

Libertad, Igualdad y Fraternidad
MASONERÍA

Origen,
Historia y Tradiciones
Por el: Q\ H\ Ernesto Márquez
INTRODUCCIÓN
De las tres preguntas: “¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? y ¿Adónde vamos?”, en las que puede subdividirse y expresarse el Gran Misterio de la experiencia, así como el principio de todo conocimiento verdadero y de toda sabiduría, la primera es la que especialmente le compete al Aprendiz.
Referida a nuestra Institución, esta pregunta nos plantea en primer término, para tratar de conocer su esencia, el problema en sus orígenes –o sean aquellas instituciones, sociedades, costumbres y tradiciones en las que la Masonería tiene su raíz, su principio espiritual, aunque sin derivar directamente de ellas. Desde este punto de vista es cierto, según lo dicen los catecismos, que sus orígenes se pierden “en la noche de los tiempos”, o sea en aquellas antiquísimas civilizaciones prehistóricas de las que se han perdido los vestigios y la memoria, y que se remontan probablemente a centenares de millares de años antes de la era actual.
La Francmasonería es una
realidad histórica y en consecuencia su origen ó causa eficiente debe
rastrearse en la historia y digo rastrearse por resultar enigmático su inicio.
Los datos históricos están
ahí abiertos a interpretaciones. Desde aquellos eruditos, herejes, heterodoxos,
que se sintieron llamados a liberar la sociedad de ligaduras, para que
circulase por la senda de lo racional, arriesgando incluso sus vidas, para
posibilitar la convivencia, la paz y con ello el saber, la riqueza y el
bienestar, organizados, por necesidad de protegerse, en colegios ocultos ó
fraternidades, es lo que llega a nuestros tiempos bajo la forma de la Francmasonería.
Con la presente conferencia, se hace referencia parcial a una Historia
de la Masonería, dejando muy claro que, ningún documento histórico puede probar
fehacientemente todas las hipótesis idealistas y las ilusiones románticas que
hasta este momento nos hacen soñar con una Masonería casi tan vieja como el
comienzo de los tiempos.
Por el contrario: un cúmulo de hechos históricos verdaderos se han
mezclado con la expresión de los desvelos que en casi tres siglos difundieron especuladores
románticos, improvisados narradores, místicos inspirados, filósofos de la
utopía y aún dirigentes interesados. Todos estos elementos contribuyeron a
construir una estructura donde las crónicas fidedignas y las quiméricas aunque
bellas leyendas estaban tan íntimamente unidas, que su separación sólo podría
ocasionar una total y gratuita destrucción.
Estoy por lo tanto limitado a aquellas leyendas que tienen el mérito de
aportar un alentador sentido lírico y un significativo sentido didáctico a
nuestro quehacer.
En cuanto a la Francmasonería Iniciática, sus orígenes se pierden en la noche del tiempo, muchos historiadores la consideran nacida de una asociación de albañiles formada al construirse la Catedral de Estrasburgo en el s. XII, otros la atribuyen a Oliverio Cromwell (1.579 - 1.658) Lord Protector de Inglaterra en el s. XVI, y hasta se ha llegado a afirmar que proviene de una continuación de los Jesuitas. Es una idea muy expandida que los Masones Operativos de la Edad Media tenían una leyenda relacionada con el Templo de Salomón y poseían un cuerpo de tradiciones derivadas de los antiguos misterios que les fueron legados por los Colegios Romanos y las enseñanzas aprendidas por los Templarios en el cercano oriente. Puede añadirse sin embargo que los misterios y ritos de la Francmasonería proceden de transmisiones regulares de los Misterios del mundo Antiguo Egipcios - Griegos - Romanos, de las enseñanzas Cristianas, de los Cabalistas de la Edad Media, de la Escuela de Alejandría, Rosa-Cruces, Hermetistas del Renacimiento y del siglo XVIII. Empleando un axioma histórico: el cuerpo de la Masonería nace en la Edad Media, pero su espíritu se remonta hasta los orígenes mismos de la civilización, lo que hace a los Masones herederos y custodios de las tradiciones de los Patriarcas de la Humanidad.
El espíritu
masónico debió existir desde las primitivas épocas –conocidas y desconocidas-
de la historia, y no fue extraño al primer hombre (si tal existió),
manifestación natural de su deseo de progreso, de sus esfuerzos constructivos
para alcanzarlo, y si debió de expresarse naturalmente en una forma adaptada y
conveniente en las primeras comunidades –íntimas y por ende secretas-
de hombres que se apartaban de los demás por su deseo de saber y penetrar el
Misterio Profundo de las cosas, es cierto que no siempre se manifestó
exactamente en la forma en que hoy se conoce, se ejerce y practica.
ORÍGENES BÍBLICOS
Distintos mitos cuyas imágenes
contienen verdades esotéricas, se dieron antes a los hombres, para
transmitirles, en forma de imágenes, verdades esotéricas para las cuales no
estaban maduros todavía. Las imágenes se apoderaban del Cuerpo Causal,
preparando así a los hombres para que comprendieran aquellas verdades de
encarnaciones posteriores.
Estos secretos sólo eran
perceptibles para los hombres que antes habían adquirido la preparación
necesaria. Las enseñanzas, no eran apropiadas para todos, pero se transmitieron
al mundo en una especie de leyenda.
En tiempos remotos uno de los
Elohim creó al ser humano, al que le dio el nombre de Eva. Este Elohim se unió
con Eva que dio a luz a Caín. El Elohim Javé o Jehová creó a Adán. También Adán
se unió con Eva y de esta alianza nació Abel. De manera que Caín es
directamente un hijo divino, mientras que Abel es el descendiente de Adán y
Eva, creado como ser humano.
El Dios Javé recibía con agrado
las ofrendas de Abel, pero no las de Caín. La consecuencia fue que Caín,
envidioso, cometió fratricidio, asestando el golpe mortal a Abel. Por ello fue
excluido de la comunidad de Javé. Se retiró a otra región lejana donde fundó
una generación propia.
De la alianza de Adán y Eva nació
también Seth, destinado a reemplazar a Abel. De este modo se formaron dos
generaciones humanas: la generación de Caín, descendiente de Eva y el Elohim, y
la otra, descendiente de una pareja netamente humana que se había unido según
la voluntad de Javé.
De la generación de Caín
provienen todos los que han creado las artes y la ciencia en la tierra, por
ejemplo, Metusael, el inventor de la escritura, la escritura Tau, y Tubal-Caín
quien enseñó al ser humano a trabajar los minerales metalíferos y el hierro.
Así se generó esta línea de la humanidad creada directamente por el Elohim,
ella era la portadora de las artes y las ciencias.
De esta rama genealógica procedió
también Hiram
que fue el heredero de lo que, en el correr de los tiempos, los hijos de Caín
habían acumulado en saber, arte y técnica. Hiram fue el arquitecto más grande y
magnífico que se pueda imaginar.
De la segunda línea, la generación
de Seth, nació Salomón
que se distinguía en todo lo que provenía de Javé o Jehová. Poseía la sabiduría
del mundo, todo lo que puede brindar la sabiduría serena, luminosa,
esclarecida, propia de los hijos de Jehová. Esta sabiduría se expresa con
palabras que llegan al corazón de los hombres, lo elevan, pero no puede
realizar una obra concreta en cuanto a la técnica, al arte y la ciencia. Fue
una sabiduría directamente inspirada por el Dios, no fue elaborada por el
hombre, no surgió de la pasión humana, ni brotó de la voluntad del hombre.
Salomón
decidió construir un templo, y encomendó la obra a Hiram, el arquitecto de la
línea de Caín. Fue justamente en el tiempo en que Balquis, la reina de Saba,
visitó a Jerusalén, porque había oído tanto el sabio Salomón. Y realmente quedó
profundamente impresionada de la alta sabiduría esclarecida y de la hermosura
de Salomón. Este le pidió la mano y ella aceptó desposarse con él. La reina se
enteró también de la construcción del templo y quiso conocer al arquitecto Hiram.
Cuando lo vió, recibió inmediatamente una honda impresión quedando cautiva por
su mirada, lo que produjo una tensión de celos entre Hiram y Salomón, el sabio.
Este habría querido deshacerse de Hiram, pero lo necesitaba para terminar el
templo.
El templo
se terminó en la fecha indicada, faltándole sólo una cosa: el mar de bronce.
Este, obra maestra de Hiram, representaría el océano labrado en bronce, y
serviría como adorno del templo. Hiram había preparado maravillosamente la
mezcla de los metales, y todo esta listo para la fundición. Pero ahora se
inmiscuyeron tres compañeros a los que por ineficientes, Hiram había negado el
título de Maestro. Juraron venganza y quisieron frustrar la fundición del mar
de bronce. Un amigo de Hiram, enterado de la conjura, se lo hizo saber a
Salomón, para que éste evitara la ejecución. Pero Salomón, celoso de Hiram,
dejó que las cosas tomaran su curso. El resultado fue que Hiram tuvo que ver
como la masa ígnea de los metales se esparció, porque los tres conspiradores habían
agregado a la aleación una sustancia indebida. Hiram quiso apagar las llamas
echando agua, lo que sirvió sólo para aumentar el desastre. Al borde de la
desesperación, se le apareció Tubal-Caín, uno de sus antepasados. Le dijo que
se arrojara tranquilamente al fuego, porque era invulnerable. Hiram obedeció y
llegó al centro de la Tierra. Tubal-Caín lo condujo ante Caín quien se hallaba
allí en el estado divino original. Hiram fue introducido en el trabajo creativo
del fuego, de la fundición de los metales, etc. De Tubal-Caín recibió un
martillo y una escuadra de oro que debía llevar en el cuello. Hiram regresó y
fue capaz de reparar el mal y terminar el mar de bronce.
Hiram obtuvo luego la mano de la
reina de Saba, pero fue asaltado y muerto por los tres rufianes. Antes de
morir, sin embargo, logró tirar la escuadra de otro a un pozo. Como nadie sabía
donde estaba Hiram, comenzaron a buscarlo; Salomón mismo se sintió muy asustado
y quiso investigar el caso. Como se temía que los tres sujetos traicionaran la
antigua palabra maestra, acordaron una palabra nueva. La primera palabra
pronunciada al encontrar a Hiram, sería la palabra maestra. Cuando Hiram fue
encontrado, pudo decir todavía: "Tubal-Caín predijo que tendré un hijo del
cual descenderán muchos otros, que poblarán la tierra y concluirán mi obra, el
Templo". Entonces todavía indicó el lugar donde había caído la escuadra
áurea. La llevaron junto al mar de bronce y ambos fueron guardados en el
Sanctasantorum del templo. Sólo pueden encontrarlos aquellos que comprenden lo
que significa esta leyenda de Salomón y su arquitecto Hiram.
Lo anterior, describe el destino
de la tercera, cuarta y quinta época cultural de la Era Postatlante. El Templo
es el templo de las hermandades secretas, es decir, todo lo que la humanidad
del cuarto y quinto período construye. El Sanctasantorum es el lugar de reunión
de las hermandades secretas que conocen el significado del mar de bronce y la
escuadra de oro.
Se trata, pues, de dos distintas
generaciones humanas, una representada por Salomón -en posesión de la sabiduría
divina-, y la segunda, la de los hijos de Caín -que dominan y saben aplicar el
fuego-. Este fuego no es el fuego físico, sino el fuego que arde en el espacio
astral, el fuego de las pasiones, instintos, apetitos.
En los hijos de Seth tenemos a
los hombres religiosos con la sabiduría esclarecida, y en los hijos de Caín,
los hombres impulsivos que se entusiasman e inflaman con la sabiduría. Estas
dos generaciones siguen trabajando a través de todas las épocas. Todas las
artes y ciencias nacieron de la pasión de los hijos de Caín, y toda la
religiosidad y sabiduría beatificas, desapasionadas, sin entusiasmo, se
generaron de los hijos de Seth.
Estos dos tipos han existido
siempre hasta la cuarta época cultural de nuestra era postatlante.
En el tipo de los
hombres piadosos, en aquéllos que son hijos de la sabiduría, se prepara, en
consecuencia, un misticismo superior que ahora si puede ser entusiasta; pero esta
corriente aún no puede aunarse con los hijos de Caín. Son dos tendencias
antagónicas. Aún deben actuar los hijos de Caín en toda nuestra quinta época
cultural. Ellos obran en sus iniciados y elevan el templo de la humanidad,
construyéndolo con la ciencia y el arte mundanos.
Vemos entonces como
el elemento mundano se desarrolla cada vez más en la cuarta y quinta cultura
postatlante, cuando toda la evolución histórica universal desemboca en el plano
físico. Con el elemento mundano, el materialismo se desarrolla también el
egoísmo, que termina con la lucha de todos contra todos. He aquí donde
interviene el secreto que inicialmente se comento y que sólo poseían unos
pocos; que no es mas que la comprensión de que "todos los hombres son
iguales ante Dios". Esta es una ley fundamental, pero los hombres no la
pueden comprender enteramente, mientras que sean presos del materialismo.
De esta leyenda es
que nace La Masonería, somos los herederos de ella, por eso somos HERMANOS,
somos todos iguales antes los ojos del Gran Arquitecto del Universo. Somos los
guardianes de los secretos más íntimos del mar de bronce y de la escuadra de
oro. Buscamos y proclamamos la libertad del hombre, el Hombre Libre, que hará a
los hombres iguales a Dios y ante Dios.
Luchamos contra los
vicios y pasiones, ligados a una civilización enteramente material del cuarto y
quinto período postatlante.
Hiram es el
representante de los iniciados hijos de Caín, pertenecientes a la cuarta y
quinta cultura. La Reina de Saba –así como todas las figuras femeninas del
lenguaje esotérico se refieren al alma- es el alma de la humanidad que tiene
que decidirse por la devoción esclarecida que renuncia a la conquista de la
Tierra, o por la sabiduría dedicada a esta conquista; quiere decir, a una
conquista unida con la Tierra por haber vencido las pasiones. La Reina de Saba
representa la verdadera alma humana que se encuentra en el medio entre Hiram y
Salomón y se une con Hiram en la cuarta y quinta cultura, porque él todavía
construye el Templo. Hiram
representaría la luz física activa del Sol, mientras que Salomón simbolizaría
su refulgencia intelectual y espiritual, invisible pero todopoderosa. El mar de bronce es aquella fundición en que se mezcla el metal en la
proporción correspondiente con agua. Los tres oficiales lo hacen mal. La
fundición se malogra. Hiram aprende de Tubal-Caín los misterios del fuego, y
ahora puede unir el agua y el fuego en la medida justa para hacer el mar de
bronce. Este es el secreto de los Masones. El mar de bronce se origina, cuando
el agua de la sabiduría serena se une con el fuego del espacio universal, el
fuego de las pasiones. De ahí debe nacer una combinación resistente como el
"bronce", y que puede ser trasladada a las edades futuras, cuando se
agrega al secreto del mar de bronce. Lo que expresa el símbolo del mar de
bronce se unirá con el conocimiento de la Inmortalidad del Alma y el karma.
Esta es la enseñanza, la búsqueda del “Yo Interno” el “Yo Superior”.
La leyenda del Templo
del Rey Salomón, que heredo nuestra augusta orden, encierra la tarea que
quieren cumplir los masones, es decir: no sólo enseñar la piedad virtuosa, sino
también ciencia esotérica, una ciencia que no quiere conocer únicamente el
mundo físico (La Escuadra), sino también los poderes espirituales (El Compás)
para llegar por ambos caminos a la sexta cultura.
El misterio de este edificio intangible, hoy hecho Logias, está encerrado tras la alegoría del "Soma Psychon" o "traje de boda", como lo describió San Pablo, las "Vestiduras de Gloria" del gran sacerdote de Israel o la "Túnica Amarilla" de los monjes budistas. Según esta última interpretación, el alma, creada a partir de una sustancia ígnea invisible, un metal áureo llameante, habría sido introducida por el maestro masón Hiram-Abiff en el molde de barro (el cuerpo físico), conformando el denominado "Mar de Bronce Fundido". Así, el Templo del alma humana habría sido construido por tres maestros masones que personifican la sabiduría, el amor y el servicio, y sólo cuando esta operación se realiza de acuerdo con la Ley de la Vida, el espíritu de Dios mora en este lugar sagrado. El templo del alma así concebido es la verdadera "Casa Eterna" y sólo quien es capaz de erigirlo de esta manera está considerado como un verdadero maestro masón. Estas características las reunía en su persona el rey Salomón."
LA TRADICIÓN HINDÚ O DE LOS BRACMANES, que conforman los Misterios de la India son de una
antigüedad tan remota que se supone haber sido fundados cincuenta siglos antes
de la era vulgar y hace derivar de ellos la historia general del mundo.
La doctrina de estos misterios era toda teogónica y sus aplicaciones a
la física, se aproximaban a la Masonería actual. Conocían las doctrinas de la
iniciación primitiva de los magos, durante su instrucción debían permanecer en
el más profundo silencio. Pregonaban que el mundo había sido creado por una
inteligencia suprema, cuya providencia lo gobierna y lo conserva todo; que el
alma no muere nunca, decían que la vida es un estado de concepción y la muerte
un verdadero nacimiento y tenían un profundo respeto por todas las formas
vivientes. Fueron los Bracmanes quienes enseñaron a los egipcios las primeras
ideas de los Misterios.
La iniciación de los egipcios, conocidos con el nombre de Misterios de
Isis y de Osiris, se remonta al 2.900 a.C., fueron grandes instituciones
públicas sostenidas por el Estado, su enseñanza comprendía todas la Artes y
Ciencias del Oriente. El centro principal de los trabajos estaba en la ciudad
de Menphis, cerca de la Gran Pirámide. Esta última representaba el Universo, y
los iniciados estuvieron dedicados simbólicamente a su construcción, tal como
los Masones modernos están dedicados a la construcción del Templo de Salomón.
Los Misterios estaban agrupados en menores y mayores divididos en tres grados y
era impartida a los iniciados bajo solemnes juramentos de secretos, su
instrucción estaba envuelta en los rituales de Iniciación, Paso y Elevación y
es básicamente de esta forma como han llegado a la Masonería
Los Misterios Menores correspondían a los Misterios de Isis, y se
asimila al de Aprendiz Masón, eran ceremonias preparativas para los superiores,
donde el iniciado recibía instrucciones en las leyes físicas de la naturaleza y
la necesidad de la purificación moral. Los Misterios Mayores correspondían al
segundo y tercer grado. El segundo grado lo constituyen los Misterios de
Serapis, en estos se impartía instrucciones prácticas sobre el desarrollo del
cuerpo mental. El tercer grado era llamado los Misterios de Osiris, y
correspondería al Grado de Maestro Masón, el ritual era muy impresionante, en
el cual el candidato debía pasar por una representación simbólica de la muerte,
la búsqueda del cuerpo y la resurrección de Osiris.
LOS MISTERIOS DE ELEUSIS estaban divididos en dos grados, los Menores y los Mayores. En los
Menores, celebrados en el templo de Demeter y Cora en Agra cerca de Atenas,
allí se enseñaba sobre la vida después de la muerte en el mundo intermedio o
astral. Los Misterios Mayores, se celebraban en Eleusis durante el mes de
Septiembre y duraban nueve días. En ellos la enseñanza de la vida después de la
muerte era extendida hasta el mundo celestial, y se continuaba con el estudio
de la Cosmogénesis y Antropogénesis.
La lección, el dogma, el método de instrucción representado por
símbolos, el vínculo secreto de la fraternidad, dieron importancia a estos
misterios que perduraron hasta la caída del Imperio Romano. El Orfismo influirá
en los primeros cristianos, después de haber encontrado el pensamiento
Pitagórico. Será asimilado en algunos de sus principios esotéricos por grupos
iniciáticos serios en la Edad Media como el rosacrucismo y la masonería.
El Rey Salomón, quien gobernó entre 976 y 926 a.C., se dedicó a la
unificación de su pueblo y con tal fin erigió el Templo de Jerusalén para que
fuera centro de veneración religiosa y símbolo de la unidad nacional. El Templo
era un edificio completamente simbólico, su plano, sus construcciones y
ornamento representaban la síntesis de todas las ciencias, era el Universo, era
la filosofía, era el cielo, representaba el Macrocosmo y los hombres al
Microcosmos. Salomón lo había concebido e Hiran Abiff Arquitecto y decorador de
la ciudad de Tiro lo había construido con elevada inteligencia. Para el mejor
desarrollo de la obra dividió a los trabajadores, de acuerdo a la labor que
realizaban, en Maestros, Compañeros y Aprendices, estructura que los masones
hemos tomado como forma de organización.
Ahora Salomón quien había sido iniciado en los Misterios de Eleusis,
deseaba darle forma Judía a los misterios, que desde Moisés eran aun Egipcios.
Para ello junto con el Rey Hiran de Tiro, convocó a una Asamblea del consejo de
Jerusalén y se dedicaron de inmediato a la adaptación de los rituales. De esta
manera se unen cuatro corrientes, la egipcia aportada por los Sacerdotes, la
Griega aportada por Salomón, la Caldea basada en las enseñanzas de Zoroastro
que mantuvo el Rey Hiran, la cual aportó entre otras: los nombres del alfabeto
judío y de los ángeles, y una cuarta corriente extraña a las otras basada en el
rito de Tammuz que aportó Hiran Abiff quien era Fenicio. La iniciación de
Salomón tenía un triple fin: la tolerancia, la filantropía y la civilización de
los Israelitas. La Mística Judía induce en primer lugar a una comunión directa
con la divinidad trascendente, de igual modo la cosmología simbólica vinculada
al templo entra en el campo del esoterismo.
El simbolismo del Templo corresponde al cosmos. La orden iniciática y
esotérica de la Francmasonería se inspirará en este simbolismo cósmico para la
disposición y el orden, para la orientación y forma de la logia. Los
Francmasones quieren reedificar el Templo de Salomón sobre las bases de la
jerarquía inteligente y de la iniciación progresiva. Le forma Judaica de los
Misterios es la que mayor influencia ha tenido en la moderna masonería
aportando entre otras: los tres grados, las palabras sagradas de los mismos, la
estructura jerárquica, el calendario, el simbolismo de los rituales.
Otra corriente esotérica que influyeron en el desarrollo de la filosofía
masónica fueron los MISTERIOS MITRAICOS, del griego MEITHRAS, célebre reformador
nacido en la Medo-Persa hacia el año 2.250 a.C., regeneró y moralizó el sistema
de los magos, fundando un culto más austero, fue considerado mas tarde como el
Dios supremo de toda Persia. Instituidos por Zoroastro, como la iniciación en
los misterios de la religión que había fundado en la antigua Persia floreció
especialmente entre los puestos militares y rutas de comercio del cercano
oriente, y con el tiempo se extendieron por Europa, hasta perderse su huella en
el s. IV d.C. Fue esencialmente una religión de soldados, su sacramento
consistía en pan, vino y sal que era consagrado al dios Mitra, era un ritual
cargado de fuerza, pureza y valentía que ayudaba a solidarizar a los miembros
de la confraternidad. Este rito presenta muchas analogías con el Cristianismo:
insiste en la conducta moral de sus adeptos, así como en la lucha entre el bien
y el mal y creen en la inmortalidad el alma.
Los miembros de los Colegios trabajaban sus ritos y con el transcurrir
del tiempo fueron iniciando a militares, llegando a ser el teatro de todas las
iniciaciones secretas y demás doctrinas secretas, mezclándose así sus ritos con
los hebreos de Palestina y ritos Mitraicos que los soldados de Tito y
Vespaciano habían aprendido mientras estuvieron acantonados en Persia. Por
conducto de estos Colegios, es que la Masonería fue introducida en Europa, al
regreso de las Legiones a Roma. Luego de la caída de Imperio.
EN EL ESOTERISMO CRISTIANO, podemos encontrar la existencia de misterios en los
Textos Primitivos, se trata pues de ver en los Evangelios un exoterismo
yuxtapuesto a un esoterismo, aunque negado por la mayoría de los jerarcas de la
iglesia. El evangelio de Marcos, el de Juan y algunas epístolas de Pablo
testimonian un esoterismo, una palabra revelada cuya inteligibilidad y
comprensión necesitan grados, desde la simple alegoría hasta una interpretación
que acerca el alma a los misterios divinos, que penetra en el sentido místico
de los textos.
En tres grandes principios estribaba la doctrina de los Misterios del
Cristianismo primitivo: la unidad de Dios, la libertad del hombre y la igualdad
entre todos hombres. Cristo había puesto en práctica las tres virtudes
teologales: fe, esperanza y caridad, fórmulas que se pueden encontrar en muchos
rituales masónicos, así como aquella "Alejaos pues del vicio y practicad
la virtud".
De la tradición cristiana, heredamos el misterio de los dos San Juanes
(San Juan Bautista y San Juan Evangelista), que evocan igualmente a la
celebración de los solsticios de invierno y de verano, la purificación por el
agua o el bautismo, el amor al prójimo, la fe mutua entre los hombres. Hoy San
Juan Bautista y San Juan Evangelista son los Patronos de la Masonería.
Muchas leyendas señalan que el cristianismo fue introducido en
Inglaterra en los primeros años de la era cristiana, mucho antes que las
misiones de san Patricio y San Agustín. Algunos historiadores cristianos como
Clemente de Roma y Eusebio confirman que San Pablo y otros Apóstoles visitaron
las Islas Británicas. Lo cierto es que no fue sino hasta el s. XII cuando la
Cristiandad Céltica fue puesta de acuerdo con los usos del Cristianismo Romano.
Se cuenta que la antigua Iglesia Británica poseía una profunda y mística forma
de cristianismo derivada de fuentes orientales provenientes de los Essenios,
quienes estaban muy vinculados a Jesús por haber sido uno de sus miembros.
Eslabonados a la Masonería Moderna, encontramos también LOS
MISTERIOS DRUIDAS. Los Druidas eran una orden de sacerdotes que
existieron en Bretaña y las Galias. La palabra Gaélica Druish significa hombre
sabio o sagrado y en otro término mago. Este rito vino de originalmente desde
Grecia a través de Escandinavia, Los sitios de adoración eran también de
iniciación, generalmente eran circulares porque esa era la forma del universo,
y no tenían techo por cuanto consideraban absurdo reducir al Omnipotente a la
permanencia bajo un techo común, entre otros instrumentos se sabe que tenían un
altar triangular (ARA), la espada de Belino y un cofre sagrado.
Se dice que sus ceremonias de iniciación requerían mucha purificación
física y preparación mental, en el Primer Grado se representaba la muerte simbólica
del aspirante, culminando en el tercero con su regeneración. Sus doctrinas eran
similares a las de Pitágoras, sostenían la creencia en un Ser Supremo y en la
inmortalidad del alma. El objetivo de sus ritos místicos era comunicar estas
doctrinas empleando un lenguaje simbólico.
Otra de las influencias que han moldeado a la Masonería, proviene de LA
ORDEN DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS, llamada también los Caballeros
Pobres de Cristo y del Templo del Rey Salmón, fue fundada en 1.118 por Hugues
de Payes Caballero de Borgoña y Godfroid de San Omer Caballero del Norte de
Francia, con el fin de proteger a los peregrinos en Tierra Santa. La Orden del
Temple aparece como referencia insoslayable en la historia del esoterismo
occidental y su leyenda perdurará sobre todo en la Francmasonería Templaría del
s. XVIII. Un aspecto importante acerca del esoterismo de los Templarios, lo
constituía la Tierra Santa, en tanto Jerusalén representa un centro donde el
cielo y la tierra se encuentran. Los Caballeros Templarios trajeron del oriente
un conjunto de ceremonias y símbolos pertenecientes a la tradición Masónica,
poseían ciertos conocimientos que hoy se imparten en los grados filosóficos del
Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que representa un amalgamamiento entre los
sacramentos egipcios y cristianos. Los Templarios formaban una rama de
Gnosticismo. La iniciación templaria constaba de tres grados: Novicio,
Caballero y Profeso. En el año de 1.307 la Orden fue suprimida y todos sus
miembros arrestados y muchos ajusticiados por la Inquisición. La destrucción de
la Orden del Templo no significó el final de los misterios, algunos Templarios
franceses se refugiaron con sus hermanos del Templo de Escocia, donde el
mandato de disolución de la Orden no llegó a promulgarse, y en ese país sus
tradiciones llegaron a fundirse con los antiguos ritos celtas de Heredón
formando así una de las corrientes que dará origen al Rito Escocés.
MASONERÍA OPERATIVA Y ESPECULATIVA
Es evidente, pues, que el elemento espiritual (especulativo o devocional) y el material (operativo o constructivo) se hallan íntimamente unidos desde el momento en que primero se concibió y se realizó la idea de un Templo, como signo exterior de un reconocimiento interior, y que la Masonería surgió espontáneamente de esta idea de levantar o establecer un signo a la Gloria del Principio o Realidad interiormente reconocidos, pues si los masones en el sentido material fueron “constructores” en general, siempre han sido más particularmente los que han elevado Templos para el espíritu.
Teniendo presentes estas consideraciones, no hay nada de sorprendente en la transformación de la masonería operativa en especulativa, es decir, de cómo una Institución Moral y Filosófica haya podido desarrollarse sobre un arte material, tomando el lugar de las corporaciones medievales y continuándolas.
Ambos elementos –operativo y especulativo- estuvieron juntos desde un principio, y ello se evidencia en el desarrollo cíclico que hace prevalecer, según los momentos históricos y las necesidades de una época, una u otra tendencia, uno u otro de estos dos aspectos de nuestra Institución, tan inseparables como las dos columnas que dan acceso a nuestros Templos.
Además de que constituye el sello de su origen, la construcción en general –y la de un templo en particular- se ha prestado siempre y se presta admirablemente como símbolo interpretativo de la actividad de la Naturaleza, pudiéndose considerar el Universo como una Gran Obra, como un Templo y al mismo tiempo un Taller de Construcción, dirigida, inspirada y actualizada por un Principio Geométrico, cuyas diferentes manifestaciones son las leyes naturales que lo gobiernan y las fuerzas que, según estas leyes, producen diferentes efectos visibles.
Esta Obra de Construcción puede el hombre observarla en sí mismo, en su propio organismo físico (muchas veces parangonado con un templo), así como en su íntima organización espiritual, en el mundo interior de sus ideas, pensamientos, emociones y deseos. Todo hombre viene a ser así un microcosmo o “pequeño universo” y un Templo (análogo al Gran Templo del Universo que constituye el Macrocosmo), individualmente levantado “a la Gloria” del Principio Divino o espiritual que lo anima.
A esta Obra universal que se desarrolla igualmente dentro y fuera de nosotros, en la cual todo ser participa por lo general inconscientemente con su propia vida y actividad, el Masón –o sea el iniciado en los Misterios de la Construcción- tiene el privilegio y el deber de cooperar conscientemente, convirtiéndose en obrero inteligente y disciplinado del Gran Plan que constituye la evolución.
LA MASONERÍA MODERNA
La Masonería moderna es una creación inglesa. Cuando en 1717 se creó la
Gran Logia de Londres, los constructores europeos continentales ya hacía mucho
tiempo que estaban inactivos por no haber adoptado la fórmula de incluir
masones ‘’aceptados’’ en sus Logias. Es por ello que no nos sorprendemos al
descubrir que cuando hoy nos ubicamos en el Templo, los Hermanos se forman
enfrentados en Columnas y el Venerable Maestro y los Oficiales se ubican en forma similar al
del Parlamento Inglés. Muchas de las normas que rigen el funcionamiento de esta
Institución, encuentran su paralelo en los rituales masónicos.
CONCLUSIONES
Muchos símbolos, leyendas y la asimilación histórica que hoy conocemos,
provienen de la etapa operativa, y se les dió un significado ‘’especulativo’’
ejemplarizante. Las leyendas con base bíblica fueron recreadas para que
contuvieran una enseñanza moralizadora. Pero su núcleo puede también ser
encontrado a lo largo de toda la historia del mundo, en todas las
civilizaciones. Porque las ideas tienen vida propia y por lo tanto se
desarrollan y multiplican sin ninguna relación temporal: desde el momento en
que el hombre consolidó su dominio sobre la naturaleza y creó métodos para
saciar más cómodamente sus apetitos, pudo elevar sus ojos hacia las estrellas y
comenzar a soñar con una vida mejor.
China, India, Persia, Judea, Egipto, Grecia, Roma, pudieron muy bien
haber formado un sistema cultural donde construcciones cosmogónicas, altas
reglas morales y principios altruistas traducidos a estructuras religiosas,
hayan contenido elementos coincidentes con los que sostienen el edificio
masónico. Su identidad casual o su adopción por la Masonería les otorgan nueva
vida y los adaptan al mundo de hoy. En
definitiva, la Masonería no vino de, sino que fue a las fuentes, para incluir
en su doctrina principios de valor universal e intemporal. Míticos o reales,
brindan una armoniosa base para construir un firme camino ideológico.
Quizá la pretensión de acercarse a la verdad constituya una aventura
igualmente peligrosa. Enfrentémosla practicando con la imaginación abierta,
nuestra ciencia de la moral, buscando respuestas tras los ricos velos de nuestras
alegorías y respondiendo calurosamente
al incentivo intelectual que nos brinda la luz de nuestros símbolos. Liberemos
nuestras alas y dejemos que nos remonten para superar los vicios mundanos,
perfeccionarnos, luchar por el bien y constituir un ejemplo para los profanos,
en un mundo que parece haber perdido el rumbo y avanza inexorablemente hacia su
autodestrucción.
“No podemos detener la evolución misma, atándola a
los límites infranqueables de un pasado muerto. La naturaleza no es estacionaria.
“Las instituciones envejecen mientras la Humanidad rejuvenece sin cesar; los
métodos pueden gastarse, las exigencias de los tiempos y del espíritu
modificarse, las doctrinas corromperse, solo el “fin” permanece eternamente
idéntico a sí mismo porque el “fin” es la cima que pretendemos escalar”.
Plantagenet
Es cuanto.
Or\ de Altamira, décimo noveno día del mes de KISLER del año de 6006 de
la era de la verdadera luz (e\v\l\) - 29 de noviembre de 2006 de la era vulgar
(e\v\)
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Nota: Discurso pronunciado en Tenida Blanca, con motivo
del aniversario de la Resp\ Log\ “Esperanza” Nº 7.
BIBLIOGRAFÍA
CONSULTADA
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APUNTES PARA UN ESTUDIO DEL ORIGEN DE LA
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Desconocido.
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