LA MASONERIA EN EL
SIGLO XXI

¿Quién gobierna el mundo?
¿Cuál es su verdadera influencia en el universo en el que la
economía dicta su ley? ¿Cuál es el verdadero poder de los
medios de comunicación y de los medios de presión?... Son preguntas
que nos planteamos ante el inminente comienzo M siglo XXI y un fin de milenio
que tiene algunas características claras que conciernen tanto a la vida
social, como a la económica e, incluso, trascienden al plano personal.
La "globalización" es uno de
los cauces que ha asumido nuestro siglo XX.
El mundo se ha hecho más pequeño,
de modo tal que lo que sucede en es conocido y produce efectos en el resto,
aunque con intensidad diferente. Este efecto globalizador ha sido generado por
un sistema económico, cuya estructura y elementos dinámicos
cubren la tierra: el capitalismo, producido, en gran medida, por la
internacionalización de las economías tercermundistas" que
han adaptado sus estructuras a la necesidad de entrar en el mercado
internacional y por la citada revolución en las comunicaciones, cuya
última expresión es la "supercarretera
electrónica".
Otra característica del final de siglo
es la aceptación del sistema democrático liberal, destacando que
los hombres y pueblos de hoy han puesto en jaque a todas las formas de
autoritarismo y totalitarismo existentes en épocas pasadas. Apuntemos,
además, que mientras en el plano nacional se impone la democracia, en el
ámbito internacional se comprueba la existencia de un sistema unipolar
de poder.
En estas coordenadas aparece el hombre contemporáneo que se mueve
motivado casi exclusivamente por la búsqueda de exitismo material y de
conducta consumista. Este hombre, aislado cada vez más detrás de
las pantallas del ordenador y del televisor se desvía hacia formas
extremas de individualismo y egoísmo y hacia la falta de respeto a la
palabra como si se tratara de formas particulares de ejercer la libertad.
En este final de siglo, el hombre se transforma
en "Liviano" y crece en su entorno el Fundamentalismo en cualquiera
de sus expresiones, incluso en las sociedades más desarrolladas,
poniendo en peligro la paz común y la relación entre los hombres.
Estas macro-características que el siglo
XXI recibe del que termina, constituyen a la vez el marco en que deberá
moverse y parte importante de los desafíos a los que se deberá
enfrentar la Masonería en la medida que su existencia y acción se
proyecten de modo significativo en el siglo y milenio que se inicia.
Preguntas tradicionales a este respecto como si
la Masonería tiene futuro o si desaparecerá o se
transformará o seguirá siendo igual, me atrevo a contestarlas de
inmediato afirmando que la Masonería sí tiene un futuro y que,
adaptándose por necesidad a los nuevos tiempos y características,
tendrá posiblemente más importancia en el siglo XXI que la tuvo
en el siglo XX.
La Masonería es, por definición y
vocación, una de las instituciones humanas mejor habilitadas para
auxiliar a ese hombre libre que se busca a sí mismo y a sus semejantes
usando su razón y su capacidad crítica. Los grandes valores que
inspiran a la Orden son la adecuada respuesta y freno a la proliferación
del intranscendente "hombre liviano", cuyo aparente triunfo como
arquetipo de líder en el mundo post-moderno aún sigue ocultando
el lado oscuro del modelo.
La Masonería debe enfrentarse ante el reto del nuevo siglo y en ello
trabajan los masones mejicanos convocando para 1999 un Concilio Masónico
de América Latina, con el fin de que sirva de base para un futuro Gran
Concilio Masónico Mundial. Dentro de los preparativos de esta magna
reunión, los masones latinoamericanos elaboran un extenso programa del
que extraemos algunos puntos a continuación:
Tenemos derecho a que
nadie disponga de lo ajeno para enriquecerse a costa M hambre, la miseria y el
dolor de ningún pueblo.
Tenemos derecho a que
nada ni nadie quebrante la paz social y la ley.
Tenemos derecho a que
nadie ejerza el terrorismo, el genocidio, ni la tortura, como medios de
"la eficiencia y la modernidad" siendo la práctica más
equivocada y desigual de la justicia.
Tenemos derecho a que
nadie explote el trabajo de otro sin una justa retribución.
Tenemos derecho a que
nada ni nadie contamine el ambiente de nuestros países, pues nuestro
planeta; al igual que nosotros, está vivo y es nuestra única
casa, la cual pertenece a toda criatura viviente.
Tenemos derecho a que
nadie utilice la ignorancia de otro para aprovecharla con algún
propósito.
Tenemos derecho a que
nadie, imponga ni por "traición", ni por "cultura"
cualquiera de los dogmas existentes en el mundo.
La Masonería es
enemiga irreconciliable de todo fanatismo y dogma.
La Masonería
está cada día más cercana al progreso del género
humano, porque esa es la razón primordial de su existencia.
Los masones
trabajaremos siempre unidos:
o
Porque jamás se rompan las cadenas de la Fraternidad
Masónica Universal.
o
Por el respeto a todas las formas de gobierno de todas las
Organizaciones Masónicas, su concepción y práctica del
simbolismo, sus prácticas litúrgicas, como partes doctrinarias
integrantes de la Masonería Universal.
o
Porque el trabajo entre los masones, con todo su pensamiento y
acción, sea siempre armónico y conjunto.
o
Porque el crecimiento económico se logre con independencia,
libertad y justicia, pluralidad y diversificación, y así mismo, se
alcancen las metas que los pueblos requieren para su crecimiento y desarrollo.
o
Porque la familia, como base de la sociedad se mantenga siempre
unida ante todo ataque ya sea político, económico, social y
cultural.
o
Porque los Masones luchemos unidos para lograr la libertad y el
progreso de todas las Naciones del Mundo.
o
Porque los Masones luchemos unidos para que la niñez sea la
única que cuente con todos los privilegios.
o
Porque los Masones para que los que trabajan cuenten con una vida
digna, ausentes de carencias y opresiones.
o
Porque los Masones y los ancianos, en general, quienes integran la
Tercera Edad, tengan lo mínimo necesario para su subsistencia pues ellos
representan la sabiduría y experiencia.
o
Porque los conceptos de Filantropía y Fraternidad, adquieran
la dinámica y autenticidad que actualmente requieren, como una de las
maneras esenciales de preservación de la Unidad masónica.
o
Porque la igualdad mantenga su equilibrio, como tabla rasa entre
todas las Potencias Masónicas del Mundo.
o
Porque los Masones, participemos en lograr que las ciudades de
todo el mundo tengan un desarrollo educativo, político y
económico, permanente, tanto en las ciudades como en el campo.
Asumiendo en la parte que nos toca estas ideas,
pensamos que la Masonería se encuentra frente al imperativo moral de
preparar al hombre del siglo XXI para ayudarle a sortear los
"peligros" venideros, del "hombre liviano" y del
Fundamentalismo. Pero para cumplir sus funciones en el nuevo siglo como
comunidad de hombres libres efectivamente útil en términos
sociales, posiblemente deberá revisar sus estructuras, a fin de llegar
de manera más clara y amplia a cada vez mayores sectores sociales.
Seguramente será necesario hacer una distinción más fina
entre lo que debe seguir manteniéndose como reservado y lo que puede
pasar a ser de conocimiento público y general. Tal vez los
símbolos tradicionales y aún las herramientas de trabajo
tendrán que ser actualizadas. Mayor creatividad, así como
prudente audacia, serán indispensables para enfrentar los desafíos
del siglo XXI. Lo cierto es que un siglo que se anuncia como el del logro de
los mayores niveles de libertad para el hombre, ha pasado a ser indispensable
darle sentido a la vida del hombre libre. Frente a esa tarea, la
Masonería puede volver a ser no sólo el gran Centro de
Unión para lo cual fue creada, sino la guía más clara para
encontrar el camino adecuado.
JESÚS AZNAR
