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EL CUARTO DE REFLEXIONES |
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A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·. El trabajo que
presento y está
a vuestra consideración, lo he titulado: "EL
CUARTO DE REFLEXIONES", el cual daré inicio citando algunos
antecedentes históricos. Los sabios antiguos Persas, Egipcios y Griegos, adoptaron la costumbre
de rodear sus doctrinas de enigmas, que no se puede mas que contemplar en
silencio, y expresan principios invariables y uniformes que forman un
conjunto armonioso y perfecto que a su vez definen una ceremonia de
naturaleza religiosa y secreta, que necesita una preparación o una iniciación
por parte del interesado que desea comprenderlos. Comprenden estos enigmas,
todo lo que se relaciona con el desarrollo de las posibilidades del estado
humano y culminan con lo que se ha denominado la restauración del Estado
Primordial, y estos no son mas que una preparación para los Grandes
Misterios, que conciernen a la realización de los estados suprahumanos, y
conducen a estados de orden espiritual hasta llegar a la Identidad Suprema,
acercan al iniciado a las verdades ocultas de la divinidad. Todos los filósofos que han ilustrado la antigüedad, fueron discípulos
de la iniciación, siendo el progreso y la fundación de los misterios en
aquellos tiempos los que permitieron a los hombres liberarse del caos de las
supersticiones. Solo los Misterios pudieron liberar al hombre de la barbarie.
De ellos se derivan su doctrina Confucio, Zoroastro y Hermes. Tales eran las características de los Misterios Antiguos que
fragmentos de ellos han llegado a la moderna Francmasonería. Estas
influencias las encontramos en los diferentes Ritos de la Orden. En todos los
misterios se encuentra un factor común indicando un mismo origen, las
ceremonias de iniciación eran todas de carácter fúnebre, eran del tipo de una
muerte y resurrección místicas. Las pruebas se celebraban en la oscuridad de
la noche, el aspirante debía ser probado y enteramente purificado para poder
alcanzar la sabiduría y la luz. En los misterios de Mithra Zoroastro, el aspirante era sometido a una
serie de pruebas, donde los métodos de excitar el asombro y el temor variaban
ingeniosamente, se simulaban ruidos de animales feroces, truenos, relámpagos,
azotes con varas, se le hacia nadar por ríos de fuertes corrientes, que
tenían por objeto la purificación por el agua, por el fuego, y por el ayuno,
pruebas que duraban entre veinticuatro y ochenta días, después de las cuales
era introducido en una caverna, llamada spelaeas. Las spelaeas, eran de
pequeñas dimensiones y representaban al mundo, el doble movimiento de los
planetas y el paso de las almas por las esferas celestes, sus muros y techos
estaban dibujados con signos celestiales. una vez en la cueva se le llevaba a
una sala llamada pronaos, allí se le sometía a una especie de bautismo y se
le preparaba para las siete enseñas de la iniciación que estaba próximo a
cruzar. Para figurar los siete planetas se le enseñaba al iniciado una
escalera, a lo largo de la cual se encontraban siete puertas, cada una de un
metal diferente simbolizando los atributos del planta correspondiente. Esta
escalera fue tomada por los Judíos, en la visión de la Escalera del sueño de
Jacob, y figura también en emblemas de muchos Grados Masónicos. La ceremonia
en las “Spaleas” fue
adoptada por casi todos los Misterios y paso la francmasonería en la forma
del Cuarto de Reflexiones. Los Misterios Mayores, que se celebraban en Eleusis durante el mes de
Septiembre y duraban nueve días, en honor a las Diosas Demeter y Persephone.
El Templo de Eleusis se dividía en tres partes: el megarón o santuario,
correspondiente al lugar sagrado del Templo de Salomón, el anactoron, o santo
de los santos, y el departamento subterráneo bajo el templo. La regiones
infernales, y el castigo del no iniciado impío era simbólicamente
representado en este subterráneo, y era un episodio del drama de Demeter,
Persephone y Plutón. En ellos la enseñanza de la vida después de la muerte
era extendida hasta el mundo celestial, y se continuaba con el estudio de la
Cosmogénesis y Antropogénesis, en ella los iniciados eran llamados Adoptae
que significa el que contempla. Entre los Misterios Druidas, orden de
sacerdotes que existieron en Bretaña y las Galias. Rito que vino
originalmente desde Grecia a través de Escandinavia, se dice que sus
ceremonias de iniciación requerían mucha purificación física y preparación
mental, en el Primer Grado se representaba la muerte simbólica del aspirante,
culminando en el tercero con su regeneración, donde este era colocado dentro
de un bote. Los Egipcios dejaban al iniciado solo y
rodeado de momias y de emblemas fúnebres, para que reflexionase sobre el paso
que iba a dar, que de no salir victorioso, le tenia que costar la perdida de
su libertad, para durante todo el resto de sus días. Siguiendo estas antiguas
costumbres, despojado de todo lo material y de los oropeles (metales), el
profano se encuentra solo con sus valores ante una primera aproximación
simbólica que lo invita a meditar sobre las vanidades de la existencia y le
advierte respecto de la mera curiosidad de su acercamiento a la Orden. En la Francmasonería moderna, el
Cuarto de Reflexiones, siendo el lugar en que el profano se prepara para la
iniciación, equivale al athanor alquímico, donde el Recipiendario experimentará la transmutación,
mediante la conjugación y ordenamiento de las energías sutiles. El profano
"desciende a los infiernos", debe morir primero, para luego
"resucitar" y alcanzar la luz de la Iniciación. Allí se dejará el
tráfago del mundo exterior, habrá un recogimiento interior, como la matriz
original, para surgir desde el fondo de la tierra (la materia densa, caótica)
hacia lo sutil del espíritu. Este lugar es representación,
además, del macrocosmos y del microcosmos, es decir, del universo y del
hombre. En él se manifiestan cuatro niveles o planos superpuestos, donde se
encuentran los elementos básicos en la Alquimia; agua, fuego, aire y tierra.
El primer nivel es el del fuego primordial para la obra de transmutación; en
los dos siguientes, las substancias transformadoras y, en el cuarto, la
sutilidad de los gases, relacionados con la trascendencia. No olvidemos que en este cuarto
podemos leer inscripciones tales como: Si la curiosidad te ha conducido
aquí...Vete, Conócete a ti mismo, Polvo eres y en polvo te convertirás,
Naciste para morir, Para emplear bien tu vida...piensa en la muerte, Si el
interés te guía...Vete, Si rindes homenaje a las distinciones humanas...
vete, por que aquí no se conocen, Si temes que te hechen en cara tus
defectos... no sigas adelante, Si disimula... serás descubierto, Si tienes
miedo... retírate. Estas inscripciones nos invitan, precisamente, a
"visitar las entrañas de la tierra", es decir, a efectuar una
introspección de nuestra personalidad para ser capaces de
"rectificar", separar lo denso de lo sutil, y así hallar la
"piedra oculta" de los filósofos, la verdadera piedra filosofal,
donde reside la real capacidad de transmutación del profano; plomo, piedra
original; hacia el masón; oro, piedra cúbica; convirtiendo de esta manera al
hombre en el objeto de la Gran Obra. El desorden y oscuridad que prevalecen en el Cuarto de Reflexiones,
figurando una gruta sepulcral, rodeado de símbolos de destrucción y muerte,
con calaveras y huesos, es sinónimo de estar sumergidos en el centro de la
Tierra, de donde venimos y a la que hemos de volver, primer elemento a vencer
en nuestra iniciación masónica de los cuatro que imperan en nuestra
naturaleza (aire, agua y fuego); además nos hace recordar el estado de
ignorancia en el que vivimos los humanos antes de conocer el principio
fundamental de la orden masónica, "hay que morir a los vicios para nacer
a las virtudes", como el legado verbal trascrito por sus seguidores y
donado a la humanidad por el Q.·. y
V.·. H.·. " Jesús de Nazaret " que dice: "El que no
nace de nuevo, no entrara al reino de los cielos." Antes de ingresar a este Cuarto, depositamos nuestros valores
materiales en el H.·. Exp.·., así que ingresamos simbólicamente en estado de
Pureza Original, haciendo efectivos solamente nuestros Valores Verdaderos,
los Morales y los Espirituales, vislumbrando un nuevo camino, desapareciendo
los lazos y consideraciones exteriores para estar abiertos a un nuevo estado
de conciencia. Es este lugar la separación de 2 Mundos, el Profano y el
Sagrado. Es el punto crítico donde inicia la Palingenesia (Renacimiento o
Transformación), el retorno a la vida, encontrándose a si mismo y
despojándose de su antigua personalidad (egos y máscaras), recuperando su
auténtico ser, que conduce a la Verdadera Iniciación, a la realización
progresiva de nuestro ser, sometiéndose a prueba nuestra voluntad y
propósitos de progreso. Estando dentro de el, con sus paredes obscuras y su aislamiento, se
realiza la maduración y fortalecimiento de nuestra Alma, auxiliado de la
reflexión de lo que se encuentra alrededor, los primeros símbolos que se nos
presentan abiertamente. En el Cuarto de Reflexiones, descendemos simbólicamente hasta lo más
denso e inferior, encontrándonos en las tinieblas, es el conflicto de la
dualidad, de las personalidades, por un lado, la material, compuesta por
cuerpo físico, y por el otro, el cuerpo etérico, mente y emociones, que hemos
construido con nuestro nacimiento y con nuestras particulares circunstancias,
por otro lado tenemos la personalidad elevada, una individualidad superior,
donde se encuentra nuestro verdadero ser, brillando sobre ella, se encuentra
el G.·. A.·. D.·. U.·., para que antes de salir del Cuarto, se logre la
Perfecta Expresión del Espíritu en el Cuerpo Físico. El Cuarto de Reflexiones, representa el descenso a los infiernos, la
muerte aparente que precede a la reencarnación, el reencuentro con una nueva
vida, es el sol venciendo el equinoccio de otoño, elevándose victorioso de su
lucha contra las tinieblas en el equinoccio de primavera. En el tenemos nuestras primeras reflexiones antes de ver la luz.
Reflexionamos acerca de los “Deberes
del Hombre para con Dios... para con sus semejantes... y para consigo mismo”.
Volvemos la vista hacia Dios y hacia nosotros mismos. El hombre muchas veces no reflexiona, mas que hasta el ultimo momento
de su vida, momento en el cual se acuerda que tiene conciencia y, medita
sobre lo que a sido su vida hasta ese momento y, muchas veces solo piensa en
lo que le conviene y no en lo que quiere, ya que la mayoría de las personas,
solo piensan, sin mirar dentro de si, para ver lo que sienten o, solo sienten
sin pensar en el por que de sus sentimientos, por eso... "Pienso, luego:
existo”; y si existo: actúo. Pensar sin actuar, resulta ocioso. Actuar, sin
pensar, SUELE SER PELIGROSO. Quiero terminar este trabajo proclamando que "El Alma del Hombre
es inmortal y su porvenir es el destino de algo cuyo crecimiento y esplendor
no tiene limites ". Es cuanto, V.·. M.·. Q.·. H.·. Prim.·. Vig.·. Q.·. H.·.
Seg.·. Vig.·. y QQ.·. HH.·.
Todos. Or.·.
de Antimano, 07 de Abril de 2003
(e.·.v.·.) Fraternalmente
A.·.M.·. ERNESTO
MÁRQUEZ MARÍN |
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