LA SANGRE EN LA
COSMOVISION DE LOS MAGIS

Por: Yerko Isasmendi B

Los Magis o Magiis fueron los artífices de la propagación y aceptación del
zoroastrismo en la mitad occidental del Imperio Persa; así como de la
transformación gradual del mensaje original del Profeta Zarathustra, según algunos
estudiosos occidentales. Los Magis no solo disfrutaron del monopolio en temas
religiosos entre los Medos, sino que también entre los nativos de Persia y en
la totalidad del imperio Acamenide.
Heredoto
pensaba que los Magis, eran una de las seis tribus pertenecientes a los Mada o
Medos, pueblo Ario que ocupo un área desde Turquía oriental hasta Irán Central
al Norte de Elam. Siendo una tribu que cumplía funciones sacerdotales, de la
misma manera que los Levitas entre los judíos.
Nosotros
estamos más de acuerdo con Messina, que junto a otros estudiosos prefieren ver
en los Magis a una casta sacerdotal. Similar a los Brahmanes en la India, una
casta sacerdotal hereditaria confiada a la vigilancia de la religión nacional,
en la forma que esta se expresara y en la parte del imperio en donde se
necesitara. Pues su presencia era indispensable en cualquier ceremonia
religiosa, ya sea dentro del Zoroastrismo, o en cualquier otra manifestación
religiosa. A este especto tenemos antecedentes a través de Plutarco, que nos
cuenta acerca de la realización de un rito presidido por Magis en donde se le
dan ofrendas a Ahriman; acto sacrílego a la fe zoroastriana, pues dicho acto
tuvo que haber sido realizado por los adoradores de Daevas (demonios).
Sería
un error, según R.C. Zaehner, suponer que los Magis representaron cualquier
tipo de ortodoxia, pues a veces se les podía encontrar oficiando en los
sacrificios, otras prohibiéndolos rotundamente y a veces estando de pie
mientras otros ofrecían dichos sacrificios. Cómo ellos lograron estos
privilegios y la posición de importancia que ocuparon, es difícil de
determinar, pero no parece haber ninguna duda acerca que sus funciones pasaron
de padre a hijo.
Para
Moulton cuya admiración hacia Zarathustra a veces lo hacen poco objetivo en sus
juicios, los Magis serian los bribones de la historia, y no les permitió ni
siquiera pertenecer al tronco racial Ario o al Semítico, así de repulsivas eran
sus peculiares doctrinas para él. Para Messina, por otro lado, los Magis eran
los verdaderos herederos de Zarathustra y quienes fielmente transmitieron sus
doctrinas. Estos estudiosos pueden diferir tan ampliamente debido a las fuentes
en las cuales se basan sus estudios. La visión de Moulton se basa
principalmente en Herodoto, mientras que Messina tiene una visión más favorable
hacia los Magis, debido a que no confía en la fiabilidad de la fuente de
Herodoto. Dicha discrepancia también esta presente dentro del zoroastrismo
actual, en donde las corrientes reformistas sustenta la tesis de Moulton y la
ortodoxa defiende la tesis de Messina.
Debido
a la escasa información que se posee sobres las costumbres y practicas
religiosas del periodo inicial de la reforma Zoroastriana en la antigua
religiosidad iraní, pues el único texto que fehacientemente se puede decir que
corresponde a dicha época son los Gathas, que son composiciones poéticas y
alegóricas; Podemos solo suponer que las prácticas más llamativas de los Magis
que en este ensayo intentare dilucidar son representativas al menos del Zoroastrismo
medio o tardío, pues es en esta época en donde podemos encontrar la descripción
de dichas practicas en los textos sagrados posteriores, específicamente el
Vispered.
En
base a dicha información es posible concluir que los Magis son los responsables
de los lineamientos ideológicos contenidos en el Visperad.
Sobre
el Visperad, ha corrido mucha tinta, y este pequeño ensayo escapa a un análisis
de su validez tanto histórica como religiosa. En este punto de nuevo las dos
tesis sobre la ortodoxia de los Magis, cobra importancia.
Para
la escuela de pensamiento que defiende la postura de Moulton, el Vispered es
una aberración ideológica y por ende, totalmente ajenos al mensaje de
Zarathustra, por tanto, no puede considerado un texto sagrado dentro del
zoroastrismo.
La
otra corriente de pensamiento que defiende los postulados de Messina, considera
que el Vispered, junto a otros textos post-gathicos son sagrados, y traen luz
en donde hay sombra, al completar el mensaje sagrado de Zarathustra.
La
visión de Messina acerca del origen de los Magi merece ser considerada
seriamente, aunque hay posibles objeciones a ella. Primero, la palabra para
'Magus' (Mogu en el Avestan) sólo aparece una vez en el Avesta, y esto sería
sorprendente si el Magi era el responsable de la redacción final de esta
escritura. Segundo, Herodoto dice que ellos eran una tribu Meda, y actualmente
es imposible sostener que el Avesta era un producto de los Medos. Pero según lo
que sabemos los Magis era una casta sacerdotal, de un origen étnico que nunca
se ha podido precisar. Hay alusiones a los Magis en Persia, Parthia, Bactria,
Chorasmia; entre los Arios, los Medos, y entre los Sakas, pero también en
tierras no-iraníes como Arabia, Etiopía, y Egipto. Su influencia también estaba
extendida a lo largo de Asia Menor. Por consiguiente, es bastante probablemente
que la casta sacerdotal de los Magis fuera algo más que una tribu Meda.

MAGAVAN
Cabría preguntarse de donde viene le termino “Magis”. Podemos encontrar una
posible respuesta en el término “Magu” del Antiguo Pérsico conocida por los
griegos como Magos. En los Gathas nosotros nos encontramos con el término Maga
y más un adjetivo formando el término “Magavan”; y es bastante posible que el
“Magu” del antiguo Pérsico sea un derivado adjetival de esta mismo palabra Maga
con un sufijo diferente. Maga puede encontrar grandes similitudes con el
término védico “Magha” (junto con el adjetivo Maghavan) que significa “obsequio”
o “regalo”. Messina toma cada pasaje en el que la palabra aparece separadamente
y ha demostrado que el regalo es un significado que tiene sentido en todos los
contextos. Maga, sin embargo, debe de haber sido un término semi-técnico que
significa el regalo de dios de la Religión Buena a Zoroastro. Los traductores
de Pahlavi, confirman esto, debido a ellos traducen la palabra como ' pureza' o
' el puro bien'. En esto ellos estaban siguiendo una tradición viva
probablemente, pues desconocen el significado de una palabra de Avestan. Es
más, la forma adjetival de la palabra “Maghvand” sobrevive en el Pahlavi y
parece significar algo como “el adorno”. En los Gathas la palabra parece
significar la enseñanza de Zoroastro y la comunidad de personas que aceptaron
esa enseñanza, pero no hay ninguna razón para suponer que el “Magu” en su forma
Iraní occidental (Magus) tiene el mismo significado exactamente; a pesar del
hecho que en las fuentes griegas hacen ver al propio Zoroastro como un Magus.
Herodoto, sin embargo, no conoce nada de Zoroastro y habla del Magi como
oficiando ceremonias religiosas que parecen tener poco en común con
Zoroastrismo en cualquier forma conocida o con la religión de los reyes de
Acamenides.
Otra
posible traducción para “Magus” puede ser “uno que es sabio en las cosas de
Dios y en los secretos divinos”, y hay evidencia suficiente para apoyar esta
tesis. Se consideraba que los Magis eran filósofos, ellos eran los maestros de
los reyes Acamenides, ellos eran los más buenos entre los Persas y se
esforzaron por llevar una vida santa, y así sucesivamente. El “Magus”,
entonces, serían el hombre poseedor de ?Maga? -el hombre que disfruta del
regalo y de la gracia de Dios?; y él ha recibo de estos regalos simplemente en
virtud de pertenecer a la casta sacerdotal. Nosotros tenemos un caso
precisamente paralelo en India donde los Brahmanes que constituyen el
sacerdocio hereditario simplemente son sacrosantos porque ellos heredan el
“brahman” o “poder sagrado” del que su casta es el vehículo. Pero no parece
probable que los Magis occidental y los Magavanes de la comunidad de Zoroastrica
fueran miembros de una misma casta sacerdotal, pues ellos diferían en que los
Magis cumplía funciones sacerdotales a lo largo del Imperio asociadas a
cualquier forma ritual de todos los cultos, mientras los Magavanas de Zoroastro
derivaron su autoridad solamente de lo que ellos consideraron ser una irrupción
directa del divino en la persona de Zoroastro. En alguna fase el sacerdocio de
Zoroastrismo debe de haber hecho contacto con el Magi conocido en el Oeste,
adoptando este último el nombre de “Zoroastriano” y transformando al propio
Zoroastro en un Magus, aunque ellos pueden haber querido decir solamente con
ese término “Santo”. Que alguno de los Magis se influenció profundamente por la
astrología de los Caldeos en el curso de su migración al Oeste, y que ellos
normalmente fueron acusados de Magos, no tiene ninguna relación con la
situación religiosa en Irán. Puede asumirse incluso que los “adoradores de los
Daevas” y los ”seguidores de la mentira” tenían sus propios Magis, pero su
autoridad no habría sido aceptada por los Zoroastrianos. Está bastante claro
que durante el periodo temprano de los Acamenides, el Magi ganó poder dentro
del Zoroastrismo en el Oeste, pues Platón ya habla de Zoroastro como un Magus.
Así
el Zoroastrismo se clasificó bajo la influencia de una casta sacerdotal
hereditaria que atendió a las necesidades espirituales de no sólo los
Zoroastrianos sino que también la nación Iraní entera. La contribución
específica de los Magis al Zoroastrismo es un tema que es imposible precisar, y
solo queda abierta a las conjeturas y teorías.

LA SANGRE EN LA COSMOVISION DE LOS MAGIS
Uno de los temas menos tratados, y quizás piedra angular de la cosmovisión de
los Magis, son sus creencias y doctrinas. La Sangre como sustento de sus ritos
y creencias, es la teoría que expondré en este ensayo. No pretendo desde ningún
punto de vista imponer esta teoría como la única explicación a los orígenes de
las creencias Magis.
LA SANGRE
La
sangre desde los albores de la humanidad ha provocado una fascinación y un
miedo casi instintivo. La imagen de la sangre asociada a la muerte y por ende a
la vida ha acompañado al hombre desde los comienzos de la historia.
La
sangre, vehículo de la vida, contenedor de poderes ocultos que mantiene el
aliento vital, la fuerza, el amor y la pasión. La sangre que provoca terror y
atracción hipnótica calo hondo en la mentalidad del hombre primitivo. Su
estrecho vinculo entre vida y muerte dio nacimiento a un sin fin de creencias y
supersticiones, que buscaban proteger de su maligno y oculto influjo. Dichas
creencias pueden ser rastreadas a lo largo de la historia de casi la totalidad
de los círculos religiosos y mitos.
En
este ensayo me centrare en el análisis de cinco creencias Magis, que desde
siempre han levantado controversias y que pertenecen indudablemente al círculo
mítico de la sangre, común a las primeras formas religiosas de la humanidad.

LAS MENSTRUANTES
Una
de las creencias Magis más singulares a los ojos occidentales modernos, es la
práctica del aislamiento menstrual a la que era sometida la mujer durante su
periodo. Creencia aun mantenida por los Parsis de la India, en donde se la
tiene por uno de los pilares de las leyes sagradas del Vendidad.
En
el Vendidad se ordena la exclusión de la mujer en cualquier acto religioso; se
le prohíbe tener contacto con los objetos de culto, incluso dentro de la casa,
y se le ordena estar separada de su marido durante los días que este en dicho
estado de impureza.
Para
encontrar los orígenes de esta extraña practica, tenemos que remontarnos a un
pasado oscuro y distante, donde la sangre era motivo de espanto y superstición.
En
el mundo antiguo existían una serie de prescripciones, con miras a evitar la
contaminación mágica que conllevaba estar en contacto con la sangre. El
asesinato no era un acto reprochable por el hecho de quitar la vida a alguien,
sino que por la mancha psíquico / mágica que involucraba. El entrar en contacto
con dicha sustancia, de un hipnótico color rojo, de grandes y desconocidos
poderes, que daba poder sobre la vida y la muerte, requería un alto grado de
purificación ritual, con miras a evitar la fuerza descontrolada que emanaba de
la sangre que conllevaba en forma irrevocable un fin trágico por parte de quién
se atrevía a verterla sin los cuidados mágicos debidos.
De
dichas creencias surgen las castas guerreras y un sinnúmero de ceremonias
destinadas a purificar el acto de sangre.
La
sangre al ser vertida por la cavidad en donde se engendra la vida, de una
manera inexplicable a los ojos de los hombres antiguos y de manera cíclica solo
podía responder a influjos que presagiaban calamidades. La dicotomía vida /
muerte en dicho acto se hacia palpable, y los peligros que la exposición a la
sangre traían, se veía aumentada significativamente con la sangre que manchaba
y ensuciaba el sagrado santuario de la vida.
El
periodo menstrual era una instancia sacrílega, en donde la mujer se hacia parte
de un acto de podredumbre y de blasfemia, ligado inequívocamente al mal. La
menstruación era una ofensa a la vida, su origen y razón de ser eran
desconocidos; por tanto susceptibles de causar mal y calamidades mayores, pues
al ser vertida de la fuente misma de la vida, esta era una mutación del orden
divino.
Dicha
creencia puede ser abalada por la gran cantidad de ritos asociados a la perdida
de la virginidad, ritos que buscaban salvaguardar a las personas del influjo
maligno de la sangre vertida en dicho acto. Ejemplos de dichas creencias los
podemos encontrar en la costumbre antigua y mantenida en ciertas tribus de
África oriental de entregar a las jóvenes vírgenes a los forasteros, para así
evitar que el maligno influjo de la sangre emanada de las jóvenes afectara a la
comunidad, y fuera llevado lejos. Otro ejemplo de la misma creencia lo podemos
encontrar en la costumbre en entregar a las doncellas a los monarcas o nobles.
Dicha costumbre nace de la creencia que al ser ellos depositarios de la fuerza
divina, representante de los dioses en la tierra; tenían el poder de anular las
calamidades asociadas a dicha sangre. Practica que se mantuvo, ya desvirtuada y
desconectada de su función primitiva hasta la Europa medieval, siendo motivo de
abuso y lujuria por parte de la nobleza de dicha época.
La
impureza que dicha sangre poseía, convertía a la mujer en un ser intocable.
Cualquier contacto con ella en dicho periodo, conllevaba una mancha e impureza
tal, que afectaba tanto al cuerpo, como al espíritu.
En
algunas tribus del Congo, se produjo, la forma más extrema nacida de esta
prescripción ritual, “las Casas de las Menstruantes”.
Las
Casas de las Menstruantes eran chozas construidas a una distancia considerable
de los poblados, donde las mujeres en su periodo menstrual eran relegadas con
miras a no contaminar y alejar los influjos malignos de la comunidad.
Como
podemos ver, la práctica del aislamiento menstrual tiene sus orígenes en el
sentido impuro y sacrílego de la sangre, acrecentado por su origen vaginal, que
la convierte en un fuerte símbolo de desgracia y blasfemia.

LAS TORRES DEL SILENCIO
Las
torres del silencio son quizás la más característica y llamativa de las
prácticas introducidas por los Magis en el Zoroastrismo. Se han perpetuado por
miles de años, siendo hoy en día el único método de destrucción de los
cadáveres aceptado por los parsis ortodoxos.
Conocida
por los parsis actuales como Dakhma-nashini, son sin duda un testimonio vivo de
las antiguas creencias de la peligrosidad innata de la sangre y de las
calamidades nacidas de su exposición o derramamiento.
Al
analizar la preparación del cadáver, en espera de la hora adecuada para ser
conducido a las torres, es evidente, el especial cuidado observado en la pureza
del proceso, y en el simbolismo asociado a la luz, al color blanco (pureza),
ligado al concepto Parsi de Ashoi, que viene siendo una forma degradada del
concepto gathico de Asha. Ashoi esta asociado al concepto de pureza material y
terrenal, aunque también implica pureza mental.
Los
únicos que pueden acercarse al cuerpo del difunto son los sacerdotes y los
portadores de cadáveres (Nassesalars) - ambos purificados en forma ritual, y
por ende, inmunes a la contaminación que conlleva estar cerca de la muerte.
El
método de destrucción de los cadáveres de las Torres del Silencio, se basa en
la exposición de los cuerpos a las aves de rapiña (carroña), que según sus
creencias fueron creados por Dios justamente para devorar los cuerpos muertos,
por tanto, las torres del silencio, son una perpetuación y afirmación de los
deseos de dios y de las prescripciones divinas acerca del modo de renovación de
la vida a través de la muerte.
Si
bien es cierto, en el método descrito indudablemente existe un derramamiento de
sangre. Pero dicho derramamiento, es llevado a cabo por criaturas que el mismo
dios ha destinado para tal fin. Siguiendo con la lógica del temor y recelo ante
la sangre; recelo que aumenta notablemente cuando esta proviene de fuentes de
alta carga simbólica como el caso de la matriz femenina o como en este caso, de
cadáveres, en donde la muerte ya ha instaurado su reino y la sangre que de el
mane, será contenedora de muerte y putrefacción.
Es
conveniente que nos detengamos en un punto vital y que nos servirá de hilo
conductor a través del presente ensayo. Dentro de los mitos de la sangre, la
unión de cuerpo y espíritu es el núcleo central. El cuerpo esta ligado al
espíritu, el mundo material es el reflejo del espiritual, el concepto de Ashoi
es la sombra material del supra concepto espiritual de Asha. La sangre al ser
símbolo de vida / muerte se convierte en un puente entre esas dos realidades,
en ella se mezclan la luz y la noche, la alegría y el dolor, en un equilibrio
precario y por ende, desconocido. La Sangre viene a ser un reflejo de la
batalla cósmica e interna de las dos mentalidades gemelas emanadas de Mazda
(Spenta Mainyu / Angra Mainyu), según la visión de los Magis e introducida en
el zoroastrismo Sasanita.
Por
tanto la exposición o cercanía a ella, involucraba una serie de peligros que
debían ser evitados a toda costa. Solo la pureza ritual era un escudo contra
dichos influjos. La muerte y el lado negativo de la sangre, como símbolo de
dolor y oscuridad, eran las manifestaciones más palpables de la malignidad que
esta podía contener. Si analizamos, según la visión mítica de la sangre, las
demás formas de disponer de los cadáveres, encontraremos que ninguna otorgaba
soluciones al problema del mal, que se incubaba en la sangre desde el momento
de la muerte; mal que debía ser evitado y erradicado.
Las
antiguas prácticas de momificación en sus variadas formas, eran demasiado
peligrosas como para llevarlas a cabo. El contacto con la sangre era inevitable
y a tal grado que el influjo de esta, podía quedar liberado y afectar a los
poblados o a los parientes del difunto. Además existía la posibilidad que el
cuerpo siguiera manteniendo porciones de sangre, que serian depositarias de un
mal que se mantendría latente hasta que fuera liberado.
A
través de la cremación se corría el riesgo de liberar la energía maligna de la
sangre y aun peor, de contaminar el fuego, símbolo máximo de la pureza de dios,
que al ser contaminado podría afectar en forma traumática el orden divino.
El
método de sepultar de igual manera era inconveniente, pues dejaba la tarea de
verter sangre a las criaturas de la oscuridad, a las creaciones de Ahriman.
Dicha sangre por ende sería doblemente impúdica y maligna, que tras serpentear
por el subsuelo atacaría los sembrados, los alimentos, los animales y al
hombre. A través de la sepultura de los cadáveres solo se le estaba dando a
Ahriman un arma formidable en contra de la creación de dios; que ponía en
peligro inminente a la comunidad toda.
Como
vemos, el método de exposición de los cadáveres a las aves de carroña, sigue el
plan trazado por dios. Dios ha creado dichas criaturas para que cumplan con
dicha misión, por ende, estas son inmunes a los efectos nefastos que conlleva
el contacto con cadáveres y con la sangre que emana de ellos.
Los
influjos malignos contenidos en dicha sangre son absorbidos por dichos
animales, anulando el problema del peligro para la población.

MATRIMONIOS CONSANGUÍNEOS
En este punto no tendríamos que investigar mucho para encontrar una amplia gama
de ejemplos de dicha práctica en diversas culturas. Quizás los ejemplos más
conocidos sean en la realeza Egipcia e Inca; encontrando expresiones
desvirtuadas hasta la Edad Media, cuya manifestación más importante fueron los
reyes Carolingios y su concepto de sangre real / divina, que dio pie al
concepto moderno de “sangre azul”.
Es
bastante conocida la motivación de Incas y de los Faraones Egipcios que los
llevo a la practica de los matrimonios consanguíneos. Ellos eran descendientes
directos de los dioses, manifestaciones terrenales de la deidad, dios encarnado
en hombre, por ende por sus venas corría sangre divina, la sangre de los dioses
que no debía ser mezclada con sangre humana, pues esto acarrearía el derrumbe
del orden cósmico, cuyo reflejo material era el imperio. La manutención del
imperio y del orden universal, dependían estrechamente de la pureza de la
sangre divina de los gobernantes, dejados por los dioses como custodios de su
sabiduría y estirpe.
La
misma motivación creemos fue el móvil que llevo a los Magis ha implantar los
matrimonios consanguíneos. La raza de los señores, los arios, eran depositarios
directos del mensaje de Mazda, a través de sus venas latían la unión con su
dios, unión que iba más allá del intelecto o conocimiento. A través de la
pureza de su sangre, el contacto íntimo con dios era una realidad. Sangre y religión
eran equivalentes. Dicha creencia puede ser comprobada al estudiar las
creencias parsis al respecto. Los parsis sostienen que la fuerza espiritual del
zoroastrismo descansa en la identidad étnica de los Zoroastrianos arios de
Irán. La identidad étnica es sinónimo de religión, según el Vendidad.

MATANZA DE ANIMALES POR
LOS MAGIS
Otra
practica Magi que indudablemente esta asociada a los mitos de la sangre, es la
costumbre de los Magis de matar con sus propias manos a una gran variedad de
animales, con excepción de los perros y hombres, según los relatos de Heredoto.
En este caso, es el propio sacerdote quién con sus propias manos mata criaturas
consideradas nocivas (aunque los relatos de Heredoto, nos hablan de una amplia
variedad de criaturas, las criaturas nocivas prescritas en la Vesperedad son
insectos y criaturas que se arrastran) y que incluso parecía experimentar
placer al hacerlo. La explicación, siguiendo la lógica de los Magis es muy
sencilla, el sacerdote esta destruyendo la creación de Ahriman en la tierra, y
era él, quién debía llevar a cabo dicha tarea, por poseer la pureza ritual
necesaria para poder entrar en contacto con la sangre y la muerte. Por ende, a
través de este acto, el Magi se convertía en un feroz combatiente en la lucha entre
la luz y la noche; protagonistas principales del desvirtuado concepto dualista
ajeno al mensaje original gathico, que se habían encargado de insertar en la
religión zoroastriana.
SACRIFICIO DEL TORO
En
donde la visión del poder de la sangre alcanza su más claro significado es el
sacrificio del toro, mito que es el centro de la creencia de una futura
resurrección y paso al estado de inmortalidad, en donde el alma es purificada a
través de la sangre vertida y de la grasa del toro blanco, con la cual, la bebida
de la inmortalidad es creada. El mismo símbolo lo podemos encontrar en la
matanza del toro telúrico llevada a cabo por Mitra, en donde el dios degüella
al toro, liberando y separando el espíritu de la materia. El toro representa la
animalidad y los estados más bajos del alma humana incrustados en la materia,
que llevarían a los hombres a alejarse del camino de dios. Tras el
derramamiento de la sangre del toro, la energía negativa contenida en la
sangre, es purificada por el acto divino del dios, que busca limpiar el alma
del hombre de la animalidad que mora dentro del.

CONCLUSIÓN
A
través de este pequeño ensayo hemos querido demostrar la visión religiosa de
los Magi y la influencia que los mitos de la sangre jugaron en su cosmovisión.
Es indudable que los Magis eran depositarios de antiguas creencias que se
remontan a la noche de los tiempos.
Estamos
seguros que es posible encontrar dentro de sus creencias más elementos de
prueba en esta misma línea.
Es
un hecho conocido que a lo largo de la historia, los mitos de la sangre han
estado ligados a las religiones de luz, en mayor o menor medida y resulta
interesante ver, como a través de los Magis dicha visión se asienta y
evoluciona en el mensaje de Zarathustra. Sin lugar a dudas, los mitos de la sangre,
son totalmente ajenos a la visión del profeta y en muchos casos, derechamente
antagónicos. Quizás una de las razones de su asimilación por parte del pueblo
iraní, sea que dichos mitos aun estaban presentes en la religiosidad popular
desde épocas remotas. La sangre desde siempre ha inspirado fascinación y temor,
y creemos que los antiguos arios de Irán, no habían logrado olvidar del todo
dichos temores.

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