LA CAPILLA
FRANCMASÓNICA DE LA CATEDRAL

DEL BURGO DE
OSMA
Extraído del libro El Burgo de Osma y su Catedral. Guía para el Viajero
Curioso e Inquieto (Sotabur, Soria, 1996), de Ángel Almazán de Gracia ©.

Te mostraré ahora el neoclásico de
esta catedral y te comentaré que esta catedral estuvo a punto de ser derruida
en el siglo XVIII tras el informe que sobre su deteriorado estado hizo
Hermosilla y el proyecto de Ventura Rodríguez que únicamente respetaba el
claustro y la torre barroca, sustituyendo la catedral gótica por una
renacentista con puerta principal hacia la Calle Mayor. Afortunadamente no
prosperaría tal idea y fue el también gran arquitecto real de la Corte de
Carlos III, Juan de Villanueva, el encargado de agregar a la catedral gótica la
ampliación neoclásica de la Sacristía Mayor y Capilla del obispo Palafox,
eligiendo para ello como maestro de obras a Ángel Vicente Ubón, el arquitecto
del nuevo ayuntamiento, designado por Villanueva aunque el Cabildo escogió
también otro supervisor que acompañó al ¿masón? Ubón, si bien una vez fallecido
éste los inspectores reales en la capilla del Venerable Palafox fueron los
arquitectos Sabatini y Bernasconi. Para hacer la girola en 1774 fue preciso
hacer desaparecer las capillas absidiales aledañas al crucero. El Burgo contaba
entonces con 2.500 habitantes.
La Sacristía Mayor se construyó entre
1770 y 1775. Es majestuosa. Impresiona a todos los visitantes. El material
primario fue soriano: la piedra es de canteras de Ucero y la madera de
Talveila. Las puertas se enviaron desde el Palacio Real de Madrid. En su caja
fuerte se guarda el Beato de Osma: te lo mostrarán y darán las
explicaciones tradicionales sobre su mapa mundi. Las cajonerías del ábside son
de nogal segoviano con bajorrelieves similares a la escuela de Rubens y sus
herrajes y bronces son londinenses; como de Inglaterra es el reloj de péndola
real "con muestras de horas, minutos, instantes, días, lunas, secretos
y sonerías para las doce tocatas", según manifiestan Taracena y
Tudela. Hay también una mesa de mármol soriano de Espejón de pieza única (2´75
x 1´18 m.). También verás un armario con cálices, un Lignum Crucis y un
lavatorio aguamanil de polícromo jaspe y mármol soriano de Espejón, de 1779. En
la bóveda hay frescos barrocos concernientes a Santo Domingo de Guzmán-Beato
Diego de Acebes, Venerable Palafox y San Pedro de Osma, y sobre
las puertas las emblemáticas figuras de la Fe y la Caridad. En este recinto
podrás comprar, entre otras cosas, diapositivas y libros concernientes a la
catedral y al renacimiento y manierismo en la diócesis de Osma-Soria.
La Capilla de Palafox, con acceso desde
el centro de la girola, es monumental. Me atrevo a insinuar que su diseño
arquitectónico y ornamental es masónico hasta en los más pequeños detalles,
como lo es, por ejemplo, el triángulo divino con letras hebreas del fresco de La
Trinidad o La V alabanza del nombre de Dios que verás en el ábside y
cuyo autor es el pintor real de Carlos III, Mariano Salvador de Maella. Este
triángulo luminoso, llamado delta en la terminología masónica, suele llevar
en su centro un ojo abierto y muy raramente el nombre innombrable del dios
judío, Yahvé. La delta masónica "expresa la presencia en el templo del
Gran Arquitecto del Universo, cuando los trabajos se han iniciado según el rito
y `a su gloria´, fórmula secular", según desvela Robert Ambelain,
quizás el gran maestre masón más leído en este siglo. En cuanto al nombre
hebreo de Dios, el tetragránmaton JHVH (Yod-He-Vav-He), que es
impronunciable al carecer de vocales, los ocultistas dicen que es la clave
kabalística de la llamada Palabra Perdida, que los masones identifican
con el verdadero nombre de Dios, y que se revela ritualmente en la Masonería
del Arco Real, de la Bóveda Sagrada o del Cuarto Grado (la esencia
suprema masónica). Ya en 1764 revelaba Lorenzo Dermott en su Ahiman Reson que
la Palabra Perdida de Hiram, el mítico arquitecto del Templo de Salomón, es la
pronunciación kabalística correcta del tetragránmaton. Según Hannah esta
Palabra Perdida es Jah-Bul-On (Jah de Jahveh, Bul de
Baal, y On de Osiris). Así que esta delta masónica y sus letras son,
pues, el sello, la firma más evidente de que una obra
arquitectónica se ha realizado bajo el simbolismo masónico.
Pero hay más. Como se sabe el simbolismo
masónico es esencialmente kabalístico y conviene que sepas que los kabalistas
(esoteristas judíos, y en Soria los hubo de gran importancia) consideran al
Sefer ha-Zohar (Libro del Esplendor) como la máxima expresión medieval de
la Kabala. Pues bien, en este libro por encima de YHVH (Jehová-Yahveh) se
encuentra En-Sof, llamado también Temir Micol Temerin (El Oculto de
los Ocultos) y también Ilat ha-Ilot (La Causa de las Causas). En-Sof
es superior a YHVH e iconológicamente se le representa encima suyo. Dirige,
pues, nuevamente la mirada al triángulo del fresco y verás cómo esta delta está
envuelta por una circunferencia protectora, símbolo por excelencia de En-Sof.
Además, los ángeles que rodean al triángulo y circunferencia podrían
corresponder a Olam Yetsirah, el mundo creado por En-Sof en el
que habitan los nueve coros angélicos.
Incluso el nombre popular dado, Capilla
del Venerable Palafox, podría ser críptico, puesto que en la masonería se
denomina Venerable al presidente de cada logia, siendo preciso antes
como requisito un mínimo de cinco años de Maestría.
Hay más datos: las logias masónicas
tienen una orientación similar a la capilla Palafox, es decir, de este a oeste,
encontrándose en occidente la puerta principal en ambos casos. Flanqueando a la
puerta de las logias están las dos columnas cilíndricas rematadas en capitel
que simbolizan a las columnas Jakin y Boaz de la entrada del
templo de Salomón, sobre las cuales se apoya el gran triángulo. Curiosamente
sucede lo mismo en la Capilla de Palafox.
Asimismo en las hornacinas de la
rotonda se encuentran pintadas imitando el mármol de Carrara las cuatro
virtudes cardinales, y según los textos masónicos transcritos por Walton Hannah
y publicados por Ricardo de la Cierva, "pendientes de las esquinas
superiores de la logia hay cuatro cordones ornamentales que nos recuerdan las
cuatro virtudes cardinales: es decir la templanza, la fortaleza, la prudencia y
la justicia, el conjunto de los cuales, según nos informa la tradición, se
practicaba constantemente por la gran mayoría de nuestros antiguos
hermanos". A su vez Fulcanelli califica a las cuatro virtudes
cardinales como "guardianas de la tradición y de la ciencia
antigua", al mismo tiempo que insiste en que "conjuntamente
con la interpretación moral y cristiana de las virtudes cardinales, existe una
segunda enseñanza secreta, profana, de ordinario desconocida, que pertenece al
ámbito material de las adquisiciones y de los conocimientos ancestrales".
Hannah desvela igualmente que la sala
central de la logia tiene habitáculos secretos a los lados, y la capilla
Palafox también los tiene. Igualmente dice el texto masónico que "la
Estrella Rutilante o Gloria en el centro, nos conduce al Sol", y en el
pavimento de la capilla -que recuerda por cierto a los laberintos de las
catedrales- hay una espléndida estrella oculta por los bancos, bajo la cúpula
celeste o solar.
G. Kubles estima que el esquema de la
capilla es paladiano. Pues bien, el teólogo y pastor James Anderson,
coordinador de las llamadas Constituciones de Anderson o de los Francmasones,
publicadas en 1723, y que fijarían la masonería especulativa internacional, era
un gran admirador del arquitecto italiano Pietro Andrea di Paladio, en el que
veía un maestro de la masonería operativa.
La primera piedra de la Capilla de
Palafox se colocó en 1772 siguiendo un viejo ritual de las cofradías de
constructores, de los que derivaría la francmasonería del siglo XVIII. En la
época pagana era normal que se sacrificara a una persona cuando se construía un
edificio importante. Posteriormente el sacrificado fue un animal y, pasados los
siglos fue reemplazado por alguna reliquia. Así aconteció con esta capilla,
pues el mismo obispo Calderón fue quien colocaría la primera piedra que taparía
a un cajoncito de plomo con reliquias de San Pedro de Osma y estampas
del Santo Cristo del Milagro, de Santo Domingo de Guzmán y de la Virgen
del Espino con sus aleluyas; estampitas similares era tradición arrojarlas
por los huecos de la bóveda de la capilla de San Pedro de Osma durante
el Sábado Santo.
Por otra parte, en cuanto al que fuera
obispo de Osma Fray Joaquín Domingo de Eleta, nacido en El Burgo en 1707,
inquisidor y confesor del aparentemente muy católico Carlos III, al que
convenció para que patrocinara la ampliación neoclásica de la catedral burgense
y enviara a sus mejores arquitectos allí y para levantar el Seminario y
el Hospicio, hay que reseñar que en su escudo aparecen una espada y una
escuadra que podrían ser masónicas. La espada era empleada por los Venerables
o Maestros de logia en el rito de admisión de un nuevo neófito, y se
ponía cruzada sobre la puerta cerrada de la logia durante las reuniones o tenidas,
por ejemplo. En cuando a la escuadra, joya de los Maestros de la
Gran Logia de Inglaterra (para Ferrer Benimeli es instrumento simbólico del
grado de compañero en España), es un símbolo masónico de la rectitud
moral.
¿Fue francmasón Joaquín de Eleta,
arzobispo de Tebas, como parece que lo fue Juan de Villanueva? Lo ignoro. Es
posible que sí, pues los datos que estoy dando lo sugieren, pero no me atrevo a
asegurarlo. A este respecto bueno es que sepas que según el jesuíta José A.
Ferrer Benimeli, del siglo XVIII se ha constatado "no solamente la
existencia de logias frecuentadas exclusivamente por sacerdotes y religiosos,
sino incluso la presencia en la mayor parte de las logias europeas, en las que
figuran obispos, abades, canónigos, teólogos y toda clase de religiosos y
sacerdotes, hasta alcanzar un total de más de tres mil".
La causa de canonización del Venerable
Palafox que dinamizaron Eleta y Carlos III tenía, según algunos, varias
finalidades políticas, según expresa Bernabé Bartolomé:
"Su canoninación no sólo era para
la cúpula de ilustrados en el poder la justificación ante el pueblo del proceso
de expulsión de los jesuitas y la victoria de las posiciones del obispo de
Puebla, donde había estado antes de Osma, en su polémica con aquellos regulares
sino que el juego político llegaba hasta una posible proclamación del futuro
santo como patrono de España, sacralizando, de algún modo, las teorías
ilustradas del regalismo y del jansenismo a las que el obispo Palafox, ya en su
tiempo, habría sido adicto".
Sea lo que fuere, el hecho es que
el pueblo llano de la época coreaba por las calles de las ciudades de España la
siguiente sátira:
¿Quién
es el Papa? Un fiero hereje
y el
rey Carlos, un francmasón
pues
aquesta es la razón
porque
a Palafox protege..."
Carlos III fue un gran mecenas para las
artes, especialmente para la arquitectura, y estaba volcado personalmente en
sus inquietudes religiosas católicas, pero su política internacional fue un
desastre para España. Seguramente no fue masón nunca, pero estuvo rodeado de
masones a los que otorgó su máxima confianza. El diputado nacional Ramón
Nocedal, en un juicio muy polémico en el que defendía los escritos
antimasónicos de un sacerdote valenciano en una querella presentada y defendida
por el Gran Maestre de la lógia masónica Gran Oriente Español hace poco
más de cien años, y que ganó Nocedal, dijo al respecto lo siguiente:
"Carlos III cayó por completo en
poder de la Masonería; sus primeros ministros, el irlandés Wall y los italianos
Grimaldi y Esquilache fueron servidores ciegos de la política masónica; en
provecho de la Masonería universal gobernó a España Moñino, y arrancó antea a
Clemente XIV el decreto extinguiendo a la Compañía de Jesús; el conde de
Aranda, que por orden de las logias había expulsado a los jesuitas de España,
fue fundador de un Oriente que hace poco aún existía; los principales ministros
y agentes de aquel tiempo estaban sometidos, como masones, ora a Inglaterra,
ora a Francia, y como políticos oprimían, desquiciaban y envilecían
masónicamente a España desde el gobierno, los consejos y embajadas..."
Más no hablaré más sobre la masonería,
ni sobre la realidad o falsedad de acusaciones como las formuladas por Ramón
Nocedal porque ni tengo suficiente información, ni sé sobre ello posiblemente
más que tu, ni es este el lugar. Nocedal, por lo visto, era de los que creían
en la misteriosa conspiración masónica que muy pocos sostienen hoy día.
Dejaré ya, pues, este tema tan espinoso y hasta ahora silenciado en el ámbito
burgense señalado, quizás por desconocido y perturbador, de ahí que me haya
alargado en ello. Quizás a ti también, como a mí, te haya provocado cierto
asombro todo ello y hasta una honda inquietud.
Concluiré, eso sí, señalándote que los jaspes son de las
localidades próximas de Espejón, Cantalucia y Espeja. La estatua de la
Inmaculada la trajeron de Roma y la colocaron en el altar con autorización
papal dada a Carlos III y en espera de cambiarla por una de Palafox cuando éste
fuera canonizado. Además, el Papa autorizaría mediante una bula de 1785 "una
imposición sobre la mitra de Osma de 6.000 reales con destino a la construcción
de la capilla y la autorización de un impuesto sobre la venta de vino en la
diócesis con este mismo destino", según Bernabé Bartolomé. Te diré
también que la cúpula parece ser que la proyectó Sabatini, corrigiendo algo a
Villanueva.
