especulativo, el Teórico, simboliza él la
Orden Especulativa. Es San Juan Evangelista el autor del famoso Apocalipsis, libro absolutamente simbólico y
también de uno de los Evangelios más bellos y esotéricos, el Evangelio de San
Juan, además de varias epístolas. Los masones cuando aprendemos el lenguaje del
símbolismo debemos ser capaces de captar
el misterio que late en estos libros.
Esta fiesta de San
Juan Evangelista, sirve además para celebrar la Navidad de los Hermanos y la
despedida del año profano.
V.- LA MEDALLA AL MASÓN OPERATIVO
En el VII Congreso Masónico Colombiano llevado a cabo
en Ibagué en Noviembre del 2003, la Respetable, Benemérita y Meritoria Logia
Estrella del Combeima N°7 otorgo por primera vez la Medalla Masónica Rafael
Díaz Martinez.
Fue Rafael Díaz Martinez un Masón ilustre entre
muchos. En su historia simbólica, su mito fue: el de ser secretario del H:.
Benjamín Herrera, durante el trascendental
Congreso del Partido Liberal de Colombia, llevado a cabo en Ibagué en
1922, congreso que fue la semilla política que trasformo a la Colombia del
siglo XX.
Simboliza Rafaelito, como paradigma Especulativo, al
Masón intelectual ibaguereño, y no es casual que sea su biblioteca la que cubra
las paredes en el salón de “Pasos perdidos”.
Análogamente a la necesidad de guardar armonía con la
celebración de las dos fiestas masónicas, los dos solsticios, celebramos
también con una medalla al Mérito Masónico, al Masón que se haya destacado en la
Masonería Operativa.
El nombre acogido por el Gran Maestro de nuestra Orden
y aclamado por todos los hermanos fue el del querido hermano “Jorge Pinzón
Martinez”, cuyo nombre llevará la medalla al “Masón Operativo de nuestra Logia
“. No se, excúsenme, si no soy muy exacto,
pero es la idea.
En el querido hermano Jorge Pinzón Martínez, símbolo
del Masón Operativo, rendimos un homenaje en vida a uno de los pocos masones
que con su trabajo de artista, ejecutado con tenacidad, asiduidad, laboriosidad
y devoción, ha construido y edificado: Física y Espiritualmente este Taller de
la Masonería Ibaguereña, donde opera la Logia Estrella del Combeima N°7.
VI.-
EL SOLSTICIO DE INVIERNO
El solsticio de invierno, el cual se sucede
alrededor del 21 de diciembre, ¡es el día más corto del año! Para las personas
que viven al norte del ecuador, como en los Estados Unidos de Norteamérica,
Europa y China, el Sol no está en el cielo por mucho tiempo. El Sol está sobre
el horizonte menos de 12 horas al día.
En el hemisferio norte a
partir del equinoccio de otoño alrededor del 21 de septiembre, el Sol ha ido
descendiendo más y más en el cielo. A medida que el Sol desciende y los días se
hacen más cortos, la parte norte de la Tierra comienza a enfriarse a medida que
se acerca el invierno.
El calendario religioso romano reflejaba la
hospitalidad de Roma ante los cultos y divinidades de los territorios
conquistados. Originalmente eran pocas las festividades religiosas romanas.
Algunas de las más antiguas sobrevivieron hasta finales del imperio pagano,
preservando la memoria de la fertilidad y los ritos propiciatorios de un
primitivo pueblo agrícola. Sin embargo se introdujeron nuevas festividades que
señalaron la naturalización de los nuevos dioses. Llegaron a incorporarse
tantas fiestas que los días festivos eran más numerosos que los de trabajo,
cualquier parecido con nosotros es pura coincidencia. Entre las festividades
religiosas romanas más importantes figuraban las saturnales, las Lupercales,
las Equiria y los Juegos Seculares.
Bajo el Imperio, las saturnales se celebraban durante
siete días, del 17 al 23 de diciembre, durante el periodo en el que comienza el
solsticio de invierno. Toda la actividad económica se suspendía, los esclavos
quedaban transitoriamente libres, había intercambio de regalos y predominaba un
ambiente de alegría.
La función de Stonehenge ha sido durante mucho tiempo
objeto de conjeturas. Pudo servir para calcular los solsticios de verano e
invierno, los equinoccios primaverales y otoñales y los eclipses solares y
lunares. También funcionó, quizás, como un instrumento para determinar la
situación del Sol y de la Luna con respecto a la Tierra y de este modo predecir
las estaciones, como un calendario. Como tal, habría constituido un lugar de
reunión para ceremonias religiosas relacionadas con el Sol y la Luna. En
Stonehenge, como en otros yacimientos de la edad del bronce, el énfasis dado al
círculo tal vez también refleje la idea de la naturaleza circular del
nacimiento y la muerte, así como del transcurrir de las estaciones.
Por ejemplo, Stonehenge está orientado según el solsticio de verano mientras que New Grange tiene un vano a través del cual penetran los rayos solares durante el solsticio de invierno.
VII.- ¡BIENVENIDO! AÑO 5510 DEL CALENDARIO AYMARA
Recordemos que el Perú y Bolivia están en el
hemisferio sur, por lo tanto el Solsticio de Invierno ocurre en estas regiones
es en Junio, tal como se describe a continuación en una página de Internet, el
simbolismo del solsticio de invierno es lo importante.
Como en años anteriores, desde la ciudad de La Paz la
noche del jueves 20 de junio, partirán hacia la provincia Ingavi varias caravanas
de estudiantes y turistas. El objetivo: recibir en la madrugada del viernes 21
de junio el año 5510 del calendario Aymara en el ya conocido Solsticio de
invierno en Tiwanaku.
El programa oficial del Solsticio 2002 fue
preparado por el Gobierno Municipal de Tiwanaku, el Consejo de Ayllus. Al
mediodía, se realizará en el templo de Kalasasaya una wajt'a o ceremonia ritual
para pedir permiso a los Apus y a la Pachamama.
Por la tarde el Consejo de Mallkus y Amautas
viajará hacia la ciudad de La Paz con el propósito de saludar a los nevados de
la Cordillera de los Andes y solicitar a
la altura de Lloko Lloko que los viajeros no sufran ningún accidente.
De retorno a Tiwanaku, proseguirán los actos de
agradecimiento a las deidades naturales por diversos beneficios recibidos los
últimos 365 días, como la buena cosecha o las lluvias. En la plaza central del
pueblo se prenderá una fogata al compás de música autóctona. Para el viernes,
se tiene programada una conferencia de prensa, en la que los Amautas y
autoridades comunales explicarán a los periodistas y turistas el significado
del Solsticio de invierno en los Andes, sobre todo en el
altiplano boliviano.
Minutos antes de las 06:00 comenzará la ceremonia
central con la quema de cuatro mesas ceremoniales en el templete
semisubterráneo del complejo arqueológico de Tiwanaku. Los primeros rayos de
sol serán esperados frente a la Puerta del Sol cerca de las 07:00, instantes
considerados oportunos para recibir la energía cósmica del sol.
VIII.-
EL RITUAL AYMARA
El solsticio de invierno, momento en el que el sol está más alejado de la
tierra, marcará para los indios Aymaras el comienzo de un nuevo año, el 5.510.
Cerca de un millar de aymaras inaugurarán el año nuevo en medio de ritos y
ofrendas al Inti (Sol) y la Pachamama (Tierra), en el templo de Kalasasaya y la
Puerta de Sol, las ruinas arqueológicas más importantes de Tiwanaku, en el
altiplano próximo a La Paz.
La tradición señala que los primeros rayos del sol,
cerca de las 06.00 hora local (10.00 GMT), fecundan la tierra en el inicio de
un nuevo año agrícola para los aymaras que repiten simultáneamente el rito de
Tiwanaku en las ruinas arqueológicas de Cochabamba y en el fuerte de Samaipata,
en Santa Cruz, en el este de Bolivia.
Tiwanaku, supuestamente la ciudad más antigua de Suramérica, Según algunos
antropólogos bolivianos, el sentido del rito es asegurar la reproducción de la
vida con las bendiciones del Sol para la siembra y la cosecha y, aunque se
realiza desde la década de los años 80 en la ciudad de Tiwanaku, rememora
antiguas prácticas de las comunidades aymaras.
Los
indígenas invocan también la fertilidad de la tierra con el sacrificio de
llamas, cuya sangre es una ofrenda al Sol y la Tierra y otras deidades andinas
para asegurar la prosperidad agrícola y pecuaria, según el líder campesino,
Alejo Veliz.
En su opinión, más que un año aymara para los habitantes de los Andes, ésta es
una fiesta de las naciones originarias, porque el homenaje al Sol también la
realizan los indios quechuas, el otro grupo indígena mayoritario que habita
Bolivia.
La historiadora María Eugenia Choque señaló que la celebración nació a fines
del siglo pasado como un movimiento de rescate y reivindicación de la identidad
indígena, después de que en la Colonia se prohibieron los ritos religiosos
andinos.
IX.- SAN JUAN EL EVANGELISTA, APÓSTOL
Hijo del Zebedeo, hermano del Apóstol Santiago
El Discípulo Amado
SAN JUAN el Evangelista, a quien se distingue como
"el discípulo amado de Jesús" y a quien a menudo le llaman "el
divino" (es decir, el "Teólogo") sobre todo entre los griegos y
en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago
el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.
Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan
remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa
de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que
fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el
sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" aunque no está aclarado si lo hizo como una
recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.
Se dice que San Juan era el más joven de los doce
Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que
no murió martirizado.
En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo,
como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los
más íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago,
en el momento de su transfiguración, así como durante su agonía en el Huerto de
los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su
afecto especial
Juan fue el elegido para
acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho
de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló
la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia
general la de que era Juan aquel "otro discípulo" que entró con Jesús
ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único
de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras
piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su
cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró
Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan.
Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a
todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de su propia Madre, pero
entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan
sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia
casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.
Gran Testigo de la Gloria del Maestro
Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el
sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron
inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó
primero. Sin embargo, esperó a que llegase San Pedro y los dos juntos se
acercaron al sepulcro y los dos
"vieron y creyeron" que Jesús había resucitado.
A los pocos días, Jesús se les apareció por tercera
vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la
playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su
amor, le puso al frente de su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al
caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su
Maestro sobre el futuro de su compañero:
«Señor, y éste, ¿qué?» Jesús le respondió: «Si quiero
que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.»
Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que
entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que
el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo:
"No morirá".
Después de la Ascensión de Jesucristo, volvemos a
encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y, antes de entrar,
curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se
les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre
de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de
Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar
de lo que hemos visto y oído.»
Después, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a
los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando San Pablo
fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que "parecían
ser los pilares" de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes
confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan
asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste,
San Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor.
Efeso
San Ireneo, afirma que este se estableció en Efeso
después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la
época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano,
San Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento
para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue
desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que
escribió en su libro del Apocalipsis.
Maravillosas Revelaciones Celestiales
Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, San
Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando
escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al
escribirlo. "Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su
nombre". Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los
otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto,
"está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo
enteramente". La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está
debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el
Evangelista. También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le
llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos,
particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad
de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos
son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la
Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A
lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad.
No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a
la afirmación de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio.
San Juan murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer
año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana,
cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio.
Según los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa, el
Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago, la
práctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente
después de la de San Esteban, es antiquísima.
San Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al
mismo tiempo de profundidad mística. Al amarlo tanto, Jesús nos enseña que
esta combinación de virtudes debe ser el ideal del hombre, es decir el
requisito para un hombre plenamente hombre. Esto choca contra el modelo de
hombre machista que es objeto de falsa adulación en la cultura, un hombre preso
de sus instintos bajos. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como
una persona suave, y, a diferencia de los demás Apóstoles, sin barba.
En los apócrifos «Hechos de Juan» el apóstol, no se
le presenta como fundador de Iglesias, ni siquiera como guía de una comunidad
constituida, sino como un itinerante continuo, un comunicador de la fe en el
encuentro con «almas capaces de esperar y de ser salvadas» (18, 10; 23, 8). Le
empuja el deseo paradójico de hacer ver lo invisible. De hecho, la Iglesia
oriental le llama simplemente «el Teólogo», es decir, el que es capaz de hablar
en términos accesibles de las cosas divinas, revelando un arcano acceso a Dios
a través de la adhesión a Jesús.
El culto de Juan apóstol se afirmó a partir de la
ciudad de Éfeso, donde según una antigua tradición, habría vivido durante un
largo tiempo, muriendo en una edad extraordinariamente avanzada, bajo el
emperador Trajano. En Éfeso, el emperador Justiniano, en el siglo VI, construyó
en su honor una gran basílica, de la que todavía quedan imponentes ruinas. Silencio.
De hecho, sin un adecuado recogimiento no es posible
acercarse al misterio supremo de Dios y a su revelación. Esto explica por qué,
hace años, el patriarca ecuménico de Constantinopla, Atenágoras, a quien el
Papa Pablo VI abrazó en un memorable encuentro, afirmó: «Juan se encuentra en
el origen de nuestra más elevada espiritualidad. Como él, los
"silenciosos" conocen ese misterioso intercambio de corazones,
invocan la presencia de Juan y su corazón se enciende» Que el Señor nos ayude a
ponernos en la escuela de Juan para aprender la gran lección del amor de manera
que nos sintamos amados por Cristo «hasta el final»
No podíamos dejar de transcribir estas palabras sobre
San Juan cuya fiesta celebramos los masones hoy como símbolo del solsticio de
invierno. Es San Juan el Evangelista, sin lugar a dudas, un excelente símbolo
del masón especulativo o teórico, en pareja con el otro San Juan, el Bautista
que es nuestro símbolo del masón operativo.
Muchas Gracias.