
EL MANUSCRITO GRAND LODGE No.1 (1583)

El manuscrito Grand Lodge No.1,
que data de 1583, es el Antiguo Deber (Old Charge) que sigue al Regius (1390) y
al Cooke (1410). Como demuestra el estudio de su lengua, el Regius y el Cooke
eran textos emanados de logias de las regiones de Gloucester y Oxford. El
presente Antiguo Deber parece ser un texto emanado de la logia de York. La
logia de los masones de York comenzó probablemente a existir con el inicio de
la construcción de la catedral, es decir, hacia 1220. Robert-Freke Gould
escribió la historia de la logia de York, y hemos conservado las Ordenanzas de
la catedral de York, que datan de 1370.
I. Que la fuerza del Padre del cielo y la sabiduría
del Hijo glorioso por la gracia y la bondad del Espíritu Santo, que son tres
personas y un solo Dios, estén con nosotros en nuestras empresas y nos otorguen
así la gracia de gobernarnos aquí abajo en nuestra vida de manera que podamos alcanzar
su beatitud, que jamás tendrá fin. Amén .
II. Buenos hermanos y compañeros, nuestra intención
es deciros cómo y de qué sabia manera este excelente oficio de masonería ha
comenzado, y después de ello cómo fue conservado por excelentes reyes y príncipes,
así como por muchos otros hombres notables. Es por ello que impondremos a
quienes aquí están los deberes que todo verdadero masón debe respetar. Con toda
la buena fe, y con mucho cuidado, es algo excelente guardar estos deberes, pues
es un oficio excelente y una curiosa ciencia.
III. Hay siete artes liberales, y entre las siete
este oficio es una de ellas, y los nombres de las siete artes son los
siguientes. La primera es la gramática: ella enseña al hombre a hablar y a
escribir correctamente. La segunda es la retórica, que enseña al hombre a bien
hablar en términos sutiles. La tercera es la dialéctica, que enseña al hombre a
distinguir o a reconocer la verdad del error. La cuarta es la aritmética, que
enseña al hombre a calcular y a contar toda clase de números. La quinta es la
geometría, que enseña al hombre la determinación y la medida de la tierra y de
todas las cosas, ciencia a la que se llama masonería. El arte sexto se llama
música : es el que enseña al hombre del oficio el canto vocal, así como a tocar
el órgano, el arpa o la trompeta. Y el arte séptimo se llama astronomía : es el
que enseña al hombre a conocer el trayecto del sol, de la luna y de las
estrellas.
IV. Éstas son las siete artes liberales; estas siete
se basan todas en un arte que es la geometría. El hombre puede probar que todas
las artes del mundo se fundan en la geometría. Pues la geometría ha enseñado al
hombre la medida, la ponderación y los pesos de toda clase de cosas sobre la
tierra. Por otra parte, no hay ningún hombre que haya desarrollado cualquier
oficio sin obrar con ayuda de alguna medida o instrumento de medida; y tampoco
ningún hombre que haya comprado o vendido sin medir ni pesar, y todo ello es
geometría. Estos comerciantes, estos artesanos, y también las siete artes y en
particular el labrador, el comerciante especializado en toda clase de granos y
de semillas, el vendimiador y el horticultor que trabaja el campo. Ni la
gramática ni la aritmética ni la astronomía ni ninguna de las otras artes
permiten al hombre encontrar una medición o una medida, excepto la geometría.
Por ello pensamos que el arte de geometría es el más excelente que encontrarse
pueda, comparado con cualquier otro. Cómo comenzó primero este arte excelente
es lo que os voy a decir.
V. Antes del diluvio de Noé había un hombre que se
llamaba Lamech, así como se encuentra escrito en la Biblia, en el capítulo
cuarto del Génesis. Este Lamech tenía dos esposas, una se llamaba Ada y la otra
Sella. De su primera esposa Ada tuvo dos hijos, uno llamado Jabel y el otro
Jubal. De la otra esposa, Sella, tubo un hijo y una hija. Estos cuatro niños
inventaron todos los oficios que hay en el mundo. El hijo mayor, Jabel, fundó
el oficio de geometría dividiendo los rebaños y los terrenos en los campos , y
fue el primero que construyó una casa de piedra y de madera, así como se halla
mencionado en dicho capítulo. Su hermano Jubal fundó el oficio de músico, el
canto vocal (e instrumental), sea con el arpa o con el órgano. El tercer
hermano, Tubalcaín, fundó el oficio de herrero, (que trabaja) el oro, la plata,
el cobre, el hierro, y el acero. En cuanto a la hija, fundó el oficio del
tejido.
VI. Estos niños sabían que Dios se vengaría del
pecado, sea por el fuego o por el agua. Por ello, escribieron los conocimientos
que habían hallado en dos pilares de piedra de manera que se los pudiera
encontrar después del diluvio de Noé. Una de las piedras era de mármol, a fin
de que resistiera al fuego; y la otra piedra era de lo que se llama ladrillo, a
fin de que resistiera al agua.
VII. Nuestra intención es deciros verdaderamente cómo
y de qué manera estas piedras fueron encontradas, así como los conocimientos
que estaban escritos sobre ellas. El gran Hermarines, que era el hijo de Cube,
que era hijo de Sem [1],
el hijo de Noé (ese mismo Hermarines fue llamado más tarde Hermes, el padre de
la sabiduría) encontró uno de los dos pilares de piedra y los conocimientos
escritos en él y los enseñó a los demás hombres.
VIII. Durante la construcción de la torre de
Babilonia, se hacía mucha masonería. El rey de Babilonia, que se llamaba
Nemrod, era él mismo masón y amaba el oficio, como dice entre otros el maestro
de las historias. Cuando la ciudad de Nínive y las otras ciudades del este
fueron construidas, Nemrod, el rey de Babilonia, envió allí... masones a
petición del rey de Nínive, su primo, y cuando los envió, partir de ese día les
dio el deber así concebido a saber: Que deberían ser veraces uno con otro; y
que deberían servir a su señor de acuerdo con su salario, de manera que su maestro
pudiera obtener respeto y todo lo que le venga. Les dio muchos otros deberes; y
fue la primera vez que todo masón tuvo un deber en su oficio.
IX. Además, cuando Abraham y su esposa Sara llegaron
a Egipto, habló de las siete artes a los egipcios. Tuvo un alumno excelente que
se llamaba Euclides, que aprendió muy bien y que fue maestro en todas las siete
artes. En su época ocurrió que los señores y los Estados de su reino
engendraron numerosos hijos, bien de sus esposas, bien de otras damas del
reino, pues este país es caluroso y fértil (en cuanto a) la reproducción. No
habían encontrado para sus hijos una manera válida de ganarse la vida, por lo
cual tenían gran tristeza. Cuando el rey del país reunió en gran consejo al
parlamento, a fin de saber cómo podrían hacer de sus hijos honestos gentiles
hombres, no encontraron ningún medio válido. Entonces ellos hicieron proclamar
a través de todo el reino que si había un hombre capaz de informarles, debería
llegarse hasta ellos y sería recompensado de su viaje de modo que se placiera
con ellos.
X. Cuando fue hecha esta proclamación, llegó entonces
el excelente clérigo Euclides , quien dijo al rey y a todos sus grandes señores
: Si tomo bajo mi mando a vuestros hijos... yo les enseñaré una de las siete
artes, gracias a la cual podrán vivir honestamente, como hacen los gentiles
hombres ; a condición de que me den el poder de dirigirles conforme a las
reglas del arte. El rey y todo su consejo estuvieron de acuerdo al instante, y
sellaron este pacto. Entonces este excelente clérigo tomó con él a los hijos de
los señores y les enseñó el arte de geometría por la práctica, es decir: a
construir en piedra toda clase de las excelentes obras que se encuentran en la
construcción de iglesias, de templos, de castillos, de torres, de casas y de
todas las demás clases de construcciones.
XI. Les dio un deber así concebido. El primer punto,
era que debían ser fieles al rey y al señor al que sirven. Que deberían amarse
mutuamente, y ser sinceros el uno con el otro. Que deberían llamarse uno al
otro compañero, o hermano, y no servidor, ni criado, ni con cualquier otro
nombre vil. Que deberían merecer verdaderamente el salario que les pagara el
señor o al maestro al que sirvieran. Que ordenarían al más sabio de entre ellos
que fuera maestro de obras, pero que ni por sentimiento, ni a causa de su
linaje o riqueza, ni por hacer un favor, instalarían a otro, dotado de poca
destreza, para ser maestro de la obra, pues este señor sería mal servido y
ellos serían castigados. De manera que deberían llamar al director de los
trabajos “maestro”
durante el tiempo que con él trabajaran, y muchos otros deberes de los que
sería demasiado largo hablar. Con respecto a todos estos deberes les hizo
prestar el juramento solemne que estaba en uso entre los hombres de esos
tiempos. Les atribuyó un salario razonable, de modo que pudieran vivir
honestamente. También les ordenó reunirse una vez al año en asamblea, a fin de
que pudieran trabajar mejor y servir así tanto al interés de su señor como a su
propia honorabilidad. Y corregir ellos mismos a quien hubiera ofendido el
oficio. De esta manera, el oficio fue establecido aquí. Y el excelente Euclides
le dio el nombre de geometría , pues así es como ahora se llama en todos los
países a la masonería.
XII. Mucho tiempo después, cuando los hijos de Israel
penetraron en la tierra prometida, a la que a partir de ahora llamaremos el
país de Jerusalén, el Rey David comenzó a construir el templo que se llama
templo del señor, y que entre nosotros llamamos templo de Jerusalén. Este mismo
rey David, amaba a los masones , y los quería mucho, y les dio un buen salario.
Les dio también los deberes y costumbres que había aprendido en Egipto,
aquellos dados por Euclides, así como muchos otros deberes de los que más
adelante oiréis hablar. Tras la muerte del rey David, Salomón, su hijo, acabó
el templo que su padre había comenzado. Mandó a buscar a masones en distintas
regiones y países, y los reunió a todos cuando hubo 80.000 obreros talladores
de piedra, y todos fueron llamados masones. Escogió a 3.000 de entre ellos, que
fueron ordenados maestros y directores de esta obra.
XIII. Además hubo un rey de otra región a quien los
hombres llamaban Hiram. Amaba bien al rey Salomón y le dio madera de
construcción para su obra. Tenía un hijo que se llamaba Aynon; era maestro en
geometría, fue el principal maestro de todos estos masones, y también de todos
los grabadores y escultores, y de todo otro género de masones asociados al
templo. Hay un testimonio de ello en la Biblia, en el cuarto libro de los
Reyes, en el capítulo tercero. Este mismo Salomón confirmó a la vez los deberes
y las costumbres que su padre había dado a los masones. Es así como este
excelente oficio de masonería fue confirmado en la región de Jerusalén y en
muchos otros reinos.
XIV. Artesanos curiosos recorrieron grandes
distancias en diversos países, sea para aprender más destreza en su oficio, sea
para enseñar a quienes poseían poca habilidad. Ocurrió entonces que hubo un
curioso masón de nombre Naymus Grecus, que había estado en la construcción del
templo de Salomón. Llegó a Francia y allí enseñó el arte de la masonería a los
hombres de Francia. Hubo alguien del linaje real de Francia que tenía por
nombre Charles Martel [2].
Era un hombre que amaba mucho el oficio, se juntó con ese Naymus Grecus,
aprendió de él el oficio y se encargó de los deberes y de las costumbres.
Después de esto, por la gracia de Dios, fue elegido para ser rey de Francia.
Cuando fue investido de tal estado, cogió a los masones y les ayudó a hacer masones
de los hombres que no lo eran, y les puso a trabajar, y les dio a la vez los
deberes y las costumbres, así como un buen salario, tal como había aprendido de
otros masones. Confirmó su carta de año en año, les permitió tener su asamblea
donde quisieran, y les quiso mucho. Es así como llegó a Francia el oficio.
XV. Inglaterra, durante todo este período, ignoró
todo deber de masonería hasta el tiempo de San Albano[3].
En su tiempo, el rey de Inglaterra, que era un pagano, construyó la ciudad que
se llama Saint Albans[4].
San Albano era un excelente caballero y el intendente de la casa del rey ;
detentaba el gobierno del reino y los muros de la ciudad. Amaba a los masones y
les quería mucho. Hizo que se les pagara con gran justicia, según la costumbre
del reino, pues les dio 2 chelines y 6 peniques por semana, más 3 peniques para
animarles. Antes de este tiempo, en todo el país, un masón no recibía más que
un penique por día y la comida, hasta que san Albano corrigió esto. Les dio una
carta real, les aconsejó tener un concilio general y que se le diera el nombre
de asamblea. Él mismo acudió a ella, y les ayudó a formar masones, y les dio
deberes de los que muy pronto oiréis hablar.
XVI. Después de la muerte de san Albano se produjeron
guerras entre Inglaterra y otros países, así que la buena regla de masonería se
perdió hasta la época del rey Athelstan, que fue un excelente rey de
Inglaterra. En todo este país aportó reposo y paz , y construyó muchas grandes
obras: abadías, torres y muchos otros edificios. Amaba mucho a los masones, y
tuvo un hijo de nombre Edwin que amaba a los masones aún más que su padre. Fue
un gran practicante de la geometría, y se reunía y hablaba mucho con los
masones para aprender de ellos el oficio. Después, a causa del amor que tenía por
los masones y por el oficio, fue hecho masón. Obtuvo de su padre el rey una
carta y un consejo, que era el de tener cada año una asamblea allí donde
quisieran en el reino de Inglaterra, a fin de que ellos mismos corrigieran las
faltas y los abusos hechos en el oficio. Él mismo convocó una asamblea en York;
hizo allí masones, les dio deberes, les enseñó las costumbres, les ordenó
guardar siempre la regla. Les otorgó la carta y el consejo, y les hizo una
ordenanza que debía ser renovada de rey en rey .
XVII. Cuando la asamblea estuvo reunida al completo,
hizo una proclamación según la cual todos los masones jóvenes y viejos que
poseyeran un escrito o luces sobre los deberes y costumbres que habían estado
antaño en vigor en este país o en otro debían a partir de entonces aportarlos y
mostrarlos. Cuando esto tuvo lugar, se encontraron testimonios en francés,
otros en griego, otros en inglés cómo había sido creado el oficio. Propuso y él
mismo ordenó que se leería en silencio o en voz alta cuando se hiciera un
masón, a fin de comunicarle su deber. A partir de este día, y hasta hoy, las
costumbres de los masones han sido conservadas en la medida en que los hombres
podían imponerlas tal como eran. Además, en diversas asambleas se concibieron y
promulgaron otros deberes para el mejor consejo de maestros y compañeros.
XVIII. Entonces uno de los más antiguos sostiene el
libro, y aquel o aquellos (a quienes se recibe) apoya su mano sobre el libro, y
deben leerse los preceptos. Todo hombre que es masón observa con gran cuidado
estos deberes. Si un hombre se considera a sí mismo culpable en cuanto a uno de
estos deberes, se corrige a sí mismo ante Dios. En particular, aquellos que
están encargados de responsabilidades tienen cuidado de poder guardar estos
deberes con gran exactitud, ya que es un gran peligro para un hombre jurar
sobre un libro.
XIX. El primer deber es éste : que seréis hombres
leales a Dios y a la santa Iglesia; y que no caeréis en el error ni en la
herejía, sea por vuestro juicio, sea por vuestras acciones, sino que seréis
hombres discretos y sabios en todo. Además, que seréis verdaderos hombres
fieles al rey de Inglaterra, sin traición ni falsedad ; y que no cometeréis
traición ni trampa, y que, a menos de corregiros en privado si podéis ,
advertiréis al rey o a su consejo. Además que seguiréis todos los consejos de
vuestros compañeros con lealtad, sea en logia o en la cámara, así como todos
los demás consejos que deberían ser guardados con respecto a la masonería.
Además, que ningún masón será un ladrón, a partir de este día y durante tanto
tiempo como pueda comprenderlo o ser advertido . Además, que cada uno será
sincero con el otro , así como con el señor o el maestro al que sirváis, y
velaréis lealmente por su interés y su beneficio. Además, que llamaréis a los
masones compañeros o hermanos, y no con otras denominaciones viles. Además, que
no abusaréis de la esposa de vuestro hermano como bribones, ni desearéis de
manera impía a su hija ni a su sirvienta, y no atraeréis hacia él la vergüenza. Además que pagaréis lealmente vuestra comida
y vuestra bebida allá donde vayáis a comer. Además, que no cometeréis ninguna
atrocidad en el lugar donde estéis alojados, pues el oficio podría ser
calumniado.
XX. Éstos son los deberes generales que toca guardar
a todo masón sincero, incluidos los maestros y compañeros. Voy a enunciar otros
deberes, éstos particulares, reservados a los maestros y compañeros. En primer
lugar, que ningún maestro o compañero tomará para sí el trabajo de un señor, ni
el trabajo de otro hombre, a menos que se sepa capaz y suficientemente hábil
para acabarlo, de manera que el oficio no sea calumniado ni deshonrado, sino
que el señor pueda ser bien y fielmente servido .
Igualmente, que ningún maestro se encargará de un
trabajo a menos de hacerlo con razón, de manera que el señor pueda ser bien
servido, conforme a lo que se le debe, y que el maestro pueda vivir
honestamente y pagar a sus compañeros el salario que les corresponde, como es
costumbre.
Igualmente, que ningún maestro o compañero suplantará
a otro en su trabajo ; es decir, que si ha tomado un trabajo, o si es el
maestro de obra de un señor, no abandonará su obra salvo en el caso de que sea
incapaz de conducirla a buen fin.
Igualmente, que ningún maestro o compañero tomará
aprendiz por una duración inferior a siete años. Además, el aprendiz debe estar
en posesión de sus medios naturales, es decir nacido libre, y físicamente
íntegro, como todo hombre debiera serlo. Igualmente, que ningún maestro o
compañero tendrá autorización para hacer masones sin el acuerdo y el parecer de
sus compañeros. Será contratado por un tiempo no inferior a seis o siete años.
Y aquel que será hecho masón debe estar en posesión de todas sus facultades a
todos los niveles, es decir, ser nacido libre, de buena familia, honrado, y no
siervo. Debe tener también los miembros íntegros, como todo hombre debiera
tenerlos. Igualmente, que ningún masón tomará aprendiz a menos de tener
suficientes ocupaciones que darle, y de tener trabajo para tres o al menos dos
compañeros. Igualmente, que ningún maestro o compañero tomará parte en el
trabajo de un hombre que esté ausente a causa de un viaje. Igualmente, que todo
maestro dará su paga a sus compañeros según lo merezcan, de manera que no sea
defraudado por los malos obreros. Igualmente, que ningún maestro calumniará a
otro a sus espaldas, a fin de hacerle perder su buena reputación o sus bienes
temporales. Igualmente, que ningún compañero , sea en la logia o fuera de ella,
responderá mal a otro de manera impía o haciéndole reproches, salvo si es por
una causa razonable. Igualmente, que todo masón saludará a su superior, y le
mostrará respeto. Igualmente, que ningún masón se acostumbrará a los juegos de
azar, o a los dados o a otros juegos desleales, pues el oficio podría ser
calumniado. Igualmente, que ningún masón se dará a los excesos o a la
impudicia, pues el oficio podría ser calumniado. Igualmente, que ningún
compañero llegará a la ciudad de noche cerrada para ir a una logia de
compañeros si no va acompañado por otro. Esto dará testimonio en su favor si se
le viera en lugares deshonestos. Igualmente, que todo maestro o compañero se
llegará a la asamblea si está se celebra a 50 millas, si ha sido avisado, o si
ha cometido un abuso perjudicial al oficio, así como para recibir lo que los
maestros y compañeros deben concederle.
Igualmente, que todo maestro o compañero que haya
cometido una falta en el oficio acatará la sanción de los maestros y
compañeros, y éstos se pondrán de acuerdo si pueden ; pero si no pueden ponerse
de acuerdo, se recurrirá a la justicia pública. Igualmente, que todo maestro
fabricará molde, escuadra ni regla a fin de establecer los cimientos ; y no
deberá tampoco poner un pavimento , sea en la logia o fuera de ella, con objeto
de tallar así piedras no escuadras.
Igualmente, que todo masón recibirá y querrá a los
compañeros extranjeros que arriben a la región, y les dará trabajo como es
costumbre, es decir, que les pondrán en su sitio las piedras talladas ; de lo
contrario, le dará el suficiente dinero para que puedan acercarse a la logia
más cercana.
Igualmente, que todo masón servirá fielmente al señor
a cambio de su salario. Y todo maestro conducirá lealmente a buen fin su obra,
sea a destajo o de viaje, si tiene vuestras órdenes y todo lo que sus (obreros)
deberían tener.
Estos deberes que os acabamos de repetir, y todo lo que
pertenece además a los masones, los guardaréis, y que Dios os ayude (15) y os
santifique por este libro que tenéis en las manos, en la medida de vuestros
medios. Amén .

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CONSTITUCIÓN DE YORK (926)
ESTATUTOS DE LOS
CANTEROS DE BOLONIA DE 1248
EL MANUSCRITO REGIUS (1390)
EL MANUSCRITO
COOKE (Entre el 1410 al 1420)
LAS
CONSTITUCIONES DE LOS MASONES DE ESTRASBURGO (1459)
LOS ESTATUTOS DE
RATISBONA (1498) - ESTATUTOS DE LA
ASOCIACION DE TALLADORES DE PIEDRAS Y ALBAÑILES
EL MANUSCRITO
GRAND LODGE No.1 (1583)
LOS ESTAUTOS DE SCHAW (1598)
LOS ANTIGUOS
DEBERES: EL MANUSCRITO "IÑIGO JONES"
- LA ANTIGUA CONSTITUCION DE LOS LIBRES Y ACEPTADOS MASONES (1607)
REGLAMENTO DE
1663
EL MANUSCRITO DE EDIMBURGO (1696)
EL
MANUSCRITO DUMFRIES Nº 4 (1710)
EL MANUSCRITO
KEWAN (1714-1720)
CONSTITUCIÓN DE
ANDERSON (1723)
LA INSTITUCIÓN DE
LOS FRANC-MASONES (1725)
EL MANUSCRITO
GRAHAM (1726)
LA MASONERÍA SEGÚN LAS
ESCRITURAS (1737)
LAS
MODIFICACIONES INGLESAS DE 1738 Y DE 1813 A LAS CONSTITUCIONES DE ANDERSON
DIÁLOGO ENTRE SIMÓN Y FELIPE (1740)
EL MANUSCRITO
ESSEX (1750)
LOS LANDMARKS DE
MACKEY
¿QUÉ SON Y QUE NO
SON LOS LANDMARKS?
LOS
"ANTIGUOS DEBERES" (OLD CHARGES): ESTUDIO CRITICO SOBRE DICHOS
ANTIGUOS MANUSCRITOS
LA GENEALOGIA DE
LOS OLD CHARGES
[1] Se trata
de Cheba, el hijo de Sem (Gen., 10,28). Referencia al héroe de una célebre canción
de gesta del siglo XII: el Renaud de Montauban de los Cuatro hijos de Aymon,
empleado como tallador de piedra en la cantera de la catedral de Colonia
(recuérdese que en los Antiguos deberes el templo de Salomón es una figuración
simbólica de las catedrales góticas, debido a los orígenes salomónicos del arte
gótico de las catedrales). La leyenda de los Cuatro hijos de Aymon parece haber
desempeñado un notable papel en la elaboración del imaginario del compagnonnage
francés en los siglos XIV y XV. "Nombre griego" tomado por Makaboe
(Macabeo o "martillo"), que en 1268 servía para designar el santo y
seña de los hacedores de argamasa y los talladores de piedra parisinos (Etienne
Boileau, Livre des métiers, XLVIII, 22) antes de designar en la leyenda compagnonnica
francesa del maestro Jacques el nombre de una columna (Patrick Négrier,
Histoire et symbolisme des légendes compagnonniques, Le Mans, Borrégo , 1994).
[2] En su
Livre des métiers (XLVIII, 22), Etienne Boileau afirmaba en 1268 que los hacedores
de argamasa y los talladores de piedra parisinos estaban dispensados de hacer
la ronda [en francés, guet] desde los tiempos de Charles Martel; era una
alusión alegórica al hecho de que los artesanos poseían un santo y seña [en
francés, mot de guet] que no era otro que la designación bíblica de su
instrumento de trabajo, el martillo, cuyo nombre hebreo (maqavah, que dio su
nombre a Judas Macabeo: cf. Mac., 2, 4) fue trascrito por la de los Setenta con
la forma Makaboe. Es decir, a finales del siglo III y principios del IV,
período que marca el inicio de la evangelización en Gran Bretaña. San Albano
aparece mencionado sobre todo en relación con el monasterio de Saint-Alban, que
marcó una importante etapa de la arquitectura cristiana en Inglaterra.
[3] El
monasterio benedictino de Saint- Alban (Verulamium, donde será enterrado el
filósofo Francis Bacon, autor de La Nueva Atlántida y de quién se conoce la
importancia en la historia del pensamiento masónico) fue construido en 793.
[4] El rey de
Inglaterra, Athetstan (895-940). Como se muestra en la continuación del texto
sobre la relación entre Edwin y la ciudad de York, este Edwin no era un hijo de
Athelstan, sino el rey de Northumbria Edwin (583-633), precisamente bautizado
en York. Sin embargo, si el presente Antiguo Deber menciona a Edwin no es
solamente a causa de su relación con la ciudad de York, importante enclave de
la masonería; es también en referencia al hecho de que, según la historia
Eclesiástica de Beda el Venerable, Edwin construyó una iglesia de madera y
comenzó a edificar otro santuario en piedra (Robert-Fleke Gould, op. Cit.,
p.222). Por otra parte, Geoffroy de Monmouth habla extensamente de Edwin en su
Historia de los reyes de Bretaña (pp. 190-197). Probable alusión a Naymus
Grecus y a Makaboe. La lengua de los Antiguos Deberes anglosajones: el Regius y
el Cooke.