BRINDIS SOLSTICIAL
Hoy quiero
brindar por mis Hermanos,
los Masones de manos enlazadas,
hombres libres, de costumbres rectas,
obreros del Compás y de la Escuadra.
Esos Hermanos que
siempre toleraron
mis errores, mis defectos y mis faltas,
y me mostraron el sendero iluminado
de la verdad, la virtud y la templanza.
Que me brindaron
apoyo en mi tristeza
y le infundieron fuerza a mi esperanza,
y que en momentos de duda me alentaron
a seguir construyendo mi mañana.
Eslabones del
fraterno gremio
de acacias, espigas y granadas,
Hermanos de quien vive en infortunio
y de quien busca paz para su alma.
Compañeros
solidarios de mis luchas,
defensores sinceros de mi causa.
Hermanos que me dieron su ternura
con una espontaneidad que no se engaña.
Para todos
abierta está mi casa,
y mi lumbre encendida que los llama.
Esos Hermanos de todos los momentos
son los que llevo prendidos en el alma.
Alzo mi copa
también por los caídos,
los que emprendieron su viaje a la montaña
buscando un sitial en el Oriente
por donde sale el sol cada mañana.
Al hacerlo evoco
al Arquitecto
a cuya gloria trabajo con mi llana,
puliendo las aristas de la piedra
en la cantera del corazón y de mi alma.
En esta fecha del
invernal Solsticio
cuando todo es sombras, soledad y calma,
escudriño al interior de mis recuerdos
y encuentro voces, abrazos y miradas...
Veo a mis
Hermanos, siempre atentos,
a responderme cuando mi clamor los
llama.
Por ellos brindo con fe, con alegría
con un sentimiento que a todos los abraza.
"Salud,
Fuerza, Unión", son mis deseos
al apurar este vino en mi garganta,
la misma que ofrecí aquella noche
cuando presté mis juramentos en el Ara.
V.·.H.·.
Gabriel Valbuena Hernández
Resp.·.Log.·. Manuel Ancízar No. 15

