EL ARTE
DE VIVIR EN LOS NUEVOS TIEMPOS

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Hoy en día la humanidad vive una etapa difícil y dramática, si hablamos de la
humanidad en general y no solo del ser humano individual. Los seres humanos no
están separados del mundo que los rodea auque
a veces crean que ignorando lo que sucede a su alrededor ellos se liberan de la
carga de ser parte de esta humanidad en decadencia. Pero no es así, porque lo
que exteriormente vemos es el resultado de lo que interiormente cargamos. Hoy
en día vemos en la vida diaria en el planeta tierra situaciones llenas de
maldad y egoísmo.
La guerra en Irak (que ha cobrado miles de vidas y la
destrucción de nuestra casa que es la tierra), el poder del egoísmo (la
ambición por el poder) representado por los E.U.A., miseria en países
Africanos, pobreza extrema de millones de personas (incluyendo comunidades
indígenas mexicanos), secuestros, violaciones (las muertas de Juárez),
terrorismo (en España Al Ka Eda), niños abandonados en las calles, robos
continuos (asaltos a mano armada), etc. Parece una película de terror pero no,
es la realidad que tenemos hoy en día en nuestro mundo, los seres humanos
parecemos carentes de inteligencia y conciencia. ¿ Que sucede con las personas
que se matan unas a otras ?, ¿ Cuál es la razón de la existencia ?, ¿ Para que
nacimos en este planeta y que es lo que tenemos que aprender de todo lo que
esta sucediendo a nuestro alrededor ?, ¿ Quién nos puso precisamente aquí en el
planeta tierra ?, y ¿ Cuál es su plan ?, ¿Para donde vamos ?, ¿ Quienes somos y
de dónde venimos ? Se necesita un cambio y respuestas a todas las interrogantes
que tenemos en la vida, y ese es el propósito de estos escritos, iniciar una
búsqueda de respuestas y de interrogantes que nos ayuden a crecer y ser felices
entre las circunstancias que reinan en nuestras vidas.
Iniciemos la búsqueda: ¿Quién soy? En el templo de Delfos en Grecia reina una
máxima que dice “Humano conócete a ti mismo y conocerás el universo y sus
Dioses”. Lo primero que debemos saber es quienes somos ó que somos, y aquí
empieza la complicación porque el investigador y lo investigado son lo mismo.
Iniciemos definiendo primeramente que somos y como estamos
constituidos.
El ser humano es:
1.- ESPÍRITU.
2.- ALMA.
3.- CUERPO.
Iniciemos por lo más sencillo, el cuerpo es lo que con mayor
facilidad podemos conocer de nosotros mismos, y esta provisto de músculos,
huesos, órganos, sangre, etc. y los 5 sentidos que son nuestros aparatos de
percepción del mundo en que vivimos.
Ahora pasemos a nuestro mundo interior, a nuestra psique
como lo llaman los griegos y que es nuestra Alma humana. La percepción que nos
ofrecen los 5 sentidos genera en nuestro interior pensamientos, emociones y
deseos. Estos pensamientos, emociones y deseos pueden estar dominados por lo
que aprendimos en el pasado, es decir por el condicionamiento, y pueden
volverse automáticos. Cuando pensamos en automático, sentimos en automático, y
deseamos en automático nos convertimos en máquinas programadas que solo
reaccionan automáticamente.
Por ejemplo: Al reaccionar ante un insultador con otro
insulto estamos respondiendo automáticamente. Al reaccionar con celos al ver a
nuestra pareja platicando con otra persona estamos reaccionando
automáticamente. Al enojarnos por la crítica de los demás hacia nuestra persona
estamos reaccionando automáticamente.
Todos los ejemplos anteriores muestran la mecanicidad humana
y esas reacciones resultan de las programaciones del pasado, somos como una
computadora a la que le instalaron programas y ahora con solo presionarle una
tecla corre el programa. Nos instalaron el miedo, el enojo, la desesperación,
la angustia y muchas más reacciones ante situaciones de la vida; hemos
aprendido a temer a la muerte, a sufrir por la traición, a enojarnos por los
errores, a ver los defectos de los demás, etc. Es claro que somos presas del
automatismo, y es esa misma forma de actuar automática la que nos hace sufrir.
Si se le preguntará a una persona si ella voluntariamente se enoja, o tiene
miedo, o se angustia, la respuesta sería por supuesto que no, pero ella no
puede detenerlo. Entonces le pasa que se enoja, que tiene miedo y que se
angustia tal como pasa un terremoto en la tierra o un huracán, no lo podemos
detener. Cuando no somos dueños de nuestros pensamientos, de nuestras
emociones, y de nuestros actos, entonces no somos dueños de nuestra Alma.
El maestro Jesús “El Cristo” nos enseña al decirnos: “en
paciencia poseeréis vuestras almas”. Es decir que no somos dueños de nuestra
alma, que el alma está atrapada en las reacciones automáticas y eso genera
sufrimiento. Y ¿quién se ha apoderado de nuestra alma? el egoísmo. El famoso
ego que constituye todos nuestros defectos psicológicos.
Ahora el trabajo consiste en volver a poseer nuestras almas,
y para eso hay que ser muy pacientes.
En el alma se libra una batalla entre el ego y el Espíritu.
Por ahora el ego va ganando, pero necesitamos volver a ser dueños de nuestra
alma para ser felices.
El Espíritu es el ser, es lo que somos nosotros, y se nos ha
otorgado un cuerpo y un alma para expresarnos. Al actuar automáticamente no
actuamos nosotros en verdad, es el condicionamiento pasado el que actúa, es el
ego. Solo cuando nosotros estamos atentos el ego pierde el control, por lo
tanto hay que estar atentos a nuestros actos, para no caer en la mecanicidad. Y
una vez más escuchemos la enseñanza del Cristo que dijo: “Estad atentos no sea
que venga el ladrón y os encuentre dormidos”. El ladrón es el ego, por lo tanto
no hay que dormirnos, hay que permanecer despiertos.
Una cualidad del Espíritu es la conciencia, y es esta
cualidad la que nos permite estar atentos a nuestros pensamientos, emociones
y acciones. Al estar atentos podemos ir
limpiando nuestra alma del ego, ir purificándola, haciéndonos cada vez más
concientes y restándole espacio al ego. Entonces podemos expresarnos nosotros
verdaderamente a través de nuestra alma y de nuestro cuerpo. Aparece nuestro
Espíritu que es puro, nuestro real ser que es amor, que es un átomo de Dios en
nuestro interior y puede expresarse a través de sus vehículos que son el alma y
el cuerpo.
Esta es la misión de todo ser humano, volver a expresarse
tal y como es realmente, esto constituye la Auto-realización, realizar la gran
obra y poder decir tal como lo dijo el Cristo: “Mi padre y yo somos uno”.
Esto transforma al ser humano y lo convierte en una
expresión viva del amor, en un Dios vivo.
Autor: Desconocido.
