

LOS
ÁUREOS PRECEPTOS PITAGÓRICOS
Aunque
es poco lo que realmente conocemos de la vida de tan insigne filósofo, de su
obra si hemos tenido más acceso, y de ambas nos ha quedado una estela luminosa
que ha resplandecido a través de los siglos que han transcurrido desde la época
en que maravillo a sus contemporáneos con su profunda sabiduría, hasta la
fecha. Sabemos que nació en el año 582 en Samos, su madre se llamaba Pìtide o
Pitàride, su padre tenia por nombre Mnesarco, algunos dicen que era de origen Fenicio
otros historiadores piensan que era Etrusco, como vemos los datos no son muy
fidedignos en la mayor parte de su biografía, incluyendo la mas apegada a la
historia que fue la que escribió su máximo discípulo y amigo Apollonio de Tiana,
algunos datos desaparecieron en el tiempo dejando ese gran vacío histórico, sin
embargo de las biografías mas completa que nos queda, es la que escribió Malcos
también llamado Porfirio, escrita casi mil años después de la desaparición
física de Pitágoras. La mayor parte de los historiadores concuerdan que
Pitágoras paso la primera parte de su vida, hasta ya entrado en años,
instruyéndose y viajando acompañado de dos de sus tutores y maestros llamados
Ferècide y Talete, recorriendo no solo Grecia, sino también Egipto, todo el
oriente llegando luego a la India, donde es profundamente influenciado por la
milenaria cultura de ese país, básicamente en dos puntos, en el amor y respeto
por la vida animal y vegetal y por los misterios de la reencarnación.
En
su escuela, la disciplina del silencio era considerada tan importante como la
palabra, y tan importante era el aspecto intelectual como el moral, por esa
razón no cualquier persona podía ser admitida en esta escuela, sino únicamente
aquellos que superaban las arduas pruebas físicas, y que a la vez eran
considerados como personas aventajadas que en realidad pudieran aprovechar las lecciones
allí impartidas. Fue quizás el primero en su época, en dar importancia a la
educación femenina, haciendo hincapié en las virtudes familiares y en el ideal
de la máxima sencillez de vida y
modales.
También
fue el primero en experimentar la coeducación, admitiendo ambos sexos en
igualdad de condiciones, obviando por supuesto la rigurosa parte física. Por lo
tanto fue un maestro en toda la extensión de la palabra, tanto como filosofo,
educador o investigador científico, adelantándose en más de dos mil años a
Copernico y Galileo, en la visión Heliocéntrica del sistema planetario, también
se le acredita la invención de las palabras filósofo, filosofía y cosmos.
Los
preceptos que aquí comentaremos están muy lejos de encerrar toda su sabiduría
ya que su contenido aunque sencillo y fácil de entender, contienen toda la luz
del conocimiento que solo un ser privilegiado como Pitágoras, pudo haber condensado
tan sabiamente.
El
esoterismo Pitagórico, basado en lo que puede llamarse Matemática Trascendente,
es algo más difícil de penetrar, más aun cuando las mentalidades analíticas y
profanas, a través de los tiempos las han calificado de pura fantasía.
Se
atribuye a Lisis, uno de sus discípulos directos, el texto original de estos
escritos conocidos como los “Versos Áureos
Pitagóricos”, que como dije anterior mente encierran una sublime sabiduría
que muy bien pueden constituir, aun hoy, una guía para una vida sabia,
armoniosa y trascendente.
AUREA VERBA PYTHAGOREA
·
Venera
primeramente a los Dioses Inmortales según la norma establecida y guarda el
juramento.
·
También venera a
tus Padres y a tus demás consanguíneos.
·
Entre los demás
hazte amigo del que excede en virtud: escucha sus calmas palabras e imítalo en
lo bueno que hace. No te alejes de el por razones fútiles mientras lo puedas,
por que al lado del poder se asienta el destino.
·
Estas cosas recuérdalas
y estas otras domínalas: el vientre en primer lugar, luego la pereza, la
sensualidad y la irritación.
·
Cuídate de todo
acto vergonzoso tanto ante lo demás, y sobre todo, ante ti mismo.
·
Observa lo que
sea más justo en tus acciones como en tus palabras.
·
Ten cuidado de
no actuar sin reflexión en cosa alguna.
·
Recuerda que el
morir es el destino de todos.
·
En cuanto a los
bienes materiales, te sea grato igualmente adquirirlos como perderlos.
·
Con relación a
la suerte que el destino te ha preparado y a los males inevitables, acéptalos
sin lamentarte: solo esfuérzate en hacer lo mejor que puedas. No son muchos ni
grandes los males que el destino le da a los buenos.
·
Muchas son las
palabras de los hombres y en ellas la verdad y el error se mezclan
continuamente: no te dejes impresionar ni desviar por ellas, cuando se digan
oponlas dulcemente y aléjate.
·
Ahora pon mente
en lo que te voy a decir y obsérvalo todo: Que ninguno con palabras o acciones
te obligue a hacer o decir lo que no consideras mejor.
·
Piénsalo bien
antes de hacer algo, actuando únicamente cuando tu propia razón lo indique.
·
El hacer y decir
necedades hace al hombre infeliz: haz pues solo aquello de lo que no habrás de
arrepentirte.
·
No hagas nada de
lo que no sepas, mas aprende lo que sea necesario: así tendrás una vida feliz.
·
No se debe
descuidar la salud del cuerpo, mas precisa observar la medida en la bebida, en
el alimento, así como en el ejercicio: la justa medida evitara toda molestia.
·
Acostúmbrate a
una vida pura y sencilla, evitando el lujo y la ostentación que provocan
envidia.
·
Apenas te
despiertes de la dulzura del sueño, aprovecha ese estado de intima armonía para
elevar el alma y planear las obras del día.
·
Así pues ponte a
la obra, invocando a los dioses para que la cumplan.
·
Sabrás que es
una ley que la naturaleza de todo sea
una misma. Así no serás atormentado por vanos deseos.
·
Sabrás que los
hombres sufren de los males que ellos mismos eligieron: los infelices tienen
muy cerca el bien, pero no lo ven ni lo entienden.
·
La discordia,
funesta compañera, los lleva a la ruina la que no se debe acoger, si no huir
sin combatirla.
·
Pero, ten
confianza, dado que hay en los hombres un Principio Divino, y su naturaleza
sagrada al manifestarse les habla. La cual escuchando sanaras tu alma y la
libraras de sus males.
·
Entonces, cuando
dejes tu cuerpo, ingresando en las libres regiones etéreas, ya no seréis
mortal, sino incorruptible como los Dioses inmortales.
Aprender
a vivir en armonía con esas leyes de la
vida, es librarse de las sanciones inevitables que conllevan su desobediencia. La
misma Divinidad no puede librarnos del mal, mientras desconocemos y
desobedecemos sus leyes.
Es
Cuanto
O∴ de Antimano, 01 de febrero del 2006 (e∴ v∴)
Fraternalmente
A∴ M∴ Luis E Capecchi G