

El
Gran Templo Masónico de Caracas, inaugurado por el Presidente Antonio Guzmán
Blanco el 27 de abril de 1876, fue en realidad obra de la Resp:. Log:.
"Esperanza" N° 7, porque no sólo partió de su seno ese laudable
proyecto, sino que además fue gente de ese Taller la que impulsó los trabajos
iniciales, como la adquisición del terreno y la construcción de las estructuras
básicas; y, si a todo ello pudiera agregarse el hecho de que el "Ilustre
Americano" era miembro activo de la "Esperanza" N ° 7,
quedaría corroborada la afirmación de que el Gran Templo es fruto del esfuerzo
de esa Resp:. Logia, que contó con la fraternal colaboración de otras tres
Logias de la jurisdicción.
Veamos
la historia. En la década de los años de 1850, las logias masónicas de Caracas,
trabajaban en una casa ubicada en la esquina de Traposos, propiedad del Q:.H..
Manuel Felipe Tovar, pero había el clamor general de montar un Templo propio,
con todas las características arquitectónicas que aconsejaban los rituales y la
importancia de la Institución.
La
primera idea de construir el Gran Templo surgió en una tenida ordinaria de la
Rep:. Log:. "Esperanza" N° 7, presidida por el II:. H:. Pedro Elías
Hernández. Más tarde, el 15 de octubre de 1860, la Resp:. Log:.
"Prudencia" N° 40, dirigió una plancha a la Resp:. Log:.
"Esperanza" N° 7, para comunicar que había nombrado una comisión
formada por tres personas, para que estudie junto con la directiva de
"Esperanza" y otras Logias interesadas en el proyecto la posibilidad
de construir el Gran Templo.
El
7 de septiembre de 1863, en la tenida ordinaria de la Log:.
"Esperanza" N° 7, fue aprobada una proposición para la compra de un
solar situado entre las esquinas de Jesuitas y Arguinzones (hoy Maturín), de
propiedad de Marra del Carmen y Miguel Tejera, que estaba en remate.
Para
la adquisición de ese terreno, la Log:. "Esperanza" N° 7, nombró una
comisión integrada por los QQ:.HH:. Isaac J. Pardo, Casimiro Hernández, Pedro
Elías Hernández, Francisco Conde, Juan Marcano y José Francisco Herrera,
quienes constituyeron una asociación civil para la construcción del Templo. La
financiación fue hecha mediante la emisión de acciones que fueron colocadas
entre los miembros de la "Esperanza" N° 7 y otras Logias. Cada acción
costaba 50 pesos.
Según
el expediente N ° 11, Folio 26 del Juzgado de Primera Instancia, el remate del
valor del terreno estaba fijado en 1.600 pesos, correspondientes a las dos
terceras partes del valor original.
El
remate se llevó a cabo el 10 de septiembre de 1863, y fue adjudicado a José
Ángel Álvarez por 1.600,33 pesos, el cual a su vez lo traspasó a José Francisco
Herrera.
El
14 de septiembre de ese mismo año, los QQ:. HH:. de otras Logias que hablan
adquirido las acciones, procedieron a la formalización del convenio de compra
del mencionado terreno.


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