TRANSMUTACIÓN ALQUIMICA,
ALQUIMIA HERMÉTICA Y LA TRANSMUTACIÓN MENTAL

A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.
A mi Madre Resp.·.Log.·. “ILUSTRE AMERICANO Nº 150”
V.·. M.·. Q.·. H.·. Prim.·. Vig.·. Q.·. H.·.
Seg.·. Vig.·. y QQ.·. HH.·. Todos
S.·. F.·. U.·.
El trabajo que presento
y está a vuestra consideración, lo he titulado: "LA TRANSMUTACIÓN ALQUIMICA, ALQUIMICA HERMÉTICA Y LA
TRANSMUTACIÓN MENTAL".
LA ALQUIMIA MEDIEVAL
En la alquimia actual
existen varias ramas de "la ciencia de la química", por eso
encontramos varias alquimias.
La palabra
"alquimia" se atribuye a dos posibles etimologías, la palabra
"khem" que significa "tierra negra"-"negra" es sinónimo de "vida", pues que
mejor hay en el desierto que esa "tierra negra" que ha sido
fertilizada por el Nilo- otros lo
atribuyen a la palabra árabe "al" y la palabra griega
"chemia".
En un principio y
según Fulcanelli en su obra "las
moradas filosófales”, existían en los
laboratorios griegos, y así lo expresan las obras de "Zosimo y
Ostanes", dos ordenes de investigaciones: La espagírica y la alquimia,
ramas de un mismo arte esotérico.
La espagírica era
controlada por los trabajadores de la metalurgia, orfebres, pintores,
ceramistas, vidrieros, tintoreros, destiladores, esmaltadores, alfareros,
boticarios...
Los alquimistas eran
un grupo especial, trabajaban la transmutación de los metales unos en otros, en
la producción de oro y plata partiendo de minerales vulgares o de compuestos
metálicos salinos; pero los materiales que usaban eran solo materiales
minerales y medios químicos, prescindiendo voluntariamante y a diferencia de
los espagiristas, de las quintas esencias animales y de los alcaloides
vegetales.
Esto hace ver claro
que "la alquimia hermética" utiliza las dos ramas con una esencia hermética, pero aquí es donde llega uno de los grandes enigmas sobre el origen
de la alquimia, ¿qué rama participa mas? Este hermetismo, tanto en modo de obrar como en denominar los componentes, ¿actuaba
desde el principio o fue introducido en la edad media debido a la prohibición
de tener en casa sin autorización, hornos y utensilios químicos?, Pues muchos
artesanos practicaban después de su jornada en secreto, herméticamente "la
ciencia de la alquimia".
La alquimia
hermética fue muy conocida en la edad media, llegando hasta nosotros cantidad
de libros y documentos alquímicos que son incalculables obras de arte, seria la
precursora de lo que hoy conocemos como química.
Entre ellos
encontramos a filósofos hermético alquimistas como Basil Valentín, Ramón Llull,
Flamel... Y otros mas recientes como "Fulcanelli". Encontramos
que aquellos que siguen esta practica hermética tratan de transmutar los
dos opuestos más conocidos, el espíritu y la materia, se trata de una
operación material unida a una operación espiritual.
La búsqueda del oro,
(operación conocida como crisopeya), el lápiz philosophorum
o "medicina universal", esta transmutación material del
plomo en oro, o "el elixir maravilloso", va acompañada de la
practica de la transmutación hermética interior, llevando de este modo a la
practica la complementación de los opuestos.
La conocida
"piedra filosofal", contiene las tres búsquedas, descrita por
diferentes autores como Khunrath, Basil Valentín, Sethon, Sendivogio... La
descripción de Fulcanelli es bastante clara:
"Lo que importa
sobre todo es tener presente que la piedra filosofal se nos ofrece bajo la
forma de un cuerpo cristalino, diáfano, de masa roja y amarillo después de su
pulverización, que es denso y muy fusible, aunque fijo a cualquier temperatura,
y cuyas cualidades propias lo hacen incisivo, ardiente, penetrante,
irreductible e incalcinable. Añadamos que es soluble en el vidrio en fusión,
pero se volatiliza instantáneamente cuando se proyecta en un metal fundido. He
aquí, reunidas en un solo cuerpo, propiedades fisicoquímicas que lo alejan de
modo singular de la naturaleza metálica y hacen su origen muy nebuloso. Un poco
de reflexión nos sacará del apuro. Los maestros del arte nos enseñan que la
finalidad de su trabajo es triple. Lo que tratan de realizar en primer lugar es
la medicina universal o piedra filosofal propiamente dicha. Obtenida en forma
salina, multiplicada o no, tan sólo es útil para la curación de las
enfermedades humanas, la conservación de la salud y el crecimiento de los
vegetales. Soluble en todo licor espirituoso, su solución toma el nombre de oro
potable (aunque no contenga el menor átomo de oro), porque afecta un magnífico
color amarillo. Su valor curativo y la diversidad de su empleo en terapéutica
hacen de él un auxiliar precioso en el tratamiento de las afecciones graves e
incurables. No ejerce acción alguna sobre los metales, salvo el oro y la plata,
con los que se fija y a los que dota de sus propiedades, pero, en consecuencia,
no sirve de nada para la transmutación. Sin embargo, si se excede el número
límite de sus multiplicaciones, cambia de forma y, en lugar de recobrar el
estado sólido y cristalino al enfriarse, permanece fluida como el azogue y
absolutamente incoagulable. En la oscuridad, brilla entonces con un resplandor
suave, rojo y fosforescente cuyo brillo se mantiene más débil que el de una
lamparilla ordinaria. La medicina universal se ha convertido en luz inextinguible, el producto lumínico de esas lámparas perpetuas han sido encontradas
en algunas sepulturas antiguas. Así, radiante y líquida, la piedra filosofal
apenas es susceptible, según nuestra opinión, de ser llevada más allá. Querer
ampliar su virtud ígnea nos parecería peligroso. Lo menos que se podría temer
sería volatilizarla y perder el beneficio de una labor considerable.
Finalmente, si se fermenta la medicina universal sólida con oro o plata muy
puros, por fusión directa, se obtiene el polvo de proyección, tercera forma de
la piedra. Se trata de una masa translúcida, roja o blanca según el metal
escogido, pulverizable, apta tan sólo para la transmutación metálica.
Orientada, determinada y especificada en el reino mineral, es inútil y no puede
actuar-con los otros dos reinos."
En resumen, decir que
estas practicas de perfeccionamiento tanto material como espiritual, se han
vuelto completamente ajenas a nuestra cultura, encontrando imposible que el
plomo "vibre" en la misma onda que el oro o que el espíritu
"vibre" en la misma onda de lo que es justo y verdadero.
Entre los magníficos libros y documentos que guarda
la Orden Rosacruz en su fondo documental, se encuentra un ejemplar de la
primera edición en francés del Kybalion, una de las obras clásicas en el
esoterismo. Se reproduce aquí, un capítulo de dicha obra por cuanto reviste un
interés especial para los Rosacruces y para cuantos estén interesados en esta
temática.
La mente, así como todos los metales y demás
elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de
condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera
transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.
Como indicamos anteriormente, los hermetistas
fueron los verdaderos creadores de la alquimia, de la astrología y de la
psicología, habiendo sido Hermes el fundador de esas escuelas de pensamiento.
De la astrología ha derivado la astronomía moderna; de la alquimia ha surgido
la química, y de la psicología mística la psicología moderna. Mas no debe
suponerse que los antiguos fueran unos ignorantes respecto a lo que las
escuelas modernas creen de su exclusiva propiedad. Las inscripciones grabadas
en las piedras y monumentos de Egipto prueban concluyentemente que los antiguos
poseían el más perfecto conocimiento acerca de la astronomía, mostrando la
construcción de las mismas pirámides una relación estrechísima entre sus
designios y su conocimiento de la ciencia astronómica.
Tampoco debe suponerse que ignoran la química, pues
los fragmentos de antiguas escrituras descubiertas muestran que estaban muy
familiarizados con las propiedades químicas de los cuerpos. En una palabra, sus teorías respecto a la
física han sido posteriormente verificadas y confirmadas por los últimos
descubrimientos de la ciencia moderna, sobre todo en lo que se refiere a la
constitución de la materia.
Lejos de ignorar los llamados modernos
descubrimientos psicológicos, los egipcios estaban muy al corriente de todo
ello, especialmente en ciertas ramas que ignoran completamente las escuelas
modernas, y sobre todo en «ciencia psíquica», que tanto está confundiendo a los
psicólogos de hoy en día, y haciéndoles confesar al fin que «después de todo, bien puede haber algo de
cierto en ello». Lo cierto es que,
además de la química, astronomía y psicología (esto es, la psicología en su
aspecto de función cerebral), Los antiguos poseían un conocimiento
trascendental de la astronomía que se llamó alquimia y de psicología
trascendental titulada psicología mística. Y no solamente poseían este
conocimiento interno sino también el externo,
siendo este último el único que conocen los hombres de ciencia modernos.
Entre los muchos aspectos tópicos de conocimientos
secretos de los hermetistas se encuentra lo que se conoce como «transmutación
mental», de la que vamos a tratar a continuación.
«Transmutación» es el término generalmente empleado
para designar el antiguo arte de transmutar los metales, especialmente los de
poco valor, en oro. La palabra
«transmutar» significa «cambiar
de naturaleza, de sustancia, y de forma, convirtiéndose en otra; transformarse
en otra cosa». Y de acuerdo con esa
definición, «transmutación mental» significa arte de transformar o cambiar los
estados, cualidades, forma condiciones mentales, etc., en otros.
Así que podéis ver que transmutación mental no es
otra cosa que una especie de química
mental; y si preferís el término, una forma especial práctica psicología
mística. Mas esto tiene un significado
muchísimo mayor de lo que parece a simple vista. La transmutación alquímica en
el plano mental es tan importante en sus efectos que de ser conocida sería uno
de los estudios más importantes para el hombre. Y esto no es más que el
principio. Veamos por qué.
El primero de los siete principios herméticos es el
de mentalismo, que afirma que «el TODO es mente, que el universo es mental», lo
que significa que la única realidad que se oculta tras todo cuanto existe es
mente; y el universo en si mismo es una creación mental, esto es, existe en la
mente del TODO. Consideraremos este principio en las sucesivas lecciones, pues
ahora vamos a estudiar sus efectos, suponiendo que dicho principio fuera
cierto.
Si el universo es de naturaleza mental, entonces la
transmutación mental debe ser el arte de cambiar o transformar las condiciones
del universo, trátese de la materia, de la energía o de la mente. Así que esa
transmutación no es otra cosa que la magia, de la que tanto han hablado los
escritores antiguos en sus obras místicas, pero acerca de la cual daban tan
pocas instrucciones prácticas. Si todo es mental, entonces la posesión del
medio que permita transmutar las condiciones mentales debe hacer del Maestro,
el dirigente y controlador de las condiciones materiales, así como de las
operaciones llamadas mentales.
Es muy cierto que nadie, excepto los alquimistas
mentalistas más avanzados, han alcanzado el grado de poder necesario para
dominar las condiciones físicas más densas, tales como los elementos de la
naturaleza, la producción y cesación de las tempestades, la producción y
cesación de terremotos u otros fenómenos físicos de cualquier clase, pero que
tales hombres existieron y que existen es una cosa que no duda ningún
ocultista, sea de la escuela que sea. Los mejores instructores aseguran a sus
estudiantes que los Maestros existen, habiendo aquéllos tenido algunas
experiencias personales que justificaban su creencia.
Estos Maestros no hacen exhibición pública de sus
poderes, sino que, por el contrario, permanecen solitarios para poder así
actuar y trabajar mejor en el sendero de la realización. Mencionamos aquí su
existencia, meramente para llamar vuestra atención acerca de que sus poderes
son enteramente mentales y que operan en el sentido de la más elevada
transmutación mental, según el principio del mentalismo de «El Kybalion», que
dice: «El Universo es una creación mental».
Mas los estudiantes y hermetistas de los grados
Inferiores al de Maestro, los iniciados e instructores, pueden también actuar y
obrar libremente en el plano mental. Todo cuanto llamamos «fenómenos
psíquicos», «influencia mental», «mentalismo», etc., son transmutación mental,
pues existe un principio único, y nada importa el nombre que se dé a los
fenómenos que se produzcan.
El que practica la transmutación mental trabaja en
ese plano, transformando condiciones y estados mentales en otros, de acuerdo
con fórmulas más o menos eficaces. Los varios «tratamientos», «afirmaciones»,
«autosugestiones», etc., de las escuelas mentalistas no son más que esas mismas
fórmulas (muy a menudo imperfectas y empíricas) del arte hermético. La mayoría
de los que las practican son unos ignorantes comparados con los antiguos
Maestros, porque no poseen el conocimiento fundamental sobre el cual está
basada esa operación.
No solamente los estados mentales de uno mismo
pueden ser transmutados según los métodos herméticos, sino que también puede
hacerse esto con la mentalidad de los demás y, efectivamente, todos sufrimos
transformaciones mentales de cualquier índole, inconscientemente, por lo
general, pero a veces conscientemente, cuando comprendemos algo acerca de las
leyes y los principios que los rigen, y sobre todo cuando los demás ignoran los
medios de protegerse a si mismos.
Muchos estudiosos del mentalismo saben que las
condiciones, materiales dependen de las mentes de los demás, y pueden ser
transmutadas y cambiadas de acuerdo con los deseos de la persona que quiere
modificar sus condiciones de vida. Se ha hecho esto tan público hoy en día, que
no creemos necesario mencionarlo en detalle, siendo nuestro propósito
únicamente mostrar la acción de este principio hermético que se oculta tras
todas esas varias formas de operar, buenas o malas, porque la fuerza puede ser
empleada en ambas direcciones, de acuerdo con el principio hermético de
polaridad.
QQ∴HH∴
transmutemos pues, nuestras actuaciones, pensamientos y quehaceres diarios en
acciones benéficas, de amor, compasión, en SALUD, FUERZA Y UNION, en fe de
crear una especie humana feliz, misión de la MASONERÍA; En cambiar nosotros
mismos, en ser cada día mejor, más buenos, más dignos, tanto en el hogar, como
en el trabajo y en general en todas las relaciones humanas, para hacer de
nosotros UN TEMPLO ESPIRITUAL, UN TEMPLO MENTAL, en armonía con nuestros
semejantes y con todo el Universo.
Es cuanto, V.·. M.·. Q.·. H.·. Prim.·. Vig.·.
Q.·. H.·. Seg.·. Vig.·. y
QQ.·. HH.·. Todos.
Or.·. de Antimano, 10 de Noviembre
de 2003 (e.·.v.·.)
Fraternalmente
A.·.
M.·. ERNESTO MÁRQUEZ MARÍN.
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