LOS FRANCMASONES

Por
el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal
(Síntesis)
Los
Francmasones realizan sus trabajos masónicos en el seno de estructuras básicas
que se llaman Logias o Talleres. Cada Taller puede reunir entre un mínimo de siete
y varias decenas de miembros. Otro tipo de Taller es el Triángulos, que agrupa
a menos de siete afiliados, y que se encuentran, generalmente localizados en
zonas donde aún no se alcanza el número necesario para conformar una Logia.
Estas Logias o
Talleres están federadas en una entidad mayor que las administra, que es el
Gran Oriente.
El “viaje” masónico
está jalonado en etapas, que los masones llamamos Grados. Los Talleres
administran los tres primeros Grados, o sea, los de Aprendiz, Compañero y
Maestro.
Este sistema de
trabajo masónico, hace que la vida masónica de sus miembros transcurra a través
de un proceso progresivo de aprendizaje y participación, que es el que da a
nuestra antigua Institución ese carácter tan particular de longevidad como para
que trascienda las generaciones de miembros que la integran. Por ello es
posible encontrar en el seno de nuestros Talleres, compartiendo los trabajos y
en la más perfecta igualdad, a Hermanos con diversas “edades” masónicas.
Todos ellos tienen
un lazo intangible de Unión que los liga a la Tradición perenne de nuestra
Institución, representada en su emblema fundamental de Libertad, Igualdad y
Fraternidad, y en su interés siempre renovado de buscar la verdad en el mundo
actual que los rodea y en el que les toca vivir. De ahí proviene también la
fuente de su modernidad.
Principios
Generales
1) Es una
Institución iniciática, esencialmente científica, filosófica, filantrópica,
cultural, y progresista, que trabaja por el advenimiento de la justicia, de la
solidaridad y de la paz en la Humanidad.
Está compuesta de
hombres libres ingresados a ella por la Iniciación.
Tiene por principios
y exige de sus adeptos, la práctica del librepensamiento, la tolerancia mutua, el
respeto por sí mismo, la defensa de los Derechos Humanos, y de la Libertad
Absoluta de Conciencia.
Sus miembros, unidos
entre si por el vínculo de la Fraternidad, se dedican a labrar su
perfeccionamiento individual mediante el estudio y desarrollo de la ciencia, el
arte y la cultura, la búsqueda de la verdad, la práctica de la virtud y el
ejercicio de la solidaridad, con el objeto de lograr el progreso moral,
intelectual, social y material de la Humanidad.
2) La Institución
estima que las concepciones metafísicas son del dominio exclusivo de la
conciencia individual. No prohíbe ni impone a sus miembros ninguna convicción
religiosa; sin embargo, rechaza toda afirmación dogmática y todo fanatismo. Su
divisa es Libertad, Igualdad y Fraternidad. Por lo tanto, combate la
intolerancia; la opresión espiritual, social, cultural, política,
económica, y ambiental del Hombre.
3) La Francmasonería
tiene por misión extender a toda la Humanidad los lazos fraternales que unen a
todos los masones del mundo.
Los Francmasones
tienen como deber ayudar, esclarecer, guiar y proteger a sus Hermanos, y
defenderlos contra toda injusticia, aunque ello conlleve sacrificios
personales.
La Francmasonería,
considera que el trabajo, en todas sus manifestaciones, es uno de los deberes y
de los derechos fundamentales del hombre, y lo exige de sus adeptos.
4) Reconoce como
Hermano a todo Francmasón, independientemente del Rito que practique, u
Obediencia a la que pertenezca, siempre que haya sido Iniciado de acuerdo a la
Tradición.
5) Se compromete a
defender los ideales y las instituciones laicas, expresiones de los principios
de la Razón, la Tolerancia y la Fraternidad.
6) Reconoce en el
Régimen Republicano el sistema de Gobierno Democrático Representativo que
cristaliza más genuinamente la voluntad popular. La Democracia es un sistema
político en permanente construcción, siendo una de las tareas de los
Francmasones contribuir a su perfeccionamiento. Por ello, rechaza todo régimen
totalitario, u otros, que no respeten los derechos de las minorías.
7) Tienen asimismo
como misión contribuir a la unión de los hombres, en torno a los ideales de
Integración, Fraternidad, Libertad y Democracia
Ritos, signos, emblemas y grados
Permite practicar
varios ritos; pero sus instancias oficiales trabajarán en Rito Moderno.
La Institución posee
signos y emblemas cuya significación simbólica sólo puede ser revelada a través
de la Ceremonia de Iniciación, la cual es la única instancia que otorga la
calidad masónica de sus miembros.
Estos signos y
emblemas presiden, bajo formas determinadas, los trabajos de los Francmasones,
y permiten a estos reconocerse y ayudarse mutuamente sobre toda la faz de la
Tierra.
Puede ser iniciado Francmasón
toda persona, cualesquiera que sea su raza, nacionalidad, profesión u oficio,
opiniones políticas, filosóficas o religiosas.
La Iniciación
comporta varios Grados. Los tres primeros son los de Aprendiz, Compañero y
Maestro. El grado de Maestro es el que da al Francmasón la plenitud de los
derechos.
Nadie puede ser
dispensado de las pruebas y promesas prescritos por los Rituales de cada Grado.
La soberanía se
ejerce mediante el sufragio universal, libre, secreto e informado.
En las reuniones
masónicas, todos sus miembros se hallan colocados al nivel de la más perfecta
igualdad. No existe entre ellos otra distinción que aquella proveniente de los
grados y cargos ocupados en la Institución.
Organización
1)
La Logia, unidad de
base.
Los francmasones se
agrupan en entidades de trabajo y participación que se llaman Logias o
Talleres, conformados por, al menos, siete masones.
Estos Talleres son
la organización básica de la Francmasonería Universal. Tienen sus propias
autoridades y administran sus actividades.
Anualmente, antes
del Solsticio de Verano en el Hemisferio Sur (mes de diciembre), y antes del
receso de verano, estos Talleres eligen sus autoridades logiales para el
siguiente año masónico, las comisiones que tendrán, y sus Delegados a la Gran
Asamblea.
2)
Gran Asamblea
La Gran Asamblea es
la máxima autoridad del Gran Oriente. Esta integrada por los Delegados
(diputados) de los Talleres. Tiene funciones legislativas y constitucionales.
La Gran Asamblea se
reúne de manera ordinaria una vez al año, antes del Solsticio de Verano
(diciembre).
Ella elige al Gran
Maestro y el Consejo de la Orden (Comisión Directiva), por voto secreto, que
conforman el Poder Ejecutivo del Gran Oriente para el siguiente año masónico.
Elige también los
organismos de control: Comisión Electoral y Comisión Fiscal (comisaría de
cuentas).
Elige, por último,
el Poder Judicial: la Cámara de Justicia Masónica.
Todos los cargos
electos tienen una duración de un año. Se puede ser reelegido en un mismo cargo
a lo máximo dos veces más. Para volver a ser electo, deberá pasarse al menos un
período sin ocupar el mismo cargo.
3)
Consejo de la Orden
Esta integrado por
siete miembros, distribuidos de la siguiente manera:
q
Gran Maestro
q
Primer Vice Gran Maestro
q
Segundo Vice Gran Maestro
q
Gran Orador
q
Gran Secretario
q
Gran Tesorero
q
Gran Hospitalario
4)
Otros Organismos
Dos otros organismos
están integrados a la estructura orgánica del Gran Oriente:
·
La Cámara de Venerables Maestros y Ex
Venerables Maestros, que reúne a los presidentes de los Talleres en actividad,
como a aquellos que lo han sido en alguna oportunidad. No tiene capacidad
resolutiva pero puede actuar como cuerpo asesor a solicitud del Gran Maestro.
·
El Gran Colegio de Ritos, que administra
los Altos Grados.
Gran Colegio
de Ritos
El
Gran Colegio de Ritos
es un organismo autónomo y soberano dentro del Gran Oriente.
Tiene por objeto
organizar, dirigir y administrar los Grados masónicos superiores al Tercer Grado
o Grado de Maestro.
Se ocupa de estudios
filosóficos o de perfección masónica y le está encomendado el mantenimiento de
las características principales de los Ritos Masónicos que detenta, así como de
la elaboración de temas de instrucción relativos a los mismos.
Le está vedada toda
intervención en los asuntos concernientes al gobierno de los tres grados
universales de Aprendiz, Compañero y Maestro.
Para ser miembro del
Gran Colegio de Ritos
se requiere estar afiliado al Gran
Oriente.
INTRODUCCION
Ofrecer una información objetiva sobre la Francmasonería
y brindar a la curiosidad de aquellos que se interrogan sobre sus actividades
los elementos de una reflexión fecunda y esclarecedora, no parece -a primera
vista- una tarea sencilla.
Siempre, la presentación ante la opinión pública de las
actividades, de los ideales y de las Instituciones en las cuales se agrupan
hombres que comparten un cierto número de elementos comunes, tiene sus
dificultades. Mucho más cuando estamos hablando de una Institución que, antes
que nada, une a hombres en torno a una serie de prácticas y fundamentos, que
forman usos y costumbres conformando una verdadera Tradición; la cual además,
se remonta hasta lo más remoto de los tiempos, varios siglos, a lo menos.
Comprender entonces, lo que es la Francmasonería,
solicita del lector un gran esfuerzo, pues, la objetividad de su lectura,
seguramente puede estar influenciada por aquellas imágenes inconscientes y casi
míticas que los prejuicios sociales han impreso sobre la Francmasonería y los
francmasones.
Mucho se ha escrito sobre esta Institución. Hoy es
posible encontrar en las librerías una multitud de obras periodísticas,
esotéricas, apologéticas o francamente hostiles. Hay de todo, como en
botica, y para todos los gustos. Pero, estas obras, aun las no hostiles, aun
aquéllas que puedan ser incluso apologéticas, reflejan sobre todo los puntos de
vista de sus autores: al leerlas, ofrecen tantas facetas de la Institución,
que, vista desde el exterior a la misma, tantos puntos de vista, las más de las
veces contradictorios, no permiten comprender realmente lo que la
Francmasonería fue en la historia, y lo que ella es realmente hoy día.
Las páginas que siguen, son sólo un intento de presentar la
Orden Masónica a lectores que buscan una información sobre la misma, no para
juzgar, sino para comprender. Por ello, esperamos una actitud mental abierta,
para asimilar esta información, sin pasar por el tamiz de lo dicho y lo
repetido durante decenios, muchas veces, opiniones interesadas, cuando no
agresivas y hostiles.
En todo caso, este texto ha sido elaborado con ese estado
de espíritu. Y es en ese estado de espíritu abierto y comprensivo, que
solicitamos que sea leído.
LECCIONES DEL
PASADO
La larga historia de
la Institución Masónica, y su vasta implantación en el mundo, conformando una
multicolor colectividad de hombres de diversas razas, lenguas, tradiciones;
creyentes o ateos, ha aportado a la Francmasonería una preciosa experiencia. Y
la lección más grande que ella puede obtener hoy día de esa Tradición, es tal
vez, la de una perpetua superación, la de la adaptación sin cese de sus métodos
a las realidades y a las esperanzas de las sociedades humanas en continuo
cambio.
Esta continuidad en
la Cadena del Tiempo marca, para la Francmasonería moderna, la solidaridad que
la liga a sus Hermanos desaparecidos y a sus esfuerzos realizados para mejorar
al Hombre y a la Sociedad. Esta es una real fuente de enriquecimiento y de
ánimo.
LOS ANCESTROS
DE LOS FRANCMASONES
La Francmasonería
bajo su forma actual, nació a principios del siglo XVIII en Gran Bretaña. Pero
sus orígenes son muy antiguos y múltiples. Simbólicamente, la masonería remonta
su origen hasta la construcción del Templo de Jerusalén por parte del rey
Salomón. Numerosas teorías, muchas veces fantasiosas, quieren encontrarle
a la Institución, una filiación directa con numerosas sociedades iniciáticas de
la Antigüedad y de la Edad Media, sociedades en las cuales, a través de la
reflexión interior, la observación metódica o la ascesis mística, muchos
espíritus evolucionados buscaban, a través del lenguaje simbólico, las formas
de comprensión del mundo en el cual vivían, y explicarse el lugar del
hombre en el universo.
La Edad Media
conoció múltiples asociaciones de oficios (herederos, tal vez, de los collegia
del Imperio Romano) donde el saber profesional se trasmitía por cooptación e
iniciación en las artes del oficio. No existen en realidad pruebas materiales
de la filiación de estas confraternidades o de esos gremios con las sociedades
iniciáticas del tipo que explicáramos más arriba; ni, como lo han afirmado
ciertos autores, con la Orden de los Templarios. Aunque tampoco se puede negar
rotundamente que hayan podido haber contactos, en una Edad Media donde el
ambiente era propicio - particularmente en torno a las grandes construcciones
de castillos e iglesias - a los encuentros para los intercambios de
conocimientos profesionales. Los Templarios, por ejemplo, fueron constructores de
catedrales, y por esta vía fue tal vez posible intercambios de tipo intelectual
y/o religioso.
Los Masones (del
inglés: albañil), constructores de iglesias y de catedrales, conformaron
muy rápidamente un oficio aparte: los secretos profesionales del arte de
construir eran numerosos, las Obras en construcción eran enormes empresas para
la época (y aun ahora: imaginemos construir hoy día un Notre Dame de París!!);
la protección de la Iglesia que comandaba las construcciones así como la
necesidad de los desplazamientos de un lugar a otro, muchas veces a muy grandes
distancias, fue permitiendo a los Masones, a la vez Arquitectos y Jefes de las
Obras, de escapar a la servidumbre señorial. Desde el siglo XII al menos,
constituyeron un franc-metier (oficio libre); eran franc-maçons en francés o
free-massons en inglés, es decir, franc o free significando libre y titular de
un estatuto personal y profesional independiente de las jurisdicciones
señoriales y feudales.
Estas asociaciones
de Francmasones, muy vitales todavía en el siglo XV, entraron luego en
decadencia. Las causas generales de ese decline son múltiples: abandono de la
arquitectura "gótica" por la del Renacimiento, desarrollo de la
enseñanza escrita del arte de la construcción, trastornos políticos que
llevaron a poner fin a las grandes obras de construcción, desarrollo de los
poderes centrales, que impusieron nuevas reglamentaciones a las corporaciones,
restringiendo su independencia, etc.
LOS ORIGENES
EN INGLATERRA
Tempranamente, la organización de los Free-massons se
transforma profundamente en Gran Bretaña. En sus Logias (reuniones) se
encontraban cada vez más numerosos, los Masons "aceptados", nobles,
eclesiásticos o burgueses, que no tenían ninguna atadura con la profesión de
constructores. De esta manera, la Masonería "operativa" se fue
transformando en Masonería "especulativa" o filosófica; así, no se
busca en esos Talleres donde se reúnen los albañiles y arquitectos
constructores, los mejores procedimientos para la construcción, o como elaborar
mejor la argamasa con la que ensamblar las piedras del edificio, sino que ahora
se conversa y se busca cada vez más, cuáles son las vías a transitar para que
los hombres puedan armoniosamente juntarse a los efectos de construir una
humanidad mejor y más esclarecida. Esta "nueva" Masonería toma de la
"antigua" un gran número de sus símbolos, sus reglas de
disciplina, de comportamiento y sobre todo el noble ideal de perfeccionamiento
del Ser Humano: es necesario construir este Ser de la misma manera como los
antiguos construían las catedrales.
El 24 de junio del 1717, cuatro de estas Logias de
Londres se reunieron para festejar el Solsticio de verano nórdico, y se
constituyeron en Gran Logia, atribuyéndose el poder de regir los otros
talleres. Esta Gran Logia estableció en 1723 las Constituciones llamadas de
Anderson, por el apellido del Pastor protestante que las redactó, las cuales
codificando los antiguos deberes masónicos, fueron y son todavía la carta
reconocida de la Francmasonería Universal.
Era también la época donde se desarrollaba lo que se
llamaría luego la Filosofía de las Luces o Iluminismo, y todos aquellos que
participaban, a cualquier título, de esta gran corriente de ideas innovadoras
que pregonaban la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad para todos los
humanos, no podían no adherir a la Francmasonería, que hacía de esa divisa su
propio fundamento.
Muy rápidamente, la Masonería se extiende por el Viejo
Continente y también en las Américas. No por conocida, no deja de ser casi imperioso
señalar una vez más el rol que jugó la Masonería en las luchas patrióticas: una
buena parte de nuestros Libertadores, eran miembros de la Institución.
Pero, a estas alturas una pregunta puede ser pertinente:
¿Será entonces - luego de lo que venimos de ver - que la Francmasonería es sólo
una supervivencia de viejas ideologías hoy superadas?
Pero, también podemos preguntarnos, ¿están superadas las
nociones de Libertad, Igualdad y Fraternidad, las solas banderas que la
Francmasonería haya siempre enarbolado? Cierto es que muchas otras doctrinas
han sido elaboradas desde el siglo XVIII a esta parte, lo que pueden hacernos
pensar que aquellas divisas masónicas datan de hace ya mucho tiempo, que se han
vuelto viejas. Mas, esto sería cierto si ese ideal masónico hubiere sido ya
alcanzado. Sin embargo, no parece éste ser el caso.... Tanto si
observamos hacia nuestro entorno social cotidiano, como si echamos una mirada
planetaria, seguimos viendo la vigencia de las luchas contra la opresión,
constatamos lo poco pacífico que es nuestro mundo y como se desarrolla la
violencia en nuestras sociedades, o como todavía se sigue considerando a los
humanos diferentes de acuerdo a su sexo, raza y color, creencias o medios
materiales que posea. Entonces, la Francmasonería continúa refiriéndose al
tríptico de Libertad, Igualdad y Fraternidad como un ideal permanente, y busca
agrupar a los hombres y mujeres que sinceramente crean que es posible avanzar
en ese sentido.
La Francmasonería busca hacer avanzar la Humanidad hacia
el Progreso, que ella llama La Luz. Pero este objetivo tiene poco que ver con
el sólo progreso técnico o material - como comúnmente se confunde - incluso si
esto, por supuesto, no está ausente de sus preocupaciones, en la medida en que
también pueda liberar al Hombre (cuando muchas veces en realidad lo que hace es
aprisionarlo o someterlo).
La imagen que tal vez más convenga entonces para
presentar a la Francmasonería es asimilarla a un árbol: para desarrollar sus
ramas cada vez más altas y más lejos, tiene necesidad de desarrollar al tiempo
poderosas y profundas raíces. Sus ramas serán tanto más vigorosas que sus
raíces serán profundas. Así también puede resistir a las tempestades: puede ser
que se vea a algunas de sus ramas rotas, pero siempre puede brotar de nuevo. La
Francmasonería ha sufrido ataques y persecuciones. Pero siempre ha resurgido.
La Francmasonería entonces, está hecha de
permanencias: su ideal continúa siendo el de los masones operativos del
medioevo y el de los masones especulativos del Iluminismo; es humanista, ante
todo, y progresista. Cree en el Hombre y en su perfectibilidad. Es la razón por
la cual intenta ser innovadora, intenta ubicarse en su tiempo y su
fidelidad a un ideal tan viejo, no le impide, en nombre de ese mismo ideal,
interesarse y contribuir a preparar el porvenir.
UNA SOCIEDAD
MISTERIOSA
La Francmasonería, entidad simbólica independiente
de los partidos y de los poderes políticos, ha sufrido muchas ataques; su ideal
democrático le ha valido - actualmente también - de ser perseguida por
los regímenes políticos totalitarios; por el liberalismo de sus concepciones
filosóficas ha sido condenada por la Iglesia Católica, y sus miembros
excomulgados. Sin embargo, la Francmasonería ignora estas reacciones hostiles y
continúa su trabajo.
Cada Francmasón "desbasta su piedra bruta": se
enriquece moralmente del trabajo cumplido por él mismo y sus Hermanos. Su lento
progreso individual es el objetivo esencial de la Masonería. Las "piedras
pulidas" sirven para construir el Templo, construcción incansablemente
proseguida desde hace siglos. El Templo está destinado a todos los Hombres y
sus constructores no desean reservarlo para su uso exclusivo.
La decoración de los Templos y el Ritual de las Tenidas
(reuniones) masónicas muchas veces sorprenden a quién solo ve decorado y
ceremonial. El Francmasón los acepta sin complejos, dado que él conoce el valor
simbólico y sabe lo útiles que son en sus trabajos, creando la atmósfera tan
particular de un Taller masónico, asegurando de esta manera la buena marcha de
los trabajos.
Por pintoresca o pasadas de moda que puedan parecer estas
ceremonias a los ojos de los profanos, ellas son para los Francmasones tanto
más emocionantes en la medida que ellas representan la marca más auténtica de
la originalidad y de la universalidad de la Orden. Efectivamente, más allá del
lugar geográfico, de las opiniones sustentadas, de la lengua en que se
comuniquen y de la originalidad de los Talleres, el elemento común a todos los
Francmasones del universo es su metodología simbólica de trabajo representada
por el Ritual y la decoración de sus Logias.
INICIACION Y
SIMBOLISMO
Los Francmasones saben también que la regla del silencio
sobre sus trabajos en Logia y sobre la vida interna de sus Obediencias,
garantiza en sus Talleres la absoluta libertad de expresión y asegura a la
Orden una mayor cohesión.
La discreción entre los Masones – que algunos podrían considerar
exagerada - se explica también por las lecciones resultantes de la historia.
Esta nos enseña que todo régimen político arbitrario - siempre a temer - no
falta jamás a la cita de alguna campaña antimasónica, cuando no, muchas veces,
a la pérdida de libertad de los Francmasones conocidos. ¿Quién no ha sentido
hablar de las "conspiraciones judeo-liberales-masónicas", pregonadas
por tantos autoritarios de los más diversos orígenes ideológicos?.
La búsqueda de la Verdad a través de las vías iniciáticas
y el lenguaje de los símbolos es la esencia misma de la Francmasonería.
Los Francmasones no son místicos persiguiendo algún
Absoluto esotérico ni fieles iluminados de una religión ocultista. La
Iniciación masónica, sin embargo es mucho más que una simple ceremonia de
recepción; es simbólicamente una muerte y una resurrección. Invita y compromete
al nuevo iniciado a ser franco consigo mismo, con sus imperfecciones, a
desearse más puro, a despojarse de sus pasiones materiales y de sus prejuicios,
a conocer y desplegar las fuerzas espirituales que se encuentran en él, gracias
a las cuales puede progresar en el camino hacia el Conocimiento.
El lenguaje simbólico mal comprendido, para el profano,
no es más que un conjunto abigarrado de signos y analogías confusas; pero, si
para el Francmasón esos símbolos no tienen valores mágicos, sin embargo están
cargados de significados y de valores; son un medio práctico de aprehender las
ideas, y lejos de imponer un límite al desarrollo del pensamiento, ayudan a
través de la libre interpretación, a mejor penetrar en la realidad del mundo en
que vivimos.
El simbolismo masónico es un lenguaje comparable al
simbolismo matemático; conviene a todos los espíritus, incluso a los más
racionales. Lejos de estar superado, encuentra una justificación nueva en los
progresos de la psicología y de la sociología modernas que muestran cuanta
necesidad tiene, el espíritu humano, de los símbolos, para comprender las
realidades de la vida.
TOLERANCIA Y
HUMANISMO
La enseñanza masónica
no es una metafísica. La Iniciación masónica no es una Revelación definitiva de
una Verdad única. La vía iniciática brinda al individuo los instrumentos
simbólicos indispensables a su perfeccionamiento; no es un dogma sino un
método.
La Francmasonería no
es por tanto ni una religión ni una Iglesia, sino una sociedad de hombres y de
mujeres libres; no impone a sus miembros ninguna creencia metafísica. Se
esfuerza por desarrollar en ellos un espíritu crítico, espíritu de libre
examen. Los Francmasones son, ante todo, libre-pensadores. Estiman que no se
trata ni de llegar a la Verdad Absoluta, definición válida para todos los
tiempos, ni de sustraerse al juicio de la Razón.
Las reglas de
disciplina interior y de discreción con respecto al mundo profano no limitan la
libertad del Francmasón. Entrando en el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta
Universal, el profano no renuncia a ninguno de sus derechos, a ninguna de sus
convicciones; él se impone como primer deber el respeto de las opiniones de sus
Hermanos y se asegura la posibilidad de expresar libremente las suyas. La
tolerancia mutua, que es la regla de trabajo masónica, permite todas las
confrontaciones de ideas.
Apegados, desde su
mismo origen, al respeto del pensamiento, entonces, al respeto del Hombre, los
Francmasones no han aceptado nunca ningún menoscabo, cualquiera sea su
carácter, al espíritu de libre crítica y de libre examen. Siempre han
denunciado toda fuerza limitante, condicionadora o violadora de las
conciencias.
La confianza en el
Hombre que proponen los Francmasones los lleva a creer en su perfectibilidad y
en la de las sociedades: su filosofía es resueltamente optimista. Y a pesar de
los momentos obscuros por los que de tanto en tanto pasan los países o la
Humanidad, los Francmasones siempre accionan y piensan en que esos períodos son
pasajeros y que el Hombre y las sociedades humanas encontrarán los caminos de
su libertad.
En nuestro mundo,
las preocupaciones materiales banales privan muchas veces al individuo de sus
propias posibilidades de profunda reflexión sobre si mismo y lo que le rodea.
Lo mismo sucede cuando el hombre no obtiene ni lo mínimo indispensable para él
y los suyos sumidos en la pobreza absoluta. Ambas facetas son percepciones de
un mismo fenómeno que justifica las injusticias.
El conformismo de la
civilización de masas tiende a reducir el lugar de los valores morales y
espirituales indispensables al equilibrio de las conciencias. Las Logias
masónicas defienden el humanismo y buscan los medios de definir las nuevas
formas que debe tomar en el mundo actual.
En un mundo y una
sociedad donde los valores materiales sirven casi siempre de único criterio de
discernimiento, el Francmasón intenta por la vía del ejemplo de sus Hermanos y
Hermanas, y por las enseñanzas de la Orden, ser un hombre justo o una mujer
justa y obedecer a las obligaciones morales del honor y de la probidad. La
Francmasonería, además de una escuela del pensamiento, es ante todo una escuela
de dignidad humana.
SOLIDARIDAD Y
FRATERNIDAD
"Centro de Unión", la Francmasonería Universal
tiene por misión agrupar las buenas voluntades dispersas por el Universo. Los
Francmasones dan, a la fraternidad que los une a todos los otros Masones del
mundo, un sentido muy profundo de respeto, de estima y de afecto, más allá de
divergencias de opinión - natural entre hombres y mujeres libres - de condición
social, de nacionalidad, raza o sexo, en la igualdad más completa del derecho
de cada uno. La recibe en sus Logias a todos los Francmasones,
independientemente de la Obediencia en la que fueron iniciados o a la que
pertenezcan.
Muchas veces se ha caricaturizado esta solidaridad entre
los Francmasones. Se ha pretendido ver en la Francmasonería a una sociedad de
servicios mutuos, incluso una misteriosa "mafia" que asegura el éxito
social de sus miembros. Son opiniones - seguramente interesadas - que olvidan
que las preocupaciones de la Francmasonería son esencialmente filosóficas y
cívicas y que su filantropía se ejerce mucho más sobre el plano moral que sobre
el plano de lo material. La Orden Masónica no está al servicio de sus miembros,
sino al servicio de su ideal. De acuerdo a este criterio, rechaza de su seno -
con la misma severidad - tanto a quienes traicionan conscientemente sus principios;
a quienes tienen una vida profana no digna de un hombre o de una mujer de
honor; como a aquéllos o a aquéllas que han venido a la Institución por cálculo
inferior o por ambición mundana.
Pero, es evidente, por otra parte, que el Francmasón es
vecino, en su Logia, de hombres muchas veces eminentes y representativo de
todos los medios económicos, sociales y culturales, por lo que se enriquece
intelectualmente, articula ideas, informaciones, se perfecciona en el arte de
la expresión y de la escucha; del intercambio de opiniones. Él, o ella,
adquiere de esta manera, insensiblemente, progresivamente, calidades que el
mundo profano consagra y promociona, lo que muchas veces, hace del Francmasón
un hombre apto para recibir la confianza de puestos que requieren y exigen, de
él o ella, competencia y seriedad en sus tareas.
EL TRABAJO
MASONICO
La Francmasonería,
entidad simbólica independiente de los partidos y de los poderes políticos, ha
sufrido muchas ataques; su ideal democrático le ha valido - actualmente también
- de ser perseguida por los regímenes políticos totalitarios; por el
liberalismo de sus concepciones filosóficas ha sido condenada por la Iglesia
Católica, y sus miembros excomulgados. Sin embargo, la Francmasonería ignora
estas reacciones hostiles y continúa su trabajo.
Cada Francmasón
"desbasta su piedra bruta": se enriquece moralmente del trabajo
cumplido por él mismo y sus Hermanos. Su lento progreso individual es el
objetivo esencial de la Masonería. Las "piedras pulidas" sirven para
construir el Templo, construcción incansablemente proseguida desde hace siglos.
El Templo está destinado a todos los Hombres y sus constructores no desean
reservarlo para su uso exclusivo.
La decoración de los
Templos y el Ritual de las Tenidas (reuniones) masónicas muchas veces
sorprenden a quién solo ve decorado y ceremonial. El Francmasón los aceptan sin
complejos, dado que él conoce el valor simbólico y sabe lo útiles que son en
sus trabajos, creando la atmósfera tan particular de un Taller masónico,
asegurando de esta manera la buena marcha de los trabajos.
Por pintoresca o
pasadas de moda que puedan parecer estas ceremonias a los ojos de los profanos,
ellas son para los Francmasones tanto más emocionantes en la medida que ellas
representan la marca más auténtica de la originalidad y de la universalidad de
la Orden. Efectivamente, más allá del lugar geográfico, de las opiniones
sustentadas, de la lengua en que se comuniquen y de la originalidad de los Talleres,
el elemento común a todos los Francmasones del universo es su metodología
simbólica de trabajo representada por el Ritual y la decoración de sus Logias.
EN LOGIA
"Un Francmasón libre
en una Logia libre", es uno de los principios más caros de la Francmasonería. Del Francmasón y
de su libertad ya hemos hablado. En cuanto a la Logia, es la célula de base de
la Orden. Célula autónoma, la Logia agrupa a un cierto número de Hermanos y la
diversidad de sus orígenes de hecho la hacen una especie de sociedad a escala
reducida. Bajo la presidencia de su Venerable, asistido de sus Oficiantes, y
según un ritual a la vez preciso y liberal, el Taller estudia las cuestiones
puestas en su orden del día: problemas filosóficos, morales, sociales o
históricos que se ha convenido en abordar. Las discusiones son corteses y
amigables, y cada uno es libre de expresar y defender sus puntos de vista. Las
Logias se comunican entre ellas a través de circulares, organizando Tenidas (es
decir, reuniones) colectivas, o a través de las visitas que miembros o
dignatarios de las mismas se realizan. De hecho, hay una intensa vida masónica,
y los intercambios son fecundos, en riqueza y diversidad.
Este método de trabajo en común, permite a hombres de
ideales filosóficos o políticos diferentes, pero todos "libres y
leales", determinar soluciones reconocidas válidas por todos, a los
diversos problemas expuestos. Este método es muy eficaz, y la propia
"longevidad" de la Francmasonería, y su reconocida eficacia, podría
ser una prueba de ello. Por eso no hay que asombrarse de ver hoy día esta
metodología, usada por numerosos "grupos de estudio" y
"seminarios", los cuales debido a las dificultades de gestión de las
empresas o a la complejidad de los problemas sociales, económicos o políticos,
multiplican su presencia en nuestra sociedad moderna.
Ese pequeño grupo de hombres libres, de profesiones y de
culturas diferentes, fraternalmente unidos por sus ideales comunes y por el
hábito de reuniones periódicas, no tiene equivalente en el mundo profano.
LA OBEDIENCIA
Democráticamente
elegido por la Gran Asamblea (poder legislativo conformado por delegados de los
Logias), el Consejo de la Orden (poder ejecutivo) tiene por funciones de administrar
y de representar al Gran Oriente. Él designa su presidente que lleva el título
de Gran Maestro.
Cada año, la Gran
Asamblea somete a estudio de las Logias temas de interés general que son objeto
de estudio, de trabajos críticos, de conferencias y discusiones. Cada Logia
establece un informe sobre esas cuestiones y luego el conjunto de esos informes
es objeto de un informe de síntesis votado por los delegados de las
Logias a la Gran Asamblea siguiente. Si cada tema de estudio lleva su tiempo,
es un ejemplo completo de reflexión colectiva, que sería bueno ser imitado en
el mundo profano para resolver tantos temas societales sujetos a controversias.
Esos estudios, luego de haber llevado a multitud de Hermanos a reflexionar
sobre ellos, desemboca en conclusiones que prefiguran muchas veces las
soluciones adoptadas por el cuerpo social.
MIRANDO HACIA
EL FUTURO
La universalidad del ideal masónico, su antigüedad y la
solidez de sus estructuras, la fe en la eficacia de sus principios y de sus
métodos, no hacen olvidar a la Francmasonería la necesidad de su adaptación
progresiva a las rápidas transformaciones que ocurren en el mundo moderno y en
particular en nuestro continente.
Las necesidades materiales y espirituales de los hombres
de este fin de siglo evolucionan con una rapidez nunca vista. Por propia
decisión, le corresponde a la Francmasonería ayudar a satisfacerlas.
Su rol de sociedad de pensamiento, permanece, en el medio
de todos los cambios de la sociedad profana, tan indispensable a la actual
generación como a aquellas que la han precedido. En un mundo moderno que reduce
muchas veces las aspiraciones de los individuos a la fatalidad o a una suerte
de conformismo desvalorizante, que tiende a ahogar su personalidad, aunque más
no sea regodeándose en su egoísmo, la Logia masónica es un asilo del libre
pensamiento y de la reflexión serena.
Frente a la tendencia creciente de la sociedad a
especializar las actividades profesionales, la Logia es uno de los raros
lugares donde "hombres y mujeres libres y de buenas costumbres"
pueden continuar a confrontar sus experiencias diversas y reencontrar las
preocupaciones espirituales y morales que la vida profana los lleva a
descuidar.
La Francmasonería, en el silencio laborioso de sus talleres,
prosigue ese indispensable esfuerzo de reflexión sobre el hombre y su lugar en
la sociedad, sobre los medios de preservar la dignidad del uno asegurando los
progresos armónicos de la otra; contribuye a este enorme esfuerzo de
imaginación que le es solicitado a los hombres de nuestro tiempo para
comprender y dirigir la civilización moderna. Para cumplir esta tarea, la
Francmasonería está sin dudas mejor adaptada que muchos otros grupos, menos
seguros de ellos mismos, menos independientes también.
La Francmasonería no está todavía acabada. La
construcción del templo ideal, es decir, una Humanidad pacífica, más justa y
más fraterna, y una sociedad latinoamericana integrada, tomará aun mucho
tiempo. Como sus predecesores, y particularmente nuestros Libertadores, el
Francmasón moderno continuará trabajando a construirla.
¿Quiénes
fueron Francmasones?
La
Obra Masónica es colectiva y anónima. Sería
vano querer medir o resumir su acción a través del mayor o menor éxito de
algunos de sus integrantes. Ofreciendo a sus miembros los medios y la
oportunidad de enriquecer sus vidas personales y de hacerse útiles a la
comunidad universal de los Humanos, la Francmasonería no busca ni para ella ni
para sus integrantes ningún tipo de celebridad.
Puede, eso sí,
sentirse orgullosa de la diversidad de talentos con los cuales contó y cuenta
aun y del servicio que algunos de sus Hermanos más ilustres han rendido a la
sociedad. Puede también decir, justamente, que el trabajo masónico ha ayudado a
esos hombres a desarrollar sus personalidades y a realizar sus obras.
La siguiente lista,
obviamente, es muy sumaria. Sólo intenta mostrar tanto el carácter universal de
la Francmasonería, como la diversidad de personalidades en el seno de una
institución como la nuestra en la cual todas las buenas voluntades pueden
encontrar su lugar.
Por razones de
discreción, sólo se han retenido nombres de Hermanos que han pasado al Oriente
Eterno, es decir, que han desaparecidos; o que han sido de pública notoriedad. Siendo,
por otro lado, el desarrollo de la masonería femenina relativamente débil hasta
hace pocos decenios, no se han incluido demasiados nombres de personalidades
femeninas.
En el mundo
Voltaire; filósofo,
autor del "Tratado sobre la Tolerancia".
Rousseau; el autor
del "Contrato Social".
Montesquieu;
considerado el fundador de las Ciencias Políticas, autor notablemente del
"Espíritu de las leyes", donde expone sus ideas del régimen político
democrático, fundamento de las democracias modernas.
Helvetius, cuya obra
"Del Espíritu", fue quemada por el verdugo en la plaza pública.
Diderot, el creador
de la "Enciclopedia".
Eugène Pottier,
poeta universalmente conocido por ser el creador de "La
Internacional", que han cantado durante decenios los trabajadores de todo
el mundo.
Robespierre. Uno de
los principales protagonistas de la revolución Francesa.
Spinoza, el célebre
filósofo holandés, autor de "La Ética".
Sir Robert Falcon
Scott, el explorador de la Antártida.
Alexandre Pushkin,
el más grande de los poetas rusos.
Mark Twain, el
conocido autor de "Las Aventuras de Tom Sawyer".
Pierre Joseph
Proudhon, el célebre pensador libertario.
Montgolfier, el creador
de los globos aerostáticos que llevan hasta hoy su nombre.
Eliseo Reclus, el
célebre geógrafo y teórico del anarquismo.
Nicolás Carnot, el
padre de la termodinámica.
Jean Antoine
Condorcet; personaje de la Revolución Francesa. Matemático, secretario de la
academia de Ciencias, miembro de la Academia Francesa. Diputado de Paris y
Presidente de la Asamblea Legislativa. Se suicidó para escapar a la guillotina
en 1794.
Dantón; célebre
personaje de la Revolución Francesa. Ministro de Justicia, miembro del Comité
de Salud Pública. Guillotinado en 1794.
Antoine Claude
Lumière, químico y fotógrafo.
La Fayette, el
célebre general que lucha al costado de George Washington por la independencia
de los Estados Unidos.
Bartholdi, el creador
de la famosa "Estatua de la Libertad" en la Bahía de Nueva York.
León Bourgeois, el
célebre pensador creador del "solidarismo", que tanta influencia
tuviera sobre la corriente política batllista en el Uruguay a principios de
este siglo.
Claude Rouget de
Lisle, el autor de "La Marsellesa".
Wofgang Mozart, cuya Opera "La Flauta Mágica" es la composición más grandiosa inspirada por la francmasonería.