A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
En los VV.·. de Barcelona 4º día del
11º mes del 6004 ( a.·. v.·.l. ·.)

El silencio
V.·. M.·. , QQ.·. HH.·. Primer y Segundo
Vigg.·. , QQ.·. HH.·. todos en vuestros Grados y Condiciones,
El Abad Henri
Stéphane, uno de los más conocidos estudiosos de las Tradiciones, expresa en su
artículo “ Silencio y existencia” que la palabra o el verbo solo tiene cabida
en el que podríamos denominar el espacio vacío que conforma el silencio. Y
añade, que antes del Verbo, todo era silencio. Con ello, parece que podríamos
considerar de una forma simbólica o incluso poética, que el silencio es una
manera de definir, o quizá intentar definir, lo que llamamos el Principio
Creador.
Así, en diversas Tradiciones, se suele
mencionar de forma más o menos explícita al silencio y sus enseñanzas.
En el Evangelio según San Juan se hace
referencia de forma implícita a ese “espacio vacío”, llenado por el Verbo en su
manifestación:
“En el Principio era el Verbo, y el
Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” ( San Juan, 1-1 ). De donde se
podría deducir entonces, aceptando la mencionada tesis de Henrí Stéphane, que el silencio es la antepuerta de la Revelación.
Lao Tse afirmaba, como queriendo
enfatizar que el silencio es la representación del Todo que: “El silencio es la
Gran Revelación”.
El Budismo, anima a sus seguidores a
realizar largas sesiones de silencio y recogimiento en su búsqueda de la perfección
personal y del conocimiento.
De todos es conocida, también, la
importancia que la Escuela Pitagórica daba a la ley del silencio entre sus
aprendices. De hecho, para sus seguidores, el silencio era “la primera piedra
del Templo de la sabiduría”[1].
Y así, podríamos enumerar diversas
Tradiciones y escuelas iniciáticas, que consideran al silencio como una
revelación y escuela de enseñanzas esotéricas.
Sería posible decir entonces, que uno de
los motivos del intento de conocer el silencio en la historia de la Humanidad,
es precisamente la búsqueda de sus orígenes más remotos.
¿Es ese el motivo por el que en muchas
Sociedades Iniciáticas el silencio constituye un pilar fundamental en el
aprendizaje?.
Es posible. Pero se me hace difícil
responder con certeza a esta pregunta. La vivencia de lo que es el silencio
puede llegar a ser muy distinta dependiendo del punto de vista de quién lo
viva.
Lo que sí parece cierto es que el
silencio puede reportar un beneficio al ser humano. Pero , ¿es siempre así?.
El silencio es sinónimo de cautela,
discreción, reserva y prudencia. Y dependiendo del uso que hagamos del mismo,
el silencio podrá ser beneficioso o contraproducente, para con nosotros mismos
y nuestros semejantes.
Existen muchas formas distintas de
percibir y considerar el silencio. He recopilado algunas de las opiniones y
citas de personajes célebres[2],
que considero de utilidad en esta etapa de valoración sobre “ el silencio” en
mi Grado de Aprendiz, que consideran al silencio como positivo. Posteriormente,
también presento sus aspectos negativos,
que también son interesantes.
Santiago Ramón y Cajal dijo: “De todas las
reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio”.
Johann Wolfang von Goethe: “Los pecados escriben la historia, el
bien es silencioso”
Sir Francis Bacon: “El silencio
es una virtud sin la cual dejan las otras de serlo”
Voltaire: “El secreto de aburrir a la gente, consiste en
decirle todo”
Ahora bien, otras personalidades
observan también los aspectos contraproducentes del silencio. Entre ellos
mencionamos a:
“Lo mas atroz de las cosas malas de la gente
es el silencio de la gente buena”.
“La verdad se corrompe tanto con la
mentira como con el silencio”.
Observando entonces esta pequeña
selección de citas, podría considerar al silencio como una dicotomía. Según el
uso que hagamos del mismo, podré aprovecharme de sus bondades o, en caso
contrario, sufrir de sus inconvenientes. Considero entonces, que el silencio me
permite escoger lo que hago con él. Su buen o mal uso se deja entonces a mi
libre albedrío.
El silencio no es un asunto para
tratarlo a la ligera, todo lo contrario. Tal como comenta nuestro Q.·.H.·.
Emilio Castell[3] en
sus cursos de comunicación no verbal, en la comunicación, la palabra solo ocupa
un 20% del total, otro tanto, el ritmo y el tono y por último, un 60% los
silencios. Nos expresamos mas con los gestos, postura y miradas que no con el
uso de la palabra hablada.
Podemos estar en silencio y ofrecer
amor, comprensión y afecto (recordando aquella famosa frase que dice: “no nos
amamos lo suficiente, como para estar en silencio); podemos callar para no
dañar o callar para dañar; se puede ser grosero con el silencio, pero también
se puede mostrar admiración y respeto...
A pesar de la ambivalencia antes
mencionada sobre el silencio, estaríamos de acuerdo entonces en que el silencio
y su práctica es mas una virtud que no un defecto; siempre que se sepa aplicar
adecuadamente.
El silencio se convierte de este modo en
una herramienta operativa, yendo más allá de su uso por motivos puramente
tradicionales. Comprender la necesidad de usar el silencio durante los trabajos
en Log.·. y en nuestro día a día es, quizás, una de las tareas mas arduas y
necesarias del Grado. Tarea, que por cierto, no
es nada sencilla.
Porque no es sencillo estar callados, al
menos en mi caso. Pero por ese motivo, la vivencia del silencio puede dar al
Ap.·.M.·. la base necesaria para poder avanzar en su formación. Anthony de
Mello, S.J. dice que el silencio puede dar luces, inspiraciones y perspectivas[4].
Y eso es lo que posiblemente deba de buscar el Aprendiz. Sus primeras luces,
inspiraciones y perspectivas.
Probablemente, el silencio iniciático
sea precisamente ese que permite, con su buen uso, ser más justos y virtuosos.
Es decir, sea aquel que abra y anteceda la puerta del Conocimiento. De esta
forma, el silencio puede convertirse más en un derecho que en una obligación.
Para finalizar, me gustaría recordar una poesía del poeta Pablo Neruda.
Poesía que me ha ayudado a intentar comprender el silencio, y que deseo
compartir con vosotros, QQ.·.HH.·.
PIDO
SILENCIO[5]
AHORA me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.
Yo voy a cerrar los ojos
Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raíces preferidas.
Una es el amor sin fin.
Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.
Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.
En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.
La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.
Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.
Ahora si quieren se vayan.
He vivido tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza,
borrándome de la pizarra:
mi corazón fue interminable.
Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.
Sucede que soy y que sigo.
No será, pues, sino que adentro
de mí crecerán cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de mí soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.
Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.
Nunca me sentí tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.
Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.
Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer.
“Pido silencio”
He
dicho
Jordi
Cochs Tarafa
Ap.·.M.·.
[1].- Extraído del Diccionario Akal de Francmasonería. Juan Carlos Daza. Editorial Akal.
[2] .-Consultado de www.proverbia.net
[3] .-Pri.·.Vig.·. de la R.·.L.·.S.·. Sant Joan de
Catalunya, nº 1 y fundador de la misma.
[4] .- Sadhana (camino de oración). Editorial Sal Térrea. Colección Pastoral
[5] .- De su obra “Estravagario”.