
“SIMON BOLIVAR”

EL LIBERTADOR

Según los historiadores Julio Mancini el Marqués de Villa Urrutia y
Américo Carnicelli, el Libertador Bolívar, se inició en la masonería en 1803,
en la Logia "Lautaro", que funcionaba en Cádiz, España, donde también
se iniciaron José de San Martín, Bernardo O'Higgins, José Miguel Carrera, Juan
Martínez de Rosas, Gregorio Argomedo, Juan Antonio Rojas, José Marra Zapiola,
Carlos Marra de Alvear, Bernardo Monteagudo y Mariano Moreno, todos ellos
próceres de la Independencia.
Estos tres historiadores coinciden en afirmar que el año de
la iniciación masónica del Libertador Bolívar, fue 1803. Otro historiador, el
español Urrutia, señala la misma fecha, pero sostiene que la Logia no se
llamaba "Lautaro", sino "Caballeros Racionales".
En Cádiz, había
en 1803, dos logias masónicas: "Lautaro" y "Caballeros
Racionales". La confusión viene por las visitas que solÍa hacer Bolívar a la segunda de las nombradas.
La Logia "Lautaro", fue fundada en 1800 por inspiración de
Francisco de Miranda, quien residía en Londres, haciendo planes para una
expedición libertadora a Venezuela. Dicen que sugirió ese nombre en homenaje al
caudillo araucano, que venció al conquistador Valdivia en 1554, en Tucapel
(Chile).
A pesar de que Miranda nunca estuvo en la Logia "Lautaro" de Cádiz, porque su cabeza fue puesta a precio por los españoles, desde Londres a través de amigos que viajaban a la Península Ibérica, mandaba cartas y de ese modo mantenía contacto con dicho centro masónico.
Más tarde, José de San Martín, fundó en Buenos Aires,
Argentina, otra Logia "Lautaro", en recuerdo de la sociedad secreta
de Cádiz. Después hizo lo mismo en Santiago de Chile y Lima, donde las Logias
"Lautaro" fueron semillero de patriotas en la lucha por la
independencia.



En 1801, cuando Bolívar tenía apenas 18 años de edad, contrajo matrimonio en Madrid, con María Teresa del Toro, sobrina del Márquez del Toro, su amigo de Caracas.
Después de viajar
por Francia y otros países, regresó a Venezuela con su esposa para dedicarse a
la administración de sus ricas propiedades rurales. Pero la felicidad le duró
muy poco.
A los diez meses
de permanencia en suelo venezolano, la fiebre amarilla acabó con la
joven existencia de María Teresa del Toro, sumiendo a Bolívar en la desolación.
Huérfano y viudo a los veinte años, pues había
perdido a su padre, madre y esposa, a merced de la soledad, anduvo varios meses
recorriendo varios lugares de Venezuela, en callada tristeza, hasta que sus
familiares lograron convencerle para que volviera a Europa.
Al fin un día de 1803, abordó un
barco que lo llevó a Cádiz, España. Entonces ese puerto andaluz era la puerta
de entrada a Europa, por su situación ventajosa para comunicar con América y
África. AIIí vivían muchos extranjeros y gozaba de un interesante ambiente
liberal.
A los pocos días
de su arribo a Cádiz, el joven Bolívar hizo amistad con algunos intelectuales
que frecuentaban la Logia "Lautaro", con los cuales conversaba sobre
las ideas de libertad y la necesidad de luchar contra toda forma de opresión.
Atraído por ese pensamiento
revolucionario, decidió ingresar a la Logia "Lautaro", donde conoció
a otros latinoamericanos, como José de San Martín y Mariano Moreno, quienes más
tarde también serían próceres de la Independencia.
En la Logia "Lautaro",
a puertas cerradas se discutía sobre los principios de "libertad, igualdad
y fraternidad", sobre la dignidad del hombre y la posibilidad de convertir
en Repúblicas a las colonias españolas de América.
Lo cierto es que la Logia
"Lautaro", hizo germinar en la mente de Bolívar, la idea de acabar
con el dominio español en Venezuela, para sembrar desde allí la semilla de la
libertad por el resto de Sur América.
El mismo Bolívar, diría años más
tarde, que sin la muerte de su esposa, no hubiera realizado su segundo viaje a
Europa e ingresado a la Logia "Lautaro", donde la masonería le mostró
nuevos caminos.
Comentando ese episodio en la
vida de Bolívar, afirman algunos historiadores, que sin la temprana
desaparición de María Teresa del Toro, el impetuoso caraqueño
no habría podido tener las ideas que le impulsaron a la lucha por la
Independencia, viviendo plácidamente en Caracas o San Mateo. Su ingreso a la
masonería y sus viajes le hicieron ver a los hombres ya las cosas de un modo
diferente. La muerte de su esposa le puso muy temprano sobre el camino de la
política, haciéndole seguir después el carro de Marte en lugar de seguir el
arado de Ceres.
Ya iniciado en la masonería, Bolívar viajó a Madrid, de donde salió rumbo a Francia en mayo de 1804, acompañado de su amigo Fernando Toro, también venezolano y primo de su difunta esposa. Joven y rico, frecuenta los salones más elegantes y traba amistad con el sabio alemán Alejandro Humboldt, otro masón, recién llegado de su viaje científico por tierras de la América Austral.
En París, alternaba sus visitas a los círculos literarios, mundanos y políticos, con su asistencia a las logias masónicas y principalmente a la Logia "Madre Escocesa de San Alejandro de Escocia”, donde se encontró con su viejo maestro y amigo, Simón Rodríguez, quien era masón y enemigo de la monarquía española.
Simón Rodríguez, salió de Venezuela en 1797, por haber participado en el movimiento revolucionario de José María España y Manuel Gual. Entonces Simón Bolívar tenía sólo once años, pero mantenía intacto el recuerdo de su profesor humanista y rebelde.
El vínculo masónico y la admiración que Bolívar siempre tuvo por las ideas revolucionarias de Simón Rodríguez, selló la amistad de maestro y alumno, con un cálido abrazo de fraternidad. Desde entonces hasta el regreso de Bolívar a Venezuela por la ruta de los Estados Unidos, en 1806, siempre estuvieron juntos, hablando de política, participando en foros, visitando pueblos y sobre todo perfeccionando la idea de libertar a Venezuela.



EL COMPAÑERO
Bolívar, recibió el grado de
"compañero", el segundo en la masonería simbólica, en una logia francesa
el 11 de noviembre de 1805. Sobre esa ceremonia existe un testimonio
fehaciente, guardado en el archivo del Supremo Consejo del Grado 33° para la
República de Venezuela.
Desde que llegó a París, Bolívar frecuentaba
la Logia "Madre Escocesa de San Alejandro de Escocia", donde acumuló
la asistencia reglamentaria para hacerse acreedor al ascenso respectivo.
En la masonería simbólica nadie
sube de grado sin haber llenado satisfactoriamente el requisito de la
asistencia y el progreso en los conocimientos propios de la Orden. En 1805,
Bolívar era un joven inteligente y estudioso, pero carente de influencia para
lograr grados masónicos sin las condiciones exigidas por la institución.
El documento del
ascenso de Bolívar al grado de "compañero", fue adquirido en París
por el escritor venezolano Ramón Díaz Sánchez, quien antes de donarlo al
Supremo Consejo del Grado 33°, en Caracas, lo hizo examinar por peritos en
paleografía y por historiadores bien informados sobre la actividad masónica de
Bolívar. Dicho documento escrito en francés, traducido al español dice textualmente lo
siguiente: "A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, etc., El 11, día
del mes 11° del Año de la Gran Luz 5805, los trabajos de compañero fueron
abiertos al Este por el Q:. H:. de la Tour D' Auvergne. El Oeste y el Sur
iluminados por los QQ:. HH:. Thory y Potu. La lectura de la última plancha
trazada fue hecha y sancionada. El Venerable propuso elevar al Grado de
Compañero al Q:. H :. Bolívar, recién llegado iniciado, a causa de su próximo
viaje que está en víspera de emprender. El parecer de los HH:. fue unánime para
su admisión y la sanción favorable; el Q:. H:. Bolívar fue introducido al
Templo y después de las formalidades requeridas prestó al pie del Trono la
obligación de uso, colocado entre los dos Vigilantes fue proclamado Caballero y
Compañero Masón de la Resp:. Madre Log:. Escocesa de San Alejandro De Escocia.
El trabajo fue coronado de una triple Houza, y el H:. habiéndolo agradecido
tomó puesto a la cabeza de la Columna del Mediodía". "Los trabajos
fueron cerrados de la manera acostumbrada.
(Fdo.) J. La Tour D'Auvergne,
Venerable Maestro; (fdo.) Thory, Primer Vigilante; (fdo.) Potu, Segundo
Vigilante; (fdo.) Jura De; (fdo.) P. Vidal, G:. de J:. del 33°; (fdo.)
D'Auduar, 33°; (fdo.) Simón Bolívar; {fdo.) C. Abraham; (fdo.) Jeanne de la
Salle".
Días después, con su flamante
Grado de Compañero, Bolívar acompañado de su amigo y maestro Simón Rodríguez,
emprendió un viaje de observación y estudio por Italia y Suiza.
En Roma, hizo su
famoso juramento del Monte Sagrado, porque había cuajado en su mente la idea de
luchar por la independencia de Venezuela.



El mayo de 1806,
cuando Bolívar ya preparaba su viaje de regreso a Venezuela, fue ascendido al
Grado de Maestro, en la misma Logia "Madre Escocesa San Alejandro de
Escocia", juntamente con los compañeros Manuel Campos, Antonio Bianchi,
Crussaire y el conde Jean Sérurier, según se desprende de documentos impresos
conservados en la Biblioteca Nacional de París. Ese hecho fue corroborado por
los historiadores Julio Mancini y el Marqués de Villa Urrutia.
La Junta de Gobierno formada a
raíz del pronunciamiento del 19 de abril de 1810, nombró una comisión integrada
por Simón Bolívar, Luis López Méndez y Andrés Bello, para recabar de los
gobiernos de la Gran Bretaña y de los Estados Unidos su apoyo decidido,
especialmente en armas y recursos económicos.
Desde su regreso a Venezuela a fines de 1806,
después de visitar los Estados Unidos, Bolívar, hasta agosto de 1810, no tuvo
actividad masónica, salvo la visita que hizo a una Logia de Filadelfia y los
contactos esporádicos que tenía con algunos miembros de las Sociedades
Patrióticas, que sin ser logias masónicas propiamente dichas, agrupaban a
personas con instrucción masónica como Juan Germán Roscio, Vicente Salías y
Juan José de Landaeta.
Cuando llegó a Londres, en compañía del comisionado ordenador Luis López Méndez y del oficial primero de la Secretaría de Estado, Andrés Bello, tuvo en Francisco de Miranda el fraternal hermano masón y cordial amigo. Miranda, uno de los hombres más cultos de su época, brillante militar profesional y exquisito hombre de mundo, al igual que Simón Rodríguez, era repudiado por sus ideas revolucionarias por los mantuanos caraqueños.
Según contó más tarde Andrés Bello a su biógrafo Amunátegui, la Junta de
Gobierno en las instrucciones secretas que les dieron, ordenó claramente lo
siguiente: "Defenderse de Miranda o aprovechar sólo su concurso de algún
modo que sea decente a la comisión”.
Miranda, era
revolucionario y no estaba bien visto por la Junta de Gobierno de Caracas, pero
Bolívar no hizo caso de la orden secreta y entabló con él estrecha amistad.
Entre el 19 de julio y el 10 de
agosto de 1810, se produjeron las infructuosas conversaciones con el ministro
Wellesley. Inglaterra que tenía a España como aliada en la guerra contra
Napoleón, no quería inmiscuirse en la querella que suscitaron los patriotas
venezolanos.
A fines de agosto, Bolívar que visitaba en sus ratos libres la logia
masónica "La Gran Reunión Americana", fundada y dirigida por Miranda,
fue confirmado en el sublime Grado de Maestro, en una ceremonia especial que se
salía un poco de los ritos masónicos.
En el momento de su confirmación Miranda como acostumbraba hacerlo con
todos los que recibían ese honor, le tomó a Bolívar el juramento siguiente: "Yo
no reconoceré por gobernantes legítimos de mi Patria sino a los elegidos por la
libre y espontánea voluntad del pueblo; y siendo el sistema republicano el más
aceptable al Gobierno de las América, emplearé todos los medios que estén a
mi alcance para hacerlo admitir a sus habitantes".
Este juramento que hizo Bolívar
en el momento de recibir su confirmación de Maestro, es el quinto voto que
exigía Miranda a los masones que llegaban a esa cumbre del simbolismo. Esta
versión publicada por el historiador Américo Carnicelli, fue confirmada por el
masón y prestigioso historiador argentino Bartolomé Mitre, en su libro sobre la
organización de los 'Caballeros Racionales".
Miranda, con la gran personalidad que tenía, a la Logia "la Gran
Reunión Americana", que funcionaba en Londres, le había impuesto algunas
modalidades ajenas al ritual masónico. Por ese motivo, algunos escritores
venezolanos, han tratado de cuestionar la autenticidad masónica de la
confirmación de Maestro, que recibió Bolívar.
Otros escritores, han llegado al exabrupto de dudar
de que Miranda fuera masón, lo cual además de ser un chocante irrespeto a la
memoria de uno de los hombres más grandes que dio América, es una falacia para
arrojar sombras sobre el pasado de la masonería venezolana, que tiene en
Miranda no solo a su máximo mentor, sino al Padre de la Masonería
Latinoamericana.
Bolívar, permaneció en Londres hasta el 25 de septiembre de 1810, fecha
en que emprendió regreso a Venezuela en la corbeta "Saphire”. Miranda lo
haría después el 10 de octubre en el barco "Avon".



EL GRADO 33°
En los últimos años han aparecido
evidencias sobre la alta jerarquía masónica del Libertador Bolívar, la cual no se
limitó al Grado de Maestro, sino que llegó a la cúspide del escocismo, que es
el Grado 33°.
El Libertador
Bolívar, en 1923, habla logrado indiscutible prestigio continental. Su nombre
ocupaba con frecuencia la primera plana de los diarios más acreditados de los
Estados Unidos, Inglaterra y Francia.
Una persona con esa bien ganada
fama, siempre es merecedora de los más altos homenajes, principalmente de
instituciones como la masonería que rinde culto permanente a los valores
morales e intelectuales del hombre. Por eso no tiene nada de raro que el
escocismo le haya otorgado los más elevados Grados Filosóficos, como hoy lo
hacen las Universidades con los títulos de "Doctores Honoris Causa",
con los personajes ilustres.
En el Museo Masónico de Nueva York, junto con muchas
de las reliquias masónicas de los héroes de la Independencia de las América, se
exhiben el mandil y el collarín del Libertador Bolívar, con los ornamentos
propios del Grado 32°, Al respecto señaló un erudito masón norteamericano en
una revista de la Gran Logia de Nueva York, que en los agitados años de la
guerra de la Independencia, los grandes jefes, acumularon tal suma de poderes,
que era perfectamente natural que les confirieran de un solo viaje los más
altos grados del escocismo.
El Libertador Bolívar, no sólo era insigne héroe
militar, sino extraordinario político, gran estadista, literato y pensador.
Tenía méritos sobrados y brillantes para llevar en el pecho el collarín del
Grado 32°. Por eso se explica que en el Museo Masónico de Nueva York, estén
las referidas reliquias masónicas del Libertador.
Pero el
historiador masónico venezolano, Celestino B. Romero, llegó más lejos. Después
de una exhaustiva investigación, consiguió reunir suficientes pruebas, para
informar en un libro que al Libertador Bolívar le fue otorga- do el Grado
33°, o sea el último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Celestino B. Romero, fue Gran Maestro de la
Gran Logia de la República de Venezuela y Soberano Gran Comendador del Supremo
Consejo del Grado 33° para la República de Venezuela. Estudioso y dedicado a la
investigación de la historia masónica, tenía acceso a los archivos de la Orden
donde se guardan viejos y desconocidos papeles, algunos con antigüedad de más
de 170 años.
En una de sus visitas al vetusto archivo, hizo un sensacional hallazgo.
Encontró un amarillento documento que revela que en el año 1823, llegó a
Caracas el l:. y P:. H:. José Cerneau, alto dignatario del Supremo Consejo de
los Estados Unidos, con la misión expresa de conferir los máximos honores a los
masones que se distinguieron en la lucha por la libertad de la Gran Colombia.
El I:. y P:. H:. José Cerneau, investido de amplios poderes, en nombre
del Soberano Gran Consistorio de Jefes de la Alta Masonería de los Estados
Unidos, según consta en el Boletín del Archivo Nacional en su número 2,
publicación que dirigía el prestigioso historiador Vicente Dávila, en el mes de
abril de 1824, instaló en diversos cuerpos a los siguientes Masones Grados 33°;
Diego Bautista Urbaneja, Carlos Soublette, Andrés Narvarte, Lino de Clemente,
Manuel M. Quintero, José de España, Vicente del Castillo, J. Porfirio
Iribarren, José Marra Pelgrón, José Manuel Landa, Francisco Vicente Parejo,
José Gabriel Lugo, José Manuel Morales, Santiago Mariño, Tomás José Sanabria,
Marcelino de la Plaza, Felipe Estévez, José Remigio Martín, Ramón Landa, José
Marra Lovera, Gerónimo Pompa, José Manuel Rivero, Manuel Cala, Juan José Cande,
Francisco Carabaño, Judas Tadeo Piñango, Juan Bautista Monserrate, José Marra
Ponce, Joaquín Tellechea, Manuel Vicente Huizi, Juan Maimó, José Santiago
Rodríguez, Simón Bolívar, Rafael Lugo, Francisco Conde, José
Manuel Olivares, José Cordero, Carlos Cornejo, José Marra de Rojas, Antonio
Febres Cordero, José Marra del Castillo, Andrés Caballero, Juan M. Barry,
George Woudwery, Leonardo Jiménez, José Tadeo Monagas, Diego Vallenilla, Manuel
Maneiro, José Francisco Bermúdez, José Antonio Páez, Juan Bautista Arismendi,
Manuel López de Umérez, Francisco Aranda, José Austria, Leonardo de Lorenzy, Matras
Padrón, Rafael Guevara, Manuel Echeandía, Juan Escalona, Valentín Osío, José
Manuel Gonell, Santos Michelena, José de Lima, Pedro Gual, Carlos Padrón, José
Grau, Miguel Vargas, Esteban Escobar, Manuel Muñoz, Rafael Urdaneta, Ramón
Machado, Agustín Armario, Tomás Yánez, Andrés Torrellas, Pablo de Michelli,
Fernando Peñalver, Pedro Briceño Méndez, Rafael Hermoso, Juan Bautista Dalla
Costa, José Freyres y José Blanco (Presbítero).
De acuerdo con esta lista publicada en abril de 1824 en el Boletín del Archivo
Nacional y corroborada por las investigaciones que llevó a cabo el I:. y P:.
H:. Celestino B. Romero, el Libertador Bolívar, si obtuvo el Grado 33°.



Cuando llegó el 5 de julio de 1811,
día en que el Congreso de la Provincia de Venezuela firma el Acta de la
Independencia, Bolívar y Miranda a través de la Sociedad Patriótica,
constituida por masones, presionaron para que los indecisos se pronunciaran por
la emancipación. En momentos cuando la duda parecía apoderarse del Congreso,
Bolívar, enardecido gritó: "Trescientos años de esclavitud no
bastan?".
El 11 de julio, se produjo en Los Teques, la primera rebelión de los
realistas, a los gritos de: "Viva el Rey y la Santísima Virgen del
Rosario!". Días más tarde estalló en Valencia otro golpe
contrarrevolucionario. El Marqués del Toro fue comisionado para someter la
sublevación, pero le fue tan mal, que el General Francisco de Miranda tuvo que
acudir en su ayuda.
A fines de 1811, el isleño Domingo Monteverde, oscuro
oficial de Marina, pero feroz y lleno de odio contra la joven República,
organiza un ejército y entra a Carora. El 26 de marzo de 1812, ya cuando la
contrarrevolución de los españoles había tomado cuerpo, sacude gran parte del
país un violento terremoto, que es utilizado por el clero reaccionario para
decir a la asustada gente que era un castigo de Dios por haberse rebelado
contra la autoridad del rey español.
Fue entonces
cuando Bolívar demostró su pasta de Iíder, replica: "el cielo nada tiene
que ver con nuestro movimiento para libertarnos del poder español... Si se
opone la naturaleza, lucharemos contra ella y la haremos que nos
obedezca!".
Los
acontecimientos se precipitaron y la lucha por la independencia se generalizó
en todo el país. El realista Monteverde avanza incontenible. El ejército
patriota, indisciplinado, sin instrucción y carente de armamento, bajo el mando
de Miranda, poco puede hacer para detener la ofensiva española.
Bolívar es el jefe de la importante plaza de
Puerto Cabello, pero la traición echa por tierra a sus planes. Monteverde sigue
avanzando y para no ser copado por los realistas, Bolívar, escapa a La Guaira
por el mar.
Miranda, entre tanto, con sus 62
años de edad a cuestas, para evitar que Monteverde ahogue en sangre a Caracas,
después de la traición del mantuano Casa León y tras de recibir la aprobación
de la Junta Nacional, negocia con los realistas la capitulación.



Pero los chismes y las intrigas de
los mantuanos, presentan a Miranda como "entreguista" en la última
semana de julio de 1812. Un traidor, Manuel María de las Casas, el comandante
de La Guaira que colaboraba con Monteverde y el licenciado Miguel Peña,
finalmente persuadieron a Bolívar ya un grupo de oficiales, sobre la
"culpabilidad" del viejo general caraqueño.
Bolívar,
Chatillón y Montilla fueron los encargados de hacer preso al generalísimo,
quien después fue entregado a los españoles. Bolívar logra embarcar para
Curazao, de donde partió a Cartagena. Rápidamente consigue recursos y gente,
para luchar en la zona del Magdalena, hasta llegar a Tunja. En mayo de 1813,
convence al Gobierno de la Nueva Granada para que lo ayude a combatir a los
españoles de Venezuela. Entra triunfalmente en Mérida y el 15 de junio, en
Trujillo, proclama la guerra a muerte, como respuesta a los horrores
cometidos por los realistas.
Peleando con indescriptible ardor
se abre paso a Caracas, destruyendo tropas españolas bien pertrechadas. Esa
titánica operación bélica que duró noventa días, es la que se conoce en la
historia con el nombre de "Campaña Admirable". En Caracas, es
aclamado Libertador, y continúa luchando con éxitos y fracasos, como la famosa
batalla de Araure.

En 1814, el sanguinario Boves, al mando de
llaneros, negros y mulatos, enloquecidos por la sed de sangre, había convertido
en un infierno a gran parte del territorio venezolano. A Bolívar le tocó
combatirlo en las dos batallas de San Mateo y en la primera batalla de
Carabobo. En junio de 1814, Boves triunfa en La Puerta y avanza hacia Caracas.
Perseguido por las hordas realistas, Bolívar se retira al Oriente. En Aragua
sufrió un revés ante las fuerzas de Morales. Llega a Barcelona y con sus tropas
diezmadas sigue a Cumaná y Carúpano, embarcándose finalmente rumbo a Cartagena,
el 25 de septiembre de 1814, acompañado de Santiago Mariño.
En Tunja, el Congreso le tributó
cordial recibimiento, otorgándole amplios poderes para la campaña de Santa Fe
de Bogotá, que estaba en poder de los realistas. Expulsa a los españoles de esa
ciudad y avanza sobre Santa Marta, para desalojar a los realistas. Entre tanto
una nueva expedición militar llegó de España a Venezuela, aumentando los
sufrimientos de los patriotas.
Bolívar, de Colombia se trasladó a Jamaica, donde escribió la célebre
"Carta de Jamaica", en la cual hace un certero análisis de las causas
de la derrota y de lo que debe hacerse definitivamente para lograr la libertad.
En Jamaica, Bolívar, desarrolló
una laudable actividad intelectual y de organización para la nueva campaña
militar en Venezuela. Uno de sus grandes colaboradores fue Luis Brión, más
tarde Almirante de Colombia. El gobierno británico lo obligó a salir de
Jamaica. Marchó entonces a Haití, donde encontró la fraternal acogida del Presidente
Alejandro Petión, quien lo ayudó a regresar a Venezuela.
En 1815, Bolívar llegó a
Margarita y de allí al mando de una expedición, donde Santiago Mariño, era el
segundo jefe, partió a Carúpano, siguiendo después a Ocumare de la Costa.
Proclamó la cesación de la guerra a muerte, el perdón de los españoles que se
rindan y la libertad de los esclavos negros, cumpliendo así una promesa hecha a
Petión.
Volvió a Haití por segunda vez y
regresó a Venezuela en enero de 1817, llamado por Brión y Arismendi. Reorganizó
el ejército patriota en Oriente y se instaló en Guayana, donde hizo una
estrecha amistad con el entonces coronel Antonio José de Sucre.
Angostura, hoy Ciudad Bolívar; era la capital del Gobierno Revolucionario.
Desde allí escribe a los revolucionarios de Argentina, Perú, Nueva Granada y
entra en contacto con José Antonio Páez, que había tomado el control de los
llaneros. Por esos días uno de los jefes patriotas, el general Piar trata de
levantarse contra la autoridad de Bolívar, quien para mantener la disciplina
del ejército se vio en la necesidad de ordenar su fusilamiento.
Desde Guayana, Bolívar entró a
Calabozo, derrotando al general español Morillo. Ocupó los valles de Aragua,
pero volvió a ser derrotado en La Puerta. Sin embargo, infatigable, volvió a
Angostura, reorganizó el ejército, nombró su Gabinete y hasta se dio tiempo
para fundar el periódico "El Correo del Orinoco". Seguidamente
convocó el Congreso de Angostura y dirigió su proclama a los neogranadinos.
La Legión Británica aumentó las
fuerzas de Bolívar. Entonces cruzó Los Andes para libertar a Colombia. Con
tropas cansadas, mal vestidas y peor alimentadas, derrotó a los españoles en la
Batalla de Boyacá, considerada por todos los historiadores como proeza militar
y modelo de estrategia. Eso sucedió el 7 de agosto de 1819.
El Congreso de
Colombia, agradecido confirmó a Bolívar como Jefe Supremo del Ejército y lo
eligió Presidente de la República. El 17 de diciembre de 1819, su proposición
para la unión de la Nueva Granada y Venezuela, fue aceptada por el
Congreso.
En enero de
1820, Bolívar proclamó en Bogotá la creación de la Gran Colombia. En diciembre
de ese mismo año, Bolívar se encontró con éste en la villa de Santa Ana, del Edo.
Trujillo para firmar un armisticio, luego Morillo se retiró a España, dejando
al general La Torre, como jefe del Ejército Español.
Cuando Maracaibo se adhirió a la
revolución de la independencia, el general La Torre, creyó que se había roto el
armisticio firmado por Morillo, decidió entonces hacer de nuevo la guerra al
ejército de Bolívar.
El choque inevitable se produjo
en la llanura de Carabobo, el 24 de junio de 1821, a las once de la mañana.
Otra vez demostró Bolívar su gran capacidad de guerrero y genio organizador.
Con la ayuda de los Llaneros de José Antonio Páez y de la Legión Británica,
derrotó al ejército español. Con esa batalla quedó sellada la independencia de
Venezuela.
Después de la liberación del
Ecuador, surgió el problema de Guayaquil. El general argentino, José de San
Martín, que había libertado Argentina y Chile y dominado parcialmente el Perú,
con el titulo de Protector, deseaba que la provincia de Quito sea anexada al
Perú. Bolívar que tenía el sueño de la Gran Colombia, rechazó esa idea. Luego
de infructuosas negociaciones diplomáticas, Bolívar y San Martín decidieron
entrevistarse en Guayaquil. Ambos luchaban por la independencia americana, pero
tenían concepciones diferentes sobre la organización de los pueblos liberados.
En Guayaquil, Bolívar demostró su
gran talla de político y diplomático. Fraternalmente, pero con argumentos
contundentes, convenció a San Martín sobre la conveniencia de que las
provincias de Quito y Guayaquil formen parte de la Gran Colombia.



Después de la
entrevista de Guayaquil, Bolívar predicó la necesidad de una gran Asamblea de
los Estados Americanos, de Tratados sobre dos grandes principios: el de
utipossidetis y el de arbitraje. Contento con la liberación de Panamá,
habló del istmo como de "la gran vía del universo".
San Martín, había desembarcado en el Perú el 8 de septiembre de 1820 y
proclamado su independencia el 28 de julio de ese mismo año, recibiendo en
agradecimiento el titulo de "Protector", pero las tropas realistas
seguían intactas en la Sierra. San Martín dejó el Perú en septiembre de 1822.
En 1823, las tropas realistas tomaron de nuevo Lima.
La batalla de
Junín, el 6 de agosto de 1824, que dirigió triunfalmente Bolívar, con su
célebre carga de caballería, produjo junto con la batalla de Ayacucho (9 de
diciembre de 1824), la independencia definitiva del Perú.
Después de rehusar al Supremo poder que le ofrecieron
en el Perú, Bolívar se trasladó al Alto Perú (hoy Bolivia), cuya liberación
proclamó el 16 de mayo de 1825, constituyéndolo luego en República
independiente el 6 de agosto del mismo año, con el nombre de Bolivia que el
Congreso le puso en honor del Libertador, a quien confirió además el título de Padre
de la Patria.
Bolívar, como Libertador y
Fundador de Bolivia, procedió a su organización política, redactó su
Constitución, estableció escuela, dictó numerosas leyes y trató de darle la
fisonomía de Nación moderna. Pero sus obligaciones en el Perú, le obligaron a
entregar el mando presidencial a su amigo y colaborador, el Gran Mariscal de
Ayacucho, Antonio José de Sucre, quien de ese modo fue el Primer Presidente de
Bolivia, ya que el Libertador actuó como su Fundador.
De regreso a
Lima, Bolívar fue nombrado Presidente Vitalicio, en 1826. Sin embargo, días más
tarde partió para combatir la insurrección de Venezuela. Las intrigas y las
desavenencias entre Páez y Santander, produjeron graves perturbaciones. Páez
quería iniciar la revuelta pero fue contenido por Bolívar, quien entró
triunfalmente en Caracas, en 1827. Regresó a Bogotá en 1828 y convocó la
Convención de Ocaña para abril del año siguiente. Pero la división siguió
avanzando en las sombras. El 25 de septiembre de 1828, en Bogotá, un grupo de
conspiradores atentaron contra la vida del Libertador, el cual se salvó de la
muerte gracias al coraje de Manuelita Sáenz.
En 1829, las
intrigas empujaron al Perú contra Colombia, pero el Mariscal Sucre controló la
situación en la batalla de Tarqui. La salud del Libertador desmejoraba por la
vida agitada que llevaba constantemente. El 27 de abril de 1830 renunció al
mando y se retiró al campo. Viajó a Cartagena con intención de embarcarse para
Europa. En esa ciudad de la costa colombiana, recibió la infausta noticia del
asesinato del Mariscal Sucre, en la montaña de Berruecos, el 4 de junio de
1830.
El 10 de diciembre se agravó su
salud. Habló de nuevo a los pueblos, pidiéndoles la unión. Pero el mal que le
aquejaba acabó con su vida el 17 de diciembre de 1830, en la Quinta San Pedro
Alejandrino, en Santa Marta, Colombia, donde era atendido por el médico francés
Próspero Reverend y por sus amigos devotos. Por una ironía del destino, la casa
donde falleció el Libertador era del español Joaquín de Mier.
Los restos del
Padre Libertador Simón Bolívar, recién fueron repatriados en 1842, y
trasladados al Panteón Nacional el 28 de octubre de 1877, durante el gobierno
del masón Antonio Guzmán Blanco.





RETORNO AL INDICE – PROCERES MASONES
VENEZOLANOS
El Precursor Francisco de Miranda
Libertador Simón Bolívar
Simón Rodríguez
José Maria España
Manuel Gual
José Cortés Madariaga
José Félix Blanco
Andrés Bello
Juan Germán Roscio
José Antonio Páez
Carlos Soublette
Rafael Urdaneta
Santiago Mariño
José Francisco Bermúdez
Juan Bautista Arismendi
Diego Bautista Urbaneja
Antonio Ricaurte
José Félix Ribas
Antonio José de Sucre
Daniel Florencio O'Leary
Gregorio Mac Gregor
José María Vargas
Santos Michelena
Antonio Leocadio Guzmán
José Laurencio Silva
Francisco Aranda
José Austria
José Tadeo Monagas
Pedro Gual
José Gregorio Monagas
Juan Manuel de Cajigal
Juan Vicente González
Juan Crisóstomo Falcón
Juan Bautista Dalla Costa
Laureano Villanueva
Lisandro Alvarado
Antonio Guzmán Blanco
Juan Antonio Pérez Bonalde
Rufino Blanco Fombona
Andrés Eloy Blanco
Raúl Leoni