

Término tan amplio y tan pisoteado por el hombre mismo. El término
libertad proviene del latín libertas,
libertatis – liber: que significa
libre. Se le define como la facultad natural que tiene el hombre de obrar de
una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.
Filosóficamente
y en sentido general, por libertad se entiende la ausencia de obstáculos, como cuando se habla de libertad de
movimientos o de la caída libre de los cuerpos. En este caso, hay libertad
cuando la acción se cumple de acuerdo con la naturaleza del sujeto que se
trata, sin impedimento exterior. En ese sentido, puede hablarse de la libertad
del universo, ya que la realidad considerada como un todo carece de obstáculos.
En sentido especial, el problema de la libertad se restringe al hombre. Y desde
tiempos muy antiguos, se ha entendido la libertad humana como el sometimiento del hombre a los dictados de
la razón, y no a los de la pasión. La libertad supone entonces, un
esfuerzo, y es una conquista que, según la fórmula del filósofo Spinoza, ha de
lograrse día a día para merecerla. Contra esa concepción intelectualista, el
voluntarismo sostiene que la libertad es
el ejercicio de la voluntad que se determina a sí misma: decía Bossuet, “cuanto
más busco en mí mismo la razón que me determina, siento que no hay en mí más
razón que la voluntad”.
Cualquiera
de estas dos concepciones (intelectualista o voluntarista) se opone al
determinismo, aunque hable de determinación, pues decir que el hombre se
determina, ya sea por la razón o por la voluntad, significa decir que se
determina a sí mismo, que es en lo que consiste la libertad.
En
las concepciones tradicionales, la libertad es una realidad del hombre. A
partir del siglo XIX se ha entendido la libertad, no como un mero poder de
elección, sino como un poder de creación: el hombre es libre, y es la única
criatura libre, porque tiene que hacerse
a sí mismo. En esto coinciden el idealismo alemán de Fichte y Hegel con el
espiritualismo de Bergson. El mundo de las cosas es, para Hegel, el mundo del ser en sí, que es lo que es, en tanto
que el mundo del espíritu es el mundo del ser para sí, en que cada ser tiene que hacerse a sí mismo. Bergson
define la libertad como el poder por
el cual el fondo individual e inexpresable del ser se manifiesta y se crea él
mismo en sus actos. La libertad es creación del mundo del espíritu, que se
distingue del de la naturaleza. Kierkegaard vio en la libertad la posibilidad
que fundamenta todas las posibilidades. Pero el existencialismo contemporáneo
retoma este análisis y llega a atribuir la libertad exclusivamente al hombre,
negándosela no sólo a las cosas sino al propio Dios, como hace Heidegger. Para
este filósofo en Dios no hay libertad, porque la libertad exige una carencia
que haya de colmarse; en la piedra, en los animales, no hay carencia de nada,
porque no hay en ellos libertad, en tanto, en el hombre hay libertad y hay
carencia. En otras palabras, a Dios nada le es posible, porque es la
perfección; a las piedras y animales tampoco les es posible nada: son
igualmente perfección, plenitud. El hombre es posibilidad, y hay en él, pues,
libertad.
La
libertad exterior encuentra en todas partes límites y obstáculos y, además, varía
según la esfera de acción en que se desarrolla la actividad humana. En
especial, se encuentra subordinada a la idea general de derecho y de las leyes
que gobiernan cada país. Las distintas especies
de Libertades que los autores
reconocen son:
1.-Libertad
natural. Poder que el hombre posee
naturalmente e independientemente de todo estado social, en emplear sus
facultades en hacer lo que le place. Pero es una abstracción ya que el hombre
no puede nacer y vivir aislado, sin una sociedad, por lo que para el hombre
existe solo una libertad social. La libertad personal es inalienable.
2.-Libertad
civil. Es el poder de hacer, en la esfera
de las relaciones que sostienen los ciudadanos entre sí en un estado, todo lo
que las leyes no prohíban.
3.-Libertad
política. Término que se aplica a los
Ciudadanos de cada estado en relación con la intervención más o menos grande
que cada ciudadano, de acuerdo a la constitución de su país, tiene en los
asuntos públicos.
4.-Libertad de
pensamiento. Facultad de manifestar con total
independencia la propia opinión en toda clase de materias.
5.-Libertad de
conciencia. Facultad de adoptar y manifestar
creencias religiosas sin ser coartado por la autoridad pública.
6.-Libertad de
prensa. Derecho de manifestar por escrito
o por medio de la imprenta el pensamiento propio.
7.-Libertad de
culto. Derecho que los adeptos a las
distintas religiones tienen de practicar su culto y enseñar su doctrina.
8.-Libertad de
enseñanzas. Derecho de todo individuo de
enseñar, con tal que satisfaga las condiciones de capacidad y moralidad que
exige la ley.
9.-Libertad
personal o individual. Derecho de todo individuo a
la posesión exclusiva de su persona.
10.-Otros:
Libertad de comercio, libertad de trabajo, libertad de mares, libertad de espacio universal.
SIGNIFICADO DE LA LIBERTAD PARA UN CATÓLICO
Palabras del Presbítero Eduardo Antonio Álvarez (Pepe
Coloma). Larense de nacimiento.
“El hombre es libre: he aquí su suprema cualidad
y su atributo excelso. Cuántas veces hemos contemplado al hombre moviéndose en
las esferas del bien y realizando esas obras que son el honor de su libertad; y
cuántas veces le hemos visto agitado y convulso, como un mar en cuyos senos
profundos van y vienen las olas en tumulto, crispados los nervios y ceñido el
semblante pasar el razero a todo y convertir en ruinas el orden político y
social, religioso y moral, tiñendo en sangre las más puras glorias de la
civilización; hemos creído siempre que el hombre es un ser superior y que sólo
Dios en los designios de su providencia ha podido regalarle con ese don
altísimo de la LIBERTAD”
SIGNIFICADO DE LA LIBERTAD PARA LA MASONERÍA UNIVERSAL
La libertad es para el masón, el mayor triunfo alcanzado por la estirpe
humana en su constante evolución. Podemos definirla como la facultad de operar,
de combatir contra las tiranías, las injusticias y las supersticiones. En la
masonería, libertad es libertad de espíritu, de corazón, de la inteligencia. El
don más preciado dado a nosotros por el Gran Arquitecto del Universo.
Libertad,
ansiada palabra que contiene la máxima aspiración de todo ser humano. Cuánta
sangre se ha derramado en nombre de este sagrado principio. En nuestra orden,
se práctica la libertad en el más amplio sentido de la palabra. Somos hombres libres y de buenas costumbres.
No tenemos ataduras. No estamos obcecados por ideas arrancadas del fanatismo ni
ligados a lazos de superstición. El principio básico de la libertad, nos ordena
librar una lucha contra los tiranos y repudiar eternamente las tiranías. No
puede ser masón quien no es libre; libertad que no está referida sólo al
sentido físico de la existencia, sino también a
la libertad del espíritu, obra o pensamiento.
Quien
no es libre en su forma de pensar, es un presidiario en su manera de actuar. La
libertad por sobre todas las cosas es, el culto al bien y no hacer nada que
pueda dañar a otro. La libertad de uno empieza donde termina la del otro.
“La
libertad sólo es posible en aquellos países en que el derecho predomina sobre
las pasiones”
Lacordaire….
Resp\Logia Renacimiento No.222
Oriente de Barquisimeto.
24 de Junio de 2005. E\V\
24 de Junio de 6005. E\M\