ORIGENES DE LA MASONERIA

José Schlosser P:.M:.
OBSERVACION PARA EL LECTOR DE ESTA VERSION VIRTUAL: las llamadas han
sido convertidas en notas recuadradas. Para una lectura cómoda es posible
saltearlas.
Nuestro trabajo hace referencia muy parcial a una Historia
de la Masonería que hace algunos años comenzamos a escribir, pero que nunca
terminaremos. Porque en la investigación misma, precisamente allí, encontramos
la razón para abandonar el proyecto al convencernos de que ningún documento
histórico podría probar fehacientemente todas las hipótesis idealistas y las
ilusiones románticas que hasta ese momento nos hacían soñar con una Masonería
casi tan vieja como el comienzo de los tiempos.
Por el contrario: a medida que íbamos tamizando el material
seleccionado para la investigación íbamos convenciéndonos de que un cúmulo de hechos históricos
verdaderos se había mezclado con la expresión de los desvelos que en casi tres
siglos difundieron especuladores románticos, improvisados narradores, místicos
inspirados, filósofos de la utopía y aún dirigentes interesados. Todos estos
elementos contribuyeron a construir una estructura donde las crónicas
fidedignas y las quiméricas aunque bellas leyendas estaban tan íntimamente unidas que su separación sólo podría ocasionar una
total y gratuita destrucción.
Estamos por lo tanto limitados a la difícil tarea de extraer
de esa estructura los elementos de historia que sean comprobables, para poder
distinguir el núcleo que estos forman, de aquellas leyendas que tienen el
mérito de aportar un alentador sentido lírico y un significativo sentido
didáctico a nuestro quehacer.
El nivel Histórico
Comencemos a hacerlo contando como en los buenos
cuentos, que había una vez... en el
Londres de 1717, cuatro Logias de entre las muchas existentes, o mejor dicho
subsistentes, que como todas, estaban ya integradas por muy pocos constructores
y muchos Hermanos aceptados.
''Aceptado'' en el sentido de admitido o adepto (dentro de las logias de
masones operativos) sin ser del oficio.
En estos ‘’talleres’’ encontraban refugio lícito para comer
bien, brindar mejor y, - protegidos por un
manto de reserva,- intercambiar sus ideas liberales.
Estas ideas liberales estaban de acuerdo a lo que podemos llamar la ‘’Evolución’’ inglesa, por oposición a la
‘’Revolución’’ francesa. John Locke
(1632-1704) con su ‘’Ensayo sobre el entendimiento humano’’, publicado unos
cincuenta años antes de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra, abre las
puertas a una nueva forma de considerar al hombre, ya no como un elemento del
régimen patriarcal de la Edad Media, ya no como un integrante de las Guildas
que le eran necesarias para ser más fuerte. Son los albores de la Ilustración y
comienza a imponerse una concepción antropocentrista. El hombre vale como individuo y no como integrante de una familia
o de un gremio. El inglés Francis Bacon (1561-1626) proclamó la
preeminencia de la investigación científica. René Descartes (1596-1650) lanza su
revolucionario ‘’pienso, luego existo’’.
La ilustración, a
pesar de sus ideas liberales, no logró abstraerse al "machismo"
medieval. La mujer siguió teniendo como función principal dentro de la
sociedad, la de ser madre. La exhortación a ampliar conocimientos era dirigida
solamente a los hombres, mientras que las mujeres continuaron sometidas a una
educación llena de prejuicios. He aquí la causa por la cual se estableció que
las Logias deberían estar integradas sólo por hombres.
Se unieron pues y formaron una altisonante Gran Logia cuyo
primer Gran Maestro fue Antonio Sayer que en su único año de Veneratura
solamente logró integrar otras dos Logias al incipiente cuerpo. Lo sucedió
Jorge Payne.
Luego: 1719, Theófilo Desaguliers; 1720, reelección de Jorge Payne; 1721 y 22, Juan, Duque de
Montagú; 1723, Felipe, Duque de Wharton, de tan importante actuación en la
creación de la masonería española.
John Payne era un activo y emprendedor anticuario, que dio a
los trabajos un ritmo extraordinario, amplió las Columnas, se dedicó a
reunir y compilar documentos y
manuscritos referidos a la historia, usos y reglamentos de la antigua masonería
Operativa.
Las Constituciones Góticas, el conjunto de más de un centenar de
pergaminos y libros de diversos países de Europa (Italia, Francia, Alemania,
Escocia, Inglaterra) que llegaron a
manos de Payne. (Como el Poema Regio de 1399 y el Manuscrito de Coocke de 1430). Pero no todos, pues muchos masones
aprensivos, temiendo por las consecuencias que podría acarrear la difusión de
sus secretos, destruyeron parte de documentos de valor inapreciable, causando
con ello un daño irreparable.
Payne redactó las treinta y nueve Ordenanzas Generales. El
fue quien le encomendó a Jaime Anderson la revisión de sus trabajos con el fin
de que aquellas Antiguas Ordenanzas se
adecuaran a la nueva organización.
Cabe pensar que en la elección de Anderson no influyeron solamente sus
virtudes intelectuales y su título de Doctor en Filosofía, sino también su
calidad de predicador presbiteriano, que le permitía un diálogo adecuado con
los masones católicos irlandeses, los anglicanos ingleses y los presbiterianos
escoceses, temerosos de las reformas que se proponían.
Corría el año 1721. El pastor Anderson, con inigualable
entusiasmo, terminó su trabajo en el increíble plazo de tres meses,
presentándolo a una Comisión que lo sometió a exhaustivos exámenes, siendo finalmente aprobado e
impreso en el año 1723 bajo el título de LA CONSTITUCIÓN DE LOS FRANCMASONES.
La obra consta de cuatro partes: comienza con una breve
historia de la Masonería a partir de la Creación, en la que se pueden encontrar
innumerables inexactitudes bienintencionadas. Se han dado por lo menos dos explicaciones
al hecho de que Anderson haya escrito este prólogo, a pesar de su reconocida
capacidad intelectual: una, el deseo del autor de respetar los documentos que
cada Logia había aportado y de no corregirlos para evitar desavenencias.
En la edición de 1738
muchas de estas inexactitudes fueron corregidas.
Otra explicación es
la de que el propio Anderson, viendo en sus sueños proféticos una
masonería de influencia tal que pudiera cambiar los destinos del mundo, no se
resignó a aceptar orígenes tan modestos como los que surgen de la asociación de
obreros manuales, muchos de ellos quizá analfabetos a pesar de su maestría
profesional. Y Anderson quiso darles
brillo y espectacularidad.
Creó una cronología poco científica, para ubicar una historia del arte
de la construcción que comienza con la presentación de Adán como primer masón,
y partiendo de Caín recorre toda la descendencia de éste. Pasa por Noé y llega
a Abraham. Asiria, los israelitas invadiendo la tierra de Canaán, Egipto y sus
Pirámides, Moisés, Salomón, el Templo, la mención de Hiram. Jesús. Grecia y sus ricas construcciones,
Pitágoras, el Imperio Romano, las invasiones bárbaras y Britania.
O quizá Anderson fue sólo un compilador de historias creadas
por los masones operativos para destacarse de otros gremios.
La segunda parte contiene
las LEYES FUNDAMENTALES o ANTIGUOS DEBERES (Old Charges), sacadas de
antiguos documentos y que está compuesta
de seis artículos.
‘’Las Antiguas Leyes Fundamentales (Leyes Generales de la Sociedad) o
Reglas para los Francmasones, sacadas de los antiguos documentos de las Logias
de ultramar, de Inglaterra, de Escocia y de Irlanda, para uso de las Logias de
Londres, las que deben leerse siempre en
la ceremonia de recepción de un nuevo Hermano y siempre que el Maestro lo crea
oportuno’’
La tercera contiene las ANTIGUAS ORDENANZAS GENERALES
recogidas por Jorge Payne (compuesta de 39 Ordenanzas).
La cuarta parte y final contiene las Aprobaciones y cuatro
cantos masónicos.
Este documento nos permite establecer formalmente el
origen de la Masonería especulativa,
como institución. Cumple en primer término con la condición de poseer reglamentos sistematizados, y en segundo
término, con la de ser aprobados por cuerpos constituyentes que proclamaron su voluntad de cumplirlos.
Condiciones imprescindibles para la real existencia de una Institución.
Este hecho formal no impide que busquemos las fuentes: vamos
a referirnos a la realidad histórica dentro de la que nacieron las asociaciones
que precedieron a la Francmasonería especulativa, su raíz directa y su
inspiración: las Logias de la Masonería
Operativa.
El nivel prehistórico
Hagamos una síntesis muy apretada, obligada por el carácter
de este trabajo. Siglo III, los Bárbaros comienzan a invadir el Imperio Romano.
Para defenderse de ellos, los nativos más poderosos construyen las primeras
vallas protectoras de madera, -tiempo después reforzadas por obras de
albañilería.- que se convertirían en verdaderas ciudades medievales, cuyos
habitantes estaban razonablemente protegidos de las hordas invasoras, aunque se
obligaran con ello a aceptar una situación de servidumbre en favor del señor
feudal y a pagarle impuestos a cambio de
su seguridad.
Año 1000, siglo XI. Recuperado el cristianismo, exhumadas
las reliquias que se escondieron para que los Bárbaros no las destruyeran, ya los oratorios de
madera no cumplían con las condiciones de seguridad y boato ambicionadas por
los monjes. Y así comienzan a construirse gran cantidad de abadías y
monasterios por toda Europa.
En el siglo XII florecen los artesanos dedicados a construir
palacios y edificios sagrados. Destacada actividad se atribuye en esta etapa a
los monjes benedictinos de la Abadía de Cluny
que poseían una impresionante biblioteca, centro cultural al que acudían
nobles y religiosos para ampliar sus conocimientos. Junto a los monjes
dedicados a la filosofía y a la ciencia, nos encontramos allí con el grupo
llamado de ‘’monjes operarii’’ que eran excelentes arquitectos y se dedicaban a
la construcción de edificios.
Abadía de Cluny, fundada en el año 910, en las alturas que separan los
valles de los ríos Loira y Saona, cerca
de Lyon.
Lo mismo puede decirse de los cistercienses de la Abadía de
Citeaux.
Ubicada en la Cote d´Or, en Borgoña, cerca de Dijon.
En ambos centros,
Compañeros laicos recibían instrucción.
''Cofradías Legas''.
No podría decirse de muchos de estos operarios que fueran
totalmente libres, sino que en general estaban sometidos al poder de los
propios monjes o en otros casos dependían de
reyes y clérigos.
Es lícito suponer que estos monjes no limitaron su actividad a Francia,
sino que Alemania, Inglaterra y otros países europeos también gozaron de su dirección de obras, con
lo que podría ser acertado considerar que este es el verdadero puente que une los diversos puntos geográficos en
los que se desarrollaron las asociaciones de constructores.
Es fácil aceptar la tesis de que elementos bíblicos propios
del Antiguo y del Nuevo Testamento fueron introducidos en el bagaje ideológico
de la Masonería operativa por los monjes benedictinos de la Abadía de Cluny,
así como los anglicanos contribuyeron posteriormente al esquema doctrinario de
la Masonería especulativa.
Pero la demanda de servicios permitió que los artesanos
laicos aumentaran poco a poco su independencia y ampliaran sus conocimientos.
Importante fue la contribución de los conocimientos adquiridos por los
cruzados (siglos XI al XIII) de los constructores musulmanes de Tierra Santa,
poseedores de avanzadas técnicas.
Así se constituyeron las primeras Corporaciones de
Constructores, de Masons en inglés o de Maçons en francés.
El primer estatuto de
Freemasons operativos y la primera reunión de una Guilda bajo la obediencia
de aquél, fue en el año 1356, en
Londres. Esta se puede considerar la fecha del nacimiento de la Masonería
documentada.
Se les conocía como
CONSTRUCTORES DE PIEDRA FINA o PULIDA (Free Stone Masons), uno de los
posibles orígenes de su nombre actual.
En 1350 el Parlamento
inglés usó esta expresión en un laudo de salarios de obreros.
La otra opción es la de considerar a este adjetivo, free en free masons, como libre, por oposición al siervo sometido a la autoridad del señor feudal.
Así se forman las primeras ‘’Guildas’’ en Inglaterra,
Guilda, palabra de origen sajón:
gild, guild o geld, una de cuyas acepciones era la de contribución común a un
tributo.
el ‘’Compagnonnage’’ en Francia,
De discutida vinculación con la Orden de los Templarios creada en 1118.
las ''Corporazioni de Liberi Muratori'' en Italia y las
asociaciones de ‘’steinmetzen’’
alemanes.
La Francmasonería era el único oficio itinerante, y los continuos viajes
permitían a los obreros un intenso intercambio de ideas e informaciones
Las técnicas se fueron perfeccionando y los Maestros
Constructores agregaron nuevos conocimientos
influencia y poder, a medida que la importancia de sus obras iba
creciendo. En la logia levantada al lado del predio donde se construían las grandes
catedrales, abadías, iglesias y palacios, los aprendices y compañeros recibían
las instrucciones orales del Maestro. Para ello se fueron creando fórmulas que
preservaran el secreto profesional.
En un documento de una
Guilda del año 1292, se menciona por primera vez la palabra ''logia''. Las Guildas
comienzan a nombrarse ya en el siglo X, pero en el 1070 su existencia es
indudable, cuando comienza a construirse la Catedral de York.
Aún más: es indudable que para que cada confraternidad se
mantuviera unida y sus obreros trabajaran en paz, debieron imponerse normas de
concurrencia regular, de lealtad al cuerpo y de afecto fraternal entre los
obreros, estableciéndose inclusive formas de ayuda mutua en caso de que uno de
ellos sufriera una crisis pecuniaria o familiar.
En 1376 comienza a usarse en Inglaterra el nombre de ''Compañía de los
Franc-Masones''.
A comienzos del siglo XVIII, año 1700, culminó el proceso que
llevó a las Logias de artesanos a una situación crítica: la Iglesia había ido
perdiendo poder económico. Las ideas
iluministas se imponían entre la elite intelectual y la nobleza. La instrucción
de las masas se incrementó con el desarrollo de la imprenta que Gutemberg había
descubierto en el siglo XV. El arte retomó su riqueza clásica. Los reyes
propiciaban revolucionarias técnicas de construcción más acordes con los nuevos
tiempos.
¿Cómo podrían estas asociaciones profesionales mantener la situación privilegiada que habían
tenido hasta entonces? Comenzaron a admitir en sus columnas a filósofos,
alquimistas y cabalistas místicos.
Cabe distinguir de su
fuente judía a la llamada ''Cábala Mística'' , doctrina pergeñada por la
filosofía griega del siglo II A.C. En
ella nos encontramos con concepciones panteístas (mundo=Dios) (recordemos a
Spinoza) y con planteamientos sobre la inmortalidad del alma. Elementos ambos que podemos fácilmente
relacionar hoy con ''landmarks'' masónicos fundamentales.
También a miembros no profesionales pero influyentes en la
corte, en la Iglesia, en la ciencia, en los grupos de profesionales libres, en
el comercio o en círculos intelectuales.
En documentaciones del año 1600 se puede
encontrar lo que parecería ser la recepción del primer masón ‘’aceptado’’, John
Boswell, en Edimburgo. Con ello comienza un proceso que permite afirmar que en
el año 1700 casi no existían, tanto en el continente como en Inglaterra,
masones operativos.
Estos miembros simbólicos
fueron convirtiéndose en mayoría, dándose así el fenómeno de transformación de
la Masonería Operativa en Especulativa. Pero debemos aceptar la evidencia de
que los constructores medievales son parientes muy lejanos de los modernos
masones nacidos en 1717. Incluso los términos ‘’Masonería Operativa’’ y
‘’Masonería Especulativa’’ pertenecen a una terminología propia de los masones
‘’aceptados’’. Las piedras dejaron su
lugar a las ideas y el objetivo ya no fue el de elevar catedrales en honor a
Dios, sino el de propender al bien de la Humanidad.
El nivel de las hermosas Fábulas
Tales son las recreadas y sublimadas por aquellos autores
que tratan de explicar los orígenes de la Orden con afirmaciones que aunque improbables no son
imposibles y cuya legitimidad está dada
en parte por el propio Anderson en la introducción a sus Constituciones. Así es
como nos encontramos con desarrollos pseudohistóricos que nos llegan a hablar
de los principios masónicos presentes en las
teogonías unitaristas de la India o en el trideísmo de Manu que daría
lugar siglos después al sistema de castas de los brahmanes. Igualmente se han
llenado infinidad de textos con las
elucubraciones de aquellos que ven a Zoroastro (Zaratrusta, VII A.C.), -el
creador de los primigenios Misterios enseñados a los Magos Persas,- como el
maestro de los Maestros Masones. No menos fabulosas son las exquisitas
proyecciones místicas de quienes encuentran que nuestros antecesores directos
son los sacerdotes egipcios que practicaban los Misterios de Isis y Osiris. O
los Dionisianos ( VIII A.C.). O los cretenses ( II A.C.). O Pitágoras (VI
a.C.:). O los obreros de los Colegia Fabrorum.
A Numa Pompilio (siglo VII A.C.)
uno de los fabulosos reyes de la Roma primitiva, se le atribuye la organización
de los oficios y profesiones bajo este nombre
Retrogradación
Y finalmente,
llegamos a la posible vinculación
de la Masonería con el Rey Salomón y los constructores de su Templo, y
con el Cristianismo primitivo.
En el Libro 1 de Reyes y en
Crónicas II de la Biblia se encuentran los elementos constitutivos de la
leyenda de Hiram, tan importante en grados superiores. Pero solamente sus
componentes básicos, ya que la leyenda, tal como hoy la conocemos, recién
apareció posteriormente, posiblemente a mediados del siglo XVIII. Recordemos
que el grado de Maestro es introducido en 1738 y que recién en 1760 se aprueba
el uso de la Biblia en los trabajos masónicos.
Tampoco existe aquí una relación fáctica. Pero ''el conjunto de tradiciones, usos y
costumbres, de simbolismo y ritualismo, fue en parte heredado de antiguas
corporaciones a través de la propia Iglesia Católica (como el triángulo
equilátero o el ojo que todo lo ve). Las corporaciones de oficio eran
fundamentalmente cristianas. El
tetragrama judío era también empleado por el catolicismo en los frontispicios y
los altares de sus iglesias.'' ("Antología
Masónica" de Ambrosio Peters, Edit. A Trolha, 1996) En general,
recordemos la esencial relación entre el judaísmo y el cristianismo, entre el
Nuevo y el Antiguo Testamento y que de los tres grupos religiosos cuyos adeptos
formaron la primera Gran Logia (ver llamada 6), dos eran Protestantes que daban
igual importancia a los dos Libros. Judaísmo y Catolicismo forman un conjunto
cultural que fué adoptado por la Masonería
en forma voluntaria, en dos etapas: una dentro de la Masonería
operativa, la medieval que mencionamos; y la segunda, a partir de 1717, como
desarrollo intelectual posterior a la Constitución de la Gran Logia. Se consuma
así una verdadera retrogradación que nos lleva hasta el real y concreto origen histórico de la Orden.
Conclusiones
Ateniéndonos solamente a los hechos, podemos concluir que la
Masonería moderna es una creación inglesa. Cuando en 1717 se creó la Gran Logia
de Londres, los constructores europeos
continentales ya hacía mucho tiempo que estaban inactivos por no haber
adoptado la fórmula de incluír masones ‘’aceptados’’ en sus Logias . El único
vínculo realmente comprobable es
precisamente el que existe con las Guildas inglesas. Es por ello que no nos
sorprendemos al descubrir que cuando hoy nos ubicamos en el Templo, los
Hermanos se forman enfrentados en Columnas y el Venerable Maestro y los Oficiales se ubican en forma similar al del Parlamento Inglés. Muchas de
las normas que rigen el funcionamiento de esta Institución, encuentran su
paralelo en los rituales masónicos.
Tema que constituye todo un desafío para una investigación
independiente.
¿Qué cabe decir entonces de todos los símbolos, las leyendas
y los intentos de asimilación histórica que hoy conocemos? Vimos ya que muchos
de los símbolos provienen de la etapa operativa, y se les dió un significado
‘’especulativo’’ ejemplarizante. Las leyendas con base bíblica fueron recreadas
para que contuvieran una enseñanza moralizadora. Pero su núcleo puede también
ser encontrado por el investigador a lo largo de toda la historia del mundo, en
todas las civilizaciones. Porque las ideas tienen vida propia y por lo tanto se
desarrollan y multiplican sin ninguna relación temporal: desde el momento en
que el hombre consolidó su dominio sobre la naturaleza y creó métodos para
saciar más comodamente sus apetitos, pudo elevar sus ojos hacia las estrellas y
comenzar a soñar con una vida mejor. Pan y fantasía.
¿Por qué los masones
debieran ser entonces una excepción? China, India, Persia, Judea, Egipto,
Grecia, Roma, pudieron muy bien haber formado un sistema cultural donde
construcciones cosmogónicas, altas reglas morales y principios altruistas traducidos
a estructuras religiosas, hayan contenido elementos coincidentes con los que
sostienen el edificio masónico. Su identidad casual o su adopción por la
Masonería les otorgan nueva vida y los
adaptan al mundo de hoy. Esto es válido a pesar de la fragilidad de los
vínculos y aún de las contradicciones que se presentan en muchos de los
eslabones que forman esta hipotética cadena. Y su aceptación condicional es
constructiva, aunque sea ajena a la realidad histórica. En definitiva, la Masonería no vino de, sino
que fue a las fuentes, para incluir en su doctrina principios de valor
universal e intemporal. Míticos o reales, brindan una armoniosa base para
construir un firme camino ideológico. Recordemos que también la Masonería ha
sido calificada de utópica por querer superar las condiciones del mundo
profano, tratando de volar como Icaro.
Icaro, hijo de Dédalo, -el constructor del laberinto de Creta donde fue
encerrado el Minotauro. Juntos huyeron de su trampa a la que los condenó Minos, Rey de Creta,
hijo de Zeus, con alas cuyas plumas pegaron con cera. Habiendo llegado Icaro
demasiado cerca del sol, se derritió la cera y cayó al mar.
Quizá la pretensión de
acercarse a la verdad constituya una aventura igualmente peligrosa.
Enfrentémosla practicando con la imaginación abierta nuestra ciencia de la moral, buscando respuestas tras los ricos velos de nuestras alegorías y respondiendo calurosamente al incentivo
intelectual que nos brinda la luz de nuestros símbolos. Liberemos nuestras alas
y dejemos que nos remonten para superar los vicios mundanos, perfeccionarnos,
luchar por el bien y constituir un ejemplo para los profanos en un mundo que
parece haber perdido el rumbo y avanzar inexorablemente hacia su
autodestrucción.
J.S.
Bibliografía: O APRENDIZ MAÇON -
Assis Carvalho
A MAÇONERIA E SUA HERANÇA
HEBRAICA - José Castellani
LA MASONERIA - José A. Ferrer
Benimeli *
EL SIMBOLISMO FRANCMASONICO - Albert G. Mackey
LA MASONERIA OPERATIVA - Walter Gotzl *
LA MASONERIA QUE VUELVE - Angel María de Lera
DIC. ENC. DE LA MASONERIA - Lorenzo Frau Abrines, Rosendo Arús y Arderiu,
Luís Almeida.
ESTUDIOS MASONICOS - León Zeldis