DIALOGO SOBRE MATEMÁTICA

 

 

POR ALFRED RENYI

INSTITUTO DE MATEMÁTICA

ACADEMIA HÚNGARA DE CIENCIAS

TITULO ORIGINAL:

DIALOGUSOK A MATEMATIKÁRÓL

AKADEMIAI KIADÓ

BUDAPEST 1965

 

 

Sócrates e Hipócrates

 

  

SOCRATES                                     HIPOCRATES

 

Sócrates

¿Estás buscando a alguien, querido Hipócrates?

Hipócrates

No, Sócrates, ya que acabo de encontrar a quien buscaba, es decir, a ti. He estado buscándote por todas partes. Alguien me dijo en el ágora que te vio caminando por aquí en la rivera del Iliso; entonces vine tras de ti.

Sócrates

Bien, dime por qué has venido, y entonces deseo preguntarte algunas cosas sobre la discusión mantenida con Protágoras. ¿Aún la recuerdas?.

Hipócrates

¿Como puedes preguntármelo? Desde aquel momento no ha transcurrido un solo día sin pensar sobre el particular. Hoy he venido a buscar tu consejo ya que aquella discusión permanece en mi memoria.

Sócrates

Me parece, querido Hipócrates, que quieras platicar conmigo sobre una cuestión precisa que yo también deseo discutir contigo; por lo tanto ambos temas son uno y el mismo. Estimo que los matemáticos están equivocados cuando dicen que dos nunca es igual a uno.

Hipócrates

En efecto, Sócrates, la matemática es justamente el tópico sobre el cual deseo hablar contigo.

Sócrates

Hipócrates, tú sabes ciertamente que yo no soy matemático. ¿Por qué no le planteas tus preguntas al famoso Teodoro?

Hipócrates

Tú eres admirable, Sócrates, ya que respondes a mis preguntas aún antes de que te las haya planteado. He venido a recabar tu opinión sobre mis deseos de llegar a ser alumno de Teodoro. Cuando me acerqué a ti la última vez, con la intención de ser alumno de Protágoras, fuimos hasta él y tú condujiste la discusión de forma tal que quedó bien claro que él no sabía el tema objeto de sus enseñanzas. Fue así como cambié mis deseos y no lo seguí. Esa discusión me ayudó a ver qué no debía hacer, pero no me mostró qué debo hacer. Me estoy interrogando aún sobre ello.

He asistido a banquetes y a la palestra con jóvenes de mi edad, y sin lugar a dudas he pasado momentos agradables, pero ello no me satisface. Me molesta sentirme ignorante. Más precisamente, presiento que el conocimiento que poseo es bastante incierto. Durante la discusión con Protágoras, me he dado cuenta que mi conocimiento sobre cuestiones familiares como la virtud, la justicia y el coraje estaban muy lejos de ser satisfactorio. Sin embargo, pienso que he realizado un gran progreso ya que ahora veo claramente mi propia ignorancia.

Sócrates

Estoy complacido, querido Hipócrates, de que me comprendas tan bien. Yo siempre me digo francamente que nada sé. La diferencia entre yo y la mayoría de la gente es que no me imagino que sé algo cuando en realidad no lo sé.

Hipócrates

Ello muestra claramente tu sabiduría, Sócrates. Pero esta certeza no es suficiente para mí. Tengo grandes deseos de lograr conocimientos ciertos y sólidos y no seré feliz hasta haberlo conseguido. Estoy constantemente reflexionando sobre la clase de conocimientos que trataré de adquirir. Recientemente, Teeteto me dijo que la certeza existe solamente en la matemática y me sugirió que estudiara matemática con su maestro, Teodoro, quien es el mejor experto en números y geometría de Atenas. Ahora, yo no deseo reiterar el mismo error que cometí cuando quise ser alumno de Protágoras. Por lo tanto dime, Sócrates, ¿encontraré la clase de conocimiento profundo que presiento si estudio matemática con Teodoro?

Sócrates

Si tú deseas estudiar matemática, OH! hijo de Apolodoro, ciertamente lo mejor que puedes hacer es acercarte a mi alta-mente apreciado amigo Teodoro. Pero debes decidir por ti mismo el por qué realmente deseas estudiar matemáticas. Nadie puede conocer mejor tus necesidades que tú mismo.

Hipócrates

¿Por qué te niegas a ayudarme, Sócrates?. ¿Quizás te haya ofendido sin saberlo?

Sócrates

No me has comprendido, mi joven amigo. No estoy enojado; pero tú preguntas algo imposible para mí. Toda persona debe decidir por sí misma qué desea hacer. Lo único que puedo hacer es, cual una partera, asistir al nacimiento de tú decisión.

Hipócrates

Por favor, querido Sócrates, no me niegues tu ayuda y si estás libre en estos momentos, comencemos inmediatamente.

Sócrates

Muy bien, si lo deseas. Sentémonos a la sombra del sicómoro y empecemos. Pero antes que todo dime si estás presto a seguir la discusión de acuerdo a mis preferencias. Yo te haré las preguntas y tú me las contestarás. Por este método llegarás a ver claramente lo que actualmente sabes, para que florezcan las semillas del conocimiento que hay en tu espíritu. Espero que no te comportes como el rey Darío, que asesinó al maestro de sus minas porque extrajo solamente cobre de una de ellas que el rey suponía contenía oro. Y espero también que no olvides que un minero puede encontrar en la mina solamente lo que ella contiene.

Hipócrates

Juro que no haré reproches, pero, por Zeus, comencemos de inmediato.

Sócrates

Bien, dime entonces, ¿sabes qué es la matemática?. Supongo que puedes definirla, ya que deseas estudiarla.

Hipócrates

Pienso que un niño puede hacerlo. La matemática es una de las ciencias y una de las más admirables.

Sócrates

No te he pedido que alabes a la matemática, si no que describas su naturaleza. Por ejemplo, si te interrogo sobre el oficio de los médicos me responderías que se trata de la salud y la enfermedad y que su finalidad es curar los enfermos y preservar la salud. ¿Estoy en lo cierto?

Hipócrates

Exactamente.

Sócrates

Respóndeme entonces lo siguiente: ¿el oficio de los médicos trata con algo existente o con algo que no existe?. ¿Sí no existieran los médicos, existirían los enfermos?

Hipócrates

Seguramente, y más que en la actualidad.

Sócrates

Observemos ahora otro arte, digamos la astronomía. ¿Estás de acuerdo conmigo en que los astrónomos estudian el movimiento de las estrellas?

Hipócrates

Sin duda alguna.

Sócrates

Y si te pregunto si la astronomía trata con cosas existentes; ¿cuál es tu respuesta?

Hipócrates

Mi respuesta es que si.

Sócrates

¿Existirían las estrellas si no hubiera astrónomos en el mundo?

Hipócrates

Por supuesto. Y si Zeus y su cólera destruyeran la humanidad, las estrellas continuarían brillando en el cielo por las noches. ¿Pero, por qué estamos discutiendo de astronomía en lugar de matemática?

Sócrates

Mi buen amigo, no seas impaciente. Consideremos algunos otros oficios para compararlos con la matemática. ¿Como describirías a un hombre que sabe sobre todas las criaturas que viven en los bosques o en las profundidades del mar?

Hipócrates

Es un científico que estudia la naturaleza viviente.

Sócrates

¿Y estás de acuerdo en que ese hombre estudia cosas que existen?

Hipócrates

De acuerdo.

Sócrates

¿Y si afirmo que todo oficio trata con algo que existe, estarías de acuerdo?

Hipócrates

Completamente.

Sócrates

Dime ahora, mi joven amigo, ¿cuál es el objeto de la matemática? ¿Qué objetos estudian los matemáticos?.

Hipócrates

Le he planteado a Teeteto la misma pregunta. El me contestó que un matemático estudia los números y formas geométricas.

Sócrates

Bien, la respuesta es correcta, pero ¿podrías afirmar que estas cosas existen?.

Hipócrates

Por supuesto. ¿Cómo podemos hablar de ellas si no existen?.

Sócrates

Dime entonces, ¿si los matemáticos no existieran, habría números primos, y si así fuera, qué serían ellos?.

Hipócrates

Realmente, no sé que responderte. Es claro que si los matemáticos piensan sobre los números primos, entonces ellos existen en su conciencia. Pero si no hubiera matemáticos, los números primos no estarían en parte alguna.

Sócrates

¿Pretendes con ello significar que tenemos que decir que los matemáticos estudian objetos inexistentes?.

Hipócrates

Si, pienso que debemos admitirlo.

Sócrates

Examinemos la cuestión desde otro punto de vista. Aquí, he escrito en esta tabla de cera el número 37. ¿Lo ves?.

Hipócrates

Si, lo veo.

Sócrates

¿Y puedes tocarlo con tu mano?.

Hipócrates

Ciertamente.

Sócrates

¿Entonces quizá los números existen?.

Hipócrates

OH Sócrates, te estás burlando de mí. Mira aquí, he dibujado sobre la misma tabla un dragón con siete cabezas. ¿De aquí se desprende que tal dragón existe?. Nunca he encontrado a alguien que haya visto un dragón y estoy convencido que los dragones no existen excepto en los cuentos de hadas. Pero supongamos que estoy equivocado, supongamos que detrás de las columnas de Hércules existan realmente los dragones, ello no tiene nada que ver con mi dibujo.

Sócrates

Tú dices la verdad, Hipócrates, y estoy completamente de acuerdo contigo. ¿Pero eso significa que si bien nosotros podemos hablar sobre ellos, y escribirlos, los números nunca existen en realidad?.

Hipócrates

Ciertamente.

Sócrates

No saques conclusiones apresuradas. Realicemos otra prueba. Estoy en lo cierto diciendo que podemos contar las ovejas aquí en el prado o los barcos en el puerto de el Pireo.

Hipócrates

Si, podemos.

Sócrates

¿Y las ovejas y los barcos existen?.

Hipócrates

Ciertamente.

Sócrates

¿Pero sí las ovejas existen su número debe ser algo que existe también?.

Hipócrates

Tú te burlas de mí, Sócrates. Los matemáticos no cuentan las ovejas; ese es trabajo de los pastores.

Sócrates

¿Quiere decir que lo que estudian los matemáticos no es el número de ovejas o de barcos, u otros objetos existentes, sino el número en sí mismo?. ¿Y así que ellos tratan con algo que existe solamente en sus mentes?.

Hipócrates

Si, eso es lo que quiero decir.

Sócrates

Me has dicho que, de acuerdo con Teeteto, los matemáticos estudian los números y tas figuras geométricas. ¿Que se puede decir sobre las figuras?. Sí te pregunto sí ellas existen, ¿cuál es tu respuesta?.

Hipócrates

Existen ciertamente. Podemos ver la forma de un hermoso vaso, por ejemplo, y podemos palparlo con nuestras manos también.

Sócrates

Aún tengo un problema. Si tú miras el vaso, ¿qué estás viendo, el vaso o su forma?.

Hipócrates

Veo ambas.

Sócrates

¿Es lo mismo que cuando miras un cordero?. ¿Tú observas el cordero y también su lana?.

Hipócrates

Encuentro el símil muy bien elegido.

Sócrates

Bien, yo pienso que es débil como Hefesto. Puedes cortar la lana del cordero y entonces ves el cordero sin su lana, y la lana sin el cordero. ¿Puedes tú separar en una forma similar la forma del vaso y la figura del vaso en sí mismo?.

Hipócrates

No, ciertamente, y me figuro que nadie puede.

Sócrates

¿Y sin embargo aún crees que puedes ver una figura geométrica?.   

Hipócrates

Estoy empezando a dudarlo.

Sócrates

Además, sí los matemáticos estudian las formas de los vasos, ¿podríamos llamarlos ceramistas?.

Hipócrates

Ciertamente.

Sócrates

Entonces, si Teodoro es el mejor matemático ¿no sería el mejor ceramista también?. He escuchado a muchas personas alabarlo, pero ninguno me ha dicho que él entiende algo de cerámica. Yo dudo si él puede hacer un simple recipiente. ¿O quizá los matemáticos tratan con la forma de tas estatuas o de los edificios?.

Hipócrates

Si así fuera, ellos serían escultores y arquitectos.

Sócrates

Bien, mi amigo, hemos llegado a la conclusión de que los matemáticos cuando estudian geometría no tratan con la figura de tos objetos existentes como vasos, sino con formas, las que existen solamente en sus pensamientos. ¿Estás de acuerdo?.

Hipócrates

Tengo que estarlo.

Sócrates

Habiendo establecido que los matemáticos tratan con objetos que no existen en realidad sino solamente en sus pensamientos, examinemos la afirmación de Teeteto que has menciona-do de que la matemática nos da un conocimiento más confiable y seguro que cualquier otra rama de la ciencia. Dime, ¿Teeteto dio algunos ejemplos?.

Hipócrates

Si, en efecto, dijo que no se puede saber exactamente cuan lejos está Atenas de Esparta. Por supuesto, las personas que viajan por esa ruta están de acuerdo sobre el número de días que tienen que caminar, pero es imposible saber exactamente la distancia en pies. Por otra parte, podemos decir, utilizando el teorema de Pitágoras, cuál es la longitud de la diagonal de un cuadrado. También dijo Teeteto que es imposible dar el número exacto de personas que viven en la Hélade. Si alguien trata de contarlos nunca obtendrá el número exacto, debido a que durante el tiempo que se tarda en hacerlo algunos ancianos pueden morir y algunos niños pueden nacer, por lo tanto, el número total sería correcto sólo aproximadamente. Pero si tú preguntas a un matemático cuántas aristas tiene un dodecaedro, él te responderá que el dodecaedro está limitado por 12 caras y cada una tiene cinco aristas. Esto hace 60, pero como cada arista pertenece a dos caras y por lo tanto ha sido contada dos veces, el número de aristas del dodecaedro es igual a 30 y este número está fuera de toda duda.

Sócrates

¿Mencionó él otros ejemplos?.

Hipócrates

Algunos más, pero no los recuerdos todos. Dijo que en realidad no se pueden encontrar nunca dos objetos que sean exactamente iguales. No hay dos huevos exactamente iguales, y aún las columnas del templo de Poseidón difieren ligeramente unas de otras, pero uno puede estar seguro que dos diagonales de un rectángulo son exactamente iguales.

Él mencionó a Heráclito, quien dijo que todo lo que existe está en constante cambio, y que un conocimiento seguro es solamente posible sobre objetos que nunca cambian, por ejemplo, los pares y los impares, la recta y el círculo.

Sócrates

Así será. Estos ejemplos me convencen que en matemática podemos obtener un conocimiento más allá de toda duda, mientras que en otras ciencias o en la vida diaria ello es imposible. Hagamos un resumen de los resultados de nuestra investigación sobre la naturaleza de la matemática. ¿Estoy en lo cierto cuando digo que hemos llegado a la conclusión que la matemática estudia objetos que no existen y es capaz de encontrar toda la verdad acerca de ellos?

Hipócrates

Efectivamente, a esa conclusión hemos llegado.

Sócrates

Pero dime, por Zeus, mi querido Hipócrates, ¿no es misterioso que podamos saber más sobre objetos que no existen que sobre cosas existentes?.

Hipócrates

Si lo dices así, es ciertamente un misterio. Pero estoy seguro que hay algún error en nuestras argumentaciones.

Sócrates

No, procedimos con el mayor cuidado y controlamos todo paso de la argumentación. No puede haber ningún error en nuestro razonamiento. Pero, escucha, recuerdo algo que puede ayudarnos a resolver el enigma.

Hipócrates

Dímelo rápido, porque estoy bastante perplejo.

Sócrates

Esta mañana estaba en el hall del segundo arconte, donde la esposa de un carpintero de la aldea de Pithos fue acusada de traición y que, con ayuda de su amante, asesinó a su esposo. La mujer protestaba y juraba por Artemisa y Afrodita que era inocente, que nunca amó a nadie que no fuera su marido, y que su esposo fue asesinado por piratas. Muchas personas fueron citadas como testigos. Algunos manifestaron que la mujer era culpable, otros dijeron que era inocente. Fue imposible establecer qué ocurrió realmente.

Hipócrates

¿Te estás burlando de mí nuevamente?. Primero me has confundido completamente, y ahora, en lugar de ayudarme a encontrar la verdad me cuentas estas historias.

Sócrates

No te enfades, mi amigo, tengo serias razones para hablar de esa mujer cuya culpabilidad fue imposible determinar. Pero algo es seguro. La mujer existe. La vi con mis propios ojos y a todos los que allí estaban, la mayoría de los cuales nunca han mentido en su vida, les puedes plantear la misma pregunta y recibirás la misma respuesta.

Hipócrates

Tu testimonio es suficiente para mí, querido Sócrates. Demos por sentado que la mujer existe. ¿Pero que tiene que ver esto con la matemática?.

Sócrates

Más de lo que te imaginas. Pero dime primero, ¿conoces la historia de Agamenón y Clitemnestra?.

Hipócrates

Todo el mundo conoce esa historia. He visto la trilogía de Esquilo en el teatro el año pasado.

Sócrates

Cuéntame la historia en pocas palabras.

Hipócrates

Mientras Agamenón, rey de Micenas, luchaba bajo las murallas de Troya, su esposa, Clitemnestra, cometió adulterio con Egisto, primo de su marido. Después de la caída de Troya, cuando Agamenón retornó al hogar, su esposa y su amante lo asesinaron.

Sócrates

Dime, Hipócrates, ¿es completamente seguro que Clitemnestra era culpable?.

Hipócrates

No entiendo por qué tú me preguntas estas cuestiones. No hay dudas sobre la historia. De acuerdo con Hornero, cuando Odiseo visitó el Averno encontró a Agamenón, quién le relató su trágico destino.

Sócrates

¿Pero estás seguro que Clitemnestra y Agamenón y todos los demás personajes de la historia realmente han existido?.

Hipócrates

Quizá me envíen al ostracismo si digo esto en público, pero mi opinión es que es imposible determinar hoy, después de muchas centurias, si las historias de Hornero son ciertas o no. Pero ello es irrelevante. Cuando digo que Clitemnestra era culpable, no hablo acerca de la real Clitemnestra - si tal persona ha existido alguna vez - sino sobre la Clitemnestra de nuestra tradición homérica, sobre la Clitemnestra de la trilogía de Esquilo.

Sócrates

¿Puedo decir que nada sabemos sobre la real Clitemnestra?. Aún cuando su existencia es incierta, en lo que respecta a Clitemnestra personaje en la trilogía de Esquilo, estamos seguros que ella era culpable y mató a Agamenón porque eso es lo que nos dice Esquilo.

Hipócrates

Si, por supuesto. ¿Pero por qué insistes en todo esto?.

Sócrates

Lo verás en un momento. Resumamos lo que hemos encontrado. Es imposible en el caso de la mujer de carne y hueso que fue juzgada hoy en Atenas establecer si ella era culpable, mientras que no caven dudas sobre la culpabilidad de Clitemnestra que es un personaje de la obra y que probablemente nunca existió. ¿Estás de acuerdo?.

Hipócrates

Ahora es que comienzo a entender lo que quieres decir. Pero sería mejor si extrajeras las conclusiones por ti mismo.

Sócrates

La conclusión es esta: tenemos un conocimiento más cierto sobre personas que existen solamente en nuestra imaginación, por ejemplo, acerca de tos personajes de un drama, que sobre personajes reates. Si decimos que Clitemnestra era culpable, significa solamente que así es como Esquilo la imaginó y presentó en su obra. La situación es exactamente igual en matemática. Podemos estar seguros que las diagonales de un rectángulo son ¡guales porque ello se desprende de la definición de rectángulos dada por los matemáticos.

Hipócrates

¿Eso significa, Sócrates, que nuestro paradójico resultado es real-mente cierto y que podemos tener un conocimiento mucho más .verdadero sobre objetos no existentes - por ejemplo sobre los objetos de la matemática - que sobre los objetos reales de la naturaleza?. Pienso que ahora veo la razón de ello. Las nociones que nosotros mismos hemos creado son por su misma naturaleza completa-mente conocidas para nosotros, y podemos encontrar toda la verdad acerca de ellas porque no tienen otra realidad fuera de nuestra imaginación. Sin embargo, los objetos que existen en el mundo real no son idénticos con nuestra imagen que nos hacemos de ellos, la cual es siempre incompleta y aproximada, por lo tanto nuestro conocimiento sobre estos objetos reales no puede ser nunca completo o absolutamente verdadero.

Sócrates

Esa es la verdad, mi joven amigo, y tú la has establecido mejor de lo que lo he podido hacer yo.

Hipócrates

El mérito es tuyo, Sócrates, porque me has conducido hasta comprender estas cosas. Veo ahora que no solamente Teeteto estuvo acertado en decirme que debo estudiar matemática si deseo obtener un conocimiento cierto, sino también porque lo estuvo. Sin embargo, si me has guiado con paciencia hasta ahora, por favor no me abandones, porque aún una de mis preguntas, de hecho la más importan-te, no ha sido respondida.

Sócrates

¿Cuál es la pregunta?

Hipócrates

Por favor, Sócrates, recuerda que llegué hasta ti buscando consejo si debo estudiar matemática. Tú me has ayudado a darme cuenta que la matemática y solamente la matemática puede darme la clase de conocimiento profundo que deseo. ¿Pero cuál es la utilidad de ese conocimiento?. Es claro que si se obtiene algún conocimiento sobre el mundo existente, aún si ese conocimiento es incompleto y no es lo suficiente certero, es, sin embargo, de valor para el individuo así como para el estado. Aún en el caso en que se obtiene algún cono-cimiento sobre objetos tales como las estrellas, pueden ser útiles, por ejemplo en la navegación nocturna. ¿Pero cuál es la utilidad del conocimiento sobre objetos que no existen como los que nos ofrece la matemática?. Aún si es completo y más allá de toda duda, ¿cuál es la utilidad del conocimiento en lo concerniente a objetos que no existen en realidad?.

Sócrates

Mi querido amigo, estoy casi seguro que conoces la respuesta, solamente deseas ponerme a prueba.

Hipócrates                               

Por Hércules, yo no conozco la respuesta. Por favor, ayúdame.

Sócrates

Bien, tratemos de encontrarla. Hemos establecido que los conceptos de la matemática son creados por los matemáticos.

Hipócrates

Dime, ¿ello quiere decir que los matemáticos eligen sus conceptos arbitrariamente como les plazca?.

Sócrates

Como te he dicho, no sé aún mucho sobre matemática. Pero me parece que el matemático es tan libre de elegir los objetos de su estudio como el poeta es libre de elegir los personajes de su obra, y así como el poeta inviste a sus personajes con cualquier cualidad que le plazca, del mismo modo el matemático provee a sus nociones con las propiedades que él desea. Si ello fuera así, existirían tantas verdades matemáticas como matemáticos. ¿Cómo explicarías entonces que todos los matemáticos estudian las mismas nociones y problemas?. ¿Cómo explicas que, como ocurre a menudo, matemáticos que viven muy distantes el uno del otro y no tienen ningún contacto descubren independientemente las mismas verdades?. Nunca he escuchado que dos poetas escribieran el mismo poema.

Hipócrates

Nunca he escuchado algo semejante. Pero recuerdo que Teeteto me dijo algo acerca de un teorema muy interesante que él descubrió sobre las distancias inconmensurables. Él mostró esos resultados a su maestro, Teodoro, quien a su vez tenía una carta de Arquitas en la cual estaba contenido el mismo teorema casi palabra por palabra.

Sócrates

En poesía eso sería imposible. Tú ves que hay un problema. Pero continuemos. Cómo explicas que matemáticos de diferentes países puedan habitualmente coincidir sobre la verdad, mientras que sobre cuestiones que conciernen al estado, por ejemplo, los persas y los espartanos tienen puntos de vista bastante opuestos de los nuestros aquí en Atenas, y, además , nosotros a menudo no estamos de acuerdo unos con otros.

Hipócrates

Puedo responderte la última cuestión. En asuntos concernientes al estado, todos están interesados personalmente, y esos intereses particulares están a menudo en contradicción. Es por ello que es difícil llagar a un acuerdo. Sin embargo, a los matemáticos los mueve solamente el deseo de encontrar la verdad.

Sócrates

¿Quieres decir con ello que los matemáticos tratan de encontrar una verdad que es completamente independiente de su propia persona ?

Hipócrates

Así es.

Sócrates

Pero entonces estábamos equivocados al pensar que los matemáticos eligen los objetos de su estudio según sus propios deseos. Me parece que el objeto estudiado tiene cierta clase de existencia la cual es independiente de su persona. Debemos resolver este nuevo dilema.

Hipócrates

No se por dónde empezar.

Sócrates

Si tu tienes aún paciencia, intentémoslo juntos. Dime, ¿cuál es la diferencia entre el marino que encuentra una isla des-habitada y el pintor que encuentra un nuevo color nunca usa-do antes por pintor alguno?.

Hipócrates

Pienso que el marino puede denominárselo un descubridor y el pintor un inventor. El marino descubre una isla que existía antes que él, solamente que no se conocía, mientras que el pintor inventa un nuevo color que antes no existía en absoluto.

Sócrates

Nadie podría responder mejor a la pregunta. Pero dime, ¿el matemático que encuentra una nueva verdad, la descubre o la inventa?. ¿Es un descubridor como el marino o un inventor como el pintor?.

Hipócrates

Me parece que el matemático es más parecido a un descubridor. El es un osado marino que navega el desconocido mar del pensamiento y explora sus costas, islas y remolinos.

Sócrates

Muy bien expresado, y estoy completamente de acuerdo con-tigo. Desearía agregar solamente que en menor grado el matemático es también un inventor, especialmente cuando crea nuevos conceptos. Pero todo descubrimiento debe tener, en cierto sentido, un inventor también. Por ejemplo, si un navegante desea llegar a lugares que otros predecesores no pudieron alcanzar, debe construir un barco que sea mejor que los barcos usados por tos otros marinos. Los nuevos conceptos inventados por los matemáticos son como los nuevos barcos que llevan al descubridor más lejos en el gran mar del pensamiento.

Hipócrates

Querido Sócrates, tú me has ayudado a encontrar la respuesta a una pregunta que me parecía muy difícil. La principal aspiración de un matemático es explorar los secretos y enigmas del mar del pensamiento humano. Ellos existen independientemente de la persona del matemático, aunque no de la humanidad considerada como un todo. El matemático tiene cierta libertad en inventar nuevos conceptos como herramientas, y me parece que él puede hacerlo a discreción. Sin embargo, no es enteramente libre para hacerlo porque los nuevos conceptos tienen que ser útiles para su trabajo. El marino puede también construir cualquier clase de barco a su antojo, pero, por supuesto, estaría loco si construye uno que se rompería en mil pedazos con la primera tormenta. Pienso que ahora todo está claro.

Sócrates

Sí todo lo ves claramente, trata nuevamente de responder la pregunta: ¿cuál es el objeto de la matemática?.

Hipócrates

Hemos llegado a la conclusión que además del mundo en que vivimos, existe otro mundo, el mundo del pensamiento humano, y el matemático es el intrépido marino que explora ese mundo, no retrocediendo ante problemas peligrosos y aventuras que esperan por él.

Sócrates                                 

Mi amigo, tu vigor juvenil me estremece, pero lamento que en el ardor de tu entusiasmo pases desapercibidas ciertas cuestiones.

Hipócrates

¿Cuáles son esas cuestiones?.

Sócrates

No deseo contrariarte, pero presiento que tu interrogante principal no ha sido aún respondida. No hemos respondido a la pregunta: ¿cuál es la necesidad de explorar el maravilloso mar del pensamiento humano?.

Hipócrates

Tú tienes razón, querido Sócrates, como siempre. ¿Pero dejarás de lado tu método esta vez y me dirás la respuesta de inmediato?.

Sócrates

No, mi amigo, aún cuando pudiera, no lo haría, y es por consideración hacia ti. El conocimiento que alguien obtiene sin trabajo es casi despreciable para él. Comprendemos cabal-mente sólo aquello que - quizá con alguna ayuda- encontramos nosotros mismos, del mismo modo como la planta puede usar solamente el agua que ella absorbe del suelo a través de sus propias raíces.

Hipócrates

Está bien, continuemos nuestra búsqueda por el mismo método, pero ayúdame con una pregunta.

Sócrates

Volvamos al punto donde habíamos establecido que el matemático no trata con el número de ovejas, barcos u otros objetos existentes, sino con tos números propiamente dichos. ¿No piensas tu, sin embargo, que lo que los matemáticos descubren como cierto para los números puros es valedero también para los números de los objetos existentes?. Por ejemplo, el matemático encuentra que 17 es un número primo. Por lo tanto, ¿no es cierto que no puedes distribuir 17 ovejas a un grupo de personas dando a cada una el mismo número, a menos que ellas sean exactamente 17?.

Hipócrates

Por supuesto, es cierto.

Sócrates

Bien, y ¿sobre geometría?. ¿No puede aplicarse en la construcción de casas, para hacer un tiesto o para calcular la cantidad de granos que puede contener un barco?.

Hipócrates

Por supuesto, puede aplicarse, aunque me parece que para los propósitos prácticos del artesano no es necesaria mucha matemática. Las reglas simples ya conocidas por los amanuenses de los faraones de Egipto son suficientes para la mayoría de estos casos, y los nuevos descubrimientos a los que se refirió Teeteto con tanto fervor ni son usados, ni se necesitan en la práctica.

Sócrates

Quizá no de momento, pero pueden ser utilizados en el futuro.

Hipócrates

Yo estoy interesado en el presente.

Sócrates

Si tu deseas ser un matemático, debes darte cuenta que trabajarás principalmente para el futuro. Ahora, volvamos a la cuestión principal. Vimos que el conocimiento sobre otro mundo distinto del real, el mundo del pensamiento, respecto a cosas que no existen en el sentido usual de la palabra puede ser utilizado en la vida diaria para responder preguntas acerca del mundo real. ¿No es esto sorprendente?.

Hipócrates

Más que eso, es incomprensible. Es realmente un milagro.

Sócrates

Quizá no sea tan misterioso y si abrimos la corteza de esta cuestión, podemos encontrar una auténtica perla.

Hipócrates

Por favor, querido Sócrates, no hables con acertijos como una pitonisa.

Sócrates

Dime entonces, ¿te sorprendes cuando alguien que ha viajado por países lejanos, que ha visto y experimentado muchas cosas, retorna a su ciudad y utiliza su experiencia para dar buenos consejos a sus conciudadanos?.

Hipócrates

En absoluto.

Sócrates

¿Aún si los países que el viajeros ha visitado están muy distantes y habitados por una clase muy diferente de personas que hablan otras lenguas, que adoran otros dioses?.

Hipócrates

Tampoco en ese caso, porque hay mucho de común entre pueblos diferentes.

Sócrates

Dime ahora, si hemos llegado a la conclusión de que el mundo de la matemática es, a pesar de sus particularidades, en algún sentido similar a nuestro mundo real, ¿aún encontrarías milagroso que la matemática pueda aplicarse al estudio del mundo real?.

Hipócrates

En este caso no, pero no veo ninguna analogía entre el mundo real y el mundo imaginario de la matemática.

Sócrates

¿Ves aquella roca al otro del río, donde el río se ensancha para formar un lago?

Hipócrates

La veo.

Sócrates

¿Y ves también la imagen de la roca reflejada en el agua?.

Hipócrates

Ciertamente la veo.

Sócrates

¿Dime entonces, cuál es la diferencia entre la roca y su reflejo en el agua?.

Hipócrates

La roca es una pieza sólida de materia dura, se calienta bajo el sol. Si tú la tocas, sentirás que es áspera. La imagen reflejada no puede tocarse; si pongo mi mano sobre ella, solamente tocaré el agua fría. En particular, la imagen reflejada no existe realmente; es una ilusión, nada más.

Sócrates

¿No hay nada en común entre la roca y su imagen reflejada?

Hipócrates

Bueno, en un cierto sentido, la imagen reflejada es una verdadera representación de la roca. El contorno de la roca, aún sus pequeños desniveles, son visibles claramente en la imagen reflejada. ¿Pero qué más?. ¿Quieres decir que el mundo de la matemática es la imagen reflejada del mundo real en el espejo de nuestro pensamiento?.

Sócrates

Tu lo has dicho, y muy bien.

Hipócrates

Pero ¿cómo es ello posible?.

Sócrates

Veamos cómo se han desarrollado los conceptos abstractos en matemática. Hemos dicho que el matemático trata con números puros y no con los números de los objetos reales. Pero, crees tú que alguien que no ha contado nunca objetos reales puede entender la noción abstracta de número?. Cuan-do un niño aprende a contar, cuenta primero guijarros y pali-tos. Solamente si sabe que dos guijarros y tres guijarros son cinco guijarros y análogamente para palitos y monedas, está en condiciones de comprender que dos y tres son cinco. La situación es esencialmente la misma con la geometría. El niño llega a la noción de esfera a través de experiencias con objetos redondos como pelotas, por ejemplo. La humanidad ha desarrollado todas las nociones fundamentales de la matemática en forma similar. Esas nociones cristalizan a partir del conocimiento del mundo real, y por lo tanto no es sorprendente sino bastante natural que ellas lleven las marcas de su origen, así como los niños se parecen a sus padres. Y exactamente como los niños cuando crecen son el apoyo de sus padres, así cualquier rama de la matemática, sí está suficiente-mente desarrollada, se convierte en una herramienta muy útil para explorar el mundo real.

Hipócrates

Ahora está bastante claro para mi cómo el conocimiento de los objetos no existentes del mundo de la matemática puede ser utilizado en la vida diaria. Me has prestado un gran servicio ayudándome a comprenderlo.

Sócrates

Te envidio, querido Hipócrates, porque yo aún me pregunto sobre algo que desearía resolver. Quizá tú puedas ayudarme.

Hipócrates

Lo haría con placer, pero lamento que te burles de mí nuevamente. No me avergüences solicitándome ayuda; pero, dime francamente cuál es el asunto que he pasado por alto.

Sócrates

Lo verás por ti mismo si tratas de resumir los resultados de nuestra discusión.

Hipócrates

Bien, cuando estuvo claro por qué la matemática es capaz de dar un conocimiento cierto sobre un mundo diferente al que vivimos, acerca del pensamiento humano, la cuestión que nos quedaba pendiente era la utilidad de ese conocimiento. Hemos encontrado que el mundo de la matemática no es nada más que un reflejo en nuestro pensamiento del mundo real. Esto permite que todo descubrimiento sobre el mundo de la matemática nos de alguna información sobre el mundo real. Estoy completamente satisfecho con esta respuesta.

Sócrates

Si te digo que la respuesta es aún incompleta, lo hago no porque quiera confundirte, sino porque estoy seguro que tarde o temprano tú te plantearás la misma pregunta, y me reprocharás el no haberte llamado la atención sobre el punto. "Dime, ¿cuál es el sentido de estudiar la imagen reflejada, si puedo estudiar el objeto mismo?.

Hipócrates

Tienes toda la razón, es una pregunta obvia. Tú eres un mago, Sócrates. Tu me puedes confundir totalmente con pocas palabras y puedes derribar con una pregunta aparentemente ¡nocente todo el edificio que he construido con mucho trabajo. Por supuesto, yo habría respondido que si nosotros podemos observar el objeto original, no tiene sentido mirar la imagen reflejada. Pero estoy seguro que esto muestra que nuestra analogía falla en este punto. Ciertamente existe una respuesta, pero no se cómo encontrarla.

Sócrates

Tu conjetura es correcta, la paradoja surgió porque tenemos muy cerca el símil de la imagen reflejada. Una analogía es como un arco, sí tu lo tensas demasiado, se rompe violentamente. Desechémosla y elijamos otra. Tú ciertamente sabes que los viajeros y marinos hacen buen uso de los mapas.

Hipócrates

Lo he experimentado yo mismo. Tú ¿quieres decir que la matemática nos proporciona un mapa del mundo real?.

Sócrates

Si. ¿Puedes responderme ahora la siguiente pregunta: qué ventaja habría en mirar el mapa en lugar de mirar el paisaje?.

Hipócrates

Eso es claro: usando el mapa podemos escudriñar grandes distancias que podrían cubrirse solamente viajando varias semanas o meses. El mapa no nos muestra todos los detalles, sino las cosas más importantes. Por lo tanto, es útil si deseamos planificar un largo viaje.

Sócrates

Muy bien. Pero hay algo más que se me ha ocurrido.

Hipócrates

¿Qué es?.

Sócrates

Hay otra razón por la cual el estudio de la imagen matemática del mundo puede ser de utilidad. Si los matemáticos descubren cierta propiedad del círculo, esto al instante nos da información sobre cualquier objeto de forma circular. Así, el método de la matemática nos permite tratar con diferentes objetos al mismo tiempo.

Hipócrates

Qué me dirías sobre las siguientes analogías: Si alguien observa una ciudad desde la cima de una montaña cercana, obtiene una visión más completa que si camina a través de sus sinuosas calles; o si un general observa los movimientos del ejército enemigo desde una colina, tiene un cuadro más exacto de la situación que el soldado en la línea de frente y que ve solamente a aquellos que se le ponen directamente.