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EL SOLSTICIO DE INVIERNO |
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A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·. El trabajo que presento y está a vuestra consideración, lo
he titulado: "El Solsticio de Invierno". Dado la dualidad
existencial del Universo en que existimos, se me hizo imposible, hacer
algunas acotaciones del Solsticio de Verano, por lo tanto me referiré a el,
como una referencia de lo opuesto. INTRODUCCIÓN El Sol es un símbolo masónico de suma importancia. La Logia
que, entre otros, simboliza también al Universo, con su piso terrenal y su techo
celestial. El Venerable Maestro que ilumina simbólicamente con su Sabiduría
todo el Taller, representa al Sol en su nacer. El V:. M:. dirige la Logia
desde su sitial en el Oriente, fuente de la Luz, al igual que el Sol qué
comienza su esplendor desde el Oriente; El Primer Vig:. simboliza al Sol en
su ocaso al Occidente y el Segundo Vigilante simboliza al Sol al Mediodía. Siendo la Naturaleza el marco de acción del Masón y los
fenómenos naturales, fuentes de estudio e inspiración, no podía estar la Orden
ajena al fenómeno natural del recorrido elíptico del Astro Rey destacando la
coincidencia de que sus puntos más lejanos y distantes del Ecuador, coinciden
con cambios naturales de las dos opuestas Estaciones, el Invierno y el
Verano, símbolos también de la contradicción, la dualidad, representados
estos opuestos conceptos, en el piso cuadriculado del Taller, de la Logia, el
Blanco y el Negro. De estas concepciones emana la importancia de los festejos
masónicos de los Solsticios. El cosmos se refleja en el Templo, el Templo en la Logia y
el iniciado Masón en ésta; la Logia es en definitiva el lugar donde Cielo y
Tierra, Dios y el Hombre, se encuentran, deviniendo un soporte para la
meditación y un espacio sagrado, tanto en el tiempo como en el espacio. Si pues todo lo que conforma una Logia simboliza el orden y
los elementos que conforman el Cosmos, y el misterio que revelan debe
cumplirse en el interior del iniciado, está claro que el rito, que no es sino
el símbolo mismo en movimiento, tiene la finalidad de hacer participar al
iniciado en el misterio de la creación, conservación y destrucción de ese
mismo Cosmos, para llegar a comprender las leyes que rigen la existencia y a
él mismo, para conociéndolas trascenderlas y llegar al centro de ese misterio
cuya revelación se celebra en lo profundo de su corazón, allí donde se
encuentra la puerta que comunica con el auténtico ser primordial. Los maestros coinciden en que para realizar la Obra basta
imitar a la Naturaleza, y esto es lo que se proponen determinados ritos que
los masones celebramos. Retomado por la tradición cristiana, el Juno romano, dios
bifronte patrón de los constructores, Señor del Tiempo y dueño de las llaves
que abren las puertas de la iniciación, se desdoblan en los dos San Juan; San
Juan Bautista, el que debe menguar, presidiendo el solsticio de verano y la
puerta de los hombres, es decir el acceso a la iniciación, y San Juan
Evangelista, receptor de la enseñanza esotérica de Cristo, el que debe
crecer, presidiendo la puerta de los dioses, que representa la salida por la
vertical de la cueva iniciática, cuyo acceso sólo es posible para aquellos
que han realizado la primera parte de la iniciación, lo que se conviene en
llamar “los pequeños misterios”. Los Solsticios determinan las dos grandes fases en que la
naturaleza ofrece los cambios y contrastes más notables y opuestos: fenómenos
sorprendentes siempre admirables que, bajo distintas formas y alegorías, han
conmemorado todos los pueblos. En el Solsticio de Verano, aparece la
naturaleza en su mayor esplendor, los rayos vivificantes del Sol derraman por
doquier brillantez, lozanía, hermosura y vigor; dan fertilidad a los campos,
verdor a las praderas, colorido a las flores, existencia y calor a los seres
y diafanidad a los cielos. En el Solsticio de Invierno, al alejarse el Sol de
nuestro Cenit para prodigar sus rayos fecundadores en otro hemisferio,
nuestros campos pierden sus mantos de esmeralda, nuestro Cielo se cubre de
brumas; el cierzo paraliza el crecimiento de las plantas, al detener la circulación
de la savia que las nutre y la tristeza tiende por todas partes su cendal
grisáceo. Y es que El Astro Fulgente, que rige los destinos cósmicos de
nuestro planeta, obedeciendo leyes universales, llega a un grado de
declinación meridional respecto de nuestro horizonte, que solo nos manda
brillo apagado de mortecina luz. EL SOLSTICIO DE INVIERNO En el solsticio de invierno, hacia el 27 de diciembre, el
Sol alcanza su mínima altura en el hemisferio norte y señala el comienzo del
invierno, Este día, en el hemisferio sur de la Tierra, nos encontramos recibiendo los rayos solares
con su máxima inclinación, es decir los más lejanos y los más débiles del
año, apenas dan calor a nuestro hemisferio. Así se entiende la Eclíptica; el círculo máximo de la trayectoria anual aparente del Sol en
la esfera celeste, tal y como se ve desde la Tierra. Se denomina así debido a
que los eclipses tienen lugar solamente cuando la Luna se encuentra en esta
trayectoria o cerca de ella. El plano de esta trayectoria, llamado plano de
la eclíptica, forma con el plano del ecuador celeste (proyección del ecuador
terrestre en la esfera celeste) un ángulo de 23°27’. En astrología, la eclíptica se divide en doce arcos de 30°
llamados signos del zodíaco. A estos signos, o "casas del cielo",
se les da el nombre de las constelaciones por las que pasa la eclíptica. Es
decir entre estas cuatro estaciones se ubican los 12 signos del zodiaco. El Zodíaco, es un cinturón imaginario en la esfera celeste,
que se extiende aproximadamente 8° a uno y otro lado de la eclíptica,
trayectoria aparente del Sol sobre la bóveda celeste. La anchura del zodíaco
se determinó, originalmente, incluyendo las órbitas del Sol y la Luna y las
de los cinco planetas conocidos por los pueblos de la antigüedad (Mercurio,
Venus, Marte, Júpiter y Saturno). El zodíaco se divide en 12 secciones de 30°
cada una, a las que llamamos signos del zodíaco. Comienza en el equinoccio de
primavera y continúa hacia el este a lo largo de la eclíptica y cada una de
sus secciones recibe el nombre de la constelación que estaba situada dentro
de sus límites en el siglo II a.C. Los nombres de los signos del zodíaco son:
Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario,
Capricornio, Acuario y Piscis. Se cree que los signos del zodíaco tuvieron su origen en
Mesopotamia hacia el año 2000 a.C. Los griegos adoptaron los símbolos de los
pueblos babilónicos y se los transmitieron a otras civilizaciones de la
antigüedad. El Diccionario Enciclopédico de la Masonería, nos dice:
Solsticios – La época en que el Sol entra en los signos de Cáncer y
Capricornio, o sea en que llega a su máxima declinación septentrional y
meridional.- Las Fiestas Solsticiales se celebran anualmente en forma
solemnemente, dedicada la primera al Reconocimiento, y a la Esperanza la
segunda. Se conocen como fiestas de San Juan. El Solsticio de Verano, es llamado también, el solsticio de
San Juan Bautista y el Solsticio de Invierno, se le conoce además, por el
solsticio de San Juan El Evangelista, en conmemoración a San Juan nacido el
21 de junio y a quien se le conocía como el bautista por haber bautizado al
Maestro de Maestros y el segundo, San Juan el Evangelista, quien escribió un
evangelio y nació a finales de diciembre. En el solsticio de invierno, hacia
el 22 de diciembre, el Sol alcanza su mínima altura en el hemisferio norte y
señala el comienzo del invierno. Como es obvio estas estaciones se encuentran
invertidas en el hemisferio sur. Las Antiguas Escuelas de Misterios enseñaban un sistema
peculiar de moralidad, velado en alegorías e ilustrado por símbolos. La
moralidad se relaciona o actúa sobre la mente, carácter o voluntad. Pero como
recientemente vimos, nuestra mente está bajo la influencia no solo del medio
ambiente que nos rodea, pero también de todo el Universo. "Como arriba, así es abajo" es uno de las leyes
universales más importantes. Nos enseña que como partes del Universo, no solo
estamos bajo su influencia, pero también bajo sus leyes. Para actuar
correctamente o para relacionarnos con nuestra mente, carácter o voluntad,
necesitamos conocer las leyes que regulan el Universo. Los antepasados se dieron cuenta de los cambios en el cielo
y a través de estos aprendieron el concepto del tiempo, que los ayudó a
desarrollar su agricultura, crítica para su desarrollo. En el Templo del Rey Salomón, así como en todos los Templos
de la antigüedad, la entrada del Templo estaba en el este en donde había dos
pilares, uno a cada lado de la puerta principal. Un pilar marcaba la esquina
Noreste y el otro la esquina Sureste. En los Templos egipcios, el sol al lado
se encontraba sobre la puerta principal. La importancia de la esquina Noreste era que se empleaba
para marcar el Solsticio de verano, una de las festividades más importantes
en el mundo antiguo. La fachada de los Templos antiguos estaba siempre
dirigidas al Este, para recibir los rayos del Sol naciente, así si la columna
del Noreste estaba bien alineada con el punto donde el Sol nacía, este sería
el instrumento para determinar el Solsticio de verano. Lo mismo se aplicaba
para la columna del Sureste, si estaba bien alineada, marcaría el punto donde
el Sol nacía en el Solsticio de invierno. Si trazamos una línea desde el punto donde el Sol nace en
el Solsticio de invierno, cruzando la columna Sureste, y otra línea desde el
punto donde el Sol nace en el Solsticio de verano, cruzando la columna
Noreste, ambas líneas se juntarán en un punto situado en el centro de una
estructura formada por dos cubos. Esto desde luego varía de acuerdo a la
latitud en donde nos encontremos, pero es válido para lugares como Egipto,
Grecia, Babilonia y otros con latitudes similares. Si en la esquina Noreste así como en la esquina Sureste, se
colocan dos columnas, como en los Templos antiguos, la sombra de las columnas
serán las líneas que pasarán por el centro del edificio. si en dicha
estructura, en forma de un doble cubo, el piso tiene líneas en las
direcciones de las sombras de las columnas durante los solsticios, tenemos un
instrumento no solo para medir los Solsticios y los Equinoccios, los días
cuando el Sol nace justo enfrente del edificio, pero también la duración del
año y los ciclos de la Luna. Los Solsticios marcan los días cuando el Sol cambia de
dirección, se mueve Sur o Norte, indicando el incremento o decrecimiento del
largo de los días. En nuestros Templos las líneas paralelas al rectángulo que
forman las columnas representan a los trópicos; la del norte al de Cáncer y
la del sur al de Capricornio. El ecuador, por donde se forman los equinoccios
es el centro de la Logia, por donde más pronto se llega a oriente y por donde
deben pasar solamente los QQ:. HH:. que representan el ejemplo de la
igualdad, recordemos que equinoccio significa el tiempo que el Sol esta y no,
presente en la tierra en igualdad de tiempo, o sea, la igualdad del día y la
noche. Además en una de nuestras liturgias el V:. M:. Ordena al H:. Exp.
“Haced que el graduante ejecute su ultimo viaje..... y detenedle como el sol
en el en el Solsticio de estío. En este viaje, se detiene al graduante
precisamente en la columna del norte. ¡claro que las columnas representan los
trópicos¡” Una persona al ser iniciada en los Misterios, se colocaba
en la esquina Noreste del Templo, marcando el Solsticio de verano, cuando en
el Hemisferio Norte, los días comienzan a decrecer. Este es el momento cuando
cambiamos de curso, cuando comenzamos nuestro viaje interior, cuando nuestra
búsqueda cambia de lo externo a lo interno. El Iniciado comienza a
desarrollar sus características subjetivas, a costa de sus características
objetivas. Más adelante el Iniciado se colocaría en la esquina
Sureste, marcando el Solsticio de invierno, la noche más larga del año,
cuando en el Hemisferio Norte los días comienzan a crecer. Después que el
Iniciado ha alcanzado su nivel de conciencia más profundo, él debe volver al
mundo objetivo, pero ahora con un entendimiento totalmente diferente, que lo
llevaría a entender alguno de los secretos de la Naturaleza. Hoy en día la dirección de los Templos se ha invertido,
avanzamos del Oeste, el lugar de las sombras, al Este, el lugar de la luz.
Esto por supuesto asume que en algún punto dejamos el Este para dirigirnos al
Oeste y ahora estamos regresando. En tiempos antiguos, los Templos eran básicamente
instrumentos para medir el tiempo. A través de esas medidas, nuestros
predecesores aprendieron a entender los ciclos, los cuales no solo los
ayudaron a sobrevivir pero también a mejorarse. Podemos decir con seguridad que el comienzo del
conocimiento fue la Astrología, donde el ser humano aprendió a vivir en
armonía con la Naturaleza, a procrear, a parear los animales y eventualmente
a desarrollar un medio ambiente seguro donde pudo comenzar a desarrollar su
conciencia. Los Antiguos Misterios no fueron organizaciones que nos
entregaban o transmitían conocimientos de ningún tipo, sino que fueron
lugares donde las condiciones apropiadas eran dadas a aquellos que estaban
listos para iniciar el proceso de transformación de sí mismos. Evolución y conciencia son conceptos que se relaciona
íntimamente. Mientras la evolución es un proceso de abrir las puertas a
aquello que está contenido o sugerido en nosotros, conciencia es el descubrir
lo que está dentro de nosotros. La interpretación de la Carta Astral describe nuestra
naturaleza adquirida. Nos da las herramientas necesarias para conocernos a
nosotros mismos y saber quienes somos realmente, de tal manera de poder
integrar nuestro interior con el mundo exterior. A través de esta
integración, podremos iniciar el camino de desarrollo personal y alcanzar la
plenitud de nuestro potencial. "Aunque el Destino puede estar escrito en las
estrellas, es la misión del alma divina elevar el alma humana por encima del
circulo de las necesidades" El solsticio de invierno, marca el momento en que el tiempo
se detiene; el presente se manifiesta en un instante de eternidad,
absorbiendo el pasado que ya no existe y el futuro que todavía no existe,
salvo como posibilidad. Es un tiempo de silencio, recogimiento interior y
meditación. La semilla se pudre en el interior de la tierra esperando
pacientemente a que llegue el tiempo apropiado para crecer y manifestarse. Es una costumbre muy antigua entre los Masones, celebrar
las fiestas de San Juan de Invierno y San Juan de estío (verano); costumbre
fundada en la tradición. ¿Cuál es, pues, el objetivo de esta festividad en
las dos estaciones?. Dentro del sistema simbólico ritualistico se celebran las
fiestas solsticiales desde dos puntos de vista; el primero Místico como amor
a Dios y el segundo Astronómico como amor a la Naturaleza. Desde el punto de
vista místico y espiritual, le dedicamos el 24 de Junio con una Tenida
especial a San Juan Bautista y otra el 27 de diciembre a San Juan
Evangelista; a San Juan Bautista por la firmeza y fidelidad inmutables con
que soporto el martirio antes de cometer una falta o traición a su Maestro,
por su reprobación del vicio, y por su continua predicación del
arrepentimiento y la virtud. Esas aptitudes, doctrinas de nuestra
institución, así como la fidelidad que debemos guardar a nuestros hermanos,
el soportar toda penalidad por defender nuestra filosofía, buscar el combate
de nuestras pasiones, el arrepentimiento de nuestros errores cometidos y el
combate de nuestros vicios, hizo pensar a nuestros pasados hermanos que era
San Juan Bautista un filosofo y ejecutor de nuestro raciocinio filosófico;
por tal motivo fue llamado patrón de los Francmasones. Nuestra tradición desde los más remotos tiempos, nos hizo
creer que el firmamento tenia dos puertas, una al norte y otra al sur, mismas
que servían al Sol de limite al curso de su aparente recorrido por la bóveda
celeste, para dar lugar a los solsticios invierno y de verano, también
relacionados como de Capricornio y Cáncer. Además en las Santas Escrituras, se habla de las puertas
del cielo y del infierno, refiriéndose al punto mas elevado del firmamento,
hasta donde llega el sol cuando se encuentra lo mas lejos de la Tierra; ese
momento es en el cual nosotros celebramos la festividad del Solsticio de
verano y el momento de mas cercanía, en el solsticio de Invierno. Razonamos que la naturaleza degenera durante el invierno y
renace durante el verano, que es cuando nuestro astro Rey nos da la vitalidad
necesaria para ello. La fiesta del Solsticio de Veranos se llama también la
del reconocimiento en agradecimiento a G:. A:. D:. U:. por devolver la vida
al campo, y la del solsticio de invierno la de la Esperanza, de que todo
vuelva a renacer después del invierno. CONCLUSIONES Con
estos fenómenos ocurriendo todos los días de nuestras vidas, terminamos por
internalizarlos de manera simple, es decir, entendemos al verano como una estación alegre y el invierno
como una triste, por el hecho de que el primero representa en cierto modo el
triunfo de la luz y el segundo el de la oscuridad, sin embargo, los dos solsticios tienen un carácter un poco más profundo
que lo que parece. Si
efectivamente lo miramos desde una perspectiva circular, regeneradora,
descubriremos que lo que ha alcanzado su máximo potencial, no puede hacer otra cosa que decrecer de manera natural y lo que ha
llegado a su mínimo no puede, al contrario, sino comenzar a crecer a
continuación; por eso el solsticio de
verano señala el comienzo de la mitad descendente del año, y el solsticio de invierno, inversamente, el de
su mitad ascendente; y esto explica también, desde el punto de vista de
su significación cósmica, las palabras que San Juan Bautista, cuyo nacimiento
coincide con el solsticio estival, es decir el del verano, dice: "Él (Cristo, nacido en el solsticio
de invierno) conviene que crezca, y yo que disminuya". (San Juan,
III, 30.) Del
mismo modo Sabemos que en la tradición hindú, la fase ascendente se pone en
relación con el deva-yâna, y la fase descendente con el pitr-yâna; por
consiguiente, en el Zodíaco, el signo de Cáncer, correspondiente al solsticio de verano, es la "puerta de los hombres", que
da acceso al pitr-yâna, y el signo
de Capricornio, correspondiente al solsticio
de invierno, es la "puerta de
los dioses", que da acceso al deva-yâna. En
realidad, visto así, el período "alegre",
es decir, benéfico y favorable, es la mitad ascendente del ciclo anual, y su período "triste", es decir,
maléfico o desfavorable, es su mitad descendente; y el mismo carácter
pertenece, naturalmente, a la puerta solsticial que abre cada uno de los dos
períodos en que se encuentra dividido el año por el sentido mismo del curso
solar; por lo demás, en el Cristianismo las fiestas de los dos
San Juan están en relación directa con los dos solsticios y aunque nunca la hayamos visto indicada en
ninguna parte, está expresado, también de algún modo en el doble sentido del
nombre de "Juan". Y
decimos esto, porque la palabra
hebrea hanán tiene a la vez el
sentido de "benevolencia" y "misericordia" y el de
"alabanza", del mismo modo
que en nuestra lengua, palabras como "gracia o gracias" tienen
también esa doble significación; por consiguiente, el nombre Yahanán o más bien, Yehohanán puede significar
"misericordia de Dios" y también "alabanza a Dios". Y es fácil
advertir que el primero de estos dos sentidos parece convenir muy
particularmente a San Juan Bautista, y el segundo a San Juan Evangelista; por
lo demás, puede decirse que la misericordia es evidentemente
"descendente" y la alabanza, "ascendente", lo que nos
reconduce a su respectiva relación con las dos mitades del ciclo anual, lo
mismo que se expresa en el doble rostro alegre y sufriente del Dios Jano. Nosotros
conocemos la experiencia de la cámara de reflexiones, de este duro camino interior hacia nuestro
propio infierno, aislándonos hacia
adentro, penetrando el centro mismo de las cosas para entender cual es la
esencia de las cosas y cual su apariencia, así en lo más profundo de nuestra
ser, en la noche más larga de nuestro viaje celeste, sólo nos queda una
antorcha: nuestra razón resplandeciente, que apenas ilumina algunos restos
óseos, que figuran otra realidad, la
verdad brutal, privada del velo de las ilusiones, en el fondo del
V.:I.:T.:R.:I.:O.:L.: alquímico: “Visita Interiora Térrea Rectificando
Invenies Occultum lapidem” (visita el interior de la tierra y rectificando
–por purificaciones- encontraras la piedra oculta de los sabios). Entonces
en la noche más larga descubrimos la piedra filosofal, nuestra piedra cúbica
francmasónica, sustento de las certezas que requiere el espíritu, roca firme,
angular y cristalización salina de nuestro YO y de la construcción
intelectual y moral que constituye la gran obra. Respecto
de lo anterior, bástenos recordar de nuevo los misterios de Eleusis y Ceres,
en donde el recipiendario, el iniciado, era
símbolo de la semilla en la tierra,
que sufriendo la putrefacción da origen al nacimiento de la flor de
oro y a su proceso de individuación nacido desde sus propios sueños
arquetípicos. QQ.:HH.:
ya preparados para los tres cantos del gallo, que anuncian el fin de la noche
y el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Se da cumplimiento al proceso, a
la etapa ascendente de nuestro propio invierno interior. Esto
celebramos en nuestras fiestas solsticiales; la fé ciega, la esperanza y el
amor, estas virtudes teologales que son la certidumbre de que a pesar de la
oscuridad nacemos una y otra vez en la circularidad interminable de los días,
los múltiples nacimientos y muertes que hemos de tener en nuestras vidas, sin
más armisticio que el eterno retorno al uno todo. Las
fiestas solsticiales son el momento simbólico en que los masones nos
recogemos hacia el interior de nuestro microcosmo y advertimos nuevas
verdades morales y nuevas realidades
espirituales, que nos permiten
continuar con la gran obra. Así
también se produce en el macrocosmo el áureo proceso de los movimientos
celestes de las esferas y de la armonía con que se regenera el universo, armonía que esta en consonancia con nuestros propios
acordes interiores, que resuenan en
nuestro YO con la mística melodía de
las esferas. A
medianoche en punto, en lo más profundo de la oscuridad del solsticio
invernal, Hiram muere, el Templo es destruido; pero esto no es sino el
anuncio de la resurrección del Maestro y la renovación de los trabajos del
Templo. Si desde
cierta perspectiva el curso de la naturaleza es circular, desde una
perspectiva más amplia y elevada, el camino que sigue el iniciado es una
espiral ascendente. Y es
preciso que el Templo construido a lo largo de un ciclo sea destruido al
final del mismo, pues constructores como somos si no hubiera templos que
construir no tendríamos trabajo. Quizás
llegue un día en que debamos dejar nuestros útiles y nuestro lugar en los
trabajos, pero será porque habremos cruzado la puerta del solsticio; esa
puerta para cuya apertura invocamos la ayuda del G:.A:. Como
expresa el ritual: “Renovemos la antigua alianza de los constructores, danos
fuerza para abrir las puertas del solsticio y permite que la voluntad que un
día sembramos ascienda a través del laberinto de nuestra piedra”. Esa es
nuestra tarea: Iluminar y si
continuamos en el esfuerzo diario, llegará algún día la Luz de la Verdad a
todas partes. Así contribuiremos decididamente con la obra de nuestra
Obediencia para instaurar una Masonería Liberal y Adogmática y de esa manera
incidir positivamente en esta sociedad que tanto requiere de los
imperecederos y fundamentales principios que animan a nuestra Augusta
Institución. Logias
numerosas y fuertes dependen de nosotros, así tendremos eslabones firmes de
noble metal que estarán sosteniendo firmemente nuestra construcción. Nuestro
más firme deseo es abocarnos decididamente a la construcción del Porvenir.
Que podamos pulir nuestra piedra bruta para obtener la piedra cúbica y con
ellas edificar el Templo de la Humanidad. Para ello es necesario reunir a los
hombres y mujeres de buena voluntad, libres y de buenas costumbres que desean
un mundo mejor. Unir lo que esta disperso. Nuestra argamasa es precisamente
el Amor de la Cadena de Unión. Los lazos que nos unen deben ser realmente de
Amor y de Unión. Esa es nuestra meta, trabajar, y al igual que el Sol que en el Solsticio de Invierno comienza su marcha ascendente, difundir la Luz del Conocimiento y el Bien para vencer las tinieblas de la ignorancia y el mal. Es hora de ponernos en marcha. Estamos seguros de que si todos nos empeñamos lo lograremos y a partir de este Solsticio los días se harán más largos venciendo a la oscuridad con la llegada de la Luz de la Verdad. Es cuanto, V.·. M.·. Q.·. H.·. Prim.·. Vig.·. Q.·. H.·.
Seg.·. Vig.·. y QQ.·. HH.·.
Todos Or.·. de Antimano,
08 de Septiembre de 2003 (e.·.v.·.) Fraternalmente A.·. M.·. ERNESTO MÁRQUEZ MARÍN. |
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