
EL MANUSCRITO REGIUS

Es en el
seno de las antiguas corporaciones de constructores de la Edad Media europea
donde tomó forma la corriente iniciática que hoy conocemos como Masonería. No
quiere esto decir, en absoluto, que la tradición masónica, en tanto que
transmisión de una influencia espiritual "no humana", deba remitirse
históricamente a una determinada época o circunstancia. En realidad, este error
depende de una concepción de la iniciación como algo de orden simplemente
"moral" o "social", y semejante actitud es consecuencia de
un punto de vista esencialmente exterior y "profano". Tampoco la
tradición masónica -así como cualquier otra tradición iniciática legítima, en
tanto que implica una transmisión regular- puede ser reducida a un sentido
exclusivamente psicológico, de donde se derivaría su existencia como un simple
producto del "espíritu humano". Ciertamente, la Masonería sería
impensable si no tenemos en cuenta la noción de la unidad tradicional primordial
y las sucesivas adaptaciones de ésta a las circunstancias determinadas por el
desarrollo cíclico de la manifestación y por las diferentes mentalidades de los
pueblos a las que está dirigida. Decir que la Masonería "tomó forma"
en las antiguas corporaciones medievales significa que éstas proporcionaron la
base y el "molde" adecuado para su expresión en tanto que modelo
iniciático de características propias, ligado a un oficio; Este modelo no deja
de ser una expresión de una verdad no histórica, y es así como debe entenderse
su origen "from immemorial time".
Por otra
parte, la usual división de la Masonería en "operativa" y
"especulativa", entendiendo por la primera las corporaciones de
constructores medievales y por la segunda la organización "filantrópica"
y "filosófica" derivada del progresivo predominio en las logias de
los "Masones aceptados", y cuyo nacimiento data del s. XVIII, no
implica sino la fijación en el aspecto más exterior y superficial de la misma.
Se pretende que la Masonería "especulativa", al haber prescindido del
oficio, si no evidentemente en sus símbolos y ritos, sí en sus aspectos
formales, representaría un progreso en sentido "intelectual" y
respondería a concepciones de un nivel más elevado. En realidad, el paso de lo
"operativo" a lo "especulativo" representa exactamente lo
contrario de lo que la mentalidad moderna quiere ver ahí. Lejos de constituir
un "progreso", se trata más bien de un empobrecimiento y un olvido de
lo que es la "realización" -y es esto lo que verdaderamente significa
el término "operativo"- para no dejar subsistir más que una visión
puramente teórica de la iniciación, una "especulación" que es un
"reflejo", es decir, un conocimiento indirecto, por oposición al
conocimiento efectivo y directo. Tal conocimiento efectivo no es sino la
realización iniciática.
Aunque
el saber iniciático es propiamente una transmisión, y como tal tiene sus
propios medios, diferentes por completos de la educación profana, La Masonería
medieval y cristiana dejó algunos documentos escritos -hoy en día prácticamente
desaparecidos- en los que se conservaron cuidadosamente algunas normas
generales, leyes fundamentales e interpretaciones míticas, a los que
genéricamente se denomina "Old Charges" (Antiguos Deberes). El más
antiguo que se conoce es el manuscrito Regius, del que aquí ofrecemos la
traducción al castellano.
Según
todas las informaciones al respecto, el manuscrito Regius data de alrededor del
año 1390; publicado en 1840 por James O. Halliwell, es mencionado en 1670 en un
inventario de la biblioteca John Theyer. Ésta fue vendida a Robert Scott (de
donde un nuevo inventario en 1678). El manuscrito perteneció después a la
biblioteca real hasta 1757 (y de ahí su nombre de "Regius"), fecha en
la cual el rey Jorge II lo donó al Museo Británico.
El
Regius se compone de las siguientes partes:
·
Fundación de la Masonería
en Egipto por Euclides.
·
Introducción de la
Masonería en Inglaterra bajo el reinado de Adelstonus (rey sajón, 925-939).
·
Los Deberes: quince
artículos.
·
Los Deberes: quince puntos.
·
Relato de los Cuatro
Coronados.
·
Relato de la Torre de
Babel.
·
Las siete artes liberales.
·
Exhortación sobre la misa y
cómo conducirse en la iglesia.
·
Instrucción sobre las
buenas maneras.
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AQUÍ COMIENZAN LOS ESTATUTOS DEL ARTE DE LA GEOMETRÍA SEGÚN EUCLIDES
Quienquiera
que bien desee leer y buscar, podrá hallar escrito en un viejo libro de
grandes señores y damas la historia, que, ciertamente, muchos hijos tenían;
pero no poseían tierras para vivir de ellas, ni en la ciudad, ni en los campos
o los bosques; un consejo les dieron a todos ellos: Para decidir en bien de
estos niños, acerca de cómo podrían ganarse la vida sin grandes penurias,
cuitas ni luchas; y también para la multitud que llegará, algunos de ellos
fueron enviados a buscar grandes clérigos, para que les enseñaran buenos
oficios; y nos les rogamos, por el amor de nuestro Señor, para que nuestros
hijos encontraran trabajo, y pudieran así ganarse la vida, de forma honesta y
muy segura.
Ya en
aquellos tiempos, por la buena geometría, este honesto oficio que es la
masonería fue ordenado y creado de tal manera, concebido por todos estos
clérigos; gracias a sus oraciones ellos inventaron la geometría. Y le dieron el
nombre de masonería al más honrado de todos los oficios.
Los hijos
de estos señores se aplicaron en el aprendizaje del oficio de la geometría, lo
cual hicieron muy cuidadosamente; La oración de los padres, y también de las
madres, les puso en este honrado oficio, y aquel que mejor lo aprendía, y
era honesto, y superaba en atención a sus compañeros, si en este oficio les
aventajaba, debía ser más honrado que el último.
Este
gran clérigo se llamaba Euclides, su nombre era conocido en todo el mundo. Pero
este gran clérigo ordenó a quien más elevado estaba en este grado, que debía
enseñar a los más simples de espíritu para ser perfecto en este honrado
oficio; y así debían instruirse el uno al otro, y amarse juntos como
hermano y hermana.
También
ordenó que Maestro debía ser llamado; a fin de que fuera más honrado, Debía ser
así entonces tratado; pero jamás masones deben llamar a otro, en el seno del
oficio entre ellos, ni sujeto, ni servidor, mi querido hermano, aunque sea
menos perfecto que otro; cada uno llamará a los demás compañeros con amistad,
pues de nobles damas han nacido.
De esta forma, por la buena ciencia de la geometría, comenzó el oficio de la masonería; Así fundó el clérigo Euclides, Este oficio de geometría en tierras de Egipto.
En Egipto a todos los enseñó, y en distintos países de todas partes, durante muchos años, según he oído, antes de que el oficio llegara a este país.
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Este
oficio llegó a Inglaterra, como os he dicho, en los días del buen rey
Adelstonus; hizo entonces construir muchas casas en el bosque, y altos templos
de gran renombre, para gozar de ellos día y noche.
Este
buen señor amaba mucho el oficio, y quiso mejorar todas sus partes, por las
muchas faltas que en él encontró. Envió a través del país decir a todos los
masones del oficio, venir a él sin tardanza, para enmendar juntos tales
defectos con buenos consejos, si fuera posible.
Un
buen grupo reunió entonces de diversos señores, en su rango, duques, condes y
también barones, caballeros, escuderos y muchos otros, y los grandes burgueses
de la ciudad, cada uno en su propio rango; Allí estaban todos juntos, para
fundar el estatuto de los masones.
Con
todo su espíritu buscaban cómo podrían ser gobernados; Quince artículos
quisieron producir, y otros quince puntos fueron creados.
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AQUÍ COMIENZA EL ARTÍCULO PRIMERO
El
primer artículo de esta geometría: El maestro masón debe ser digno de confianza
a la vez constante, leal y sincero, y jamás tendrá nada que lamentar; y pagará
a sus compañeros según el coste de las vituallas, que tú bien conoces; y
págales justamente, y de buena fe, lo que puedan merecer; y evita, por amor o
por temor, que ninguna de las partes acepte ventajas, ni del señor ni del
compañero, sea cual sea, de ellos no aceptes ningún tipo de prebendas; y como
un juez mantente íntegro, y entonces a ambos harás buen derecho; y en verdad
haz esto allá donde te encuentres, tu honor, tu provecho, será el mejor.
El
segundo artículo de buena masonería, como vos debéis entender especialmente,
que todo maestro, que sea masón, debe asistir a la asamblea general, para lo
cual le será comunicado el lugar en que se celebrará. Y a esta asamblea debe
acudir, salvo si hay una excusa razonable, o sea desobediente al oficio, o se
abandone a la mentira, o esté tan gravemente enfermo que no pueda venir a ella;
Ésta es una excusa buena y válida, para esta asamblea, si es sincera.
En
verdad, el tercer artículo es que el maestro no tome aprendiz, salvo si puede
asegurarle alojamiento con él por siete años, como os digo, para aprender su
oficio, y que le sea de provecho; En menos tiempo no será apto ni provechoso
para su señor, ni para él, como podéis comprender por buena razón.
El
cuarto artículo éste debe ser, que el maestro debe vigilar, en no tomar a un
siervo como aprendiz, ni embaucarle por su propio bien; pues el señor al que
está ligado bien puede buscar aprendiz donde quiera. Si en la logia fuera
enseñado mucho desorden podría causar, y en tal caso podría ocurrir que algunos
se entristecieran, o todos. Pues todos los masones que serán todos unidos
estarán. Si un siervo en el oficio permaneciese, de diversos desórdenes os
podría hablar: Para tener paz, y honestidad, tomad un aprendiz de mejor
condición. En un antiguo escrito encuentro que el aprendiz debe ser de noble
nacimiento; y así, muchas veces, hijos de grandes señores han adoptado esta
geometría, que es muy buena.
El
quinto artículo es muy bueno, que el aprendiz sea de legítimo nacimiento; El
maestro no debe, bajo ningún pretexto, tomar un aprendiz que sea deforme; Ello
significa, como veréis, que todos sus miembros estén enteros; Para el oficio
sería gran vergüenza, formar a un hombre estropeado, o a un cojo, pues un
hombre imperfecto de nacimiento sería poco útil al oficio. Cada uno puede
comprenderlo, el oficio quiere hombres potentes, y un hombre mutilado no tiene
fuerza, Como sabéis desde hace tiempo.
Al sexto
artículo no debéis faltar, que el maestro no perjudique a su señor, tomando del
señor para el aprendiz, tanto como reciben sus compañeros, en todo, pues en
este oficio se han perfeccionado, pero aún no el aprendiz, como comprenderéis,
así que sería contrario a la buena razón dar igual salario a él y a los
compañeros. Este mismo artículo, en tal caso, ordena que el aprendiz gane menos
que sus compañeros, que son perfectos. En diversos puntos, sabed en cambio, que
el maestro puede instruir a su aprendiz, para que su salario crezca
rápidamente, y antes de que haya terminado su aprendizaje su salario habrá en
mucho mejorado.
El
séptimo artículo, que ya está aquí, os dirá a todos vosotros, que ningún
maestro, ni por favor ni por miedo, debe vestir o alimentar a ningún ladrón.
Jamás albergará a ninguno de ellos, ni a quien haya matado a un hombre, ni a
quien tenga mala reputación, pues traerá vergüenza al oficio.
El
octavo artículo nos muestra lo que el maestro tiene derecho a hacer. Si emplea
a un hombre del oficio, y no es tan perfecto como debiera, puede sin tardanza
reemplazarlo, y tomar en su lugar a un hombre más perfecto. Por imprudencia, un
hombre así podría deshonrar el oficio.
Muy bien
muestra el noveno artículo que el maestro debe ser fuerte y sabio; Que no
emprenda ninguna obra que no pueda acabar y realizar; y que sea provechoso a
sus señores, así como a su oficio, allí donde vaya. Y que las obras estén bien
construidas, para que ni fisuras ni brechas haya.
El
décimo artículo sirve para hacer saber, a todos los del oficio, grandes o
modestos, que ningún maestro debe a otro suplantar, sino estar juntos como
hermana y hermano. En este oficio singular, todos, unos y otros, trabajan para
un maestro masón. No debe él suplantar a ningún hombre que encargado esté de un
trabajo. El castigo por ello es muy duro, no vale menos de diez libras, a menos
que sea hallado culpable aquel que primero tenía el trabajo. Pues ningún hombre
en masonería debe suplantar a otro impunemente, salvo si de tal manera ha
construido que la obra se reduce a nada; Puede entonces un masón pedir este
trabajo, para no perjudicar al señor; en tal caso, si ocurriera, ningún masón
se opondría. En verdad, quien ha comenzado las obras, si es un masón hábil y
sólido, tiene la seguridad en su espíritu de llevar la obra a buen fin.
El
undécimo artículo, te lo digo yo, es a la vez justo y libre; Pues enseña, con
firmeza, que ningún masón debe trabajar de noche, a menos de dedicarse al
estudio, por el cual podrá mejorar.
El
duodécimo artículo es de gran honradez pues todo masón, allá donde se
encuentre, no debe despreciar el trabajo de sus compañeros si quiere mantener
su honor; con honestas palabras lo aprobará, gracias al espíritu que Dios le ha
dado; pero mejorándolo con todo tu poder, sin ninguna duda entre los dos.
El
artículo trece, que Dios me ayude, es que si el maestro tiene un aprendiz, le
enseñará de manera completa, para que muchas cosas pueda aprender y así mejor
conozca el oficio, allí donde vaya bajo el sol.
El
artículo catorce, con buenas razones, muestra al maestro cómo actuar; no debe
tomar aprendiz a menos de tener diversas tareas por cumplir, para que pueda,
mientras duren, aprender mucho de él.
El
decimoquinto artículo es el último; pues para el maestro es un amigo; le enseña
que hacia ningún hombre debe adoptar un falso comportamiento, ni seguir a sus
compañeros en el error, por muchos bienes que pueda conseguir; ni permitir que
hagan falsos juramentos, por cuidado de sus almas, so pena de atraer la
vergüenza al oficio,sobre sí mismo una severa culpa.

DIVERSOS ESTATUTOS
En esta
asamblea otros puntos fueron adoptados, por grandes señores, y también
maestros, que el que quiera conocer este oficio y abrazarlo, debe amar a Dios y
a la santa Iglesia siempre, y a su maestro también, por lo que es, allá donde
vaya, por campos y bosques, y ama también a tus compañeros, pues es lo que tu
oficio quiere que hagas.
El
segundo punto os voy a decir, que el masón trabaje el día laborable tan
concienzudamente como pueda, a fin de merecer su salario el día de descanso,
pues quien verdaderamente ha hecho su trabajo merece tener su recompensa.
El
tercer punto debe ser severo con el aprendiz, sabedlo bien, el consejo de su
maestro debe guardar y ocultar, y el de sus compañeros, de buen talante; de los
secretos de la cámara a nadie hablará, ni de la logia, se haga lo que se haga;
aunque creas que debes hacerlo, a nadie digas dónde vas; las palabras de la
sala, y también las del bosque, guárdalas bien, por tu honor, de lo contrario
sobre ti el castigo caerá, y al oficio grande vergüenza traerás.
El
cuarto punto nos enseña, que ningún hombre a su oficio será infiel; error
alguno le entretendrá contra el oficio, pues a él renunciará, y ningún
perjuicio causará a su maestro, ni a su compañero; y aunque el aprendiz sea
tratado con respeto, siempre está sometido a la misma ley.
El
quinto punto es, sin duda, que cuando el masón cobre su paga del maestro, que
él atribuya, humildemente aceptada debe ser; sin embargo justo es que el
maestro, antes del mediodía, le advierta formalmente si no tiene intención de
emplearle, como antaño se acostumbraba hacer; contra esta orden no puede
rebelarse, si reflexiona bien, es en su interés.
El sexto
punto debe ser bien conocido, de todos, grandes y modestos, pues un tal caso
puede ocurrir; que entre algunos masones, si no todos, por envidia u odio
mortal, estalle una gran pelea. Entonces debe el masón, si puede, convocar a
ambas partes un día fijado; pero este día no harán las paces, antes de
finalizar la jornada de trabajo; un día de permiso debéis encontrar para dar
oportunidad a la reconciliación, por temor a que siendo un día laborable la
disputa les impida trabajar; haced de manera que acabe la riña, para que
permanezcan en la ley de Dios.
El
séptimo punto bien podría decir, como tan larga es la vida que el Señor nos da,
y así claramente se reconoce, que no yacerás con la mujer de tu maestro, ni de
tu compañero, de ninguna manera, bajo pena de incurrir en el desprecio del
oficio; ni con la concubina de tu compañero, así como no querrías que lo
hiciera con la tuya. El castigo por ello, sábelo bien, es permanecer de
aprendiz por siete años completos, quien falte a una de estas prescripciones
debe ser entonces castigado; pues gran preocupación podrá nacer de tan odioso
pecado mortal.
El
octavo punto es, seguro, que aunque algún cargo hayas recibido, a tu maestro
queda fielmente sometido, pues jamás lamentarás este punto; Un fiel mediador
debes ser entre tu maestro y tus compañeros libres; Haz lealmente cuanto puedas
hacia ambas partes, y ésta es buena justicia.
El
noveno punto se dirige a aquel que es el intendente de nuestra sala; si os
encontráis juntos en la cámara servios uno al otro con calmada alegría;
gentiles compañeros, debéis saberlo, cada uno ha de ser intendente por turnos,
semana tras semana, sin ninguna duda, todos a su vez intendentes deben ser,
para servirse unos a otros, amablemente, como si fueran hermano y hermana;
nadie se permitirá los gastos de otro, ni se librará de ellos en su beneficio,
pues cada hombre tendrá la misma libertad en este cargo, como debe ser; mira de
pagar siempre a todo hombre a quien hayas comprado las vituallas, a fin de que
no te haga ninguna reclamación, ni a tus compañeros, en cualquier grado; a todo
hombre o mujer, sea quien sea, paga bien y honestamente, así lo queremos; a tus
compañeros darás cuenta exacta del buen pago que has hecho, por temor a
meterles en un aprieto, y de exponerles a la vergüenza. Siempre cuentas debes
dar de todos los bienes adquiridos, de los gastos que hagas en bien de tus
compañeros, del lugar, las circunstancias y el uso; Estas cuentas debes dar
cuando te lo pidan tus compañeros.
El
décimo punto muestra la buena vida, cómo vivir sin preocupaciones ni peleas; si
el masón lleva una mala vida, y en su trabajo no es honrado, y busca malas
excusas, injustamente podrán a sus compañeros difamar, y por tales infames
calumnias atraer la vergüenza sobre el oficio. Si así a éste deshonra, no le
debéis favor alguno, ni mantenerle en su mala vida, por miedo a caer en fracaso
y conflicto; Pero no le deis plazo alguno hasta no haberle citado a comparecer
dónde bien os parezca; en el lugar acordado, de grado o por fuerza, a la
próxima asamblea le convocaréis, para comparecer ante sus compañeros; y si
rechaza allí acudir, se le hará renunciar al oficio; castigado será según la
ley que fue establecida en los tiempos antiguos.
El
undécimo punto es de buena discreción, como podréis comprender por buena razón;
Un masón que conoce bien su oficio, que a su compañero ve tallar una piedra, y
que a punto está de romperla, ha de cogerla tan pronto pueda, y mostrarle cómo
corregirla; para que la obra del señor no se estropee, muéstrale dulcemente
cómo corregirla, con buenas palabras, que Dios te guarde; por el amor de quien
mora en lo alto, con dulces palabras nutre su amistad.
El
duodécimo punto es de gran autoridad, allí donde la asamblea se celebrará,
habrá maestros, y compañeros también, y otros muchos grandes señores; estará el
juez de la comarca, y también el alcalde de la villa, y habrá caballeros y
escuderos, y además magistrados, como veréis; Todas las ordenanzas que allí se
adopten se han acordado para ser respetadas; contra cualquier hombre, sea quien
sea, que pertenezca al oficio bello y libre, si alguna querella hace contra
ellas, detenido será y puesto a vigilar.
El
decimotercer punto requiere de toda nuestra voluntad, él jurará no robar jamás,
ni ayudar a quien trabaje en este mal oficio, por ninguna parte de su botín,
saberlo debes, o pecarás, ni por su bien, ni por el de su familia.
El
decimocuarto punto es ley excelente para aquel que bajo su temor esté; Un buen
y verdadero juramento debe prestar, a su maestro y compañeros que aquí están;
También fiel debe ser, y constante, a todas las ordenanzas, vaya donde vaya, y
a su señor leal al rey, por encima de todo ha de ser fiel. Sobre todos estos
puntos debes tú prestar juramento; y el mismo prestarán todos los masones, por
las buenas o por las malas, sobre todos estos puntos, así lo establece una
excelente tradición. Y de cada hombre averiguaran si los pone bien en práctica,
o si alguien es reconocido culpable sobre uno de estos puntos en particular;
que se le busque, sea quien sea, y que sea llevado ante la asamblea.
El
decimoquinto punto es excelente tradición, para aquellos que han prestado
juramento a esta ordenanza, llevada a la asamblea de grandes señores y
maestros, como se ha dicho; para los desobedientes, yo lo sé, a la presente
constitución, y a los artículos que han sido promulgados, por grandes señores y
masones juntos, y siendo sus faltas probadas ante esta asamblea, con celeridad,
y si no quieren corregirse, deberán entonces abandonar el oficio, y jurar jamás
volver a ejercerlo. Salvo si aceptan enmendarse, jamás tomarán parte en él; y
si se negaran a ello, el juez sin tardanza los detendrá, y en un calabozo profundo
los encerrará, a causa de su transgresión, y confiscará sus bienes y su ganado
en provecho del rey, en su totalidad, y tanto tiempo allí les dejará como
plazca a nuestro amado rey.
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EL ARTE DE LOS CUATRO CORONADOS
Oremos
ahora al Dios Omnipotente, y a su radiante madre María, a fin de que podamos
seguir estos artículos y los puntos, todos juntos, como hicieron los cuatro
santos mártires, que en este oficio tuvieron gran estima; Fueron ellos tan
buenos masones como pueda hallarse sobre la tierra, escultores e imagineros
también eran, por ser de los obreros mejores, y en gran estima el emperador los
tenía; deseó éste que hicieran una estatua que en su honor se venerara; tales
monumentos en su tiempo poseía para desviar al pueblo de la ley de Cristo.
Pero
ellos firmes permanecieron en la ley de Cristo, y sin compromisos en su oficio;
amaban bien a Dios y a su enseñanza, y se habían volcado a su servicio para
siempre. En aquel tiempo fueron hombres de verdad, y rectamente vivieron en la
ley de Dios; ídolos se negaron a erigir, y por muchos beneficios que pudieran
reunir; no tomaron a este ídolo por su Dios y rechazaron su construcción, pese
a su cólera; por no renegar de su verdadera fe y creer en su falsa ley, sin
demora el emperador los hizo detener, y en una profunda cárcel los encerró; más
cruelmente les castigaba, más en la gracia de Dios se regocijaban.
Viendo
entonces que nada podía les dejó ir a la muerte; quien lo desee, en el libro
puede leer de la leyenda de los santos, los nombres de los cuatro coronados. Su
fiesta es bien conocida por todos, el octavo día tras Todos los Santos.
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Escuchad
lo que he leído, que muchos años después, con gran espanto, el diluvio de Noé
fue desencadenado, la torre de Babilonia comenzó a erigirse, la más grande obra
de cal y piedra que jamás hombre alguno haya visto; tan alta y grande fue
pensada que siete mil su altura sombra arrojaba; El rey Nabucodonosor la hizo
construir tan potente para la defensa de sus hombres, que si un tal diluvio
ocurriera la obra sumergir no pudiera; pero tan fiero orgullo tenían, y tanta
jactancia, que todo el trabajo se perdió; un ángel les castigó sus lenguas
dividiendo, y así nunca más uno al otro se comprendieron.
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Muchos
años más tarde, el buen clérigo Euclides el oficio de geometría enseñó por el
mundo, y en este tiempo hizo también diversos oficios en gran número. Por la
alta gracia del Cristo en el cielo las siete ciencias fundó; Gramática es la
primera, lo sé, Dialéctica la segunda, me congratulo, Retórica la tercera, que
no se niegue, Música la cuarta, os lo digo, Astronomía es la quinta, por mis
barbas, Aritmética la sexta, sin duda alguna, Geometría la séptima, y cierra la
lista, pues es muy humilde y cortés.
En
verdad, la Gramática es la raíz, todos la aprenden en el libro; pero el arte
supera este nivel, como del árbol el fruto es mejor que la raíz; la Retórica
mide un lenguaje esmerado, y la Música es un suave canto; la Astronomía da el
nombre, querido hermano, la Aritmética demuestra que una cosa es igual a otra, la
Geometría es la ciencia séptima, y distingue la verdad de la mentira, lo sé;
quien de estas siete ciencias se sirva, bien puede ganar el cielo.
Ahora,
mis queridos hijos, tened buen espíritu para apartar el orgullo y la codicia, y
aplicaos a bien juzgar, y a bien conducíos, allá donde estéis. Os pido ahora
mucha atención, pues esto debéis saber, pero mucho mejor aún que como aquí está
escrito. Si para ello té falta inteligencia, pide a Dios que te la conceda;
pues el mismo Cristo nos enseña que la santa iglesia es la casa de Dios, y no
para otra cosa está hecha sino para orar, como la Escritura nos dice; es allí
donde el pueblo debe congregarse para orar y llorar sus pecados.
Trata de
no llegar tarde a la iglesia, por haber tenido en la puerta palabras libertinas;
cuando a ella estés en camino ten en la mente en todo instante venerar a tu
señor Dios día y noche, con todo tu espíritu, y toda tu fuerza. Al llegar a la
puerta de la iglesia tomarás un poco de agua bendita, pues cada gota que toques
limpiará un pecado venial, sábelo cierto.
Pero
antes debes descubrir tu cabeza, por el amor de aquel que murió en la cruz.
Cuando entres en la iglesia, eleva hacia Cristo tu corazón; Alza entonces los
ojos a la cruz, y arrodíllate sobre las dos rodillas; Ora entonces para que Él
te ayude a obrar según la ley de la santa iglesia, y a guardar los diez
mandamientos que Dios a todos los hombres legó.
Y
ruégale con voz dulce que té libre de los siete pecados, a fin de que en esta
vida puedas mantenerte lejos de preocupaciones y querellas; y que te dé además
la gracia para un lugar encontrar en la beatitud del cielo.
En la
santa iglesia abandona las palabras frívolas del lenguaje lascivo, y las bromas
obscenas, y deja de lado toda vanidad, y di tu Padre Nuestro y tu Ave; vigila
de no hacer ruido, mas estate siempre en oración; Pero si no quieres rezar, no
molestes al prójimo de ninguna manera. En este lugar no estés ni de pie ni
sentado, sino en el suelo bien arrodillado, y cuando yo lea el Evangelio,
Álzate, sin apoyarte en los muros, y persígnate si sabes hacerlo cuando se
entone el gloria tibi; y cuando acabe la lectura, de nuevo puedes arrodillarte,
y caer sobre tus dos rodillas, por amor a quien a todos nos ha redimido;
Y cuando
oigas sonar la campana que anuncia el santo sacramento, debéis arrodillaos,
jóvenes y viejos, y elevar las manos al cielo, para entonces decir en esta
actitud, en voz baja y sin hacer ruido:
"Señor Jesús, sé bienvenido, en forma de pan, como te veo, ahora Jesús,
por tu santo nombre, protégeme del pecado y de la culpa; dame la absolución y
la comunión, antes de que me vaya de aquí, y sincero me arrepiento de mis
pecados, a fin, Señor, de que jamás muera en este estado; y tú, que de una
virgen has nacido, no sufras porque me haya perdido; Mas cuando de este mundo
haya partido, otórgame la beatitud sin fin; ¡Amén! ¡Amén! ¡Así sea! y ahora,
dulce dama, orad por mí".
He
aquí lo que has de decir, o algo parecido, cuando te arrodilles ante el
sacramento. Si buscas tu bien, no ahorres nada para venerar a quien todo lo ha
creado; pues para un hombre es un día de alegría, que una vez ese día pueda
verle; es algo tan precioso, en verdad, que nadie puede ponerle precio, pues
tanto bien hace esta visión.
Como
dijo san Agustín muy justamente, el día en que veas el cuerpo de Dios, poseerás
estas cosas, con toda seguridad: Comer y beber lo suficiente, nada ese día te
faltará; los juramentos y vanas palabras, Dios también te perdonará; la muerte
sufrida ese mismo día en absoluto la has de temer; y tampoco ese día, te lo
prometo, perderás la vista; y cada paso que entonces des, para ver esta santa
visión, será contado a tu favor, cuando de ello tengas necesidad; Este
mensajero que es el ángel Gabriel exactamente los conservará. Tras esto, ahora
puedo pasar a hablar de otros beneficios de la misa; ven entonces a la iglesia,
si puedes, y oye misa cada día; Si no puedes acudir a la iglesia, allí donde
estás trabajando, cuando oigas sonar la misa, ora a Dios en el silencio de tu
corazón, para que te dé parte en este servicio que en la iglesia se celebra.
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Quiero
además enseñarte, y a tus compañeros, oíd esto, cuando ante un señor té
presentes, en una casa, en el bosque o en la mesa, la capucha o el gorro debes
quitarte, antes de estar frente a él; Dos o tres veces, sin duda, ante el señor
debes inclinarte; doblarás también la rodilla, y tendrás así salvo tu honor.
No te
pongas el gorro o la capucha hasta que te dé permiso. Todo el tiempo que hables
con él el mentón alto con franqueza y amabilidad mantén; así, como el libro te
enseña, mírale a la cara con gentileza. Tus pies y manos ten tranquilos, sin
rascarte, ni tropezar, sé hábil; evita también escupir y sonarte la nariz,
espera a estar solo para ello, y si
quieres ser sabio y discreto, gran necesidad tienes de gobernarte.
Cuando
entres en la sala, entre personas bien nacidas, buenos y corteses, no presumas
de nada, ni de nacimiento, ni de tu saber, ni te sientes ni te apoyes, es el
signo de una buena y apropiada educación. No te dejes llevar en tu conducta, en
verdad la buena educación salvará la situación. Padre y madre, sean quienes
sean, digno es el hijo que actúa dignamente, en la sala, en la cámara, donde te
encuentres; Las buenas maneras hacen al hombre.
Presta
atención al rango de tu prójimo, para dirigirle la reverencia que conviene;
evita saludar a todos a la vez, excepto si les conoces. Cuando a la mesa
sentado estés, come con gracia y decoro; Vigila que tus manos estén limpias, y
que tu cuchillo sea cortante y afilado, y no cortes más pan para la vianda que
aquel que puedas comer; Si así actúas junto a un hombre de rango superior, bien
entonces harás.
Déjale
que se sirva primero la comida, antes de tocarla tú. No cojas el mejor trozo,
aunque él te lo indique; mantén las manos limpias y decentes, para no tener que
usar la servilleta; no la uses para sonarte las narices, ni te limpies los
dientes en la mesa; ni mojes mucho los labios en la copa, aunque tengas mucha
sed; esto te haría lagrimear, lo cual no es demasiado cortés.
Mira de no tener la boca llena cuando vayas a hablar o a beber; si ves
que alguien bebe escuchando tus palabras, interrumpe pronto tu historia, para
que beba el vino o la cerveza. Vigila además de no ofender a nadie, por
achispado que esté; y de ninguno murmures si quieres salvar tu honor; pues
lanzar tales palabras en molesta situación te pondrían.
Retén tu
mano en el puño para evitar decir: "si lo hubiera sabido", en un salón
entre bellas damas, ata tu lengua y sé todo ojos; No rompas en carcajadas, ni
armes jaleo como un bellaco. No bromees si no es con tus semejantes, y no
cuentes a todos lo que has oído; ni te vanaglories de tus actos, en broma o por
interés; con bellos discursos puedes realizar tus deseos, pero también los
puedes echar a perder.
Cuando
te encuentres a un hombre de valor, no debes llevar gorro o capuchón; En la
iglesia, el mercado o el pórtico, salúdale según su rango. Si andas con alguien
de un rango superior al tuyo, ves por detrás de él, pues esto es de buena
educación y sin falta;
Cuando
él hable, estate tranquilo, cuando acabe, di lo que quieras, en tus palabras sé
discreto, y a lo que diga presta atención; pero no interrumpas su historia,
aunque sea debida al vino, o a la cerveza. Que Cristo entonces, por su gracia
celestial, os conceda el espíritu y el tiempo, para comprender y leer este
libro, a fin de obtener en recompensa el cielo.
¡Amén!
¡Amén! ¡Así sea! Digamos todos, por caridad.

HACIA EL INDICE DE DOCUMENTOS
MASÓNICOS ANTIGUOS ![]()
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CONSTITUCIÓN
DE YORK (926)
ESTATUTOS
DE LOS CANTEROS DE BOLONIA DE 1248
EL MANUSCRITO REGIUS
(1390)
EL MANUSCRITO COOKE
(Entre el 1410 al 1420)
LAS
CONSTITUCIONES DE LOS MASONES DE ESTRASBURGO (1459)
LOS ESTATUTOS DE
RATISBONA (1498) -
ESTATUTOS DE LA ASOCIACION DE TALLADORES DE PIEDRAS Y
ALBAÑILES
EL MANUSCRITO
GRAND LODGE No.1 (1583)
LOS ESTAUTOS DE
SCHAW (1598)
LOS
ANTIGUOS DEBERES: EL MANUSCRITO "IÑIGO JONES" - LA ANTIGUA CONSTITUCION DE LOS LIBRES Y
ACEPTADOS MASONES (1607)
REGLAMENTO DE
1663
EL MANUSCRITO DE
EDIMBURGO (1696)
EL
MANUSCRITO DUMFRIES Nº
4 (1710)
EL MANUSCRITO
KEWAN (1714-1720)
CONSTITUCIÓN DE
ANDERSON (1723)
LA INSTITUCIÓN DE
LOS FRANC-MASONES (1725)
EL MANUSCRITO
GRAHAM (1726)
LA MASONERÍA SEGÚN LAS
ESCRITURAS (1737)
LAS
MODIFICACIONES INGLESAS DE 1738 Y DE 1813 A LAS CONSTITUCIONES DE ANDERSON
DIÁLOGO ENTRE SIMÓN Y FELIPE (1740)
EL MANUSCRITO
ESSEX (1750)
LOS LANDMARKS DE
MACKEY
¿QUÉ
SON Y QUE NO SON LOS LANDMARKS?
LOS
"ANTIGUOS DEBERES" (OLD CHARGES): ESTUDIO CRITICO SOBRE DICHOS
ANTIGUOS MANUSCRITOS
LA
GENEALOGIA DE LOS OLD CHARGES