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Rஃ Lஃ Sஃ YOD No.
333
Orஃ de México D.F., a 1° de junio de 2005 Eஃ Vஃ
“EL
CUARTO DE REFLEXIONES”

Vஃ M ஃ QQ ஃ VV ஃ HH ஃ TODOS:
Al entrar a las cavernas el día de mi iniciación, me
encontré con un escenario muy turbio y hasta tétrico y con una “osamenta”,
velas prendidas y una serie de letreros un poco sugestivos y complementarios de
todo lo que se me decía mientras realizaba las pruebas físicas y psicológicas.
Me sentía como los antiguos hombres encerrados en el
calabozo esperando una condena. Un vaso con agua, una hogaza de pan y un salero
parecían ser los alimentos a los que tenía derecho por estar preso ¿Preso? Si
no he hecho nada, yo vine aquí por mi propia voluntad y me meten aquí ¿Por
cuánto tiempo? No lo se pero ya quiero salir, quiero tirar la toalla en el
segundo round, me rindo ya no puedo más. Primero me traen de aquí para allá y
luego me meten aquí ¿De qué se trata? ¿No se hacen llamar HOMRES LIBRES Y DE BUENAS COSTUMBRES? Sí, libres para fastidiarme,
para hacer lo que quieran conmigo, me tienen amarrado de una mano, descalzo,
casi desnudo, sin mis pertenencias y a parte de todo con los ojos tapados, sólo
les falta amordazarme y pedir rescate ¿De buenas costumbres? Pues que
costumbritas tienen, decirle a la gente que son aptos para ser Masones y en
cambio secuestrarlos ¡BASTA YA! –Pensaba-.
Vi algunos letreros que decían frases como: “SI
TIENES MIEDO VETE”, “SI NO ESTÁS SEGURO RENUNCIA” “SI NO PUEDES CONTIGO MISMO
RENUNCIA”. Todas estas frases, que sentí retadoras, me dieron un
aliento para seguir adelante y ponerme a prueba a mí mismo; enfrentar mis
miedos y superarlos, dominar mis vicios y sobre todo empezar a conocerme.
Una vez que me fue devuelta la vista, un hombre
vestido de negro con un “gorro” por así llamarle, muy semejante al del KU KLUX
KLAN, me entregó un papel con tres preguntas que debía responder en un minuto.
En ese momento pensé -¿Quién va a responder bien un cuestionario en el estado
en que me encuentro y en un minuto?- Al leer las preguntas sentí como si me
vaciaran encima un balde de agua fría que refrescaba un poco mi ya confusa
mente. Cuatro preguntas para reflexionar. ¿Qué debe el hombre a Dios? Pero qué diantre,
¿no que aquí no hablaban de religión? –Pensé- Pero respondí lo que yo sentía
que era correcto. ¿Qué se debe a sí mismo? Dignidad, respondí ¿Pero qué
dignidad puedo ya tener si afuera me trajeron como trapo sucio? –Pensé- ¿Qué
debe a sus semejantes? Respeto, respondí. Si vuestra última hora hubiese
llegado ¿Cuál sería vuestro testamento? Híjole, pues qué me van a hacer, tengo
enfrente una calavera con huesos, me tienen encerrado en no sé dónde y no
conozco a nadie. –Pensé de nuevo-. Dar la mitad de mis bienes a mis seres
queridos y la otra mitad a gente necesitada, fue mi respuesta impresa aunque la
mental fue “No lo sé ¿Cómo quieren que carbure bien mis ideas si me están
presionando para contestar?”.
Me dijeron un minuto, siento como si ya hubieran
pasado veinte y siento asfixia y cierta claustrofobia. Sin embargo respiro
profundo para tratar de relajarme. Me tocan la puerta y me dicen que no voltee
y otra vez me vendan los ojos.
Hubo algo que leí que llamó mi atención pues eran
letras con tres puntos que decían VஃIஃTஃRஃIOஃLஃ En ese momento no sabía lo que
significaba, pensé que si me habían hablado de Dios en el papel, era un tipo de
oración masónica, pero investigando, encontré una frase en latín: “VISITA
INTERIORA TERRAE RECTIFICANDO INVENIES OCCULTUM LAPIDEM” o en español “VISITA
EL INTERIOR DE LA TIERRA, POR RECTIFICACIÓN HALLARÁS LA PIEDRA OCULTA”.
Al ver esto, pensé que iba muy de la
mano con todo lo que había visto y leído en aquella caverna, pero analizándolo
más llegué a encontrar el significado que tiene, el cual es que debemos hacer
una visita a nuestro interior o hacer un examen de conciencia, con el cual
debemos reflexionar sobre nuestros actos y sólo así descubriremos nuestro yo
interno o piedra oculta, la piedra filosofal de los alquimistas, la piedra en
bruto de los Masones.
Los sabios antiguos Persas, Egipcios y Griegos,
adoptaron la costumbre de rodear sus doctrinas de enigmas, que no se puede mas
que contemplar en silencio, y expresan principios invariables y uniformes que
forman un conjunto armonioso y perfecto, que a su vez definen una ceremonia de
naturaleza religiosa y secreta, que necesita una preparación o una iniciación
por parte del interesado que desea comprenderlos. Comprenden estos enigmas,
todo lo que se relaciona con el desarrollo de las posibilidades del estado
humano y culminan con lo que se ha denominado la restauración del Estado
Primordial, y estos no son mas que una preparación para los Grandes Misterios,
que conciernen a la realización de los estados suprahumanos, y conducen a estados
de orden espiritual hasta llegar a la Identidad Suprema, acercan al iniciado a
las verdades ocultas de la divinidad.
En los misterios de Mithra Zoroastro, el aspirante
era sometido a una serie de pruebas, donde los métodos de excitar el asombro y
el temor variaban ingeniosamente, se simulaban ruidos de animales feroces,
truenos, relámpagos, azotes con varas, se le hacia nadar por ríos de fuertes
corrientes, que tenían por objeto la purificación por el agua, por el fuego, y
por el ayuno, pruebas que duraban entre veinticuatro y ochenta días, después de
las cuales era introducido en una caverna, llamada Spaleas. Las Spaleas, eran
de pequeñas dimensiones y representaban al mundo, el doble movimiento de los
planetas y el paso de las almas por las esferas celestes. Sus muros y techos
estaban dibujados con signos celestiales. Una vez en la cueva se le llevaba a
una sala llamada pronaos, allí se le sometía a una especie de bautismo y se le
preparaba para las siete enseñas de la iniciación que estaba próximo a cruzar.
Para figurar los siete planetas se le enseñaba al iniciado una escalera, a lo
largo de la cual se encontraban siete puertas, cada una de un metal diferente
simbolizando los atributos del planeta correspondiente. Esta escalera fue
tomada por los judíos, en la visión de la Escalera del sueño de Jacob, y figura
también en emblemas de muchos Grados Masónicos. La ceremonia en las “Spaleas” fue adoptada por casi todos los Misterios
y pasó a la francmasonería en la forma del Cuarto de Reflexiones.
En la Francmasonería moderna,
el Cuarto de Reflexiones, siendo el lugar en que el profano se prepara para la
iniciación, equivale al athanor alquímico, donde el Recipiendario experimentará
la transmutación, mediante la conjugación y ordenamiento de las energías
sutiles. El profano "desciende a los infiernos", debe morir primero,
para luego "resucitar" y alcanzar la luz de la Iniciación. Allí se
dejará el tráfago del mundo exterior, habrá un recogimiento interior, como la
matriz original, para surgir desde el fondo de la tierra (la materia densa,
caótica) hacia lo sutil del espíritu.
Este lugar es representación,
además, del macrocosmos y del microcosmos, es decir, del universo y del hombre.
En él se manifiestan cuatro niveles o planos superpuestos, donde se encuentran
los elementos básicos en la Alquimia; agua, fuego, aire y tierra. El primer
nivel es el del fuego primordial para la obra de transmutación; en los dos
siguientes, las substancias transformadoras y, en el cuarto, la sutilidad de
los gases, relacionados con la trascendencia.
El desorden y oscuridad que prevalecen en el Cuarto
de Reflexiones, figurando una gruta sepulcral, rodeado de símbolos de
destrucción y muerte, con calaveras y huesos, es sinónimo de estar sumergidos
en el centro de la Tierra, de donde venimos y a la que hemos de volver. Es
también el primer elemento a vencer en nuestra iniciación masónica de los
cuatro que imperan en nuestra naturaleza (aire, agua y fuego); además nos hace
recordar el estado de ignorancia en el que vivimos los humanos antes de conocer
el principio fundamental de la orden masónica, "hay que morir a los vicios
para nacer a las virtudes".
¿Qué sería de nosotros los Masones si no hubiéramos
pasado por la experiencia de estar encerrados en aquel cuarto enfrentando nuestros
miedos? Miedos que teníamos dentro de nosotros, pero no sabíamos que existían
hasta ese momento.
En mi caso, fue un miedo hacia mí mismo, debido a que
no me conocía a la perfección, aún no lo logro pero llevo buen camino
recorrido. Desde ese momento presté más atención en mis vicios y virtudes,
haciendo más caso a los vicios para pulir mi piedra y lograr hacerla cúbica de
punta.
Gracias a esa catacumba somos los que somos y seremos
lo que seremos. Ahí aprendí algo que después vi en una película y eso es “NUNCA DIGAS LO QUE ESTÁS PENSANDO, SIEMPRE
PIENSA LO QUE VAS A DECIR”.
ES CUANTO.
Cஃ Mஃ MANUEL A. LARRAÑAGA B. LEÓN
Bibliografía: Página Web de la GஃLஃ de la República Bolivariana de Venezuela www.glrbv.org.ve