Principios Herméticos y el
Hermetismo

A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.
A mi Madre Resp.·.Log.·. “ILUSTRE AMERICANO Nº 150”
V.·. M.·. Q.·. H.·. Prim.·. Vig.·. Q.·. H.·. Seg.·. Vig.·.
y QQ.·. HH.·. Todos
S.·. F.·. U.·.
El trabajo que presento
y está a vuestra consideración, lo he titulado: "Principios Herméticos
y El Hermetismo".
La Filosofía Hermética es una filosofía operativa y eso
significa que el estudiante de Hermetismo ha de convertirse en un operador de
su propia realidad, en un hacedor, en un transformador de las condiciones que
lo limitan y lo esclavizan a diario.
Con un nivel elevado de conciencia, el hermetista, ayudándose de los siete principios universales,
conocidos en El Kybalion, puede transmutar las condiciones externas de su vida,
al igual que las limitaciones y defectos de su personalidad hasta llegar a una
verdadera liberación.
Los principios de la verdad son siete; aquel que conoce
éstos, con comprensión, posee la llave mágica ante cuyo toque todas las puertas
del templo se abren de repente. Estos siete principios son los siguientes:
1º Principio de Mentalismo.
2º Principio de Correspondencia.
3º Principio de Vibración.
4º Principio de Polaridad.
5º Principio del Ritmo.
6º Principio de Causa y Efecto.
7º Principio del Genero o de la Generación.
Pasemos a revisar en adelante cada uno de estos
principios:
El principio de Mentalismo: «EL TODO es MENTE; El universo es mental.» Este
principio incorpora la verdad de que «todo es mente». Explica que EL TODO (que
es la realidad sustancial que subyace a todas las manifestaciones y apariencias
externas que conocemos bajo los términos de «el universo material», «el
fenómeno de la vida», «materia», «energía», y, en breve, todo lo que es
evidente a nuestros sentidos materiales) es ESPÍRITU, que en sí mismo es
INCOGNOSCIBLE e INDEFINIBLE, pero que puede ser considerado y concebido como
UNA MENTE UNIVERSAL, INFINITA Y VIVIENTE.
Explica también que todo
el mundo o universo fenomenal es simplemente una creación mental del TODO,
sujeto a las leyes de las cosas creadas, y que el universo, como conjunto, y en
sus partes o unidades, tiene su existencia en la mente del TODO, en cuya mente
«vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser». Este principio, estableciendo la
naturaleza mental del universo, explica fácilmente todos los variados fenómenos
mentales y psíquicos que ocupan una porción tan grande de la atención pública,
y que, sin tal explicación, son incomprensibles y desafían el tratamiento
científico. Una comprensión de este gran principio hermético de Mentalismo capacita al individuo para captar fácilmente las
leyes del universo mental, y para aplicar las mismas a su bienestar y avance.
El estudiante hermético está capacitado para aplicar inteligentemente las
grandes leyes mentales, en vez de usarlas de una manera fortuita. Con la llave
maestra en su posesión, el estudiante puede abrir las muchas puertas del templo
mental y psíquico del conocimiento, y entrar al mismo libre e inteligentemente.
Este principio explica la verdadera naturaleza de «energía», «poder» y
«materia», y por qué y cómo están todos éstos subordinados a la maestría de la
mente. Uno de los viejos maestros herméticos escribió hace mucho tiempo: «El
que capta la verdad de la naturaleza mental del universo está bien avanzado en
el sendero hacia la maestría.» Y estas palabras son tan verdaderas hoy como en
el tiempo en que fueron escritas por primera vez. Sin esta llave maestra, la
maestría es imposible, y el estudiante llama en vano a las muchas puertas del
templo.
El principio de
correspondencia: «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.» Este principio
incorpora la verdad de que hay siempre una correspondencia entre las leyes y
fenómenos de los diversos planos de existencia y vida. El viejo axioma
hermético lo ponía en estas palabras: «Como es arriba, es abajo; como es abajo,
es arriba.» Y la captación de este principio da uno de los medios de solucionar
muchas oscuras paradojas y secretos escondidos de la Naturaleza. Hay planos más
allá de nuestro conocimiento, pero cuando les aplicamos el principio de
correspondencia somos capaces de entender mucho que de otro modo nos habría
sido incognoscible. Este principio es de aplicación y manifestación universal,
en los diversos planos del universo material, mental y espiritual; es una ley
universal. Los antiguos hermetistas consideraban este
principio como uno de los más importantes instrumentos mentales por el que el
hombre era capaz de atisbar a un lado de los obstáculos que ocultan lo
desconocido a la vista. Su uso incluso rasgaba el velo de Isis hasta el punto
de que podía verse un vislumbre de la cara de la
diosa. Igual que un conocimiento de los principios de la Geometría capacita al
hombre para medir soles distantes y sus movimientos, mientras está sentado en
su observatorio, así un conocimiento del principio de correspondencia capacita
al hombre para razonar inteligentemente desde lo conocido hasta lo desconocido.
Estudiando a la mónada, entiende al arcángel.
El principio de
vibración: «Nada descansa; todo se mueve; todo vibra.» Este principio incorpora la
verdad de que «todo está en movimiento», «todo vibra», «nada está en reposo»;
hechos que la ciencia moderna refrenda, y que cada nuevo descubrimiento
científico tiende a verificar. Y sin embargo este principio hermético fue
enunciado hace miles de años por los maestros del antiguo Egipto. Este
principio explica que las diferencias entre manifestaciones diferentes de
materia, energía, mente, e incluso espíritu, resultan mayormente de frecuencias
de vibración variables. Desde EL TODO, que es espíritu puro, bajando hasta la
forma más grosera de materia, todo está en vibración -cuanto más alta la
vibración, más alta la posición en la escala-. La vibración del espíritu es en
un rango de intensidad y rapidez infinitas tal que
está prácticamente en reposo -igual que una rueda moviéndose rápidamente parece
inmóvil-. Y en el otro extremo de la escala, hay formas groseras de materia
cuyas vibraciones son tan bajas como para parecer en reposo. Entre estos dos
polos hay millones sobre millones de grados variables de vibración. Desde el
corpúsculo y el electrón, el átomo y la molécula, hasta los mundos y universos,
todo está en moción vibratoria. Esto también es verdad en los planos de energía
y fuerza (que no son sino grados diversos de vibración); y también en los
planos mentales (cuyos estados dependen de vibraciones); e incluso en los
planos espirituales. Un entendimiento de este principio, con las fórmulas
apropiadas, capacita a los estudiantes herméticos a controlar sus propias
vibraciones mentales, así como las de otros. Los maestros también aplican este
principio a la conquista de los fenómenos naturales, en modos diversos. «Aquel
que entiende el principio de vibración, ha agarrado el cetro del poder», dice
uno de los viejos escritores.
El principio de
polaridad: «Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y
desemejante es lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero
diferentes en grado: los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino
medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas.» Este principio
incorpora la verdad -de que «todo es dual», «todo tiene dos polos», «todo tiene
su par de opuestos», todos los cuales eran viejos axiomas herméticos. Explica
las viejas paradojas, que han dejado perplejos a tantísimos,
que han sido establecidas como sigue: «Tesis y antítesis son idénticas en
naturaleza, pero diferentes en grado»; «los opuestos son lo mismo, difiriendo
sólo en grado»; Los pares de opuestos pueden ser reconciliados»; «los extremos
se encuentran»; «todo es y no es al mismo tiempo»; «todas las verdades no son
sino medias verdades»; «toda verdad es media falsa»; «hay dos lados para todo»,
etc. Explica que en todo hay dos polos, o aspectos opuestos, y que los
«opuestos» son realmente sólo los dos extremos de la misma cosa, con muchos
grados variables entre ellos. Para ilustrar esto: calor y frío, aunque
«opuestos», son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia meramente
de grados de la misma cosa. ¡Mirad a vuestro termómetro y ved si podéis
descubrir dónde termina el «calor» y comienza el «frío»! NO hay tal cosa como
el «calor absoluto» o el «frío absoluto» -los dos términos «calor» y «frío»
indican simplemente grados variables de la misma cosa, y esa «misma cosa» que
se manifiesta como «calor» y «frío» es meramente una forma, una variedad y una
frecuencia de vibración-. Así que «calor» y «frío» son simplemente los «dos
polos» de eso que llamamos «calor»-y los fenómenos que le acompañan en
consecuencia son manifestaciones del principio de polaridad-. El mismo
principio se manifiesta en el caso de «luz y oscuridad», que son la misma cosa,
consistiendo la diferencia de grados variables entre los dos polos del fenómeno.
¿Dónde cesa la «oscuridad» y comienza la «luz»? ¿Cuál es la diferencia entre «
grande» y «pequeño»? ¿Entre «duro» y «blando»? ¿Entre «negro» y «blanco»?
¿Entre «agudo» y «romo»? ¿Entre «bulla» y «calma»"? ¿Entre «alto» y
«bajo»? ¿Entre «positivo» y «negativo»? El principio de polaridad explica estas
paradojas, Y ningún otro principio puede suplantarlo. El mismo principio opera
en el plano mental. Tomemos un ejemplo radical y extremo: el de «amor y odio»,
dos estados mentales totalmente diferentes aparentemente. Y sin embargo hay
grados de odio y grados de amor, y un punto medio en el que usamos los términos
«gusto» y, «disgusto», que se solapan tan gradualmente que a veces no atinamos
a saber si «gustamos» o «disgustamos» o «ninguna de ambas cosas». Y todos son
simplemente grados de la misma cosa, como veréis si queréis pensar tan sólo un
momento. Y más que esto (y considerado de más importancia por los hermetistas), es posible cambiar las vibraciones de odio a
las vibraciones de amor, en la propia mente de uno y en las mentes de otros.
Muchos de vosotros, habéis tenido experiencias personales de la rápida
transición involuntaria del amor al odio, y al contrario, en vuestro propio
caso y en el de otros. Y realizaréis por tanto la posibilidad de que esto se
consiga por el uso de la voluntad, por medio de las fórmulas herméticas. «Bien»
y «mal» no son sino los polos de la misma cosa, y el hermetista
entiende el arte de transmutar el mal en bien, por medio de una aplicación del
principio de polaridad. En breve, el «arte de polarización» se convierte en una
fase de la «alquimia mental» conocida y practicada por los maestros herméticos
antiguos y modernos. Un entendimiento del principio le capacitará a uno para
cambiar su propia polaridad, así como la de otros, si quiere dedicar el tiempo
y el estudio necesarios para amaestrar el arte.
El principio de ritmo: «Todo fluye, fuera y
dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del
péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es
la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa.» Este
principio incorpora la verdad de que en todo hay manifestada una moción medida,
a un lado y otro; un flujo y un reflujo; un vaivén hacia atrás y hacia adelante;
una mengua y una crecida como una marea; una pleamar y una bajamar; entre los
dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad descrito hace un
momento. Hay siempre una acción y una reacción; un avance y un retroceso; una
elevación y un hundimiento. Esto es así en los asuntos del universo, soles,
mundos, hombres, animales, mente, energía y materia. Esta ley está manifiesta
en la creación y destrucción de mundos; en la elevación y caída de naciones; en
la vida de todas las cosas; y finalmente en los estados mentales del hombre (y
es con este último que los hermetistas encuentran el
entendimiento del principio sumamente importante). Los hermetistas
han captado este principio, encontrando su aplicación universal, y han
descubierto también ciertos medios de superar sus efectos en ellos mismos por
el uso de las fórmulas y métodos apropiados. Ellos aplican la ley mental de
neutralización. No pueden anular el principio, o hacerle cesar su operación,
pero han aprendido cómo escapar a sus efectos sobre ellos mismos hasta un
cierto grado dependiendo de la maestría del principio. Han aprendido cómo
USARLO, en vez de ser USADOS POR él. En este método y en otros similares,
consiste el arte de los hermetistas. El maestro de
las enseñanzas herméticas se polariza en el punto en el que desea reposar, y
neutraliza entonces la oscilación rítmica del péndulo que tendería a conducirle
al otro polo. Todos los individuos que han alcanzado cualquier grado de
auto-maestría hacen esto hasta un cierto grado, más o menos inconscientemente,
pero el maestro hace esto conscientemente, y por el uso de su voluntad, y
alcanza un grado de aplomo y firmeza mental casi imposible de creer por parte
de las masas que son balanceadas hacia atrás y hacia adelante como un péndulo.
Este principio y el de polaridad han sido estudiados estrechamente por los hermetistas, y los métodos de contrarrestarlos,
neutralizarlos y USARLOS forman una parte importante de la alquimia mental
hermética.
El principio de causa y
efecto: «Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de
acuerdo con la ley-. casualidad no es sino un nombre
para la ley no reconocida; Hay muchos planos de causación,
pero nada se escapa a la ley.» Este principio incorpora el hecho de que hay una
causa para todo efecto; un efecto a partir de toda causa. Explica que: «Todo
sucede de acuerdo con la ley»; que nada nunca «meramente sucede»; que no hay
tal cosa como la casualidad; que mientras que hay diversos planos de causa y
efecto, dominando los planos superiores a los inferiores, a pesar de eso nada
se escapa nunca enteramente a la ley. Los hermetistas
entienden el arte y los métodos de elevarse por encima del plano ordinario de
causa y efecto, hasta un cierto grado, y elevándose mentalmente a un plano
superior se vuelven causantes en vez de efectos. Las masas de gente son
conducidas, obedientes al entorno; a las voluntades y deseos de otros más
fuertes que ellos; a la herencia; a la sugestión; y a otras causas externas que
les mueven de un lado para otro como peones en el tablero de ajedrez de la
vida. Pero los maestros, elevándose al plano superior, dominan sus humores,
caracteres, cualidades y poderes, así como el entorno que les rodea, y se
convierten en movedores en vez de peones. Concurren a JUGAR EL JUEGO DE LA
VIDA, en vez de ser jugados y movidos de un lado para otro por las voluntades
de otros y el entorno. USAN el principio en vez de ser sus herramientas. Los
maestros obedecen la causación de los planos
superiores, pero la ayudan a REGIR en su propio plano. En esta afirmación está
condensado un tesoro de conocimiento hermético -léalo el que pueda.
El principio de género: «El género está en todo;
todo tiene sus principios masculino y femenino: el género se manifiesta en
todos los planos.» Este principio incorpora la verdad de que hay un GÉNERO
manifestado en toda cosa –los principios masculino y femenino están siempre en
funcionamiento-. Esto es verdadero no sólo del plano físico, sino de los planos
mentales e incluso espirituales. Sobre el plano físico, el principio se
manifiesta como SEXO, sobre los planos superiores toma formas más ligeras, pero
el principio es siempre el mismo. Ninguna creación, física, mental o
espiritual, es posible sin este principio. Un entendimiento de sus leyes
arrojará luz sobre muchos temas que han dejado perplejas a las mentes de los
hombres. El principio de género trabaja siempre en la dirección de la
generación y la creación. Toda cosa, y toda persona, contiene
los dos elementos o principios, o este gran principio, dentro de sí, de él o de
ella. Toda cosa macho tiene también el elemento hembra; toda hembra contiene
también el principio macho. Si queréis entender la filosofía de la creación, la
generación y la regeneración mentales y espirituales, debéis entender y
estudiar este principio hermético. Contiene la solución de muchos misterios de
la vida. Os precavernos que este principio no tiene referencia alguna a las
muchas teorías, enseñanzas y prácticas bajas, perniciosas y degradantes, que se
enseñan bajo títulos antojadizos, y que son una prostitución del gran principio
natural del género. Tales bajos revivires de las
antiguas e infames formas del falicismo tienden a
arruinar la mente, el cuerpo y el alma, y la filosofía hermética siempre ha
hecho sonar la nota de advertencia contra estas degradadas enseñanzas que
tienden hacia la lujuria, la licenciosidad y la
perversión de los principios de la Naturaleza. Si buscáis tales enseñanzas,
debéis ir a otra parte por ellas -el hermetismo no contiene nada para vosotros
a lo largo de estas líneas-. Para el puro, todas las cosas son puras; para el
bajo, todas las cosas son bajas.
CONCLUSIONES
De acuerdo al primer principio todo lo que existe es
Mente. Pero Mente es sólo un nombre, podría haberse dicho que todo es energía,
por ejemplo, y eso no cambiaría las cosas. Ahora bien, el hecho que todo tenga
la misma naturaleza permite al hermetista trabajar
con estas leyes sin importar que se trate de un átomo o de una galaxia,
teniendo siempre presente que vivimos en un Universo holográfico y que todo
acto, que toda acción no se agota en sí misma, sino que repercute en los
últimos confines de aquel.
El concepto de
transmutación mental que nos propone la filosofía hermética es una
transmutación a conciencia del ser humano, de negativo a positivo, de lo malo a
lo bueno, de "plomo" en "oro", de ignorar a conocer,
del odio al amor...
El cambio gradual de
todo aquello que no nos agrada en nuestra forma de ser, que se determina a
través del conocimiento, el auto conocimiento y una abertura de la conciencia.
Trabajando con los siete principios herméticos se pueden
cambiar las circunstancias personales y las de su entorno. Puede atraer para sí
lo que necesite, por el principio de correspondencia, agrupando lo similar con
lo similar. Puede situarse en la vibración adecuada para transmutar, por
ejemplo, pobreza en riqueza o enfermedad en salud, por el principio de
vibración. Puede transmutar lo negativo en positivo por el principio de
polaridad. Puede crear conscientemente el ritmo adecuado para romper un hábito
perjudicial. Puede inundar su vida de efectos favorables si siembra buenas
causas, por el principio de causa y efecto. Y puede, en fin, engendrar todos
los proyectos que desee, a través del principio de generación.
Lo normal es que el hermetista
tenga que operar para lograr un resultado con todos o casi todos estos
principios. Utilizando estas leyes de forma correcta, el estudiante al tiempo
que trabaja en un proyecto evolutivo superior puede ir logrando también cambios
que mejoren su vida, su salud, su relación de pareja, su patrimonio y su éxito
en la vida, ya que el adecuado uso de El Kybalion no tiene límites. Para todo
aquel que tenga una genuina inquietud espiritual y que se pregunte
dramáticamente por el sentido de la vida, El Kybalion señala el camino
adecuado, un camino objetivo y seguro que se contrapone a las fantasías
espirituales del seudo esoterismo en las que el hombre semi-hipnotizado
sueña que evoluciona, pero sin transmutar su naturaleza animal.
El Hermetismo no es, por tanto, una filosofía al uso,
sino la Ciencia Magistral del Universo, la Ciencia de todas las ciencias, la
ciencia que despierta en el hombre sus capacidades mentales latentes y la que
le enseña a vivir sabiamente por medio del correcto empleo de las leyes de la
Naturaleza.
La Filosofía Hermética es una filosofía viviente, no es
un mero saber, “sino que constituye, a la par que una enseñanza, un sistema
cósmico de evolución; una puerta de escape que permite al ser humano trascender
su condición animal para convertirse después de un largo camino en una especie
diferente, que es el hombre estelar, criatura superior que representa el
pináculo evolutivo del homo sapiens, a la vez que el
inicio de un nuevo ciclo evolutivo en un nivel más elevado”.
EL KYBALION
NOS DICE:
"Para destruir un grado de
vibración no deseable, póngase en operación el principio de polaridad y
concéntrese a la atención en el polo opuesto al que se desea suprimir. Lo no
deseable se mata cambiando su polaridad".
Esta operación es uno de
los principales axiomas herméticos, una enseñanza atemporal, por supuesto
dominado y explicado por Hermes Trismegisto hace mas de 5000 años, simplemente
nos indica que prestemos atención a aquello que deseamos eliminar, podemos aplicarlo
a cualquier ámbito de nuestra vida, tanto de forma externa como interna,
Pero también hay que
mantener "el ritmo" y no llegar al extremo completamente opuesto,
llegar a "odiar", por que si odiamos, aquello que odias, nunca puedes
desprendértelo, el odio impide razonar, se transforma en obsesión,
formando parte de nosotros, de nuestras vidas y siempre habitara en
nuestra mente y pensamientos...hay que buscar el equilibrio.
Otra manera es cambiando
nuestra visión interior sobre los seres vivos, por ejemplo, los árboles,
reconociendo la misión que han cumplido con creces alimentando las hogueras de
nuestros ancestros, sin las cuales nunca estaríamos donde estamos, ya es hora
de que les demos "un respiro", por que ellos facilitan el nuestro...,
no es lo mismo observar un árbol como un trozo de madera que como un ser
vivo...
Para escapar de causas y
efectos inferiores, para respetar nuestro entorno y armonizarnos con el, "la doctrina del no daño", su
practica es no causar daño a
ningún ser sensible o que pueda sufrir dolor, es una manera de polarizar hacia
un respeto por aquello que nos rodea, lo que me perjudica a mi, perjudica a los
demás, lo que perjudica a los demás me perjudica a mi, lo que beneficia a los
demás me beneficia a mi, lo que me beneficia a mi beneficia a los demás. Pero
no solo incluye a las personas, sino a todos los seres "sensibles"...
Hipócrates nos dijo:
"convierte en habito dos cosas, ayudar o como mínimo no hacer daño."
Como mínimo, deberíamos intentar causar el menor daño posible.
Si controlamos las
causas, empezando por aquellas menores, dejaremos de sufrir efectos no deseados
o no controlados a voluntad, pasaremos de ser "efectos" a "causas",
escapando del plano inferior a otro superior, regiremos en el inferior pero
sujeto a otros efectos superiores.
"Las masas se dejan
arrastrar, obedeciendo al ambiente que les rodea, a las voluntades y deseos de
hombres mas fuertes que ellas, a los efectos de las tendencias heredadas o las
sugestiones u otras causas exteriores, no siendo mas que simples fichas en el
tablero de ajedrez de la vida."
Quien
practica la transmutación mental trabaja en otro estado de conciencia o plano,
transformando a "conciencia" condiciones y estados mentales en otros,
de acuerdo con fórmulas más o menos eficaces.
Escuelas
modernas de psicología utilizan varios «tratamientos», «afirmaciones»,
«autosugestiones», etc., no son más que esos mismos principios del arte
hermético, a menudo utilizados inconscientemente y por lo tanto imperfectos.
Con conocimiento, auto
conocimiento y mucha voluntad, el ser humano puede pasar de un estado de
conciencia a otro, de efecto a causa, de ser un ser destructivo a un ser
constructivo, de un ser apático e inmóvil a un ser con ganas de vivir,
respetuoso, participe y "armonizado" con su entorno, pero hay
que demostrarlo, el kybalion nos anima a "evitar toda avaricia mental y expresar en la practica todo aquello
que hallamos aprendido.", cosa que se consigue con estudio, conocimiento, atención
y mucha fuerza de voluntad...
El
hermetismo no busca solo una posesión del conocimiento teórico sino que lo
busca en la practica, enseñándonos al mismo tiempo que nos forma.
Los
carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los
escultores dan forma a la piedra; los sabios se dan forma a si mismos.
La posesión del
conocimiento, si no va acompañada por una manifestación y expresión en la
práctica y en la obra, es lo mismo que el enterrar metales preciosos: una cosa
vana e inútil. El conocimiento, lo mismo que la fortuna, deben emplearse. La
ley del uso es universal, y el que la viola sufre por haberse puesto en
conflicto con las fuerzas naturales.
Es cuanto, V.·. M.·. Q.·. H.·. Prim.·. Vig.·. Q.·. H.·.
Seg.·. Vig.·. y QQ.·. HH.·. Todos.
Or.·. de Antimano, 27 de Octubre de
2003 (e.·.v.·.)
Fraternalmente
A.·. M.·. ERNESTO
MÁRQUEZ MARÍN.
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